Transición Sidney: del sueño a la realidad

OLYMPUS DIGITAL CAMERAUn grupo de personas en Sidney se han remangado y están plantando verduras, hierbas y árboles frutales en sus jardines,  balcones, y hasta en las aceras.  Lo están haciendo sin fertilizantes artificiales, ni pesticidas, diseñando mini ecosistemas de bajo mantenimiento y pensando a largo plazo.

Son los transicionistas, y saben que la permacultura tiene ahora más sentido que nunca. Transition Sydney está formado por personas que entienden que hay que hacer algo práctico de cara al impacto que tendrá sobre nuestras vidas el cambio climático, el agotamiento de los hidrocarburos, el colapso del comercio global y los  sistemas financieros. Y hay que hacerlo ya.

Transition Sydney

La idea es trabajar juntos, dentro de tu vecindario plantando comida, compostando, reduciendo el consumo energético y conectando con tu comunidad. Transition Sydney es un eje, catalizador, socio, y centro de recursos para las iniciativas de transición de diferentes barrios y zonas de Sidney, una ciudad de 4.200,000 habitantes. Hay que tener en cuenta que aunque las iniciativas de transición alentadas sean del centro, Sidney depende de toda la bio-región de Sidney (3.625,008 hectareas) como fuente de energía, alimentos y agua.

Es evidente, por el trabajo de estas iniciativas  que la comida tiene que estar plantada cerca de la casa. Hay que reducir, y si es posible eliminar, el transporte desde la fuente de alimentación hasta nosotros. Esto es a lo que llaman la relocalización. Construir comunidades robustas, que se autoabastecen. La visión de Transición es la de un futuro mejor, de aquí surge el entusiasmo que mueve a la gente. Con el convencimiento de que solo nosotros, colectivamente, lo podemos hacer.

Como se formó Transition Sydney

transición sidneyEl primer encuentro de Transition Sydney tuvo lugar una tarde de marzo en el 2008 cuando tres desconocidos entre sí: Peter Driscoll, Ruth Wallsgrove, y Andrew Harvey quedaron para tomar algo después de trabajar. Cuenta Ruth como cada uno por su cuenta, interesados en Transición, habían escrito a Totnes Transition Town en Inglaterra. Al poco Totnes les puso en contacto entre ellos. El motivo de sus esfuerzos desde entonces ha sido asistir a las iniciativas de transición de la bioregión de Sidney. Ruth dice que la oportunidad de mejora yace en las ciudades, pero que nosotros tenemos que desatarla.

Ya existen alrededor de una docena de Iniciativas de Transición en la ciudad de Sidney y las afueras.  Entre ellas está Transition Marrickville, un barrio relativamente cercano al centro de Sidney. El papel de Transition Sydney, es ayudar a los nuevos grupos como el de Marrickville desde el momento en que se forman: cómo empezar, dar presentaciones, talleres prácticos, seminarios y conferencias. El objetivo de Transition Sydney es crear una comunidad de practicantes de transición colaborativa, a través de la formación y las actividades.

Para la reunión de octubre de la Iniciativa Transition Marrickville han traído a David Arnold, profesor y diseñador de sistemas de permacultura.  Su presentación fue sobre permacultura urbana. Había unas 25 personas. Expuso ejemplos de permacultura en este barrio documentados fotográficamente. Ejemplos de cómo se puede conseguir una gran variedad de alimentos de nuestros pequeños terrenos urbanos, tanto privados como públicos.

En algunas calles de Sidney ya se ven pequeños policultivos en los lugares menos esperados, actualmente existen sistemas de drenaje que se pueden instalar dentro de jardineras que se pueden poner sobre las aceras.

Michele Margolis, de este grupo, ha dicho adiós a su exuberante jardín tropical para dejar entrar el sol y que crezcan una variedad de especies comestibles emplazadas según su función dentro de un sistema de bajo mantenimiento. Ha quitado palmeras y otras especies exóticas que ni aportaban alimentos ni interactuaban de manera beneficiosa en su lugar. Ha dejado el aguacate y ha plantado café en la zona sombría y todo tipo de verduras y hierbas al sol.

