Zona I: Gestión de las basuras y desechos

Quinta parte

Hay que tener presente que todo desperdicio no utilizado es un recurso potencial que puede volverse negativo y contaminante: de todos ellos la materia fecal humana (y de otros animales) es quizás la más apta a crear problemas si no está reciclada correctamente.

Culturalmente se ha establecido que es necesario utilizar agua para llevarse la materia fecal de las casas… esta costumbre, hoy en día, contamina muchísima agua potable innecesariamente, y si uno quiere funcionar de una manera no parásita, es esencial organizar el sitio donde uno vive (y donde uno puede controlar algo de lo que pasa) de una manera más ecológica.

Esto puede hacerse como se vió en el n° anterior de ReHabitar, minimizando la cantidad de agua que se va a ensuciar en los wateres convencionales pero la solución idónea es instalar letrinas de compost en su casa, sobretodo si uno está en el campo.

La letrina seca puede ser de varios modelos, algunos se pueden comprar completamente hechos y con un sistema integrado muy sofisticado que permite su funcionamiento en el interior de las casas (aunque se esté viviendo en la ciudad o en un pueblo), sin que ocupen mucho espacio o que sean difíciles de vaciar cuando el compost está hecho. En Suecia ya hace más de 40 años que estos modelos se comercializan y que están instalados en casas de campo. Si este tipo de letrina seca os interesa, informaros de los distribuidores o fabricantes que los venden en el estado español.
Pero si queréis construirlo vosotros mismos, no supone ningun problema, siempre y cuando tengáis en cuenta los parámetros a respetar para que funcione correctamente.

La letrina seca o toilette compost es un compost, esto implica que la biomasa que se encuentra en ese sitio tiene que poder respirar (fermentación aeróbica) para que no emanen malos olores, el mal olor es una indicación de que algo esta fallando y hay que encontrar lo que no funciona, puede ser debido a una carencia del aporte de celulosa y carbono, (serrín o paja, papel) y/o exceso o falta de humedad (el orín) y/o no suficiente temperatura. Contrariamente a lo que otros recomiendan, en estos modelos se incluye también la orina, facilitando así mucho su utilización (sobre todo para nosotras, las mujeres).

Este “water” puede estar ubicado dentro de la casa, si se instala en el primer piso y la cámara de recepción se sitúa debajo, en el entresuelo. También puede estar en el exterior pero colocado junto a la casa para permitir su acceso sin tener que salir de ella, simplemente abriendo una puerta en la pared, o en el jardín completamente aislado de la misma, lo más cerca posible, para que sea fácil si hay que utilizarlo por la noche o cuando hace mal tiempo. Si se encuentra dentro de la casa o fuera, tener en cuenta que habrá que vaciarlo, y por consiguiente situar la puerta de acceso a la cámara recipiente de tal manera que ese trabajo resulte lo más fácil y rápido posible.

Se recomienda tener una cámara de recepción doble para permitir que la materia fecal y serrín hayan pasado algún tiempo compostándose antes de tener que vaciarla, de esta manera habrá menos cantidad de materia a sacar y sobre todo ya no estará “fresca” de esta manera la gestión de la letrina a compost no se vuelve desagrabable.
Los materiales para la construcción de la caseta pueden ser diversos: para la parte inferior que contiene la cámara de compostaje lo mejor es construirlo de obra (ladrillos, piedra, bloques de cemento, etc), si se usa madera habrá que tratarla con algún producto (aceite, etc) para protegerla y vigilar para impedir que se pudra. La parte superior puede ser de madera, de bambú, de ladrillos, de adobe o lo que queráis.

Estos “wateres” no tienen porqué ser feos, se pueden construir para que además de ser prácticos sean un espacio agradable, estético, en el que uno se sienta bien mientras se está aportando una materia fertilizadora, contribuyendo a la riqueza de la cadena trófica orgánica, natural de nuestra casa, nuestro planeta.

El tamaño de la cámara de recepción será proporcional al n° de personas que van a utilizarla, aunque hay un mínimo de capacidad (al menos: 1 metro de alto por 1 m de ancho). Si estáis en un terreno con terrazas podéis utilizar los desniveles para su construcción: la cabina superior a nivel con el suelo por donde se entra, y en la terraza inferior, la cámara de compostaje, pero si no es posible entonces tenéis que construirlo con una pequeña escalera.

