50 organizaciones piden al Gobierno que rechace los criterios de definición de contaminantes hormonales de la Comisión

  • La propuesta de definición de contaminantes hormonales de la Comisión Europea es tan estricta que puede dejar sin regular la mayor parte de estos tóxicos, afectando seriamente a la salud de la población y la naturaleza.
  • La primera posibilidad de debate de esta propuesta será mañana miércoles 22 de junio, en el Comité Permanente de Plantas Animales Alimentos y Piensos.

Un total de 50 entidades han enviado hoy una carta a la Ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, y al Ministro de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Alfonso Alonso Aranegui, para solicitar que rechacen los criterios de identificación de contaminantes hormonales propuestos por la Comisión Europea el pasado 15 de junio.

La propuesta de la Comisión exige que exista “una amplia evidencia de efectos adversos relevantes para la salud humana como consecuencia de un modo de acción endocrino” para que una sustancia sea identificada como contaminante hormonal. Este nivel de demostración, sin precedentes para otras sustancias, implicará que humanos y medio ambiente se vean dañados antes de que se tomen medidas.

La Comisión, extralimitándose en sus funciones, también propone modificar el Reglamento de plaguicidas, introduciendo modificaciones que derivarán en una exposición continuada e incontrolada a estas preocupantes sustancias químicas.

El próximo miércoles 22 de junio, durante el Comité de Biocidas y el Comité Permanente de Plantas, Animales, Alimentos y Piensos será la primera ocasión para que los representantes españoles muestren su oposición a estos criterios de identificación. En la carta enviada a los ministros, las organizaciones piden que modifiquen la propuesta de la Comisión y continúen la línea seguida por España junto a otros países europeos y las sociedades científicas hasta ahora: utilizar los criterios de definición de la Organización Mundial de la Salud, con categorías basadas en la fortaleza de la evidencia existente (1).

Los contaminantes hormonales son sustancias químicas sintéticas capaces de alterar el funcionamiento normal del sistema hormonal de humanos y animales. Numerosos estudios (2) vinculan su exposición con graves problemas de salud, que incluyen infertilidad, diabetes, obesidad, cáncer hormono-dependiente y alteraciones neurológicas. Un estudio de La Alianza para la Salud y el Medio Ambiente (HEAL) cifra el coste económico anual de atención a las enfermedades derivadas de la exposición a estos tóxicos entre 157.000 y 288.000 millones de Euros (3).


Más información:

Dolores Romano Mozo, responsable de sustancias químicas de Ecologistas en Acción, 659821344

Ruth Echeverría, Responsable del proyecto ¡Que no te alteren las hormonas! de Fundación Alborada, 695 578 823

Kistiñe García, responsable de comunicación de la campaña contra los contaminantes hormonales de Ecologistas en Acción, 626 083 544


50 Organizaciones firmantes de la carta:

AFIBROSAL, Asociación Apquira, ASOCIACIÓN AIRE, S.Q.M.Y ENFERMEDADES MEDIOAMBIENTALES, Asociación Concejo de la Mesta, Asociación Concejo Tres Mares, Asociación de Apicultores Campurrianos (APICAM), Associació Catalana d’Afectats de Fibromiàlgia (FM-SFC-SQM), Asociación de Enfermos de Síndromes de Sensibilización Central de Asturias (ASESSCA), Asociación Fibromialgia ADAFIR, Asociación de Fibromialgia de Gran Canaria (AFIGRANCA), Asociación Española de Educación Ambiental, Asociación de Sensibilidad Química Múltiple de Tenerife, Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono, Asociación Red Montañas, Asociación Trashumancia y Naturaleza, Asociación Tudanca, Asociación Vía Láctea, Asociación Vida Sana, Biomasa Peninsular, CECU, CENTRE D’ANALISI I PROGRAMES SANITARIS (CAPS), Centro de Estudios Ambientales ÍTACA, CGT, Comando Ghichas do Val Miñor, Confederación en Defensa de la Abeja en la Cornisa Cantábrica (CODACC), Cooperativa agroecológica la Reverde SCA, Des Pensa do Val Miñor, Ecologistas en Acción, Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud, Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), Fondo para la Defensa de la Salud, Fundación Alborada, Fundación Amigos de las Abejas, Fundación Entretantos, Fundación Global Nature, Fundación Vivo Sano, Greenpeace España, Instituto Ecohabitar, La Garbancita Ecológica S. Coop. Mad. de Consumo Responsable Agroecológico, MERCURIADOS, Papeles de relaciones ecosociales y cambio globlal, Proyecto Gran Simio, Red de semillas «Resembrando e intercambiando», Servicio de Información sobre Sensibilidad Química Múltiple y Salud Ambiental (SISS), SFC-SQM MADRID, SUATEA, UGT, Vida Sana, WWF España.