Otro ejemplo expuesto en la reunión de la iniciativa de Marrickville es el proyecto de Wilkins School.  Se ha aprovechado un terreno dentro del colegio de este barrio para que los estudiantes practiquen la permacultura cómo parte de su educación. Cultivan, compostan, cuidan de las gallinas, cosechan y aprenden sobre la relación entre clima, plantas, insectos, animales y personas. Es una gratificante inversión en el futuro: David señala que no hay que centrarse en lo que no hace el gobierno hoy, si no en lo que pueden hacer los niños mañana.

Al inicio de su presentación, hace hincapié en que el cenit del petróleo no es una teoría si no una realidad ignorada. Dependemos del petróleo para obtener y traer la comida a las ciudades pero no estamos preparados para su declive. Y mientras sigamos poniendo presión sobre los sistemas naturales a las afueras de Sidney, con prácticas no sostenibles, no solamente empeoramos el problema con las emisiones causadas, seguimos dependientes e ignorantes. La solución está en la ciudad y hay que centrarse en sus recursos.

David vive en Violet Town, una zona al norte del estado de Victoria que está muy castigada por la sequía.  No lejos de su propiedad de 7 hectáreas ha visto como están quitando los árboles frutales, el monocultivo ya no es sostenible por la falta de agua. Dice sin embargo, que el clima de Sidney es subtropical y al contrario del resto de Australia, que sufre los estragos de la sequia, tiene la capacidad de recoger mucha agua. Más que nada por la tremenda superficie construida. De los tejados se puede aprovechar el agua y la instalación de tanques en las casas cada vez es más común.

Un movimiento colectivo

IMG_6441David hace mención a la importancia de no esperar a que el gobierno haga algo para reducir el consumo de energía y crear sistemas de auto abastecimiento realmente sostenibles y resistentes. Si queremos ayudar a las comunidades en la transición a una nueva realidad y construir su propia resistencia, se necesita “hacer”: acción a nivel local. Esto ocurre cuando unos cuantos se juntan y deciden hacer algo en su propia zona. Ya no funcionan los grupos de presión al gobierno, y siempre hay otros grupos de presión contrarios. Lo que hay que hacer es actuar, crear la sociedad que se quiere haciéndola. Las iniciativas son proyectos llevados a cabo por grupos.

Algunas de las personas que participan en las Iniciativas de Sidney son activistas del medio ambiente y la sostenibilidad, mientras que para otros su colaboración supone una nueva experiencia, acuden la reunión porque su vecino le ha hablado del cenit del petróleo y se han interesado, o porque a través de la permacultura y del boca a boca han oído hablar de Transición y les gusta que este movimiento es para todos y su visión del  modelo de transición es positivo.

La página de web www.transitionsydney.org.au/ lo explica así: “El modelo de Transición es un experimento social a gran escala que asume que si esperamos a que los gobiernos hagan algo será demasiado tarde. Si actuamos como individuos lo que hagamos, será demasiado poco. Pero si actuamos como comunidades, quizás lleguemos justo a tiempo. No importa de dónde vengas, lo que cuenta es donde quieres estar en el futuro”.

Una característica de Transition Sydney es que  existe un espíritu de colaboración con todos los demás grupos de sostenibilidad y medio ambiente, -puesto que los comportamientos dentro del grupo también tienen que ser sostenibles. En la última reunión de Transition Sydney se habló del trabajo de Bob Dopplet en su libro The Power of Sustainable Thinking que explica porqué fallan los proyectos de sostenibilidad en las empresas. Es un análisis psicológico de nuestros patrones de funcionamiento lineales que no funcionan: tomar, usar, y tirar. El autor sugiere que un funcionamiento sostenible es circular: prestar, usar y devolver.

Siguiendo este principio los recursos son notablemente compartidos. Al igual numerosos autores, permacultores, y practicantes de transición se prestan para ayudar y hablar informalmente como lo hizo David Holmgren, cofundador de Permacultura en una reciente reunión de Transición Sydney. Su página de web, www.holmgren.com.au/ es una generosa fuente de información con presentaciones en PowerPoint que fácilmente se pueden descargar.

