Un proyecto español de Arquitectura Sostenible premiado por la ONU

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Arquitectura comprometida con el espacio donde se construye, que piensa en la vida de sus vecinos y en el futuro de la localidad. Este es el concepto llevado a cabo por arquitectos españoles, y premiado en un concurso organizado por la ONU con el objetivo de crear ciudades sostenibles.

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Las Naciones Unidas y su programa para los Asentamientos Humanos convocaron en septiembre de 2013 un concurso internacional, dirigido a estudiantes y jóvenes profesionales de todo el mundo. Éste forma parte de la Estrategia Mundial de Vivienda de la ONU, cuyo objetivo es promover un cambio de paradigma en la provisión de vivienda adecuada para todos e impulsar el logro de la sostenibilidad social, económica y ambiental de las ciudades. El Director Ejecutivo de ONU-HabitatJoan Clos, insistía recientemente en que el crecimiento acelerado de la urbanización hace necesario un nuevo programa urbano mundial.barrio-arbol1-e1397396681700

En Abril, concretamente entre el 5 y el 11 del pasado mes se celebró en la ciudad de Medellín el séptimo Foro Urbano Mundial, la mayor conferencia de Naciones Unidas sobre desarrollo urbano sostenible. Durante el foro, cuyo tema central ha sido la Equidad Urbana en el Desarrollo, se anunciaron los proyectos premiados del concurso ‘Urban Revitalization of Mass Housing’, al que se habían presentado 752 equipos. Las propuestas fueron evaluadas por un jurado internacional siguiendo criterios para la mejora del espacio público, el estímulo de la actividad económica, la integración social, la sostenibilidad medioambiental a nivel de barrio y el inicio del diálogo con los vecinos y los actores clave.

Los ganadores de este certamen fueron españoles, María García Méndez y Gonzalo Navarrete Mancebo, integrantes del equipo Improvistos que obtuvo el primer premio con su propuesta titulada Recooperation.

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El proyecto consiste en una estrategia de futuro para el barrio Orba, en la periferia metropolitana de Valencia. Teniendo en cuenta la elevada tasa de desempleo y la falta de adaptación tipológica y energética de las viviendas, se propone una serie de intervenciones a varias escalas basadas en la actividad de sus habitantes. Algunos aspectos importantes son la restauración de la continuidad de ecosistemas, el aprovechamiento del saber hacer de los vecinos, la creación de nuevos espacios compartidos o la introducción de un sistema comunitario de intercambio de espacios, bienes y servicios.

Improvistos es un equipo de arquitectos que pretende aportar y desarrollar ideas combinando aspectos sociales, económicos y ambientales. Su objetivo es intervenir en los procesos de transformación del hábitat mejorando las condiciones de vida de las personas.

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Más información: http://masshousingcompetition.org/

Autores: http://improvistos.org/

El impacto del urbanismo local en la salud analizado por Udalsarea 21

El análisis de las relaciones entre medio urbano y la salud y el uso de herramientas para analizar la repercusión en la salud de los proyectos de urbanismo local, con el fin de maximizar los efectos positivos y eliminar o mitigar los negativos, serán el objeto de la jornada técnica que presentará el próximo 8 de abril los resultados del grupo de trabajo formado por una quincena de ayuntamientos del País Vasco y diversas entidades municipales y el Gobierno Vasco, miembro de Udalsarea 21.

Los resultados del grupo de trabajo de la citada red vasca de municipios, liderada por el Departamento de Medio Ambiente y Política Territorial, han quedado recogidos en el “Cuaderno de Salud y desarrollo urbano sostenible” de Udalsarea 21, y que servirá a los ayuntamientos del País Vasco para analizar y evaluar el análisis del efecto en la salud de iniciativas urbanas locales. La publicación está diseñada para concretar el papel y la responsabilidad de la administración local en la incorporación de la salud en la planificación urbana municipal.

El trabajo será presentado por Miren Dorronsoro, Directora de Salud Pública y Adicciones del Gobierno Vasco, y Javier Agirre, Director de la sociedad pública Ihobe, que desempeña la secretaría técnica de la citada red municipal.

El cuaderno pretende dar respuesta a los objetivos inicialmente fijados por el grupo de trabajo, entre los que cabe destacar el incorporar la variable de la salud en los procesos de planificación, desarrollo y gestión urbana de los municipios y sensibilizar a los agentes de las administraciones locales sobre la relación existente entre espacio urbano y salud. Además, el cuaderno presenta una herramienta informática, que estará disponible en la web de udalsarea21, que podrá ser utilizada por todos los ayuntamientos del País Vasco para analizar el efecto en salud de las iniciativas locales de urbanismo.

El método propuesto para analizar de forma sistemática el efecto en la salud de las políticas, planes y proyectos en materia de planificación y desarrollo urbanístico a nivel local es un procedimiento fácil de seguir. Se ha ideado como un elemento para la reflexión y se fundamenta en una serie de buenas prácticas seleccionadas en base a la evidencia científica disponible.

Para ello, incorpora una serie de cuestionarios que permiten identificar de forma prospectiva los posibles efectos de una iniciativa sobre la salud y la calidad de vida de las personas, y sirven de apoyo en la elección de alternativas que maximicen los efectos positivos en salud y eliminen o mitiguen los negativos.

La herramienta, tipo checklist, pretende ayudar al personal de las áreas municipales responsables de la planificación y desarrollo urbano y de la promoción del desarrollo local sostenible, en la toma de decisiones orientadas a la mejora de la salud de la población.

La presentación de la herramienta será precisamente uno de los objetivos de este encuentro, además de hacer visible la importancia de considerar la salud en todas las políticas municipales en el marco de la sostenibilidad local.

Más información: www.udalsarea21.net

Naturaleza urbana: cómo fomentar la biodiversidad en las ciudades de todo el mundo

A medida que el mundo se urbaniza cada vez más, los investigadores y alcaldes —desde Baltimore hasta el Reino Unido— reconocen la importancia de proporcionar un hábitat urbano que favorezca la biodiversidad, lo que podría ser el principio de un movimiento urbano en favor de la flora y fauna silvestres.

Hace algunos años, en la ciudad independiente de Baltimore, Maryland, personal de medio ambiente sopesó la propuesta de plantar árboles de un grupo local de ciudadanos. Pedían cinco árboles cada uno de 13 especies diferentes, a modo de arboreto, en los terrenos de una escuela de primaria en un barrio con una alta densidad de población.

Parecía un plan encomiable, tanto por el esfuerzo de los voluntarios como por los beneficios previstos para el medio ambiente y el embellecimiento del lugar. Pero alguien advirtió que casi no había ningún roble en la lista, aun cuando las 22 especies de roble propias de la zona son conocidas por sus beneficios para la flora y fauna. Los silvicultores locales, y aún menos la fauna, no podían reconocer casi ninguna de las especies que se habían propuesto en su lugar. Y para dejar clara la inconsistencia de esta lógica, la escuela y el barrio llevaban nombre de robles.

 

Alguien planteó: “¿Por qué hacemos esto?”

Este tipo de epifanía ocurre con bastante frecuencia últimamente en las áreas metropolitanas de todo el mundo, ya que la gente debe hacer frente al espectacular crecimiento de las áreas urbanizadas y a la correspondiente pérdida de flora y fauna silvestres. La parte del planeta calificada como urbana está en camino de triplicarse del 2000 al 2030 —es decir que estamos casi a la mitad. Mientras tanto, el 17% de las aproximadamente 800 especies norteamericanas de aves se están viendo reducidas, y la totalidad de las 20 especies de la lista de la Audubon Society de “Aves comunes en disminución” han perdido al menos la mitad de su población desde 1970.

Estas cifras devastadoras, que se repiten en todo el mundo, han evidenciado de forma alarmante que no es suficiente plantar un millón de árboles en las ciudades, cantar las excelencias de los huertos domésticos o construir tejados verdes y calles elegantes. Los árboles, arbustos y flores en esa infraestructura aparentemente verde también deben beneficiar a las aves, mariposas y otros animales. Deben proporcionarles un hábitat para reproducirse, cobijo y alimentos. Siempre que sea posible, el hábitat debe disponerse en corredores en los que la flora y fauna silvestres puedan moverse de forma segura.

Aunque a lo mejor es pronto todavía para considerarlo un movimiento urbano en favor de la flora y fauna silvestres, las iniciativas centradas en la biodiversidad urbana parece que se están poniendo de moda. El U.S. Forest Service, que una vez se tomó a broma la idea de que algo urbano pudiera ser silvestre, ahora apoya un programa forestal urbano cada vez más amplio. Los programas en favor de la ecología urbana y la flora y fauna urbanas también están proliferando en los campus universitarios. Existe el blog “Nature of Cities”, que se lanzó en 2012. Los investigadores de la Universidad de Virginia (University of Virginia) han anunciado recientemente la aparición de una red de ciudades biofílicas consagradas a integrar la naturaleza a la vida urbana, que tiene Singapur, Oslo y Phoenix entre sus socios fundadores.

