Vivir y ser creativo bajo cúpulas y bóvedas de barro

04AEn la Europa Central, las técnicas para construir bóvedas de mampostería como cierres de tejado, se utilizaban únicamente en edificios religiosos.

Sin embargo, en los países tanto del Sur de Europa y de Asia como en África dichas técnicas eran más frecuentes como elementos de construcción en edificios de vivienda, de negocios y de servicios sociales.

Los indígenas Fopi y Navajo en América del Norte, los Musgum de Camerún, los habitantes de Siestan en Afganistán, de Täbris, Kachan y Seojane en el Irán y los habitantes de los trulli en la región italiana de Abulia, que desde hace siglos están viviendo en espacios “abovedados“, todos ellos han sabido y saben valorar las ventajas climáticas y arquitectónicas que tienen estas formas de construcción comparadas con las formas de edificar cúbicas.

La ventaja que ofrece este estilo de construcción para zonas climáticas secas y calientes, y especialmente para regiones con fuertes oscilaciones de temperatura, yace, sin duda, en la climatización natural idónea. Ésta se debe a la gran altura del techo en el centro de la habitación, donde se acumula el aire caliente más ligero y allí mismo podrá ser fácilmente evacuado mediante aberturas hacia fuera.

A esto se añade que, en cuanto al volumen encerrado, las bóvedas muestran una superficie menor que los correspondientes edificios cúbicos con la misma medida cúbica, por lo cual, se calientan mucho menos por la radiación solar, aparte de que su construcción requiere menos material.

 
bool(true)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *