Beetle’s house de Terunobu Tujimori

Beetle’s house “La casa del escarabajo” es el nombre de la casa en el árbol diseñada por el arquitecto japonés Terunobu Tujimori. El diseño de la pequeña vivienda está revestido de tablas de pino negro carbonizado con la técnica Shou Sugi Ban, y sin duda el nombre de la casa hace referencia al color del escarabajo. Este tipo de madera crea una textura única que preserva la madera y extiende la vida útil del edificio. La estructura, al igual que otras obras de Terunobu Tujimori, pretende pasar por alto todos los estilos arquitectónicos, devolviendo el acto de la vida a un estado más primitivo. Esta casa está diseñada para albergar la tradicional ceremonia del té japonés. Solo se puede acceder a través de una escotilla pequeña en el piso desde la cual los visitantes entran desde una escalera.

Beetle's house de Terunobu Tujimori Beetle's house de Terunobu TujimoriBeetle's house de Terunobu TujimoriBeetle's house de Terunobu Tujimori

Este proyecto promueve una actitud hacia la arquitectura donde “habitar” significaba algo más que simplemente encontrar refugio. El edificio invita a la participación del espectador. El entorno vuelve a despertar la capacidad de las personas para habitar el espacio arquitectónico tanto a nivel físico como emocional.

Gran parte de la arquitectura de Terunobu Tujimori tiene como objetivo reconfigurar nuestra visión del paisaje natural que nos rodea. Al llegar a esta sala de té ‘flotante’ a través de una escalera, los visitantes son recompensados ​​con una vista elevada de los alrededores. El exterior de madera chamuscada y ennegrecida, con su superficie texturizada y táctil, representa un extremo de la materialidad. El proceso de quemar la madera también actúa para preservar el material de construcción, lo que aumenta la vida útil de la estructura.

Shou Sugi Ban quemando la madera

Shou Sugi Ban quemando la madera

Shou Sugi Ban, en japonés 焼杉板 significa literalmente “tabla quemada de cedro”, es la palabra utilizada para describir la técnica centenaria Japonesa de carbonizar, “Sugi”, las tablas de cedro que se emplean en recubrimientos de fachadas, suelos y vallas.

Esta técnica tiene sus orígenes en unos carpinteros japoneses que buscaban un acabado artístico y duradero con madera recuperada de las playas. Al estar en el mar, la madera expuesta al agua salada era muy valorada por su apariencia y durabilidad.

Al ser muy cotizadas, pero escasas, los artesanos japoneses comenzaron a buscar otra técnica para embellecer y proteger la madera y así descubrieron que el fuego puede dar un resultado bonito, económico y duradero.

Shou Sugi Ban era una técnica común a partir del siglo XVIII, posiblemente es más antiguo, aunque sufrió un declive en el siglo XX a consecuencia de la abundancia de materiales baratos como el hormigón, el plástico o el aluminio.

En los primeros años de siglo XXI comenzó el renacimiento de Shou Sugi Ban a manos del arquitecto japonés Terunobu Fujimori siendo visto como una técnica vanguardista en Japón, Estados Unidos y Europa.

Esta técnica tiene sus orígenes en unos carpinteros japoneses que buscaban un acabado artístico y duradero con madera recuperada de las playas. Al estar en la mar, la madera expuesta al agua salada era muy valorada por su apariencia y durabilidad.

Al ser muy cotizadas, pero escasas, los artesanos japoneses comenzaron a buscar otra técnica para embellecer y proteger la madera y así descubrieron que el fuego puede dar un resultado bonito y duradero.

Shou Sugi Ban era una técnica común a partir del siglo XVIII, posiblemente es más antiguo, aunque sufrió un declive en el siglo XX a consecuencia de la abundancia de materiales baratos como el hormigón, el plástico o el aluminio.

En los primeros años de siglo XXI comenzó el renacimiento de Shou Sugi Ban a manos del arquitecto japonés Terunobu Fujimori siendo visto como una técnica vanguardista en Japón, Estados Unidos y Europa.

Acabados y usos

El acabado puede variar desde profundamente carbonizado “piel de cocodrilo” hasta un ligero quemado. Según el deseo de los clientes es posible cepillar y tratar las tablas para variar la textura y color.

Fachadas, suelos, vallas, tarimas exteriores, muebles y casi cualquier artículo de madera es apropiado para tratamiento con Shou Sugi Ban. Su uso en interiores, tiendas y exposiciones da un efecto vanguardista/artístico/moderno.

 

Los acabados varian de entre una simple veladura hasta una superficie carbonizada.

Los acabados varian de entre una simple veladura hasta una superficie carbonizada.