 

La investigación ha demostrado que los robles son beneficiosos para todos, desde las orugas hasta las aves cantoras

Y en la ciudad independiente de Baltimore, los funcionarios establecen ahora que los árboles dosel, más que los árboles especímenes u ornamentales, deben representar el 80% de cualquier plantación en terrenos de la ciudad, y que la mitad de ellos deben ser robles. En una zona en la que antes los viveros locales casi nunca habían tenido existencias de robles, la gente a veces se resiste, hasta que el responsable de recursos naturales de la ciudad, Don Outen, explica su lógica: la investigación ha demostrado que los robles son beneficiosos para todos, desde las orugas hasta las aves cantoras. Incluso los peces se ven favorecidos, porque los invertebrados acuáticos se alimentan de hojas de roble del fondo de los arroyos. En ese momento, dice Outen, la reacción de la gente suele ser “¿Y por qué no lo hemos hecho antes?”.

Una de las razones es que los investigadores apenas se han puesto a pensar sobre qué fauna y flora aún existe en la ciudad, o cómo fomentar que haya más. La importancia de los robles en los estados norteamericanos del Atlántico medio, por ejemplo, chocó a la mayoría de gente en 2009, cuando Douglas Tallamy, un entomólogo de la Universidad de Delaware (University of Delaware), publicó un ranking de árboles y arbustos en función de cuántas especies de orugas albergaban. (La Royal Horticultural Society ha publicado una lista análoga para el Reino Unido.) A diferencia del roble, que alberga a 537 especies, comenta Tallamy, el Gingko, un árbol típico de las calles de muchas ciudades, hospeda solo a tres. “Pero hay el mito de que un árbol tiene que venir de la China para que sobreviva en las ciudades”, añade.

A Tallamy le gusta señalar que una sola pareja de carboneros de Carolina tiene que llevar al nido entre 6.000 y 9.000 orugas para criar a una nidada de media docena de polluelos. Los carboneros de cabeza negra probablemente necesitan más. Si quieres a los pájaros, dice, necesitas a las orugas, y para conseguir las orugas necesitas los árboles adecuados. “No todas las plantas han sido creadas para ser iguales”, comenta. “Las autóctonas seguramente son más beneficiosas que las que no lo son, pero incluso entre las autóctonas hay diferencias”. Por ejemplo, aunque los tuliperos son sin lugar a dudas majestuosos, a 50 metros de altura son tacaños con la flora y fauna silvestres, ya que tan solo albergan a 21 especies de orugas.

 

Las ciudades concentran alrededor del 20% de la biodiversidad aviaria, según un investigador.

En el Centro Nacional para el Análisis y Síntesis Ecológico (National Center for Ecological Analysis and Synthesis, NCEAS), con sede en la Universidad de California (University of California), en Santa Barbara, los investigadores han empezado a completar una fotografía mucho más detallada de lo que significan la flora y fauna silvestres. Puesto que los datos de estudio de la flora y fauna silvestres muchas veces acaban dispersados geográficamente y registrados en diferentes formatos, están confeccionando una base de datos unificada, con listas de especies, abundancia, y, en algunos casos, tipos de hábitats de la flora y fauna urbanas en 156 ciudades de todo el mundo hasta el momento.

Las primeras pruebas puede que sean más favorables de lo que se podría esperar, afirma Madhusudan Kattiel, ecologista de la Universidad Estatal de Fresno (Fresno State University). Aunque palomas, estorninos, gorriones y golondrinas comunes tienden a aumentar en las ciudades de todo el mundo, estas cuatro especies cosmopolitas no indican necesariamente que la flora y fauna silvestres se hayan homogenizado por completo. Las ciudades también concentran alrededor del 20% de la biodiversidad aviaria, según Katti, pero advierte que este dato podría estar distorsionado al alza porque las ciudades más jóvenes suelen tener más aves autóctonas, así que se podría tratar de un efecto transitorio. Sin embargo, entender lo que está pasando antes de que las especies empiecen a desaparecer ofrece la oportunidad de realizar intervenciones y llevar a cabo diseños en las ciudades para que esto no suceda.

Un nuevo estudio publicado en la revista Landscape and Urban Planning también plantea mejores maneras de entender la combinación entre la flora y fauna urbanas y el hábitat. El estudio usa a las aves como bioindicadores para otro tipo de fauna y flora porque son más fáciles de contabilizar que los mamíferos, más tímidos y muchas veces nocturnos, y porque en general están más familiarizadas con la gente. “Son activas durante el día, de colores vivos y cantan”, dice Susannah Lerman, una ornitóloga de la Universidad de Massachusetts (University of Massachusetts), y principal autora del nuevo estudio. “Así que aunque la mayoría de gente no sabe nada de fauna y flora, sí sabe algo sobre pájaros”.

 

Los científicos han evaluado no solo qué árboles caracterizan a los barrios, sino también cuán buenos son como hábitats para las aves

El estudio propone un matrimonio entre i-Tree y eBird, dos métodos actuales para mantener un registro del entorno natural. Diseñado por el U.S. Forest Service, i-Tree es un software usado por organizaciones de todo el mundo para registrar datos de la cobertura arbórea, desde un solo árbol hasta bosques enteros. Su equivalente eBird, del Cornell Lab of Ornithology, es un sistema basado en una lista de control que permite a miles de ornitólogos de todo el mundo registrar sus observaciones en una base de datos central. La combinación de los dos permite a los investigadores no solo evaluar qué árboles caracterizan a un barrio, sino también cuán buenos son como hábitat para las aves, y qué aves los utilizan.

Para demostrar la utilidad de esta metodología, los coautores del estudio observaron 10 municipios del noreste de los Estados Unidos, en los que los datos sobre árboles estaban disponibles. Tenían como objetivo demostrar que la tecnología puede funcionar en una amplísima variedad de comunidades. Así que incluyeron municipios desde Moorestown, Nueva Jersey, una comunidad dormitorio de Philadelphia con una población de aproximadamente 20.000 habitantes, hasta la ciudad de Nueva York, con 8,3 millones de personas. Aspiraban a proporcionar una herramienta rápida para urbanistas para evaluar cómo una propuesta de desarrollo afectaría la fauna y flora locales, o qué barrio se podría beneficiar más de las mejoras del hábitat.

Alojar fauna y flora silvestres en las ciudades no requiere necesariamente una gran inversión, según Lerman. Puedes traer más aves, comenta, solo dividiendo vastas extensiones de césped con el tipo adecuado de arbustos, para crear estructura y variedad. Cortar estos céspedes menos a menudo —cada dos o tres semanas en lugar de cada semana— incrementa la población de abejas autóctonas y otros polinizadores. Y respecto a los comederos de pájaros, estos no hacen aumentar necesariamente la población de aves en su conjunto, pero sí que presentan un peligro significativo: pueden convertirse en “trampas ecológicas”, atrayendo aves a la muerte en una especie de bufet para gatos. Solo manteniendo los gatos dentro de casa, afirma Lerman, se podría prevenir la pérdida de miles de millones de aves en todo Estados Unidos cada año.

 

En el Reino Unido, los huertos comunitarios marcan una gran diferencia respecto a los insectos polinizadores

En el Reino Unido, añade Mark Goddard, de la Universidad de Leeds (University of Leeds), las parcelas, o huertos comunitarios, en zonas urbanas marcan una gran diferencia respecto a los insectos polinizadores, probablemente porque estos tienden a escoger árboles frutales y arbustos y porque las esquinas cubiertas de malas hierbas suelen ser un poco más tolerantes con los insectos que los jardines privados. La preocupación sobre del número de especies polinizadoras también ha llevado a la reciente proliferación de 60 prados de flores silvestres en las ciudades del Reino Unido, inspirados por los extensos prados plantados alrededor del área de los Juegos Olímpicos de Londres de 2012.

El nuevo estudio de Lerman y sus coautores podría haber dado involuntariamente con una improbable fuente de esperanza para la flora y fauna urbanas: el orgullo cívico y el espíritu competitivo. Su estudio observaba la relativa tolerancia a la flora y fauna silvestres en 10 ciudades muestra y reducía las diferencias a una serie de cifras que indicaban cuán bien cada ciudad alojaba nueve especies representativas. Mientras que el estudio evitaba expresamente hacer un ranking general de ciudades, para los partidarios locales sería muy fácil mirar las cifras y hacer comparaciones odiosas. Por ejemplo, entre las grandes ciudades, Philadelphia era la primera en biodiversidad, seguida de Washington D. C. Boston se encontraba bastante rezagada, pero por delante de Nueva York, y ésta superaba a su vecina del río Hudson, Nueva Jersey.

No existe una competición formal de “ciudades verdes” en este país, al menos todavía. Pero el concurso “Britain in Bloom“, patrocinado por la Royal Horticultural Society, cada vez se centra más en los polinizadores y otros criterios medioambientales. Junto con una cierta rimbombancia municipal, consigue que las ciudades y pueblos del Reino Unido se esfuercen en realizar plantaciones año tras año.