Si la parte inferior se construye de obra, para optimizar la aireación, se instala una cañería/chimenea que sobrepasa el techo de la caseta y que llega hasta la cámara inferior y sujetada al techo de ésta, desde un lado hasta el otro, en esta parte horizontal se le hacen cortes para que haya un máximo de aire que entre y circule por ella.

Las paredes laterales de la cámara tendrán a cada lado una pequeña ventana protegida con rejilla (de diámetro de mosquitero) para impedir que moscas u otros insectos entren con el aire, en este espacio.
La puerta que se ponga tiene que ser fácil de abrir y un acceso que permita a una carretilla poder venir hasta ella cuando se vacíe la letrina.

Una vez construida la estructura se prepara para su utilización:
El fondo de la cámara tiene que estar al mismo nivel que la tierra donde está construido, sobre todo no hagáis ningún agujero ya que eso haría más difícil la operacion de vaciarlo y se corre el peligro de contaminar el subsuelo, el acuífero. Indiferentemente de si el fondo esté sobre la tierra o sobre una capa de cemento (si estáis dentro de una casa), se pone en la base algunas ramitas para que el fondo respire y encima varias capas de cartones o papeles para absorber el exceso de líquido que podría llegar hasta ahí. Después de esta capa se pone una buena cantidad de serrín y/o paja y a partir de ahí, cada vez que se usa el “water” en vez de tirar la cadena se pone, tratando de cubrir “la ofrenda” que se ha depositado (incluyendo el papel), una dosis de serrín.

El serrín es el mejor material para este uso, aunque tenéis que tener cuidado de que venga de madera (de cualquier árbol) pero nunca de contrachapados. Si estáis en un sitio donde no podéis obtener serrín se puede utilizar la paja y hasta papel de periódico, previamente destrozado en tiritas (procuraros, en ese caso, una de esas máquinas para destruir los documentos que se usan en las oficinas, las hay pequeñas, manuales, que no son caras).

De vez en cuando con un rastrillo, se aplana el cúmulo que se forma al ir usándolo, y si hay olor, se estudia el problema para darle la solución que corresponda: si está causado por exceso de humedado por que la materia fecal no queda cubierta: añadir serrín; si la causa es que todo está muy seco se riega lentamente; si es por causa de demasiado frío proteger la cámara dando un aislamiento térmico a las paredes.

Si se ha construido con 2 cámaras, cuando una está llena se “cierra” esa parte, condenando la abertura, y se empieza la utilización del otro lado hasta que se encuentre a mitad de lleno; para entonces vaciáis la cámara primera poniéndola en el compost (donde se compostan todas las basuras biodegradables de la casa, etc., que idealmente, no se encontrará muy lejos de la letrina) para que se le de el tiempo y las condiciones térmicas necesarias para “pasteurizar” la materia fecal y garantizar la inocuidad de su utilización. Sobre recetas de cómo hacer un compost hay muchas, la que os propongo se la puede llamar “el Compost del Gandul” ya que no requiere el darle vueltas o tener que activarlo para que fermente, pero se deja “hacerse” al menos durante 1 año.(en el próximo número veremos este método).

A pesar de que en la creencia antroposófica se recomienda el no utilizar este tipo de compost en los cultivos de plantas comestibles (para no impedir el buen desarrollo espiritual que pudieran sufrir los que comieran las plantas “contaminadas por los pecados de los que habían defecado”…) una vez que bacteriológicamente cualquier peligro de patógenos ha sido neutralizado, no hay razón para excluir este compost de los sitios donde crecen las plantas comestibles. La carga negativa moral que Steiner ha dado a este deshecho tiene más bien el color de prejuicios culturales que de veracidad planetaria (Austria en aquellos tiempos tenia una sociedad burguesa extremadamente acomplejada: Viena en esa época también produjo Freud, Wilhelm Reich y un poco mas tarde Jung…).

© Emilia Hazelip y EcoHabitar.

