Vivienda en Sant Cugat: un ejemplo de ecoarquitectura

Los clientes se pusieron en contacto conmigo en el año 2009 para que les ayudara a construir una vivienda en un atractivo entorno, en el área del Parque Natural de Collserola, en Barcelona. Mi labor en el proyecto consistió en darle a las ideas de los usuarios (bastante claras desde el principio, en cuanto a la organización de volúmenes y espacios), una formalización que conjugara las tecnologías más avanzadas con el mínimo impacto ambiental posible, dentro de un marco de costes contenidos.

En los años 80, comencé mi carrera profesional estrechamente vinculado a la construcción de bajo impacto ambiental y la recuperación de técnicas tradicionales de construcción con tierra. Desde principios de los 90, me especialicé en el diseño estructural en madera. Este expertizaje me facilitó dar respuesta al anhelo de los clientes de compaginar la idea de construcción tecnológicamente avanzada con reducción del impacto ambiental. Estos dos conceptos, demasiado frecuentemente antagónicos (o, cuando menos, ajenos el uno al otro), deberían entenderse siempre como inseparables por definición. ¿Cómo podemos considerar, a principios del siglo XXI, que una «tecnología de la construcción avanzada» pueda ser intensa en consumo de energía, generadora de contaminación electromagnética en el entorno del usuario, basada en materias primas no renovables, de muy difícil gestión de residuos al final de la vida útil…? Acabo de esbozar algunas de las «lindezas» ambientales que caracterizan a los materiales estructurales con los que hacemos más del 98% de la construcción en el Sur de Europa.

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