A lo mejor es una fantasía pensar que algo así podría ocurrir en los Estados Unidos, pero imagínense: ahora mismo, los alcaldes se enfrentan verbalmente por contiendas sin sentido entre equipos con nombres simplemente sacados de la flora y fauna —Chicago Cubs contra St. Louis Cardinals, Anaheim Ducks contra San Jose Sharks, Atlanta Hawks contra Charlotte Bobcats, etc., en lo que es un zoo entero de rivalidades.

Si estos alcaldes tuvieran que pelear por lo que verdaderamente importa —“Mi ciudad tiene más flora y fauna silvestre que la tuya”, “Mi ciudad tiene más espacios verdes que la tuya”, “Mi ciudad es un lugar mejor para vivir para las aves, las mariposas y las personas”— sería una competición que valdría la pena presenciar.

Fuente: Yale Environment 360.


 

ACERCA DEL AUTOR. Richard Coniff es un escritor ganador del premio National Magazine Award, cuyos artículos han aparecido en las revistas científicas Time, Smithsonian, The Atlantic, National Geographic, así como en otras publicaciones. Ha escrito varios libros, entre ellos The Species Seekers: Heroes, Fools, and the Mad Pursuit of Life on Earth. En artículos anteriores para Yale Environment 360, ha escrito sobre el precio de los servicios del ecosistema y sobre los nuevos avances que podrían ayudar a producir cultivos de alimentos que pudieran prosperar pese a los cambios climáticos.

La relación arquitectura, cultura e ideología

La arquitectura es un hecho cultural que refleja en todo momento las condiciones y circunstancias bajo las cuales ha sido concebida y construida; de allí que los edificios son, en forma individual o de conjunto, emisores estáticos que transmiten el particular mensaje de las ideas con que fueron proyectados. Transmiten a su vez un sinnúmero de datos que, en relación con el ambiente cultural en el que están insertos, nos hablan de los valores que una determinada sociedad aceptó o acepta y promueve, y al mismo tiempo, congelan ese tiempo de su nacimiento perteneciendo al pasado desde el momento en que comienzan a ser construidos.

En lo que aún permanece de algunos espacios urbanos de la antigüedad, reconocemos los recintos que alguna vez estuvieron amurallados para la defensa, espacios destinados al comercio o al culto religioso, mercados y bibliotecas, templos o baños públicos separados por escasa distancia y también la infraestructura de cañerías para proveer agua y desagües, así como chimeneas para la calefacción o los hogares para la cocción de alimentos. Podemos reconocer el entorno cultivable y las fuentes de aprovisionamiento de agua, alimentos o materiales. Todo un mundo para ser interpretado y comprendido, que muestra una manera, un estilo en el que podemos reconocer y diferenciar lo fenicio o lo helenístico, lo romano o lo carolingio de la antigua Europa o Medio Oriente, así también como lo maya o lo inca en el continente americano.

En ciertos momentos históricos o en sociedades de cambio lento y paulatino, las sucesivas experiencias que se han ido sedimentando establecen la continuidad sobre la que se perfeccionan determinadas respuestas frente a un sitio, un paisaje o un clima, todo ello  bajo una determinada escala de valores. Tal es el caso de las valiosas experiencias de algunas arquitecturas espontáneas, que mucho nos enseñan sobre la relación armónica entre entorno construido y ambiente natural.

Pero en etapas de veloz evolución, como el caso de la cultura Occidental en los últimos tres siglos, no queda tiempo para la sedimentación y son rápidamente reemplazadas determinadas ideas y experiencias por otras. Las nuevas búsquedas quedan en muchas oportunidades a medio verificar y los objetivos a alcanzar suelen ser difusos cuando no contradictorios con la realidad.

La arquitectura, el espacio urbano y las necesidades básicas de los seres humanos

La arquitectura es, por su propia naturaleza, una actividad y un producto destinado a satisfacer necesidades humanas en las escalas individual, grupal y social – El entorno urbano es también  un continente y un condicionante de esta arquitectura y entre ambos y la interacción humana se produce un proceso simbiótico en permanente evolución, con estados transitorios de equilibrio y tendencias a más largo plazo de desequilibrios y reacomodamiento.

Como apoyo para la determinación de las necesidades humanas podemos acudir, en este caso, a la clasificación realizada por M. Max-Neef; A. Elizalde y M. Hopenhayn según la publicación “DESARROLLO A ESCALA HUMANA – Una opción para el futuro” – Cepaur – Fundación Dag Hammarsjold – 1986 – En el texto que sigue a continuación el listado de necesidades humanas según estos autores aparece subrayado.

En relación con nuestras necesidades, los edificios nos brindan o deberían brindar en primer lugar protección (de la intemperie, de nuestra intimidad, de nuestros bienes materiales, de agresiones o ataques externos, de siniestros naturales o generados por la acción humana, etc.) Pero también deben cubrir nuestra necesidad de identidad ya que manifiestan lo que somos como personas, grupo o comunidad, en relación al  ámbito cultural al que pertenecemos y en que clima y paisaje vivimos.

Son mensajeros de un tiempo histórico, ya que todo edificio se incorpora al pasado en el mismo momento en que es construido. Aquellos que sobreviven al tiempo dan testimonio  de su época de origen, en cambio, los que se pierden por diferentes motivos constituyen la parte muda, y por lo tanto ignorada, de la historia de una comunidad en un lugar determinado.

Es entonces la historia la que nos enseña que allí donde lo urbano fue el resultado de una comunidad con tiempo, recursos y vocación como para resolver éstas y otras necesidades básicas, aparecen los espacios a escala humana, la valorización de los recorridos peatonales, la creación y la libertad puesta en juego en los encuentros de las calles y callejones o plazoletas, en los juegos volumétricos, en el  empleo consciente de la luz, el sol y las sombras, en el juego de los materiales, sus colores y texturas.

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Son numerosos los ejemplos de pequeños pueblos y ciudades o sectores de ciudades en los cuales podemos interpretar, por lo que expresan sus calles y edificios, que la mayoría de estas necesidades aparecían como satisfechas para sus habitantes. Muchos de estos pueblos o ciudades son medievales por el momento histórico de su consolidación, y están localizadas en regiones de la vieja Europa, aunque esto no es excluyente, ya que poblados a escala humana comunitaria también existen y han existido en América, u otros continentes.

Básicamente en el lugar y en el tiempo donde una comunidad encontró condiciones de subsistencia, se pudo auto-regular y generó manifestaciones auténticas de participación, el resultado no es otro que el de espacios urbanos a escala humana y edificios integrados  con ese entorno, cargados muchas veces de un simbolismo que apela al entendimiento de sus habitantes y en el que queda implícita una profunda necesidad de trascendencia.

Son estas circunstancias las que generan una fuerte relación de afecto entre cada habitante y su ciudad o su sitio. Es ese lugar tan particular donde se ha nacido, se ha criado, se ha interactuado oyendo desde pequeño historias propias de su entorno, historias de su familia o contadas por su familia; donde compartirá trabajos, penas y alegrías, haciendo del ocio una continuidad de su actividad cotidiana, donde seguramente se casará con alguien del lugar, donde tendrá hijos y nietos, será aquel que nunca emigrará a no ser por condiciones de necesidad extrema. Se trata, ni más ni menos, de un ser humano viviendo en un espacio a su escala, dentro de una sociedad a su escala con un economía a su escala.

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Todavía superviven muchos espacios urbanos con estas características, a quienes la Sociedad Industrial no logró contaminar del todo. Espacios que admiten la energía eléctrica, el agua corriente, los desagües, los teléfonos, los cajeros automáticos y las redes de comunicación, sin perder su esencia, pero que tienen en el automóvil a su gran enemigo. Espacios que necesitan ser conservados y protegidos, porque la comunidad que los habita ya no está en condiciones espirituales de cuidarlos por sí misma, tan absorbidos y fragmentados como suelen estar sus habitantes por el individualismo, el consumismo y la lucha por el status.

Son espacios donde queda la cáscara construida, pero aún así sus efectos reconfortantes todavía pueden percibirse.- Es que mientras se mantenga la escala, se mantiene la esencia. Mucho de lo urbano que el hombre construyó, incluso en etapas avanzadas de desarrollo industrial como los finales del siglo XVIII y en algunos casos, aún hasta finales incluso del siglo XIX, conservan esta esencia y su presencia actual así lo corrobora.

En una época, como la actual, donde es difícil encontrar puntos de apoyo para nuestras inquietudes y necesidades intelectuales y espirituales, o rumbos a los cuales dirigirse y en tiempos donde la construcción de nuevos paradigmas es más lenta que la destrucción de los existentes, no parece tarea inútil buscar en ciertos ejemplos del pasado inspiraciones para nuestros problemas actuales, no tanto para restaurar lo que ya no se puede, sino para comprender bajo qué circunstancias estos ejemplos significativos tuvieron lugar.

Es por esto útil analizar cómo algunas de las llamadas arquitecturas espontáneas pudieron ir sedimentando lentamente respuestas constructivas, funcionales y formales adaptadas al entorno propio de su lugar de implantación y también es útil verificar aquellos ejemplos y aquellos tiempos en donde lo urbano fue o es el resultado del esfuerzo participativo de una comunidad integrada por ideales y objetivos comunes.