Zona I: Gestión de las basuras y desechos
Quinta parte

Escrito por Emilia Hazelip, experta en agricultura natural y escritora


Hay que tener presente que todo desperdicio no utilizado es un recurso potencial que puede volverse negativo y contaminante: de todos ellos la materia fecal humana (y de otros animales) es quizás la más apta a crear problemas si no está reciclada correctamente.

Culturalmente se ha establecido que es necesario utilizar agua para llevarse la materia fecal de las casas… esta costumbre, hoy en día, contamina muchísima agua potable innecesariamente, y si uno quiere funcionar de una manera no parásita, es esencial organizar el sitio donde uno vive (y donde uno puede controlar algo de lo que pasa) de una manera más ecológica.

Esto puede hacerse como se vió en el n° anterior de ReHabitar, minimizando la cantidad de agua que se va a ensuciar en los wateres convencionales pero la solución idónea es instalar letrinas de compost en su casa, sobretodo si uno está en el campo.

La letrina seca puede ser de varios modelos, algunos se pueden comprar completamente hechos y con un sistema integrado muy sofisticado que permite su funcionamiento en el interior de las casas (aunque se esté viviendo en la ciudad o en un pueblo), sin que ocupen mucho espacio o que sean difíciles de vaciar cuando el compost está hecho. En Suecia ya hace más de 40 años que estos modelos se comercializan y que están instalados en casas de campo. Si este tipo de letrina seca os interesa, informaros de los distribuidores o fabricantes que los venden en el estado español.
Pero si queréis construirlo vosotros mismos, no supone ningun problema, siempre y cuando tengáis en cuenta los parámetros a respetar para que funcione correctamente.

La letrina seca o toilette compost es un compost, esto implica que la biomasa que se encuentra en ese sitio tiene que poder respirar (fermentación aeróbica) para que no emanen malos olores, el mal olor es una indicación de que algo esta fallando y hay que encontrar lo que no funciona, puede ser debido a una carencia del aporte de celulosa y carbono, (serrín o paja, papel) y/o exceso o falta de humedad (el orín) y/o no suficiente temperatura. Contrariamente a lo que otros recomiendan, en estos modelos se incluye también la orina, facilitando así mucho su utilización (sobre todo para nosotras, las mujeres).

Este “water” puede estar ubicado dentro de la casa, si se instala en el primer piso y la cámara de recepción se sitúa debajo, en el entresuelo. También puede estar en el exterior pero colocado junto a la casa para permitir su acceso sin tener que salir de ella, simplemente abriendo una puerta en la pared, o en el jardín completamente aislado de la misma, lo más cerca posible, para que sea fácil si hay que utilizarlo por la noche o cuando hace mal tiempo. Si se encuentra dentro de la casa o fuera, tener en cuenta que habrá que vaciarlo, y por consiguiente situar la puerta de acceso a la cámara recipiente de tal manera que ese trabajo resulte lo más fácil y rápido posible.

Se recomienda tener una cámara de recepción doble para permitir que la materia fecal y serrín hayan pasado algún tiempo compostándose antes de tener que vaciarla, de esta manera habrá menos cantidad de materia a sacar y sobre todo ya no estará “fresca” de esta manera la gestión de la letrina a compost no se vuelve desagrabable.
Los materiales para la construcción de la caseta pueden ser diversos: para la parte inferior que contiene la cámara de compostaje lo mejor es construirlo de obra (ladrillos, piedra, bloques de cemento, etc), si se usa madera habrá que tratarla con algún producto (aceite, etc) para protegerla y vigilar para impedir que se pudra. La parte superior puede ser de madera, de bambú, de ladrillos, de adobe o lo que queráis.

Estos “wateres” no tienen porqué ser feos, se pueden construir para que además de ser prácticos sean un espacio agradable, estético, en el que uno se sienta bien mientras se está aportando una materia fertilizadora, contribuyendo a la riqueza de la cadena trófica orgánica, natural de nuestra casa, nuestro planeta.