Petición al gobierno de prohibición de los ftalatos

Geles, champús, jabones, lacas de uñas, maquillajes, juguetes infantiles, papeles pintados, cables, pegamentos, suelos de PVC, envases de plástico para alimentos, tintas de impresión, ropas y tejidos, ambientadores, productos de limpieza del hogar, lacas y barnices, juguetes sexuales, material médico… Este listado variopinto es sólo una pequeña muestra de los objetos donde están presentes los ftalatos, unas sustancias químicas artificiales que se usan como plastificantes y fijadores que pueden alterar nuestro sistema endocrino, y que han sido asociadas a numerosos problemas de salud. Estas sustancias, o sus metabolitos, están presentes en la sangre y la orina de virtualmente todas las personas, según han demostrado múltiples estudios, tal es el nivel de exposición al que estamos sometidos. Por eso se los considera contaminantes universales, y también por eso urge que los poderes públicos tomen medidas urgentes para poner coto a este problema.

Esto es lo que plantea la Fundación Vivo Sano, a través de la iniciativa Hogar sin tóxicos, en un extenso y detallado informe que acaba de hacer público. Son 120 páginas en las que se revisan multitud de estudios científicos que alertan sobre la extendida presencia de los ftalatos y que los relacionan con efectos en la salud tales como deterioro de la calidad del semen, alteración de los niveles de hormonas sexuales, infertilidad, alteraciones tiroideas, bajo peso al nacer, partos prematuros, alergias, obesidad, crecimiento de células cancerosas, malformaciones genitales congénitas (criptorquidias, hipospadias), etc.

El informe de Hogar sin tóxicos también recoge una petición formal a las autoridades para que pongan en marcha cuanto antes una estrategia nacional dirigida a reducir la exposición de los ciudadanos a estas sustancias, y en especial la de los niños y mujeres embarazadas, por ser más sensibles a sus efectos. Entre las acciones propuestas está la de impulsar ante la Unión Europea una regulación más estricta sobre los disruptores endocrinos, prohibir en España la puesta en el mercado de productos que contengan los ftalatos identificados como de mayor riesgo, prohibir estas sustancias en materiales en contacto con alimentos, imponer tasas a las empresas que fabriquen o comercialicen productos con ftalatos, establecer el etiquetado obligatorio de la presencia de ftalatos en bienes de consumo, etc.

Desde Ecologistas en Acción, su responsable de Políticas de Sustancias Químicas, Dolores Romano, coincide en que la normativa actual no protege lo suficiente la salud de los ciudadanos. “Las propuestas de regulación de algunos de estos ftalatos en Europa han sido rechazadas hasta la fecha por el bloqueo de un pequeño grupo de países entre los que se encuentra España, representada por el Ministerio de Sanidad. Nuestras autoridades sanitarias deberían explicar en qué beneficia a la salud de la población española mantener estas sustancias en el mercado”, subraya.

Inhalados, ingeridos y absorbidos por la piel

Según Carlos de Prada, responsable de Hogar sin tóxicos y autor del informe, “los ftalatos son un problema que nos afecta a todos y de forma indiscriminada, porque son inhalados, ingeridos y absorbidos por la piel”. Al no unirse químicamente a los productos de cuya composición forman parte, como el PVC, los ftalatos se van desprendiendo lentamente a lo largo de mucho tiempo, lo que puede causar que se acumule en el polvo doméstico, en el aire que respiramos. A esto se suman los ftalatos que pueden llegarnos a través de la comida o, por ejemplo, a través de la piel por cremas u otros productos. El resultado es una exposición continuada.

Los estudios realizados hasta el momento demuestran que estas sustancias están presentes en el 98% de las personas analizadas. Algunos ftalatos se concentran en mayor cantidad en los niños, y se sabe que las mujeres también suelen tener mayores niveles que los hombres de ciertos ftalatos, probablemente por su mayor uso de ciertos productos de aseo y belleza. Preocupa además la exposición de mujeres en edad fértil por los efectos que estas sustancias pueden tener sobre el feto.