Los trabajos de los transicionistas y permacultores se comparten en http://permacultureprinciples.com/ (disponible en español). Por otra parte está Live local, http://www.livelocal.org.au/ donde cualquiera puede colgar su experimento documentado y compartirlo con los demás. Son pequeños experimentos que nos ponen en contacto con nuestro entorno y nuestra comunidad. Por ejemplo está el de una chica que  cuenta cómo se pueden criar fácilmente, y con muy poco terreno, una especie de gallinas pequeñas que ponen muchos huevos. También hay experimentos de permacultura urbana, otro de sociabilidad, como el de  un chico que decide hablar con todo el que se encuentre por la calle, y muchos más que tienen como fondo “el cómo mejorar tu comunidad”.

Peter Driscoll estuvo trabajando en un pequeño proyecto de permacultura en Maroubra, un barrio en la costa al sur del centro de Sydney. Lo ha documentado en un video y lo ha colgado en la páginas de web http://permaeast.ning.com:80/. Es un ejemplo de lo que se puede hacer frente a un bloque de apartamentos, con poco espacio y en un solo día. Han plantado verduras, hierbas, plátanos y piñas. La motivación proviene de la visión de un mundo mejor y ésta se expresa mediante la acción.

En palabras de Rob Hopkins, el autor de El Manual de Transición*: “El futuro con menos petróleo podría ser, si se aplica pensamiento y diseño suficiente por adelantado, preferible al presente. No hay ninguna razón por la que un futuro más bajo en energía y más robusto tenga que tener una calidad de vida más baja que el presente. De hecho, un futuro con una economía revitalizada tendría muchas ventajas sobre el presente, incluyendo una población más feliz y menos estresada, un medio ambiente mejorado y mayor estabilidad”.

Marrickville Wilkins School
HGS_WilkinsPS_054[1]El aprovechamiento de un terreno en Wilkins School, un colegio de Marrickville es un ejemplo al que apunta Transition Sydney. El proyecto pone en relieve lo que se puede conseguir a través de la comunidad y la permacultura.

Belonging Project “Proyecto Pertenecer” de la escuela Marrickville fue iniciado por el ayuntamiento para desarrollar el capital social de la zona. Los objetivos fueron: construir el espíritu comunitario, la interacción y la confianza a través de una serie de actividades. La práctica de la permacultura por los estudiantes, profesores y vecinos es fundamental.

Inicialmente no es fácil. Un encuentro de gente tan diversa, cada persona con sus opiniones de cómo se han de hacer las cosas supone un reto. Es un microcosmos. Pero aquí, la adversidad se aprovecha como oportunidad para aprender a solucionar problemas: negociando, escuchando, con tolerancia, y mentalidad abierta.

Durante los primeros seis meses no hubo agua en el terreno y los niños aprendieron su valor cargándola en cubos desde el tanque a 300 metros de distancia, hasta el cultivo. Más adelante un viejo contenedor de transporte marítimo se recicló como caseta y del tejado se recoge el agua de la lluvia en un tanque de 5000 litros.

Algunos estudiantes se han criado en pisos, y al principio están un poco reacios a la tierra, el compostaje, los insectos, y a los animales. Pronto aparece el interés y descubren todo un mundo. Se fijan en lo pequeño, y se conciencian del lugar que tienen ellos en el mundo natural.

Aprenden a cuidar de las gallinas para que pongan huevos y entienden su función dentro del sistema. Observan el ciclo de semilla a semilla. Finalmente recogen todo tipo de frutas, verduras, y hierbas que además aprenden a embotar y secar cuando hay excedente.

HGS_WilkinsPS_118[1]Son niños que entienden su propio impacto, saben cultivar de manera responsable, y conocen el valor que tienen los recursos. Los participantes han conectado con su entorno y se han enriquecido con la experiencia y el intercambio de conocimientos de otras culturas.

La contribución indígena recuerda que la tierra no es algo de lo que realmente seamos dueños, si no que pertenecemos a ella.

 

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