El tamaño de la cámara de recepción será proporcional al n° de personas que van a utilizarla, aunque hay un mínimo de capacidad (al menos: 1 metro de alto por 1 m de ancho). Si estáis en un terreno con terrazas podéis utilizar los desniveles para su construcción: la cabina superior a nivel con el suelo por donde se entra, y en la terraza inferior, la cámara de compostaje, pero si no es posible entonces tenéis que construirlo con una pequeña escalera.

Si la parte inferior se construye de obra, para optimizar la aireación, se instala una cañería/chimenea que sobrepasa el techo de la caseta y que llega hasta la cámara inferior y sujetada al techo de ésta, desde un lado hasta el otro, en esta parte horizontal se le hacen cortes para que haya un máximo de aire que entre y circule por ella.

Las paredes laterales de la cámara tendrán a cada lado una pequeña ventana protegida con rejilla (de diámetro de mosquitero) para impedir que moscas u otros insectos entren con el aire, en este espacio.
La puerta que se ponga tiene que ser fácil de abrir y un acceso que permita a una carretilla poder venir hasta ella cuando se vacíe la letrina.

Una vez construida la estructura se prepara para su utilización:
El fondo de la cámara tiene que estar al mismo nivel que la tierra donde está construido, sobre todo no hagáis ningún agujero ya que eso haría más difícil la operacion de vaciarlo y se corre el peligro de contaminar el subsuelo, el acuífero. Indiferentemente de si el fondo esté sobre la tierra o sobre una capa de cemento (si estáis dentro de una casa), se pone en la base algunas ramitas para que el fondo respire y encima varias capas de cartones o papeles para absorber el exceso de líquido que podría llegar hasta ahí. Después de esta capa se pone una buena cantidad de serrín y/o paja y a partir de ahí, cada vez que se usa el “water” en vez de tirar la cadena se pone, tratando de cubrir “la ofrenda” que se ha depositado (incluyendo el papel), una dosis de serrín.

El serrín es el mejor material para este uso, aunque tenéis que tener cuidado de que venga de madera (de cualquier árbol) pero nunca de contrachapados. Si estáis en un sitio donde no podéis obtener serrín se puede utilizar la paja y hasta papel de periódico, previamente destrozado en tiritas (procuraros, en ese caso, una de esas máquinas para destruir los documentos que se usan en las oficinas, las hay pequeñas, manuales, que no son caras).

De vez en cuando con un rastrillo, se aplana el cúmulo que se forma al ir usándolo, y si hay olor, se estudia el problema para darle la solución que corresponda: si está causado por exceso de humedado por que la materia fecal no queda cubierta: añadir serrín; si la causa es que todo está muy seco se riega lentamente; si es por causa de demasiado frío proteger la cámara dando un aislamiento térmico a las paredes.

Si se ha construido con 2 cámaras, cuando una está llena se “cierra” esa parte, condenando la abertura, y se empieza la utilización del otro lado hasta que se encuentre a mitad de lleno; para entonces vaciáis la cámara primera poniéndola en el compost (donde se compostan todas las basuras biodegradables de la casa, etc., que idealmente, no se encontrará muy lejos de la letrina) para que se le de el tiempo y las condiciones térmicas necesarias para “pasteurizar” la materia fecal y garantizar la inocuidad de su utilización. Sobre recetas de cómo hacer un compost hay muchas, la que os propongo se la puede llamar “el Compost del Gandul” ya que no requiere el darle vueltas o tener que activarlo para que fermente, pero se deja “hacerse” al menos durante 1 año.(en el próximo número veremos este método).

A pesar de que en la creencia antroposófica se recomienda el no utilizar este tipo de compost en los cultivos de plantas comestibles (para no impedir el buen desarrollo espiritual que pudieran sufrir los que comieran las plantas “contaminadas por los pecados de los que habían defecado”…) una vez que bacteriológicamente cualquier peligro de patógenos ha sido neutralizado, no hay razón para excluir este compost de los sitios donde crecen las plantas comestibles. La carga negativa moral que Steiner ha dado a este deshecho tiene más bien el color de prejuicios culturales que de veracidad planetaria (Austria en aquellos tiempos tenia una sociedad burguesa extremadamente acomplejada: Viena en esa época también produjo Freud, Wilhelm Reich y un poco mas tarde Jung…).


© Emilia Hazelip y EcoHabitar.

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