La Sociedad Industrial y la ruptura del equilibrio

Es la Revolución producida por la Industria la que posibilita y consolida una Sociedad Industrial con vocación expansiva a escala planetaria y que pretende someter al medio natural a su exclusiva necesidad y conveniencia.

Iniciada en la Inglaterra del siglo XVIII, y desarrollándose con velocidad creciente, alcanza en la actualidad – con su escala de valores y su lógica de desarrollo – a la mayoría de las sociedades y países de nuestro tiempo y, con mayor ímpetu, a aquellas regiones del planeta que mayor sensibilidad presentan para dejarse influenciar por Occidente, hecho que sucede mas allá de diferencias políticas, religiosas o culturales.

Son características definitorias de la Sociedad Industrial tal cual la conocemos, el establecimiento de una cultura consumista, el fuerte impulso dado a la investigación científica y al desarrollo tecnológico para la creación de nuevos productos y una actitud expoliadora frente a la naturaleza. También es característico de la cultura por ella creada, un proceso acelerado de cambio en los usos, costumbres, ideales, objetivos, etc. que varían según modas o tendencias artificialmente creadas y que producen una sensación permanente de insatisfacción, angustia y estrés físico y mental que derivan en el vacío existencial personal y colectivo.

A este vacío existencial, tan propio de la época actual, se lo pretende llenar con entretenimiento banal, consumo compulsivo y sometimiento espiritual y de la voluntad de las personas a ciertas actitudes y comportamientos, mediante un proceso en el que intervienen grupos corporativos empresarios y financieros cuyo objetivo es el establecimiento de una sociedad cada vez mas autoritaria y discriminatoria, al solo efecto de aumentar su rentabilidad empresaria.

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La rentabilidad empresaria es el valor dominante en la sociedad a cuya satisfacción todo los demás valores se subordinan, dejando de lado la sustentabilidad social, ambiental, productiva, cultural, etc .y también el derecho de las poblaciones a establecer sus propios objetivos de vida.

Son consecuencias ineludibles de tales procesos, la división entre regiones desarrolladas y regiones “emergentes”, la discriminación social entre los que están dentro del mercado y los que quedan afuera, y la no sustentabilidad de todo el proceso productivo sobre la base de la limitada disponibilidad de los recursos naturales y su agotamiento por expoliación o por destrucción debida a la contaminación que los procesos industriales  generan.

Acompañando este proceso, la arquitectura y la construcción de edificios fue mutando y de ser satisfactor grupal y/o social, pasó a convertirse en producto de consumo, con una envolvente exterior – interfase entre el espacio interior y el exterior – convertida en “packaging” representativo de una marca, una moda, convertido en mensaje publicitario, representativo de un estatus social, etc., con un clima interior mantenido artificialmente según supuestos niveles universales de confort higrotérmico – mas allá de las características climáticas propias del lugar de implantación – y empleando materiales cuya producción tiene generalmente fuerte impacto ambiental.

Los edificios se diseñan y construyen sin mayores consideraciones hacia el entorno en particular y el ambiente en general, actitud ésta que tiende a aumentar problemas tales como el “efecto invernadero” al que se atribuye el Cambio Climático y generando con ello alta dependencia de la prestación de los servicios por redes, fundamentalmente de la provisión de energía eléctrica sin la cual los edificios se convierten en inhabitables.

El siglo XX fue  el primer siglo en la historia de la humanidad en que los edificios y el medio urbano dependieron en forma absoluta de la energía que le proveían las redes y que ellas fueron tan vitales para el sistema que la supervivencia de la Sociedad Industrial dependió y depende todavía de poder mantener la provisión continua de energía por las mismas.

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Las guerras de la segunda mitad del siglo XX y sobre todo las que se hicieron en el presente siglo hasta el momento, fueron impulsadas por la voracidad de apropiación y de control de los recursos naturales – fundamentalmente energéticos – que permiten seguir alimentando esta carrera alocada  para evitar el tan temido “oscurecimiento”

Frente a ello nos preguntamos: ¿Es lógico seguir manteniendo este nivel de vulnerabilidad,  y falta de sustentabilidad, tendencia al sometimiento personal y grupal, en donde el caos urbano es cada vez más evidente, frecuente e inmanejable, para mantener un sistema del cual solo podemos esperar males cada vez mayores?

Una propuesta para el Siglo XXI: Arquitectura, Entornos Urbanos y Territorios Sustentables

En el siglo XXI y frente a una agudización de los procesos y efectos mencionados, propios de la sociedad industrial tal como está constituida en la actualidad, también se incrementan las búsquedas y propuestas tendientes a generar nuevos paradigmas, a iniciar nuevas experiencias y a organizarse para la concreción de cambios efectivos para lo cual surgen las llamadas “acciones de resistencia” que se realizan frente al avasallamiento de los derechos de las poblaciones por parte de las corporaciones empresariales y a la acción cada vez mas destructiva de ciertas técnicas productivas de las cuales sobresalen por su nivel de impacto ambiental sobre el medio y las poblaciones, los cultivos transgénicos, la megaminería, el sistema de explotación de gas natural y petróleo denominado fractura hidráulica y las grandes represas.

Ciertos sectores de la población inician experiencias de vida acordes con el medio natural que denominan acciones de “transición” en el que se estimula la permacultura, el autoabastecimiento alimentario y energético y el establecimiento de una cultura volcada a lo orgánico-natural.

Otros sectores proponen el “decrecimiento” que tiende a desvincular el concepto de desarrollo con el del incremento del Producto Bruto Interno (PBI) mediante la aplicación del rescate de técnicas tradicionales de menor impacto ambiental y de menor consumo energético para todas las prácticas productivas y la adopción de formas de vida mas austeras.

También se destacan las llamadas “organizaciones campesinas” que bregan por la “soberanía alimentaria” mediante el rechazo absoluto a toda forma agrícola productiva basada en los “agro-negocios” (que busca la explotación de enormes superficies mediante técnicas de cultivos transgénicos) que desplaza poblaciones, envenena agua y suelos y  destruye la biodiversidad  (incluidos los seres humanos) y proponen una revalorización de la agricultura familiar como única manera de asegurar la subsistencia por la defensa de la biodiversidad y la agricultura orgánica.

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Junto con esto, se revaloriza la cultura y la posición de los pueblos originarios frente a la naturaleza,  los bienes comunes y el ambiente, y se establecen acciones tendientes a su defensa y permanencia en sus tierras ancestrales y en su cultura.

También surgen movimientos urbanos (con participación mayoritaria de jóvenes)  que comienzan a definir cuáles son los “bienes comunes urbanos” (constituidos por los recursos naturales mas las “construcciones” materiales, organizativas, jurídicas y culturales) a los que se quiere acceder y resguardar exigiendo del estado una acción comprometida a favor de la inclusión, la redistribución, el resguardo y la prestación de sus servicios y beneficios dentro de niveles óptimos de acceso  y calidad.

Frente a la acción de las corporaciones que prefieren  para beneficio de sus intereses,  ciudades mas densificadas, concentradas y controladas con sistemas de funcionamiento automatizados (disimuladas con intenciones de “economía verde” y mayor seguridad) surgen los movimientos de habitantes y vecinos que se oponen a la especulación urbana, a la privatización de los espacios comunes, al aumento del congestionamiento y la polución y que defienden el patrimonio construido como valor histórico y cultural y a los espacios verdes como espacios vitales.

Descentralizar las grandes ciudades, y re-ocupar los territorios con familias campesinas o con emprendimientos productivos industriales de pequeña escala o turísticos o culturales y el desdibujar los límites entre lo urbano y lo rural con miras a un mayor equilibrio y equidad, son tareas y objetivos que se vislumbran para esta segunda década del siglo y  de aquí en mas y que podrían dar frutos bajo la forma de un desarrollo mas sustentable y equitativo dentro de una democracia participativa profundamente arraigada y en pleno ejercicio.

La arquitectura, en su propia dinámica y limitaciones, acompañó parte de este proceso desde sus inicios en el siglo pasado, elaborando propuestas teóricas y consiguiendo algunas concreciones a manera de ensayo o alternativas.

Desde hace más de treinta años, y como una consecuencia directa de la Crisis Energética de 1973/74 surgieron propuestas paralelas a las corrientes arquitectónicas consumistas en boga. Estas  propuestas apuntaban a una mejor relación de los edificios con el entorno de su lugar de implantación.

La necesidad de disminuir los consumos para la calefacción en algunos países nórdicos, dio origen a la Arquitectura Solar en la década del 70, que proponía cubrir las necesidades de calentamiento de los edificios con sistemas pasivos o activos que usaran como recurso energético a la radiación solar. Luego este concepto limitado al calefaccionamiento y nacido de las necesidades de los países mas industrializados  generalmente ubicados en climas fríos, fue ampliándose hacia la llamada Arquitectura Bioclimática – desarrollada en la década siguiente – que proponía utilizar técnicas particularizadas que se aplicaran tanto en los períodos o climas cálidos como en períodos o climas fríos, o sea construir edificios que respondieran a las características climáticas locales cualesquiera fueran y en todo momento del año.