Además, se ha visto que el efecto de la exposición continua a varios ftalatos simultáneamente, que es lo que sucede en la vida real, puede tener efectos mucho mayores y más graves que la exposición a una sola de estas sustancias. “Es lo que se llama efecto cóctel”, explica Carlos de Prada, “y sin embargo la inmensa mayoría de las evaluaciones de riesgo que se han hecho hasta ahora no tienen esto en cuenta y establecen límites hipotéticamente seguros para la exposición a cada una de estas sustancias aisladamente, cuando en realidad nos exponemos a varias a la vez, y se sabe que el efecto combinado puede ser mucho mayor en esos casos”.

En España, más ftalatos que en Europa

Sólo en la Unión Europea se producen cerca de un millón de toneladas anuales de ftalatos. En España, el Instituto de Salud Carlos III encontró en niños españoles (de dos localidades del centro de la Península) unos niveles de ftalatos muy superiores a la media registrada en otros 16 países europeos. El estudio, realizado en 2011, fue parte de un proyecto europeo llamado COPHES/DEMOCOPHES que consistió en análisis realizados en parejas madre-hijo en esos 17 países.

Otros estudios en España han arrojado resultados aún más elevados, como el que realizó el Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) de Barcelona con madres y niños reclutados para participar en el proyecto Infancia y Medio Ambiente (INMA). Los niveles del ftalato conocido como MEP eran, en el estudio del Carlos III, de 174,1 µg/l en las madres y de 169 µg/l en los niños, mientras que en el estudio de INMA eran de 324 µg/l y 755 µg/l respectivamente.

La exposición humana a sustancias capaces de alterar el equilibrio hormonal, como los ftalatos, puede tener un alto coste económico, según denuncia Hogar sin tóxicos. La Endocrine Society cifra esta cantidad entre 157.000 y 270.000 millones de euros al año en la UE, entre estancias hospitalarias, servicios médicos, caídas de productividad, bajas laborales, muertes tempranas, incapacidades, etc. En el capítulo dedicado a los ftalatos se hablaba específicamente de un coste anual de 15.000 millones de euros por la obesidad en adultos, 4.600 millones de euros por infertilidad masculina y 8.000 millones de euros por mortalidad asociada a bajos niveles de testosterona.

Pese a la evidencia disponible, las medidas adoptadas hasta ahora son muy limitadas. Hay cerca de 100 ftalatos que se usan con cierta frecuencia en todo el mundo, de los cuales 26 están registrados en las bases de datos de la Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA). Y de ellos, 12 han sido incluidos en la lista de sustancias altamente preocupantes por sus posibles efectos para la salud. De estos 12 ftalatos, algunos requieren una autorización por la Comisión Europea previa a su utilización: BBP, DEHP, DBP y DIBP. Mientras tanto, la lista de ftalatos considerados preocupantes sigue creciendo.


Puedes bajarte el informe completo haciendo clic aquí.


Sobre la Fundación Vivo Sano: La Fundación Vivo Sano (www.vivosano.org) es una organización independiente, de iniciativa privada y sin ánimo de lucro, orientada a la salud. Trabaja para crear una sociedad más sana donde las personas se encuentren bien en todos los aspectos de su vida, disfrutando de una buena salud física y emocional, de unas relaciones constructivas, viviendo en un entorno saludable. Para ello, promueve hábitos saludables para el cuerpo, la mente, el medio ambiente y la sociedad; fomenta un nuevo modelo de atención sanitaria basado en la medicina integrativa; y vela para que instituciones y legisladores antepongan la salud de los ciudadanos a cualquier otra consideración. La Fundación Vivo Sano es la creadora e impulsora de campañas de concienciación como www.hogarsintoxicos.org y www.escuelasinwifi.org.

Los insecticidas son un riesgo para la vida acuática en más de un 40% de las tierras del planeta

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La escorrentía de los pesticidas, es decir, el arrastre de estos por las lluvias hacia los arroyos y ríos, es una amenaza global a la biodiversidad de los ecosistemas acuáticos.

