Una escuela para un mundo sostenible

MOD A 10/08 0163Centro de Educación Infantil y Primaria Waldorf-Steiner El Til·ler, un proyecto de escuela ecológica.

Desde 1999,  un grupo de maestras iniciaron un trabajo conjunto entre educadoras, madres y padres interesados en dar respuesta a las necesidades vitales de los niños acompañándolos en su crecimiento global, para que en el futuro puedan convertirse en ciudadanos con iniciativa propia, y que actúen de manera constructiva en su entorno. Por estos motivos se escogió la pedagogía Waldorf-Steiner como currículum  educativo. En el 2003 se constituyeron como cooperativa de enseñanza. Desde entonces se está trabajando para desarrollar un centro de educación infantil y primaria en el municipio de Cerdanyola del Vallès, Barcelona.

Esta pedagogía tiene como objetivo educar de manera íntegra, “cabeza, corazón y manos”, mediante un currículum donde se equilibren las actividades conceptuales (matemáticas, geometría, etc.), las artísticas (euritmia, música, pintura, madera) y las prácticas (jardinería y horticultura ecológica). Se trabaja para ofrecer  a los pequeños un desarrollo saludable, disfrutando del aprender y del placer de vivir.

Los principios de esta escuela están vinculados a la organización internacional de escuelas de la UNESCO y  de Alliance For Childhood. La dimensión social de esta pedagogía promueve actividades diversas, abiertas a la comunidad, a través de conferencias, talleres para adultos, ferias.

Módulos escolares sostenibles 

La escuela Waldorf-Steiner El Til·ler, está ubicada en un edificio existente en Bellaterra, donde se albergan los espacios de los cursos de infantil y demás equipamientos del centro.

El proceso de consolidación de la primaria hacía necesario construir 6 aulas adaptadas a las normativas vigentes de centros educativos, en un solar colindante a la infraestructura existente. En el momento de hacernos el encargo, todos los condicionantes que se marcaron para hacer el proyecto eran realmente restrictivos: tenía que estar ejecutado en 10 meses, ser transportable por si algún día la escuela cambiaba a un nuevo emplazamiento, dado que el actual es de alquiler. A la vez, se tenía que cumplir con las exigencias de calidad y acondicionamiento, que marca para este tipo de centros el Departamento de Educación de la Generalitat. Por último, el edificio iba a ser costeado por una cooperativa formada por madres, padres y profesores de la escuela, siendo muy importante la limitación económica.

Con todos estos requerimientos previos, todo apuntaba a que la única solución pasaba por la realización de los tan habituales módulos escolares prefabricados con sistemas metálicos. Sin embargo, no podíamos construir un edificio que no fuera compatible con los principios pedagógicos de la escuela. Por este motivo, analizando los propios juguetes de madera, las telas, los talleres de plantas nos condujo hacia una solución basada en materiales naturales.

 

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