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El concepto de desarrollo sostenible, introduce en la década del 90 y se proyecta sobre el actual siglo XXI, una ampliación a las propuestas anteriores y es entonces cuando se busca, dentro de esta común denominación de Arquitectura Sustentable, diseñar y construir edificios “respetuosos” o “amigables” con el Ambiente dentro de una metodología que tenga en cuenta el Ciclo de Vida del mismo como conjunto de partes y el Ciclo de Vida de cada una de esas partes.

La Arquitectura Sustentable resulta entonces, una metodología flexible que incorpora la variable Ambiente en todo el proceso de diseño, construcción, utilización y mantenimiento de un edificio y que si bien pone énfasis en buscar una disminución de los consumos de energía, no se olvida de los otros problemas a resolver desde el enfoque de la “sustentabilidad ambiental” del mismo.

Desde este punto de vista, la Arquitectura Sustentable propone un punto de ruptura con valores establecidos desde el siglo XVIII y de allí la dificultad para su aceptación generalizada, aunque los problemas y las tendencias crecientes en el campo económico-social y en los temas ambientales, debería llevar a las sociedades a replantearse algunos conceptos todavía vigentes, para aceptar otros de contenido más acordes con la escala humana y en mayor armonía con la naturaleza y las necesidades humanas.

Pero esta decisión política no puede quedar en manos de las corporaciones por el hecho fundamental de incompatibilidad de intereses. Solo los pueblos y las naciones independientes pueden empezar a cambiar la historia. Para ello tienen que tomar con firmeza y decisión el futuro en sus manos.

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Una propuesta de arquitectura Sustentable para una vivienda en las proximidades del Lago Puelo, Provincia de Chubut, Argentina. Fuente: Arqts. Yarke-Fujol.- dentro de las alternativas mencionadas, la intención de residir en áreas rurales, habitando viviendas autoconstruídas, diseñadas para aprovechar las mejores orientaciones, para tener buena iluminación natural y construida con materiales naturales y de bajo impacto, asegurando confort térmico, buena ventilación y expresiones formales agradables, fue el requerimiento de una familia que se radicó en la zona y dio origen a esta propuesta.

Vía C.E.I.B.A.

Vecindarios: entre más verdes, menos inseguros

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En tu opinión personal ¿los espacios verdes o parques urbanos te hacen sentir más o menos seguro? Se suele pensar que los espacios verdes son tanto seguros como peligrosos. Por un lado, los arbustos pueden ser un escondite perfecto para ladrones o una acera poblada de árboles puede obstruir la visibilidad de la calle. Por otro lado, los espacios verdes fomentan en las personas el gusto por el ejercicio y la relajación, pasando más tiempo en áreas públicas, lo cual a su vez ayuda a disuadir el crimen. El verde le hace bien a la mente y al cuerpo.
Un nuevo estudio encontró que, el año pasado en filadelfia, los vecindarios más verdes tienen significativamente menos crímenes que aquellos más grises. Y este efecto se sostuvo aún después de incluir factores sociales y económicos.
Los investigadores comenzaron analizando datos de criminalidad desde el 2005 en toda la ciudad, desglosados por vecindarios (cada uno conteniendo unos cuantos miles de habitantes) y forma de crimen (diferentes tipos de hurto y asalto). Los investigadores decidieron no incluir violaciones o asesinatos debido a que no ocurren con tanta frecuencia. Combinaron estos datos con imágenes del satélite Lansat de la NASA. Este satélite lleva un sensor que detecta clorofila remotamente, con la cual los investigadores pueden conocer cuál es el «verdor» de cada vecindario.
Cuando se combinaron los datos, los investigadores descubrieron que el verde coincidía intrínsecamente con la seguridad. Las tasas de robos fueron mayores en vecindarios sin vegetación. Estos datos permanecieron inmutables aún después de agregar valores de densidad de población, pobreza y educación, reportaron los autores en la publicación Landscape and Urban Planning.
La explicación, según los autores, tiene dos características: primero, los espacios verdes permiten que la gente pasé más tiempo afuera, lo cual intimida a los criminales, siendo especialmente importante para controlar el crimen que gente tanto joven como mayor se aglomere en lugares públicos. Segundo, la presencia de plantas tiene un efecto terapéutico. La vegetación reduce la fatiga mental y sus síntomas asociados, como la irritabilidad y la impulsividad, ambas consideradas precursoras de la violencia.
Este mecanismo de «terapia de plantas» se refuerza mediante los hallazgos en filadelfia. El más violento de los crímenes estudiados, el asalto agravado, estuvo fuertemente relacionado con la falta de verde en los vecindarios, mientras que el crimen menos violento no mostró asociación alguna. Esto indicaría que la mentalidad violenta en sí misma es desalentada por los espacios verdes.
Aunque es una hipótesis interesante, esta necesita un estudio más profundo. El proyecto, por ejemplo, no diferencia entre áreas verdes bien mantenidas y lotes abandonados, los cuales pueden tener un impacto diferente en tasas de crimen. Por otro lado, solo fue estudiado en una ciudad de Estados Unidos. Sin embargo, es algo que los urbanistas deben considerar, y tal vez, con el interés de hacer nuestras ciudades más seguras, empecemos a plantar más árboles.

Crean instituto para planificar centros urbanos saludables

El Instituto Americano de Arquitectos (AIA) y el Centro Superior de Urbanismo (CAU) del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) anunciaron que harán una investigación para apoyar los esfuerzos de AIA a través de Clinton Global Initiative (CGI), Decade of Design, una medida centrada en la mejora de la salud de las comunidades urbanas. A medida que la población mundial sigue desplazándose hacia los centros urbanos, las condiciones del siglo pasado se han vuelto demasiado obsoletas para enfrentar el aumento de la población y la contaminación.
Con el fin de avanzar en el estado de habitabilidad de la ciudad, los profesionales de los campos del diseño y la planificación deben reconsiderar la forma de los ambientes urbanos para trabajar de manera óptima en lo que respecta a los desafíos sociales, económicos y de salud. La colaboración del MIT con la organización de la profesión basada en  AIA permite que se realice una investigación  para llegar al mundo profesional para su aplicación y desarrollo.

Las universidades son una herramienta fundamental en el avance de los esfuerzos sociales y tecnológicos, y otras escuelas están reconociendo el valor de la investigación en el desarrollo urbano. Por ejemplo, la Universidad de Nueva York también está cambiando su enfoque para establecer un nuevo instituto que se centre en el desarrollo de las ciudades y en el medio ambiente urbano “en y desde la ciudad”.

La experiencia del CAU traerá “el enfoque, la energía y la estructura” del compromiso de la AIA con el Decenio de Diseño, de acuerdo con el presidente de AIA, Robert Ivy. La AIA y su red de recursos tienen un largo reconocimiento dentro de la comunidad del diseño y tienen el potencial para acumular profesionales que puedan abordar problemas de salud pública. Recientemente, Mary Ann Lázaro fue designado como asesora para guiar los esfuerzos de sostenibilidad para la Década de Diseño de CGI.

El tema de la “habitabilidad” de una ciudad es más urgente ahora en las mega-ciudades, en donde existen poblaciones de más de 20 millones que están creciendo a un ritmo exponencial. En 2050 se prevé que el setenta por ciento de la población mundial viva en el medio urbano. La salud de los retos asociados con los entornos urbanos – la obesidad, el asma, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y la depresión – están vinculados a la baja actividad física, la contaminación y la psicología de la vida en una gran ciudad. Muchos de estos problemas pueden ser abordados a través de una planificación y diseño urbano cuidadoso que reconsideren la forma en que las ciudades han sido diseñadas en el pasado y cómo influyen en el surgimiento de nuevos retos.

El CAU MIT ha dado pasos significativos en el desarrollo de mejores modelos de crecimiento urbano. Su investigación se centra en los métodos y proyectos que integran los innumerables elementos que componen una ciudad: la arquitectura, el paisaje, la ecología, el transporte, la ingeniería, la política, la filosofía política, la tecnología y los bienes raíces, en las escalas regionales y locales.

A partir de la primavera de 2013, el MIT y la AIA colaborarán en la investigación, demostraciones de prototipos y proyectos para documentar e investigar las correlaciones entre la salud y el medio ambiente construido, desarrollar directrices basadas en la evidencia y soluciones de diseño, mientras que incorporarán perspectivas interdisciplinarias en su trabajo. La investigación también incluirá la colaboración con las ciudades, funcionarios municipales y las comunidades, para encontrar soluciones concretas que se puedan aplicar en EE.UU. y en el mundo.

