Vivienda semienterrada de masover en Catalunya

Vivienda masoveraEl entorno proporciona el tablero de juego. Una masía del s. XVIII un pozo, un camino arqueado y un pino centenario son, todos ellos compañeros ineludibles de la futura edificación. La masía existente observa atentamente el equilibrio que la rodea, y el propósito de la construcción no es destruirlo.

 Ella hace el papel de maestra y nos brinda algunas pautas de la construcción tradicional que debemos recoger e incorporar: orientar el edificio en función del sol, utilizar materiales naturales, transpirables y autóctonos, alta inercia térmica en paramentos. Del mismo modo, la hierba y la montaña llevan ya mucho tiempo instaladas y probablemente sean tan o más propietarias de la parcela que nosotros mismos. Dicho esto, el tablero está listo, y las piezas se mueven. Así los arquitectos toman las varillas de latón de zahorí y caminando con decisión y mente silenciosa, orientan la casa sin usar la brújula. La energía terrestre y la del propio árbol brindan cual ha de ser el centro del edificio y cómo se debe orientar. SituaciónLa ladera de la montaña invade el patio de acceso a la masía, descendiendo en altura hasta llegar al pino centenario. Esa “lengua” se excava y el nuevo edificio ocupa el vacío creado sin alterar la estructura original. Esta actuación junto con unos porches existentes, acaban de cerrar el patio de acceso a la masía, creando un espacio exterior de relación con el pozo en medio.La forma no es gratuita, un camino arqueado bordea la construcción, haciendo que el círculo sea la forma más adecuada.

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