Ecológico

Los productos para el tratamiento de la madera más modernos y ecológicos requiere una reaplicación periódica debido al efecto de la luz ultravioleta. En Japón, un país con una clima bastante húmedo, las fachadas exteriores con tablas Shou Sugi Ban pueden tener una vida útil de hasta 60 años, incluso en algunos casos hasta 80 años. El diseño y montaje también pude afectar a la vida útil.

Después de muchos años tratando la madera con productos altamente tóxicos Shou Sugi Ban es un tratamiento ecológico que también puede ofrecer un grado de protección contra el fuego, los hongos y los insectos.

Uno de los efectos del fuego es que la capa exterior de la celulosa es eliminada, material más blando e inflamable que las capas de lignina del interior.

Almacén/taller con la técnica Shou Sugi Ban

El proyecto principal, la rehabilitación de una casa, incluye la construcción de una caseta/almacén.

Tradicionalmente estos almacenes se construyen enteramente de piedra, sin cimentaciones y con un techo de losa o teja árabe. En los últimos 40/50 años se ha visto un cambio radical en los materiales y técnicas utilizadas para la construcción, por ejemplo para las cimentaciones con plancha de hormigón, estructura de bloques revocada con morteros de cemento y techo de chapa o uralita.

Que el proceso sea rápido y económico, bajo en mantenimiento y, sobre todo, fácil de construir, hace que sea la solución más pragmática, y económica.

Shou Sugi Ban

Una caseta de madera

En nuestro caso el proyecto está situado en las afueras de una aldea, con unas vistas espectaculares, y es importante que la estética encaje con el paisaje que le rodea. Larga vida útil, cumplir un presupuesto económico y el empleo de técnicas de bioconstrucción son algunos de los elementos tenidos en cuenta en el diseño de esta caseta. Parte del proyecto para reformar la casa era una ampliación de la superficie en la cara norte –una galería de madera– y la construcción de un gallinero. A todo esto se sumó la idea de construir una caseta de madera. En principio se tuvo en consideración comprar una caseta prefabricada, pero el coste, la calidad, la estética, además de la necesidad de excavar y hacer una plancha de hormigón, desecharon la idea.

Inspirado por el hórreo –la caseta tradicional en Galicia– el diseño original fue modificado durante la construcción por razones prácticas. En vez de hacer toda la construcción al mismo tiempo realizamos varios modelos por separado y se montó la estructura por partes.

La imagen que se tiene de la madera como material de construcción en España es bastante negativa a pesar del bajo nivel de humedad que existe en muchas zonas. Con esta percepción el consenso general es que, a la hora de tratar la madera en construcción, es imprescindible el uso de productos altamente tóxicos.

Proceso de quemado de las tablas del exterior con un soplete de butano.

Proceso de quemado de las tablas del exterior con un soplete de butano.

En contraste, la madera es un material utilizado muy a menudo en el norte de Europa, sobre todo en construcción de cubiertas y techos en el Reino Unido. Hace muy poco fue obligatorio el tratamiento de maderas si se quería obtener permiso de construcción. Hoy en día el diseño, la elección del tipo de madera en relación a la cantidad de lluvia a la que se expone y la capacidad que tiene la madera para secarse son factores más importantes.

Construida con madera, la estructura se levanta sobre una serie de piedras para facilitar el flujo del aire, combatiendo la humedad.

La fachada se construye con madera de alerce (Larix decidua) resistente a la humedad, utilizada tradicionalmente en la construcción de barcos.

La colocación, a mano, de las piedras era un desafío. Para conseguir la alineación en paralelo y nivelado se utiliza un nivel de agua graduado, una escuadra de madera y un plomo con soporte en forma de “A”. Enterradas entre 40 cm y 60 cm, las piedras son calzadas sobre una grava fina en el fondo de la excavación,  rellenada con más grava, compactada y terminada con tierra.

La idea de utilizar tejas para la cubierta era la solución más pragmática, estaban disponibles en suficiente cantidad y gratis.

El tratamiento de la madera exterior es, a veces, un rompecabezas para el bioconstuctor. El aceite de linaza puede servir como un medio para evitar el crecimiento de moho. El aceite de teca puede incluir productos bastante naturales a base de trementina y ceras, pero a veces lleva mezclas de disolventes con colorante. Hay también productos a base de agua, la mayoría con una larga lista de componentes tóxicos. Barnices y gel de acrilato tienen el problema de que la madera queda sellada y la humedad no puede escapar al exterior. Normalmente la madera se trata después de montar y en el caso de barnices su aplicación necesita la eliminación de las capas viejas antes de repintar. Puedes imaginar el laborioso proceso de lijar decenas de metros cuadrados de madera montada en una fachada.