La arquitectura y la planificación son la preparación de soluciones para estos retos previstos, Decano de la Escuela de Arquitectura y Planificación del MIT, Adèle Naudé Santos llama el mayor problema que enfrenta la profesión. El Urban Land Institute y el Centro para Ciudades Habitables publicaron recientemente una guía de 10 puntos de Ciudades Habitables, basadas en una investigación que analizó el desarrollo de Singapur. Estos compromisos son cruciales para explorar y compartir ideas a medida que desarrollan y se prueban dentro de la profesión. Colaboraciones como la que existe entre el AIA y el MIT en su compromiso con los esfuerzos de CGI establecen una base para la investigación y el desarrollo de soluciones.

30 años de continuidad en la planificación de Friburgo, Alemania

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La continuidad de una estrategia integrada de planificación a lo largo de los últimos 30 años ha llevado al desarrollo de Friburgo como un ejemplo destacado de vida sostenible en una ciudad compacta con poca circulación de autos. Dos extensiones urbanas – Vauban y Rieselfeld – albergan a 17.500 personas y han sido desarrolladas usando tecnologías con bajo consumo de carbono, autoconstruidas, y con excelentes sistemas de transporte masivo. La intención fue desarrollar estos distritos con altos estándares ambientales, así como asegurar que tengan estructuras sociales y comunidades sólidas. Un factor clave para el éxito de la estrategia de Friburgo ha sido su enfoque en la participación ciudadana y en una democracia activa, lo que le ha permitido involucrar a una amplia gama de actores en su radical estrategia de planificación urbana.


Fines y Objetivos

Crear una ciudad ambiental y socialmente sostenible por medio de una planificación fundamentada y un uso pionero de sistemas de energía renovable.


Descripción del Proyecto

Contexto

Friburgo es una antigua ciudad universitaria con una población de 220.000 habitantes situada al sur de Alemania, cerca de las fronteras con Suiza y Francia. Es una ciudad rica, con un PIB per cápita que es un 11% superior al promedio europeo y tiene la más alta concentración de luz solar en Alemania, con más de 1.700 horas de luz al año. La planificación urbana y el desarrollo siempre han tenido un impacto especial en Friburgo. Después de las devastadoras destrucciones de la Segunda Guerra Mundial y con un 85% del centro de ciudad destruida, las piedras angulares programáticas para el ejemplar desarrollo espacial y de asentamiento de Friburgo fueron colocadas durante los años de posguerra. La ciudad fue reconstruida desde la década de los 1950 en adelante, tomando en cuenta los patrones urbanos tradicionales y el patrimonio cultural, pero con el desarrollo sostenible como eje. En los años 1960, se tomó la crucial decisión de conservar la red del tranvía como la espina dorsal del desarrollo urbano de Friburgo y consecuentemente, expandirla como correspondía. Además de esto, se desarrolló el concepto de ‘cinco dedos’ para la distribución de los espacios verdes, con el fin de separar claramente las áreas abiertas de las áreas construidas.  Estos elementos – el tranvía así como la división en áreas verdes y áreas edificadas – son hoy todavía aspectos que guían el desarrollo urbano de Friburgo.

El Departamento de Planificación ha sido desde hace mucho tiempo un departamento clave en la municipalidad y siempre ha sido progresivo, introduciendo la peatonización, por ejemplo, en el centro de la ciudad en 1949, y negándose a construir centros comerciales fuera de la ciudad. Existe un sistema político estable, en el que el Partido Verde ha sido dominante durante la última década. Con hasta el 35% del voto total de la ciudad, el Partido Verde es el más fuerte de cualquier ciudad alemana grande.

Características principales

El proceso de planificación urbana sostenible comenzó en los años 1970, cuando los ciudadanos de Friburgo se negaron a aceptar la construcción de una planta de energía nuclear que estaba planificada. En el año 1986, con la catástrofe nuclear de Chernóbil fresca en sus memorias, el concejo municipal de Friburgo decidió tener una política energética orientada hacia el futuro basada en recursos renovables cuando fuera posible. Esto llevó al desarrollo de Friburgo como un modelo global de primera línea de vida urbana sostenible. Es un desarrollo de una ciudad compacta con sistemas que permiten no usar los autos.

Friburgo ha tenido una fuerte orientación hacia la peatonizacion, el uso de bicicletas, y el transporte público, con zonas exclusivamente peatonales y elevados niveles de accesibilidad para personas de todas las edades. Su objetivo es convertirse en ‘una ciudad de distancias cortas’. Esto implica tres grandes estrategias: limitar el uso de autos en la ciudad, brindar alternativas de transporte efectivas para no usar el auto y regular el uso del suelo para impedir la expansión urbana. Dos terceras partes del suelo de Friburgo se dedican a usos verdes. Apenas el 32% es destinado al desarrollo urbano, incluyendo el transporte. Los bosques ocupan el 42%, mientras que el 27% del suelo es usado para fines agrícolas, de recreación, protección del agua, etc.

Como resultado de la catástrofe de Chernóbil en 1986, Friburgo hizo del ahorro de recursos el factor más vital para toda planificación futura, que incluía la clara priorización del transporte público sobre el tráfico individual y metas para reducir el consumo de energía de los edificios y realizar futuras áreas de planificación por medio de esquemas de autofinanciamiento. Las dos extensiones urbanas principales, Vauban y Rieselfeld, fueron desarrolladas siguiendo estas directrices. Ambos desarrollos han sido construidos en antiguos terrenos abandonados – Vauban se yergue en un área previamente ocupada por un antiguo regimiento militar y Rieselfeld en el terreno de una antigua planta de tratamiento de aguas servidas. Vauban es un barrio de 5.500 habitantes, ubicado cuatro km al sur del centro de la ciudad de Friburgo y se estima que es uno de los más grandes distritos solares de Europa. Todas las casas en Vauban están construidas de acuerdo a un estándar de bajo consumo de energía – un máximo de 65 kW/m2/año (el estándar promedio de consumo energético para las casas nuevas construidas en Alemania es de alrededor de 100 kW/m2/año, y 200 kW/m2/año para las casas más viejas). Las tecnologías de bajo consumo de carbono incluyen la provisión de calefacción desde una estación combinada que produce calor y electricidad, colectores solares y fotovoltaicos. La autoconstrucción es ampliamente usada en Rieselfeld, una extensión urbana para 12.500 personas comenzada en el año 1992. También se crearon enlaces directos de transporte público con el centro de la ciudad.  El plan actual de uso de suelos para la ciudad se centra en el desarrollo dentro de los actuales límites urbanos, para optimizar la infraestructura existente. Aunque el nuevo enfoque es en el desarrollo interior, las cifras de población de Friburgo siguen aumentando y el número de empleos (principalmente en el campo de las universidades y de instalaciones científicas de primera categoría) también está creciendo constantemente.

El éxito de Friburgo debe mucho a su fortaleza democrática. Tres elementos clave son la participación ciudadana directa, planificación dinámica, y el consenso. La democracia activa fue el primer paso, cuando los ciudadanos se opusieron a la construcción de la planta de energía nuclear que estaba planificada. Este activismo inicial ha evolucionado de tal manera que ahora los ciudadanos participan directamente en la planificación del uso de suelos, el presupuesto de la ciudad, en comités de experticia técnica, desarrollando información pública sobre sostenibilidad, y como accionistas de las empresas locales proveedoras de energía renovable (por ej. energía solar, eólica). El desarrollo de un consenso con respecto al desarrollo sostenible entre todos los principales actores de Friburgo se debe a la amplia base de ciudadanos involucrados. Esto ha permitido a la ciudad perseguir sus metas de manera constante e ininterrumpida a lo largo de las décadas.

Cobertura de costos

Las fuentes de ingresos usuales al alcance de las autoridades de la ciudad han sido usadas para realizar este trabajo. Los desarrollos de Vauban y Rieselfeld fueron construidos sin ninguna contribución del presupuesto de la ciudad.  Los ingresos recibidos de la venta de los lotes de tierra con servicios a las cooperativas, a particulares y a pequeños constructores cubrieron los costos de la tierra y toda la infraestructura social y física necesaria proporcionada por la ciudad.

Impacto

  • El nivel de vida en Friburgo es reconocido como uno de los más elevados en Alemania, no solamente gracias al clima natural y a las ventajas del paisaje, sino también al activo compromiso de los ciudadanos en la toma de decisiones y a la vida urbana sostenible.
  • Los ciudadanos de Friburgo tienen un concepto bien desarrollado de los temas ambientales, que influye en sus decisiones relacionadas con su estilo de vida.
  • Como ejemplo nacional de planificación urbana sostenible, las ideas desarrolladas en Friburgo han sido empleadas en países en todo el mundo.El proyecto propiamente dicho implica el desarrollo de políticas gubernamentales de planificación local, que también han sido empleadas en otras ciudades. Friburgo es muy conocida en toda Alemania por sus estrategias sostenibles, que han influido tanto en los gobiernos regionales como en el gobierno nacional. Alemania ahora tiene una de las políticas de protección ambiental más estrictas de Europa.