Un estudio realizado por diferentes centros de investigación de Alemania, Suiza, Dinamarca, e Italia ha mostrado las dimensiones colosales del problema, elaborando un mapa de riesgo mundial sobre la amenaza de los insecticidas para la vida acuática.

Como dicen los autores de la investigación «los insecticidas agrícolas son un importante factor de pérdida de biodiversidad animal en los ecosistemas de agua dulce» y añaden que «las masas de agua de más de un 40 % de las tierras planetarias están en riesgo por la escorrentía de los insecticidas». Un 18% de ellas en un riesgo alto o muy alto.

Los científicos apuntan que sobre las tierras agrícolas del planeta se esparcen más de 4 millones de toneladas de pesticidas. Y eso contando solo el llamado «principio activo». Es decir, la sustancia a la que se atribuye principalmente el efecto dentro de la mezcla tóxica. Porque en realidad, en un solo producto pesticida -insecticida, herbicida, fungicida…- puesto a la venta puede haber muchas otras sustancias y en mayor cantidad que el principio activo. Muchas de ellas pueden ser también tóxicas por sí mismas, aparte de contribuir a los efectos tóxicos de la mezcla. De ése modo, los millones de toneladas que se esparcen sobre la tierra pueden ser mucho mayores que esos impresionantes 4 millones de toneladas que los autores comentan.

Cuando llueve, el agua «lava» parte de ésos venenos -que pueden ser de muchos tipos- depositados sobre las plantas y la tierra, mezclándose con ellos. El agua, de la que siempre se dice que es vida, pasa entonces a ser portadora de sustancias diseñadas para la muerte, creándose una «sopa química» que es llevada hacia los arroyos, ríos y humedales (dejando aparte los que puedan infiltrarse en las aguas subterráneas).

Como se trata de sustancias diseñadas, precisamente, para afectar a seres vivos, y que por ello son «biológicamente activas» como dicen los técnicos, ese hecho es muy preocupante. Sobre todo cuando hay muchos estudios que han encontrado que pueden producirse efectos a concentraciones «ambientalmente relevantes», es decir, a las concentraciones -a veces aparentemente «bajas»- a las que de hecho se encuentran estas sustancias en las aguas en las zonas afectadas por el uso de estos productos. Incluso en zonas donde no se juzga que haya un uso excesivo de pesticidas y donde los agricultores cumplen «religiosamente»  con las instrucciones sobre la cantidad a usar que se recomienda en las etiquetas. Como comentan los autores de la investigación, los pesticidas son «una importante amenaza para la biodiversidad terrestre y acuática, así como para el funcionamiento de los ecosistemas»

En el caso de los insecticidas, que son los pesticidas en los que más en concreto se centra esta investigación, y de la estructura y funcionamiento de los entornos hídricos, los científicos refieren que «dado que están diseñados para controlar poblaciones de insectos consideradas plaga, tienen el potencial de dañar las poblaciones de invertebrados acuáticos, los cuales son principalmente artrópodos que desarrollan un importante papel» en ésos ecosistemas.

 El mapa, publicado por la revista científica Environmental Pollution destaca las áreas de mayor riesgo potencial de contaminación producida por la escorrentía de los insecticidas. Zonas donde deberían conducirse acciones para prevenir o mitigar los efectos. Por ejemplo, en áreas tropicales y subtropicales, donde las consecuencias pérdida de biodiversidad pueden ser particularmente patentes. Alguna de estas zonas más ricas en vida y especies tienen un clima y unas condiciones que pueden llevar a un mayor uso de insecticidas (por ejemplo, por la presencia de muchos organismos susceptibles de afectar a las cosechas) dándose la circunstancia de que son a la vez zonas donde pueden causarse estragos en infinidad de especies sensibles.

Además en muchas áreas del mundo, fundamentalmente en países en vías de desarrollo, se está dando un proceso preocupante, ya que los agricultores han pasado y siguen pasando de una agricultura orientada a la subsistencia a una agricultura intensiva orientada a los mercados internacionales. Una agricultura basada en un fuerte uso de la química sintética. En estos países, además, no es infrecuente el uso de pesticidas que han sido prohibidos en otras zonas del orbe (aunque no convenga olvidar que muchos de los pesticidas que más se usan en el primer mundo también se han asociado a problemas). Por otro lado, como se apunta también en el estudio, «el cambio climático global podría llevar a un significativo incremento en el uso mundial de insecticidas, sobre todo en países industrializados».

