El Cambio Climático trae un Cambio Moral

ME TuckerPor Mary Evelyn Tucker

El Papa Francisco es sin duda alguna una de las personas más populares del planeta en la actualidad. Con su amor a los pobres, su disposición a abrazar a los marginados y su genuina humildad ha capturado los corazones de millones de personas – cristianas y no cristianas por igual. También ha inspirado a mentes con su voluntad de abordar temas difíciles tales como la ecología, la economía y la equidad, los cuales ve como inextricablemente enlazados. En efecto, estas tres cuestiones entrelazadas están presentes en el corazón de la encíclica papal dada a conocer esta semana. Una encíclica es una carta dirigida a los obispos y a todos los miembros de la Iglesia. Es el más alto nivel de enseñanza en la Iglesia Católica y esta es la primera encíclica sobre el medio ambiente en la historia de la Iglesia.

Primero aborda el tema de la ecología. El Papa Francisco, siguiendo la tradición de Francisco de Asís, celebra el mundo natural como un regalo sagrado. Lo hace con referencia al «Cántico del Hermano Sol, Hermana Luna» de San Francisco, en el título de la encíclica «Alabado Seas». El parentesco con toda la creación que San Francisco intuyó ahora lo entendemos como las complejas relaciones ecológicas que han evolucionado durante miles de millones de años. Para el Papa Francisco, estas relaciones tienen un orden natural o «gramática» que necesita ser comprendida, respetada y valorada.

En segundo lugar, habla sobre la economía. Dentro de esta valoración de la naturaleza, el Papa nos anima a ver la economía humana como un subsistema de la economía de la naturaleza, es decir, la interacción dinámica de la vida en los ecosistemas. Sin una ecología natural saludable no hay una economía sostenible y viceversa. Son inevitablemente interdependientes. Por otra parte, no podemos ignorar la contaminación y  la emisión de gases de efecto invernadero como externalidades que no representan un factor en la suma del costo total. Esto se debe a que, según el Papa Francisco, el beneficio sobre las personas o a expensas del planeta no es una ganancia genuina. Esto es lo que ha sucedido con los combustibles fósiles que causan la alteración del clima.

En tercer lugar, resalta la equidad. Desde esta perspectiva, trabajar dentro de los límites de la economía de la naturaleza puede conducir a sociedades humanas prósperas. Por el contrario, la explotación de la Tierra y el uso sin límites de petróleo y gas ha dado lugar a un aumento de las desigualdades humanas. Los ecosistemas están siendo socavados por el cambio climático y los ricos se benefician a menudo. El Papa reconoce que un sistema económico tan empobrecido tiene como resultado sistemas sociales empobrecidos e injustos. Por lo tanto, para él, se debe cuidar a los pobres ya que son los más afectados desfavorablemente por el cambio climático.

En todo esto la encíclica no es anti-modernidad, pero espera volver a configurar la idea de progreso. «No es oposición ciega al progreso, sino oposición al progreso ciego», como dijo John Muir. El Papa se refiere a este punto de vista cuando habla de una economía desechable donde los humanos están saturados en el materialismo. Él ve la necesidad de un progreso genuino en donde la salud tanto de las personas como del planeta puede fomentarse. De acuerdo con el jefe de la Academia Pontificia de Justicia y Paz, el cardenal Peter Turkson, «Tenemos que aprender a trabajar juntos en un marco que vincula la prosperidad económica tanto con la inclusión social y con la protección del mundo natural.» Esta vinculación de la ecología, la economía y la equidad es lo que se está llamando una «ecología integral» y es un tema fundamental dentro de la encíclica.

Tal ecología integral exige claramente la cooperación interdisciplinaria mientras encontramos nuestro camino hacia adelante en un planeta de más de 7 mil millones de personas. Debemos comprender mejor los desafíos que enfrenta el mundo en términos de desarrollo económico y de la protección del medio ambiente. Estos desafíos no son fáciles de conciliar. En efecto, la comunidad internacional ha estado buscando respuestas desde que la Cumbre de la Tierra en Río en el año 1992 estableció un marco de trabajo para el desarrollo sostenible. El mundo necesita cada vez más de una ecología integral que reúna un nuevo entendimiento de que las personas y el planeta son parte de una comunidad de vida interdependiente. Esa ecología integral reafirma la cooperación de la ciencia y de la ética, sabiendo que nuestros problemas no se podrán resolverán sin la ayuda de ambos. Está claro que el cambio climático está requiriendo un cambio moral.

La encíclica papal representa entonces una nueva etapa de potencial cooperación. En el Foro sobre Religión y Ecología de Yale hemos estado trabajando durante dos décadas con cientos de estudiosos para identificar las bases culturales y religiosas de las religiones del para buscar una ética ambiental más diversa que complemente las ciencias ambientales. Entre 1995 y el 2004 organizamos diez conferencias en Harvard y publicamos diez volúmenes para examinar cómo pueden las religiones del mundo contribuir con sus variadas perspectivas éticas a la construcción de un futuro sostenible. En la Escuela de Silvicultura y Estudios Ambientales de Yale de hemos estado ampliando este diálogo y basándose en el trabajo de los ambientalistas, legisladores y economistas. La encíclica papal será una nueva inspiración para estos y muchos otros esfuerzos que están sobrellevando juntos la ecología y la ética para el florecimiento de la comunidad de la Tierra. Con este fin, esperamos ansiosas por trabajar junto con el Centro de Estudios de Proceso que, además de numerosas publicaciones, ha celebrado conferencias tanto en los EE.UU. como en China para avanzar en los objetivos de la civilización ecológica.

Fuente: http://www.earthcharterinaction.org/contenido/articles/613/1/El-Cambio-Climatico-trae-un-Cambio-Moral/Page1.html

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