Aspectos Innovadores Claves

  • Desarrollo de una estrategia de planificación integrada para crear un patrón ambientalmente sostenible de vida urbana hace 30 años, antes de que tales estrategias fueran ampliamente reconocidas.
  • Impulso al compromiso ciudadano en la toma de decisiones para la ciudad.
  • Reconocimiento de la importancia de un sistema integrado de transporte público a lo largo de la ciudad para crear una ‘ciudad de distancias cortas’, permitiendo elevados niveles de uso del transporte público, de bicicletas y desplazamientos a pie.

Sostenibilidad Medioambiental

La construcción con bajo consumo de energía es obligatoria en el distrito de Vauban; la construcción con cero consumo de energía y con producción de energía y la aplicación de tecnología solar son estándares. Hay más de 50 casas pasivas y al menos 100 unidades con ‘energía ‘plus’, en lo que se estima es uno de los ‘distritos solares’ más grandes de Europa.

Friburgo es un innovador centro de generación de energía sostenible – energía solar, eólica, hidroeléctrica, cogeneración y distrital. El uso extendido de superficies permeables, bio-zanjas (áreas con vegetación diseñadas para atenuar y tratar la escorrentía de agua lluvia) y techos verdes ayuda a ahorrar agua. Los propietarios de viviendas pagan una tasa de recolección de agua lluvia de acuerdo al porcentaje de su terreno que es permeable.

La Estrategia de Protección Climática de Friburgo 2030 brinda un enfoque claro y un marco de trabajo amplio para la acción local en áreas clave identificadas para una efectiva reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Ahora la ciudad se concentra en alcanzar una nueva meta – una reducción del 40% hasta el año 2030 con respecto al año base 1992 – con el apoyo de un plan de acción, una estructura establecida para apoyar el proceso de implementación e involucrar a sus ciudadanos.

En Vauban casi no hay autos, y más del 70% de los hogares no poseen un auto. Los propietarios de autos tienen que comprar un espacio de estacionamiento en un edificio de estacionamiento de varios pisos en las afueras de Vauban por US$23.350, y además pagar una tasa de servicio mensual. Los planificadores del transporte hacen uso de cinco mecanismos para alentar modos de transporte saludables y sostenibles – extensión de la red de transporte público; restricción del tráfico; canalización del tráfico de vehículos motorizados individuales; manejo de los espacios de estacionamiento; y promoción del uso de la bicicleta. Hoy en día la red de tranvías se extiende 30 km y se conecta a los 168 km de rutas de autobús urbano, así como al sistema regional del ferrocarril. Un 70% de la población vive en un radio de 500 m de una parada de tranvía.

Sostenibilidad Financiera

Es probable que el sistema político estable, con un fuerte Partido Verde, garantizara la continuidad de la sostenibilidad del financiamiento en la ciudad. La ciudad asume una estrategia comercial de línea dura frente al desarrollo. Los créditos deben ser reembolsados, los préstamos no reembolsables son limitados y solamente el 5% de la vivienda en Rieselfeld es financiada por la municipalidad. Los gastos en mantenimiento y construcción de carreteras se minimizan, la mayoría de las calles solo tienen cuatro metros de ancho y se limitan únicamente al uso por automóviles. Hay una tasa de mejoras y las autoridades de la ciudad toman un tercio del incremento en el valor de venta de terrenos abiertos.  La tierra para la construcción se vende en pequeños lotes (de 190 a 210 m2) con límites en el número de lotes que un mismo grupo puede comprar, favoreciendo así a los pequeños constructores y a los grupos cooperativos. En Vauban, menos del 30% de la tierra ha sido construida por grandes desarrolladores, el 70% de los terrenos fueron vendidos a pequeños constructores y cooperativas, dando como resultado 175 diferentes proyectos urbanos.

Las casas en la ciudad tienen precios razonablemente módicos, reflejando en parte el mercado de la vivienda en Alemania, con una baja tasa de inflación en los precios de las casas. Existe una elevada proporción de vivienda de alquiler asequible (80% del parque de vivienda). Las cooperativas de vivienda ayudan a mantener la propiedad de un hogar a precios asequibles, con costos de construcción mucho más bajos que los edificios de calidad similar comprados terminados a una empresa de construcción.

La ciudad es una de las más ricas de Alemania y ha creado un sector de servicios especializado relacionado con tecnologías renovables. La universidad es una institución líder en investigación de energías renovables, con muchas extensiones de producción. Ha surgido una variedad de pequeños negocios ecológicos, así como el ecoturismo. Por ejemplo, Genova, una cooperativa de construcción de la empresa privada, está aplicando conceptos ecológicos de instalaciones solares para vivienda públicamente cofinanciada.

Sostenibilidad Social

Desde hace mucho tiempo Friburgo ha puesto énfasis en la participación ciudadana.  Existen muchas oportunidades para que los ciudadanos se involucren con sus comunidades y en campañas a nivel de la ciudad para el mejoramiento ambiental.  Cuando las dos nuevas áreas urbanas fueron desarrolladas, se organizaron foros con la comunidad local que sirvieron como promotores conjuntos, ofreciendo un apoyo crucial al concejo de la ciudad con su energía y su activismo, alentándolo a seguir avanzando.

Las nuevas extensiones urbanas en la ciudad son de carácter familiar, al haber puesto Friburgo énfasis en ser una ‘ciudad de distancias cortas’. Existen florecientes centros comunitarios donde la gente puede celebrar reuniones, organizar actividades de diversión, comer, etc. La participación de la comunidad en el plan de uso del suelo de la ciudad involucró a 19 grupos de trabajo compuestos de funcionarios técnicos y comunidades locales.

En Vauban, la ciudad utilizó los principios del movimiento arquitectónico comunitario, alentando a los grupos a trabajar juntos con su propio arquitecto para desarrollar un bloque de edificios alrededor de un espacio abierto definido. En Rieselfeld hay un fuerte énfasis en la autoconstrucción y la municipalidad ofreció sitios con servicios, permitiendo a las personas tener casas que cuestan hasta un 25% menos. Más de 100 constructores diferentes participaron (20% eran cooperativas). La autoconstrucción cooperativa mejora las destrezas de aquellos involucrados en una amplia gama de áreas.  El desarrollo a gran escala de industrias ecológicas ha permitido el desarrollo de destrezas especializadas en el área académica, de servicios y de manufactura.

El énfasis en el uso de bicicletas y la caminata en lugar del empleo de autos, la disponibilidad de productos locales y el desarrollo de estrechas redes comunitarias sirven todos para mejorar la salud y la seguridad de los habitantes locales. Los patrones de vida con poco uso de autos, especialmente en Vauban y Rieselfeld, permiten a los niños jugar con seguridad fuera de sus casas. El énfasis en la sostenibilidad social en todos los aspectos de la vida ha garantizado una reducción de las desigualdades sociales. El proceso de construcción de viviendas ha conducido a una amplia gama de diseños y desarrollos y es difícil calcular la riqueza de las personas desde el exterior de su casa.

En 2008 la ciudad de Friburgo utilizó reuniones así como conversaciones en línea para discutir el presupuesto participativo, con el uso de un simulador de presupuesto, permitiendo a los ciudadanos evaluar de mejor manera los impactos de sus decisiones. Los resultados de este proceso de deliberación fueron luego colaborativamente agregados y editados por los participantes del proceso propiamente dichos.

Obstáculos encontrados

La resistencia provino inicialmente de una gran parte de la población de la ciudad, especialmente de los habitantes de los suburbios, quienes no querían reducir su dependencia de los autos y deseaban tener centros comerciales fuera de la ciudad. También se dio una fuerte resistencia entre los desarrolladores que deseaban tener mano libre en el desarrollo de la ciudad. Ambos fueron superados al tener una clara estrategia para el desarrollo de la ciudad y hacer esto claro a los desarrolladores y al convencer e inspirar a las personas de que ésta era una buena elección para la ciudad, por medio de la participación en la discusión y en el proceso de toma de decisiones.

Lecciones Aprendidas

  • Implementar políticas controversiales en etapas, escogiendo proyectos con los que todos estén de acuerdo desde el principio.
  • Mantener los planes flexibles y adaptables con el paso del tiempo, para permitir adaptarse a los cambios en las condiciones.
  • Las políticas deben incluir limitaciones e incentivos para alentar a las personas a cambiar su comportamiento, es decir, hacer el estacionamiento más caro y difícil, pero hacer el transporte público, el uso de bicicletas y las caminatas mucho más fáciles.
  • Organizar el uso de la tierra y el transporte de manera integrada para garantizar que las distancias de viaje se mantengan cortas.
  • Involucrar a los ciudadanos debe ser una parte integral del desarrollo y la implementación de políticas.
  • El apoyo del gobierno regional y nacional es vital para ayudar a que las políticas locales funcionen.
  • Las metas de largo plazo deben ser perseguidas consistentemente.
  • Los dirigentes de la ciudad tienen que asumir un compromiso de largo plazo, pero siempre con el apoyo y la participación de las demás personas.
  • Ser creativos y tácticos en el trabajo con una amplia gama de diferentes inversionistas y otros actores.
  • Enorgullecerse de los logros y celebrarlos con los ciudadanos.
  • La continuidad es vital.