Para realizar los mapas los autores han usado bases de datos de la FAO sobre el uso de insecticidas en las diferentes naciones a fin de realizar un mapeo de la vulnerabilidad ante estas escorrentías venenosas. Es decir, ver en qué zonas es más probable que el agua de lluvia pueda arrastrar estas sustancias hacia masas de agua según factores como la inclinación de las pendientes y las precipitaciones, así como, por supuesto las cantidades de insecticidas que se usan en las diferentes zonas (cultivos como los frutales y olivares, por ejemplo, implican un alto uso de pesticidas).

Aspectos como lluvias fuertes en épocas de crecimiento de los cultivos, por ejemplo, pueden propiciar fuertes escorrentías de insecticidas en las masas de agua. Pero también determinadas prácticas de regadío pueden hacerlo. Y diferentes variables como puede ser, entre otras, la naturaleza de los suelos (su textura, composición…), influyen en el fenómeno, tal y como comentan los autores.

Considerando toda suerte de variables como las comentadas y otras, se elaboró primero un mapa de vulnerabilidad y luego un mapa de peligro y combinando ambos en un mapa de previsión de potencial escorrentía de pesticidas se vio que, como ya se ha dicho, un 40% de las tierras mundiales tenían riesgo de que los arroyos recibiesen esos venenos.  Por otro lado, comentan los autores «los valores de escorrentía de pesticidas para más del 40% del porcentaje anterior (lo que representa un 18% de todas las tierras) fueron clasificadas con un riesgo de alto a muy alto». Todo ello, apuntan, indica que los pesticidas son importantes contaminantes de arroyos y ríos a escala global.

Los mapas muestran, entre otras cosas, como en hacia el sur de Europa y Asia , así como desde Estados Unidos hacia Centroamérica, se incrementa el problema (si se exceptúa el medio oeste de Estados Unidos) casi siempre por las altas tasas de uso de insecticidas. Así mismo, muestran datos muy interesantes en ésas y otras zonas del globo.

Los autores subrayan que, daba la magnitud del problema, deberían arbitrarse medidas para mitigarlo. Entre los métodos de mitigación está, por ejemplo, la creación de franjas sin uso de pesticidas, especialmente cerca de las masas de agua, pero también otras más amplias como una reducción en el uso de estos productos químicos en las zonas agrícolas.

El efecto de los insecticidas sobre los invertebrados acuáticos es algo que está mereciendo cada vez más atención. No conviene olvidar que a pesar de su humilde apariencia estos seres son básicos para el funcionamiento de todo el ecosistema y que la alteración de sus poblaciones puede evidenciar efectos que perjudiquen a otras muchas especies superiores incluido, claro está, el hombre.

 Ultimamente se publican estudios muy interesantes sobre el particular. Recientemente ha aparecido una revisión de decenas de ellos realizada por científicos de Canadá, Australia y Alemania que, centrándose en uno de los tipos de insecticidas más usados en el mundo (los neonicotinoides) muestra a las claras la grave problemática planteada por ellos.

Son un tipo de insecticidas que se ha hecho tristemente famoso por su asociación con la desaparición de las abejas pero, como vemos, están ligados a más problemas. A los científicos les preocupa su alta persistencia, su alto potencial de lixiviación (es decir, de infiltrarse en los terrenos donde pueden polucionar las aguas subterráneas)  y de escorrentía, así como su alta toxicidad para muchos invertebrados.

Todo ello les lleva a denunciar que «representan un riesgo significativo para las aguas superficiales y la variada fauna acuática y terrestre que depende de estos ecosistemas». El estudio pasa revista de 29 investigaciones realizadas en todo el mundo, así como a multitud de datos acerca de su toxicidad para cerca de 50 especies de insectos acuáticos y crustáceos. Siendo especialmente sensibles a sus efectos insectos como las efémeras, los tricópteros y dípteros, frecuentemente a niveles muy bajos de concentración. Una de las conclusiones de la revisión es que «las concentraciones ambientalmente relevantes de neonicotinoides en las aguas superficiales en todo el mundo están dentro del rango en el que son posibles impactos a corto y largo plazo sobre especies de invertebrados acuáticos en vastas áreas».