El proceso de Shou Sugi Ban tiene su trabajo y para mantener sus calidades estéticas uno puede repasar periódicamente la superficie con un trapo mojado con aceite o dejar que la madera cambie naturalmente bajo los efectos del paso del tiempo.

Artículo aparecido en el nº 47 de EcoHabitar. Otoño 2015

¿Te ha gustado este artículo?

Si es así tenemos que pedirte un pequeño favor. EcoHabitar es un proyecto independiente y constantemente estamos incluyendo artículos e información para que muchas lectoras y lectores como tú puedan estar al día sobre los temas que te interesan. Los ingresos por publicidad, una publicidad seleccionada entre empresas y profesionales comprometidos, no son suficientes para mantener este proyecto, y tampoco hemos colocado un muro de pago como hacen otras publicaciones.

Ayúdanos a ser independientes y a mantener este sitio en beneficio de todas y del planeta.

Aportación


Timber frame, sistema tradicional de entramado pesado de madera

Bórax y cianuro sódico. Tratamiento artesanal ignifugante e insecticida para la madera

El uso de pesticidas se basa en el efecto «sorpresa» de moléculas, generalmente orgánicas, a las que los organismos no están adaptados y que pueden tener efectos biológicos específicos, generalmente negativos.

Este tratamiento para la madera busca reforzar la acción preventiva contra los agentes e insectos que tienen en la madera de la construcción su principal víctima y fuente de alimento. El tratamiento se basa en sustancias tóxicas naturales y sólidas, en vez de sustancias gaseosas o liquidas, evitando así que puedan evaporarse en el ambiente interior de la vivienda vertiendo un tóxico añadido al aire interior.

Para ello, usamos principalmente sustancias sólidas como la sal y en menor medida algunos azúcares. Previamente diluidos los introducimos en los poros de la madera a tratar, con el fin de que cristalicen una vez evaporado el agua que utilizamos como medio de impregnación. Aunque pueda parecer una contrariedad el utilizar azúcares para combatir insectos o larvas, no es así, algunos azúcares están en compañía de otras sustancias naturales y son denominados como heterosidos, son estos los que nos ayudan en esta tarea.

El azúcar o mejor dicho el heterosido que utilizamos es un heterosido cianogenético, es el “prunasosido”. Sustancia abundante en diversas plantas y árboles que una vez hidrolizada (p. ej. al ser ingerido) libera ácido cianhídrico, glucosa y benzaldehído.

La sal que utilizamos es el tetraborato sódico, comúnmente conocido como “bórax”, en este caso es un decahidrato lo que nos ayuda para una mejor disolución en el agua.

Como el tratamiento es aplicado con brocha reforzamos la acción del bórax con otra sustancia tóxica en forma de sal, utilizamos el “Cianuro Sódico” (NaCN). Sal de cianuro que obtenemos de la unión cristalizada entre el cianuro presente en el ácido cianhídrico (CNH) con parte del sodio presente en el bórax. El NaCN es biodegradable al 99%/7d con una D.Q.O. de 0’816g/g, no es bioacumulalivo, sin actividad cancerígena y sin acción mutógena en animales o bacterias.

Para este tratamiento necesitamos:

  • Sal de bórax.
  • Frutos de laurel cerezo (laurel real o tóxico).
  • Nogalina natural.
  • Un hornillo de gas.
  • Un alambique de 10 litros.

Primero.- Realizamos un tratamiento de bórax reforzado con cianuro sódico por aplicación manual con brocha.

Segundo.- Teñimos la sal superficial con nogalina natural y el agua sobrante de la maceración- destilación del “laurel cerezo” (también llamado “laurel real”).

También se podría mezclar algún fungicida natural como la “cola de caballo”, de venta en muchos comercios de dietética o agricultura ecológica.

Obtención del cianuro

Para obtener el cianuro podríamos utilizar las almendras amargas, los huesos de albaricoque u otras frutas como el melocotón, la cereza, la ciruela y los nísperos que contienen esta serie de azúcares, que pueden transformarse en ácido cianhídrico en el organismo. Una sola almendra amarga puede proporcionar un miligramo de dicho ácido, pero un litro de licor de kirsch puede contener de 30 a 100 miligramos.

Hojas y frutos recogidos del laurel cerezo. © EcoHabitar e Igor Leibar.

Pero por su potencial toxicidad nosotros utilizamos el agua de “laurel cerezo”, agua que también se utiliza como aromatizante, sedante nervioso, estimulante respiratorio, antiespasmódico o una vez destilada como componente de algunas fórmulas magistrales antitusivas en remedios medicinales, y externamente como antipruriginoso.

El “laurel cerezo” a pesar de generar ácido cianhídrico, compuesto altamente tóxico, las hojas que lo contienen no suponen riesgo severo para el ser humano, pues además de ser poco apetecibles y de ser necesaria la ingestión rápida y en grandes cantidades de las mismas, el organismo es capaz de transformar los cianuros ingeridos en tiocianatos que son eliminados por orina.