Evaluación

Se realiza un monitoreo activo en toda una gama de actividades de la ciudad para garantizar que la Estrategia de Protección Climática de Friburgo 2030 esté en curso. Ésta persigue la meta de reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero planificadas en un 40% para el año 2030, en relación con el año base de 1992.

Transferencia

Friburgo ha sido desde hace tiempo un ejemplo por antonomasia para los planificadores urbanos que desean buscar modelos de desarrollo urbano sostenible. Existe una amplia cobertura de los medios acerca del trabajo pionero que se está haciendo en Friburgo, así como citas en la literatura académica. 
La ciudad y su sistema de planificación han recibido muchos reconocimientos y premios en los últimos 30 años. Algunos de los más recientes incluyen el premio a la Ciudad Europea del año 2010 (Academia de Urbanismo), el premio a la Capital Europea Verde (Finalista en 2009) y el Premio a la Capital Federal para la Protección Climática 2010.

La ciudad ha establecido la Carta de Friburgo con un conjunto de 12 principios para orientar la planificación y el desarrollo con miras a alcanzar una ciudad sostenible. Esto se está discutiendo ampliamente y está siendo usado por las autoridades de planificación en todo el mundo, con muchas presentaciones y congresos internacionales en la estrategia, así como visitantes académicos y profesionales que vienen para aprender directamente cómo establecer una carta similar en sus propias situaciones y aprender de sus numerosos ejemplos de buena práctica, incluyendo energía, transporte, edificios y manejo de desechos.

Los pueblos y ciudades locales han adoptado muchos de los ejemplos creados por Friburgo. Otras ciudades alemanas siguen aprendiendo de la experiencia, y los profesionales de la planificación así como los dirigentes de las ciudades buscan desarrollar estrategias similares. El modelo de Friburgo ha sido copiado en varias ciudades en países vecinos, incluyendo Mulcasa en Francia y Basilea en Suiza, así como en países más lejanos. Friburgo está hermanada con nueve ciudades del mundo y sigue teniendo estrechas conexiones con ellas, brindándoles apoyo y guía para la planificación.

Punto de Contacto

Prof. Wulf Daseking
Germany
Correo Eléctrónico
d@seking.de
Sitio web    www.Freiburg.de/greencity

Los espacios de juego para niños cada vez más artificiales

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Una fantástica pista de BMX en Milla Park End.


¿Qué hace que un espacio de juegos para los niños sea bueno? Penny Wilson de la Asociación de Juego Tower Hamlets explora esta importante pregunta en la edición inaugural del Internacional Journal of Play de Routledge.

Penny descubre un mundo de diferencia entre los «recuerdos de juego» de los residentes más antiguos del East End de Londres – que recuerdan vagar libremente, jugar en los espacios entre las casas, tiendas y parques – y las experiencias de los niños de hoy, forzados a jugar en espacios rígidos, excesivamente diseñados y artificiales.

En el East End de hoy, la creación del Parque Olímpico, como la mayoría de los desarrollos urbanos, ha reducido el espacio para que los niños jueguen. De la misma manera que cada hora de nuestro día en la vida moderna está impulsada por la necesidad de ser productivos y nuestros logros medibles, estos espacios abiertos son alejados de los niños, de tal modo que su mundo físico también se separa sólo para fines precisos. Por el contrario, sus padres y abuelos habrían deambulado por la zona, jugando juntos durante horas y horas, avanzando por espacios no identificados e intermedios. «Los padres parecían no saber o no les importaba mucho dónde estaban sus hijos  en un momento determinado», escribe. Sin embargo, «lo que ha cambiado hoy en día son los estándares por los cuales juzgamos ser buenos padres».

Wilson describe cómo el diseño del Parque Mila End de su Asociación, tiene como objetivo dar de nuevo a los niños de Tower Hamlets un poco de ese espacio abierto, «desdibujando el juego de lo urbano y lo rural de los niños» mediante el uso de bosques, senderos, espejos, ramas y artefactos fabricados «para reescribir la permisividad del parque como un espacio jugable». Ella cree que «no vamos a hacer ninguna diferencia en el empobrecido estatus del juego dentro de nuestras sociedades hasta que revisemos nuestra manera de percibir el mundo.» Tal vez este es el más importante legado olímpico para todos los niños de Tower Hamlets y el resto del Reino Unido.

Refrigeración solar: Elementos para la sostenibilidad

solarEl sector de la edificación representa un componente muy importante del consumo energético del país, y por tanto, las estrategias de ahorro y eficiencia energética, así como la satisfacción de la demanda energética con bajo impacto ambiental, mediante el uso de tecnologías de energías renovables, constituyen elementos importantes de sostenibilidad de nuestra sociedad.

Los conceptos que constituyen el consumo energético de los edificios se pueden dividir entre aquellos necesarios para la operación del edificio y el desarrollo de la actividad de sus ocupantes (climatización de los espacios, producción de agua caliente sanitaria – ACS, iluminación, electrodomésticos, cocinar,…) y los consumos energéticos almacenados en la elaboración del propio edificio y sus equipos (embodied energy). De entre los consumos energéticos para operación del edificio, en nuestro país, todos pueden considerarse internalizados excepto la demanda energética para climatización en verano (refrigeración). En efecto, el resto de consumos energéticos de operación ya están cubriendo su nivel base y en algunos casos incluso por encima de él, de tal forma que si bien podrían seguir incrementándose con el nivel de vida de la población, la arquitectura bioclimática y otras medidas de eficiencia energética pueden acotar dicho crecimiento manteniendo las necesidades energéticas en el orden de las actuales o incluso reduciéndolas. Sin embargo, la demanda energética para refrigeración con el fin de mantener unos índices de confort determinados, se encuentra en nuestro país todavía muy lejos de estar completamente incorporada en los requerimientos energéticos, a pesar de que en muchos emplazamientos la demanda energética del edificio, para mantener los índices de confort en la temporada de refrigeración, es del mismo orden o incluso superior a la de la temporada de calefacción. Puesto que es más fácilmente tolerable la falta de confort en la temporada de refrigeración que en la de calefacción, históricamente se ha dado prioridad a satisfacer la demanda energética de calefacción, pero deberíamos esperar un fuerte incremento de la demanda energética para refrigeración tanto en nuestro país como en el resto de países de la cuenca del mediterráneo y en gran cantidad de “países en vías de desarrollo”, por lo que la disponibilidad de tecnologías de bajo impacto ambiental para satisfacer dicha demanda energética adquiere una relevancia global.

Foro para un Zorrozaurre sostenible

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Desde enero del 2000, vivimos en la península de Zorrozaurre: un paisaje post-industrial en el corazón de Gran Bilbao. A quince minutos andando del Museo Guggenheim, hay un pueblo urbano de 500 personas, que viven junto a fábricas en ruinas con tejados verdes naturales, donde lagartijas zigzaguean entre musgo e hinojo marino, y los martines pescadores y cormoranes pescan en la Ría. Aquí estamos intentando crear un barrio sostenible, ante los intereses financieros y políticos que ven la zona como un paraíso para el desarrollo especulativo.

Acabamos en Zorrozaurre por casualidad, buscando un piso barato y céntrico. Pronto nos sentimos a gusto en la atmósfera bohemia de la península, con una mezcla de gente trabajadora, ocupas, inmigrantes y algún artista que otro.. Nos enamoramos de la luz sobre el río, la belleza decaída del patrimonio industrial, la diversidad de plantas y animales. Los problemas de la zona – tráfico, contaminación del aire, carencia de servicios, graffiti y suciedad – no nos parecían un precio muy alto por vivir en un lugar tan único.

Pero pronto nos dimos cuenta de que nuestro pequeño mundo estaba en peligro. La reurbanización a las orillas de la Ría – con pisos de lujo y centros comerciales, “anclados” por grandes edificios como el Guggenheim y el palacio Euskalduna – se extendía río abajo como un eccema carísimo. La mayor parte de los vecinos miraban al futuro con temor a perder su lugar y su comunidad.

Al contrario, otros vimos la península como una gran oportunidad. Hay muchos sitios en el mundo donde se ha logrado crear asentamientos y modos de vivir más sostenibles, desde Village Homes en California a Las Gaviotas en Colombia, de Curitiba en Brasil a BedZED en Londres … Si hiciéramos lo mismo aquí, tendría un impacto enorme. Además de ser una comunidad que se identifica fuertemente con un lugar único y hermoso, Zorrozaurre también es un área significativa de terreno (57 hectáreas) en un lugar de alta visibilidad en el corazón de una ciudad capital, que es motor económico de la región. Soñábamos con un barrio ecológico: donde la gente viviría entre la naturaleza, árboles frutales y tejados verdes, donde las calles no pertenecerían a los coches sino a las personas, donde las mejores ideas en el diseño sostenible se pondrían en práctica.

¿Pero cómo llegar desde aquí hasta allí? Se nos ocurrió la idea de un foro, un espacio para el diálogo abierto. Invitaríamos a todos los distintos actores interesados en la zona, los residentes podrían expresar sus preocupaciones, y vendrían expertos para hablar de ciudades sostenibles