LOS ESTUDIOS SON:

Modeling global distribution of agricultural insecticides in surface waters. Alessio Ippolito, Mira Kattwinkel, Jes J. Rasmussen, Ralf B. Schäfer, Riccardo Fornaroli, Matthias Liess. Environmental Pollution. Volume 198, March 2015, Pages 54–60. Available online 30 December 2014

Neonicotinoid contamination of global surface waters and associated risk to aquatic invertebrates: A review. Environment International (Impact Factor: 5.66). 01/2015; 74:291-303. Christy A. Morrissey , Pierre Mineau, James H. Devries, Francisco Sanchez-Bayo, Matthias Liess, Michael C. Cavallaro, Karsten Liber.

La exposición fetal a PVC está relacionada con mayor obesidad

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Un estudio realizado en la Universidad de California (Irvine), y publicado en línea en Environmental Health Perspectives, acaba de encontrar una fuertes relación entre exposición fetal al PVC (un tipo de plástico muy común) y propensión a la obesidad que se transmite por generaciones.

El estudio se realizo a partir de exponer a ratas preñadas a dosis bajas de tributyltin (TBT), un compuesto que se utiliza en la fabricación de plásticos de PVC. Después de exponer las ratas preñadas a TBT en concentraciones similares a las encontradas en el medio ambiente, los investigadores observaron una mayor expresión de los genes que dominan la producción de grasa corporal y la grasa del hígado en la segunda, tercera y cuarta generación, las cuales no habían sido expuestos a esta sustancia química.

Estos hallazgos sugieren que la exposición infantil a disruptores endocrinos compuestos como el TBT puede tener efectos permanentes en la acumulación de grasa aun sin tener que sufrir exposición adicional. Estos efectos parecen ser heredados sin tener que sufrir mutaciones del ADN para que ocurran.

La exposición humana a TBT puede ocurrir a través de partículas de PVC de plástico en polvo y por lixiviación de esta sustancia química y otros compuestos orgánicos de estaño usados en tubos de PVC y envases.

Niveles importantes de TBT se han reportado en polvo presente en las casas, lo cual es particularmente peligroso para niños pequeños los que pueden pasar mucho tiempo en pisos y alfombras. Algunas personas están expuestas por la ingestión de mariscos contaminados con TBT usado en la pintura de cascos marinos.

La Autorización de Ingredientes Plásticos Tóxicos Socava la Credibilidad del REACH

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En septiembre, la Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA) entregó un dictamen científico afirmando que debiera autorizarse el uso de una sustancia ‘motivo de gran preocupación’ llamada DEHP, que se utiliza de forma omnipresente en la  fabricación de artículos de plástico PVC.

El DEHP es un ftalato, un grupo de compuestos químicos «mutantes del género» que vuelve a los individuos masculinos de todas las especies más femeninos. Estos químicos han interferido en el el sistema endocrino de la fauna silvestre y de los seres humanos, causando cáncer testicular, malformaciones de nacimiento e infertilidad, por nombrar sólo algunos ejemplos.

Debido a su bajo coste, el PVC es ampliamente utilizado en productos de uso cotidiano, incluidos los textiles, muebles, zapatos, cosméticos y materiales de construcción. El DEHP (y sus homólogos) son un contaminante ubicuo que puede encontrarse en todo el entorno europeo, así como en el 99% de la población estudiada, incluyendo las mujeres embarazadas y los recién nacidos.

 De forma sorprendente, los comités científicos de la ECHA consideran que los beneficios de las pocas empresas que han solicitado autorización superan a los costos de la exposición a esta sustancia tóxica de gran parte de la sociedad de la Unión Europea, a pesar de que la ECHA reconoce que los riesgos no están adecuadamente controlados.

ONGs, Estados miembros, Institutos de investigación, compañías fabricantes de alternativas y usuarios particulares, proporcionaron abundante información sobre la disponibilidad de alternativas más seguras al DEHP durante la consulta pública.

La recomendación de la ECHA para autorizar el DEHP ignora los objetivos principales de la regulación de la REACH para fomentar y garantizar que las sustancias de «alto riesgo» se sustituyan por alternativas menos peligrosas para la protección de la salud y medio ambiente de ciudadanos de la UE.

