Construir con madera

Antes incluso de la edad de piedra (2.500.000 – 3.000 a.C.) la madera se convirtió ya en un material imprescindible en la vida cotidiana de la humanidad. Mantener las hogueras encendidas, elaborar sencillas armas y herramientas o construir las primeras cabañas que recubrían con pieles, fueron los inicios de este estrecho vínculo que ha perdurado hasta día de hoy.

Hablar de historia constructiva es, indudablemente, hablar de la madera como solución estructural. Desde el paleolítico, su aplicación ha permitido solventar muchos de los desafíos técnicos que la humanidad ha debido hacer frente para elaborar sus construcciones. Allí donde los asentamientos humanos se toparon con las extensiones forestales, la técnica constructiva de la madera se desarrolló, prosperó y se transmitió generación tras generación. A pesar de sus múltiples propiedades naturales, la madera se ha visto relegada en diferentes etapas de la historia a un papel secundario. Su escasez en el entorno más próximo, la tendencia constructiva de ciertas culturas, la aparición de nuevos materiales o exclusivamente motivos económicos, fueron algunas de las principales causas. Hoy en día, gracias al desarrollo de nuevas técnicas como la madera laminada y, sobre todo, al reconocimiento de sus características ecológicas y de sostenibilidad, su aplicación parece estar recobrando el protagonismo que se merece.