El cuadro de intoxicación, anoxia citotóxica, provocado por la combinación del cianuro con la citocromo-oxidasa se manifiesta con alteración del ritmo respiratorio, cefaleas, vértigos, trastornos de conciencia, depresión respiratoria y coma profundo. Las hojas intactas no poseen olor, pero al trocearlas y frotarlas entre los dedos se desarrolla un olor característico a almendras amargas (entran en contacto heterosidos y enzimas y se produce la hidrólisis). Las hojas jóvenes son más ricas en principio activo pero toda la planta es tóxica, especialmente los frutos inmaduros que contienen ácido cianhídrico: 120 a 180 mg %.

Proceso de destilación en un alambique de cobre. © EcoHabitar e Igor Leibar.

Las intoxicaciones accidentales suelen producirse por su confusión con las hojas de laurel, aunque su diferenciación es fácil: las hojas del laurel-cerezo son dentadas y al triturarlas huelen a almendras amargas. Los sujetos envenenados por cianuro pueden presentar una coloración rojo- cereza característica debido a cambios en el pigmento natural de los glóbulos rojos o hemoglobina. Puede provocar terribles dolores. El ácido cianhídrico que se desprende del cianuro no provoca vómitos, por lo que se considera un veneno limpio. La ingestión de más de cincuenta almendras amargas en un adulto sería mortal, y la cantidad es menor para los niños. El cianuro es capaz de causar la muerte de manera fulminante en el curso de una intoxicación debido a la liberación de ácido cianhídrico (HCN). Los cianuros se consideran agentes químicos asfixiantes que, sin lesionar el pulmón ni las vías respiratorias superiores, alteran la oxigenación de los tejidos y limitan el acceso de las diferentes células orgánicas al oxígeno. Puede provocar la muerte en un lapso de tiempo muy breve.

Todos los productos para el tratamiento de la madera son tóxicos, incluso el bórax, así que se debe tener la máxima precaución en su manipulación y conservación. Utilizaremos recipientes debidamente señalizados como “producto tóxico”.

Localizamos el Laurel-cerezo, perteneciente a la familia de las Rosáceas y corresponde a la especie botánica Prunus laurocerasus y es un arbusto perenne europeo que se cultiva como ornamental en paseos y jardines. Recolectamos los frutos verdes y las hojas más jóvenes con precaución de no estropear los frutos y hojas.

Guardamos los frutos y las hojas, previamente machacadas, en un recipiente hermético con agua y después de dejarlo reposar 48 horas estamos preparados para realizar la destilación del HCN.

Destilación

Para la destilación utilizamos un alambique pequeño de 10 litros, que si fuera nuevo lo limpiaremos en un primer uso utilizando ceniza. El alambique lo debemos colocar cerca de un grifo que nos proporcione un suministro de agua fría constante. Es necesario sellar con plastilina las uniones del aparato. No es necesario apurar cada toma puesto que el HCN se evapora en primer lugar.

El HCN del laurel cerezo lo guardamos en un recipiente debidamente señalizado como “peligroso”.

Mezclamos el líquido obtenido, de aspecto transparente y de olor amargo, con la disolución salina del bórax. Antes preparamos la solución salina, en una proporción de una parte de sal de bórax y siete de agua. Colocamos el agua en un recipiente metálico inoxidable y lo calentamos con un hornillo para su mejor disolución, cuando está caliente vertemos el bórax y removemos.

Una vez que la sal está diluida esperaremos unos minutos a que el líquido caliente se temple un poco para mezclar el HCN (ácido cianhídrico). Mezclado el HCN en una parte y media de porción por cada porción de bórax utilizada, aplicamos en un local debidamente ventilado, dos manos de la mezcla sobre la madera cepillada y lijada días antes al tratamiento.

Una vez seca la aplicación se realiza una mezcla de nogalina natural y agua para teñir la sal superficial y obtener un aspecto más agradable de la madera.

Para la protección definitiva de la madera no la lijaremos con el fin de evitar la pérdida de la sal cristalizada y teñida anteriormente, hemos comentado que la madera ya esta preparada (cepillada y lijada) previamente al tratamiento de las sales. Sólo nos falta aplicar unas buenas capas de aceite o barniz protector y proceder al montaje de la madera.

Con este tratamiento hemos procurado utilizar los recursos más cercanos posibles, los que nos proporciona la naturaleza que nos rodea y creo que lo hemos conseguido sin la necesidad de recurrir a peligrosos productos volátiles de síntesis.


Este artículo aparece en la revista EcoHabitar nº 7. La puedes encontrar aquí