Trabajos en Cob

mateu6Un sistema constructivo tradicional, fácil de ejecutar y económico.

Vinieron unos clientes a vernos para que les hiciéramos un restaurante de barro cerca de Peñafiel, en Valladolid. Tenían el terreno, 60 toneladas de tierra de un desmonte cercano y una idea bastante clara de lo que querían. Nos gustó el proyecto y propusimos hacerlo en cob por más de una razón. Por un lado, nos apetecía ponernos a construir cuanto antes, y pasar el verano haciendo bloques o adobes no nos ilusionaba en absoluto. Para hacerlo en tapial no teníamos la mano de obra especializada que requiere. Y, para mí personalmente, era un reto el hacer una obra grande en cob con criterios comerciales. El cob en Estados Unidos, donde yo aprendí, se ha convertido en el método jipi de construcción por excelencia. Muy usado por autoconstructores y, un poco como le ocurre -por desgracia- a la permacultura, se aprovecha el trabajo de gente bienintencionada que “a cambio de aprender”, curra de gratis y a menudo no se le paga ni el bocadillo. El hecho de estar en una esfera tan marginal, a mi entender, es un impedimento a su optimización. Se mantienen técnicas como el amasado en “tarps” (telas plásticas), se canta una canción mientras se pisa el barro, se le otorgan cualidades de desarrollo personal casi “new-age”… Hay gente allí que está intentando que se profesionalice y a mí me apetecía aportar mi granito de arena.

El cob es el mejor método de construcción en barro por solidez, posibilidades constructivas y resistencia sísmica. Consiste en amasar barro con arena y paja y colocarlo en húmedo en el muro sin emplear forma alguna. Se construye siempre un poco más del grosor porque una vez firme -no seco- se ponen hilos y se corta el muro con un machete, dejándolo perfectamente plomado y plano. Resultó que la tierra de la que disponíamos era poco adecuada para cob. Lo ideal es tierra arcillosa y en ésta eran todo limos. Hicimos varias pruebas y al final nos gustó una mezcla de 45% de tierra, 40% de arena y 5% de cal en pasta.

Decidimos no usar ferralla en los cimientos, porque eran zanjas de 90 de ancho por 90 de profundo y el hormigón nunca trabajaría a tensión, sólo a compresión. Una vez rellena la zanja de hormigón, levantamos un zócalo de piedra de unos 40 cm. con la piedra que recuperamos de la construcción que había habido previamente. A doble cara y rellena de hormigón, dejamos su parte alta sin igualar, por estética y para tener mayor agarre del cob. El amasado del cob, lo hacíamos en una pileta que excavamos a pocos metros del edificio, donde lo pisábamos como para hacer adobes, para echarlo luego en carretillas y acercarlo al muro. Allí, una persona hacía bolas del barro (“cobs”) y lo lanzaba a la persona que lo colocaba en el sitio. Esta persona se encargaba de esparcir el cob sobre el muro y hacerle agujeros con un palo con la punta redondeada (“falso pulgar” o “punzón”), que sirve para coser, gracias a la paja, los cobs entre sí y con el muro. El resultado final es un edificio monolítico. En este caso concreto, optamos por levantar dos muros con el vecino en termoarcilla porque había ya construidos unos cimientos, que para poner la termoarcilla podíamos aprovechar, mientras que para hacerlo en cob hubiéramos tenido que hacerlos de nuevo, perdiendo metros cuadrados de solar.

 

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