Vivienda para dos familias en Torrero, Zaragoza

Parece que nos resulta más directo relacionar la bioconstrucción con el entorno rural, viviendas aisladas en la naturaleza que participan y se funden en ella, y sin embargo, si queremos que se generalice la construcción sostenible, es en la ciudad donde deberíamos incidir fundamentalmente para hacer posible esta arquitectura; porque es aquí donde se concentra el mayor número de seres humanos y donde las circunstancias sociales y medioambientales son más adversas, y por tanto urgentes de mejora.

Que nuestra ciudad sea un poco más sostenible se conseguirá con el tiempo, pero más que con grandes desarrollos que en ocasiones han primado otros intereses por encima del individuo, en principio beneficiario de los mismos, con pequeños gestos y con propuestas innovadoras más próximas a lo cotidiano. El ciudadano cobra entonces protagonismo como actor fundamental de este proceso, y está en sus manos lograr que su entorno y el de los suyos sea más amable.

Cada día, con decisiones aparentemente intrascendentes, hacemos que esto sea más o menos posible. El consumo responsable no se limita al café o la ropa que compramos, sino que está presente también en las decisiones relativas al lugar donde deseamos vivir.

Por eso, dar con unos clientes como José Ignacio, Consuelo, Fernando y Ana fue para nosotros una alegría. Lo inusitado de la propuesta y su valentía y determinación para llevarla a cabo fueron un gran reto para nosotros; y el descubrimiento de nuevos modelos habitacionales que dan respuesta a las actuales circunstancias de nuestra sociedad.

El planteamiento inicial era realizar una vivienda para dos familias (dos parejas y cuatro niños), que compartirían los elementos comunes como cocina, salón y bodega, y a su vez disponían de espacios privados para cada una de ellas. Esta concepción, de partida, permitía una importante economía en la ocupación de nuevo suelo, medios, materiales, energía, etc.; parámetros fundamentales a considerar en una intervención con criterios ecológicos.

Nuestra intervención consistió en convertir un proyecto básico existente realizado por el arquitecto Carlos Martín en un edificio construido con criterios ecológicos o de bioconstrucción. Así, el objeto principal del encargo fue resolver el proyecto aplicando soluciones de sostenibilidad y bajo impacto ambiental.

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