¿Por qué la Encíclica del Papa es tan importante?

may_elizabeth-mayPor Elizabeth May

Es cada vez más extraño darse cuenta que las voces del orden establecido, fuentes de control jerárquico y con estructuras anticuadas son de repente aliados.  Mi experiencia por décadas fue ridiculizar al Fondo Monetario Internacional (FMI) por los perversos “ajustes estructurales”, al Banco Mundial por promover el mal desarrollo, a la Agencia Internacional de Energía por enfocarse en expandir las reservas de combustibles fósiles y al Vaticano por sus políticas tan opuestas a los métodos anticonceptivos y por ignorar las amenazas de virus del SIDA. Ahora me encuentro en la posición más extraña como Canadiense. Estas instituciones son más progresivas que mi propio gobierno”.

El FMI y el Banco Mundial son ahora aliados poderosos en el combate para alejarse de los combustibles fósiles, haciendo un llamado a todos los gobiernos a terminar con los subsidios para estos combustibles y poner un precio al carbón.  La Agencia Internacional de Energía está pidiendo que dos tercios de las reservas conocidas de combustibles fósiles se mantengan bajo tierra al menos hasta el 2050, para prevenir el aumento de 2°C en las temperaturas promedio globales. Y ahora el Vaticano está más consciente de la ciencia del cambio climático de lo que está Stephen Harper.  Galileo estaría asombrado.

Una Encíclica Papal es un evento raro. Y ésta puede que sea la más importante en la historia.  Yo insto a todos los Canadienses a leerla, sean Católicos o ateos, Protestantes, Judíos, Musulmanes o paganos.  Este documento tiene algo que decirnos a todos.

Su intención política es clara.  Estamos a seis meses de la apertura de la discusión final para aceptar un nuevo acuerdo climático internacional.  Como la única Miembro del Parlamento (además de Leona Aglukkaq) que ha participado en las negociaciones en estos últimos años, debo admitir que las posibilidades para un tratado efectivo son limitadas.

Los políticos dan excelentes discursos sobre la creciente ambición y la necesidad de acción urgente, pero al cerrar las puertas los diplomáticos ponen los frenos.  La excepción es Canadá, donde sus políticos no hacen magníficos discursos pero sus negociadores ponen los frenos.  No hay duda que algunas naciones o grupos son más útiles que otras. La Unión Europea tiene el objetivo climático más ambicioso, pero desde el desastre económico del 2008, su fuerza como líder se ha reducido. Los Estados Unidos bajo el liderazgo de Barak Obama está tomando acciones ejecutivas para bajar las emisiones de GEI, pero los negociadores del Departamento de Estado parece que siguen recibiendo instrucciones de George Bush.

En Varsovia durante la COP 19, el Secretario General de la ONU Ban Ki-moon, dándose cuenta que el progreso era muy lento, anunció que él iba a organizar una importante Cumbre Climática de la ONU en setiembre del 2014, para crear un mayor impulso a las negociaciones de la COP 20 en Lima.  Los movimientos de ciudadanos globales aprovecharon esta oportunidad y movilizaron la mayor marcha climática de los pueblos, con eventos en distintas partes alrededor del mundo, y donde se dieron cita 400,000 personas en las calles de Nueva York el día antes de esta Cumbre.  Los líderes del mundo llegaron a prometer acciones (por supuesto que este no fue el caso de Stephen Harper). Aún así Lima trastabilló.

La Canciller Alemana Angela Merkel entiende el problema.  Ella ha capitalizado su rol como anfitriona de la G7 para poner al centro de la atención el tema climático.  Por primera vez, los grandes países industrializados han declarado que el único camino hacia adelante es parar la quema de combustibles fósiles. Lamentablemente, y vergonzosamente para los Canadienses, la condición para que Stephen Harper firmara un comunicado usando la palabra “decarbonizar” requería cambiar la fecha límite en el comunicado, de “sustancialmente al 2050” para “el año 2100”.

Cualquier observador de las negociaciones sabe que necesitamos un milagro.  Entra aquí el Papa Francisco.
Su carta al mundo de 74 páginas es vasta en ambición. Se enfoca ampliamente en la necesidad de acción climática.  Pone a la crisis climática tanto en términos científicos como morales.  El billón de Católicos Romanos en el mundo van a tener que prestar atención, además deberían hacer aquellos no creyentes.  Pues en su ciencia, el Papa repite lo que el IPCC, el FMI, el Banco Mundial, la AIE, la OECD y otros están diciendo.

En su llamado a tener una respuesta moral a esta crisis, él tiene algo importante que decir a los no creyentes.  Cualquier analista de nuestra crisis actual va a saber que en el centro del problema están el consumismo y la ambición. Estamos enfrentando un reto moral en muchos niveles.  El mundo rico e industrializado no está en posición de proponer tratar a todos los países de la misma manera.  Hemos creado una crisis y aquellos en mayor riesgo son los menos responsables y más vulnerables.  Como dice Su Santidad, “el llanto de la Tierra y el llanto de los pobres es el mismo”.

Otra dimensión del reto moral es intergeneracional. ¿Cómo podríamos en nuestra generación condenar a nuestros hijos y sus hijos a vivir en un mundo cada vez más invivible?

Pero el Pontífice toma el asunto en forma más directa hacía nuestra cultura actual.  La encíclica se dirige a la cultura consumista donde se tiran las cosas sin pensar.  “Reusar algo en lugar de descartarlo inmediatamente, cuando se hace por las razones correctas, puede ser un acto de amor que expresa nuestra propia dignidad” (211).

Me emocionó mucho encontrar palabras que ayudé a escribir de la Carta de la Tierra:

“Como nunca antes en la historia, el destino común nos hace un llamado a buscar un nuevo comienzo…  “Que el nuestro sea un tiempo que se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida; por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad; por el aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz y por la alegre celebración de la vida.” (207)

Los seis valores globales verdes se destilaron de la Carta de la Tierra.  Tuve el honor de ser una Comisionada de la Carta de la Tierra, trabajando con un grupo extraordinario de personas de distintas partes del mundo.  El Partido Verde, en sus raíces, está íntimamente ligado a la Carta de la Tierra.

Ahora tenemos una voz, una con la que no vamos a estar de acuerdo en todo.  No es de sorprenderse que la encíclica haya insertado un argumento contra el aborto.  De todas formas hay más que acoger que lo que hay que rechazar en este llamado para reconocer que debemos acogernos unos a otros como una gran familia humana con un destino común y una misma casa.  El llamado hacia un diálogo interreligioso y el respeto entre culturas y credos es muy poderoso. Tomémoslo en serio.

Fuente: http://www.earthcharterinaction.org/contenido/articles/609/1/Elizabeth-May–Por-que-la-Enciclica-del-Papa-es-tan-importante/Page1.html

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