La pelota está ahora en el campo de la Comisión Europea en lo que concierne a decidir si debe concederse autorización a una sustancia tóxica y obsoleta para la que existen un montón de alternativas más seguras disponibles. La decisión de la Comisión enviará un claro mensaje a las empresas de la UE sobre si los nuevos responsables políticos europeos consideran una prioridad (o no) el mantenimiento de un medio ambiente libre de tóxicos.

Fuente: http://www.eeb.org/

Los pisos vinílicos relacionados a sustancias potencialmente nocivas en las escuelas y guarderías

Las grandes superficies de pisos de vinílicos en las guarderías y las escuelas parecen exponer a los niños a un grupo de compuestos llamados ftalatos, que se han relacionado con problemas reproductivos y de desarrollo, reportan los científicos. Publicaron sus resultados en «Los ingredientes plásticos ubicuos» en la revista ACS Environmental Science & Technology.

Chungsik Yoon y colegas señalan que el cloruro de polivinilo (PVC), también conocido como vinilo, es el segundo plástico más producido en volumen y se usa comúnmente en el suelo. Los ftalatos, que aumentan la flexibilidad y la durabilidad del PVC, son ingredientes clave en materiales de PVC utilizados en los pisos vinílicos y una amplia gama de otros productos, incluidos juguetes, envases de alimentos, dispositivos médicos, e incluso productos farmacéuticos, cosméticos y jabones. El problema es que estos aditivos lixivian productos en el aire y el polvo. La preocupación por sus efectos potenciales para la salud, sobre todo en bebés y niños, ha estimulado a los científicos a investigar la exposición humana en interiores. Sin embargo, la mayoría de los estudios no llegaron a verificar qué productos estaban contribuyendo a los niveles de ftalatos en interiores. El equipo de Yoon se dispuso a llenar ese vacío.

Usando un instrumento portátil llamado analizador de fluorescencia de rayos X (XRF), probaron los materiales del suelo en 50 guarderías y jardines de infantes públicos y privados en Seúl, Corea del Sur, para la prueba de PVC. También recogieron muestras de polvo de varias superficies en los edificios y las analizaron. El piso de PVC verificado fue una fuente importante del ftalato más común que detectaron, llamado di (2-etilhexil) ftalato (conocido como DEHP). «Este es el primer estudio para verificar el origen de los ftalatos con un analizador de XRF y para evaluar la relación entre las concentraciones de ftalatos y materiales verificados de PVC,» declararon los científicos.

Los autores agradecen la financiación del Instituto de Investigación del Centro Médico de Seúl.

Fuente: American Chemical Society

Historia de Fuente:

La historia anterior se basa en los materiales proporcionados por la American Chemical Society . Nota: Los materiales pueden ser editados por el contenido y duración.

Publicación de Referencia:

  1. Won Kim, Inja Choi, Yeonhee Jung, Jihye Lee, Sungjae Min, Chungsik Yoon. Phthalate Levels in Nursery Schools and Related Factors. Environmental Science & Technology, 2013; 131015123535008 DOI: 10.1021/es4025996

Una investigación europea desarrollará un sistema para detectar amianto en el entorno laboral

amianto

Fibras de amianto.

El Instituto de Biomecánica (IBV) participa en una investigación europea para el desarrollo de un sistema portátil y de bajo coste que sea capaz de detectar en tiempo real las fibras de amianto aerotransportadas.

Las enfermedades relacionadas con el amianto suponen en Europa una causa destacada de mortalidad asociada al ámbito laboral. Se ha estimado que medio millón de trabajadores europeos podrían morir en el año 2030, la mayoría de ellos vinculados al entorno de la construcción, demolición y mantenimiento industrial.

El director de Salud Laboral del IBV, Alfonso Oltra, ha explicado el alcance de esta problemática: “A pesar de la prohibición relativa al uso de amianto, muchos trabajadores están expuestos de manera continuada a esta sustancia cancerígena tan potente y en ocasiones invisible a través del contacto con diversos materiales y productos empleados hace años en la construcción. Ejemplos los encontramos en algunos aislantes térmicos, en tanques de agua, paneles para techado, o en fibrocemento.”

Actualmente, la detección de amianto supone un lento proceso que comienza con la toma de muestras de aire y su envío a un laboratorio de análisis. Los resultados están disponibles en unos días lo que representa un retraso en la toma de medidas preventivas o correctivas. Además, los ensayos sólo se realizan cuando se sospecha de la presencia de amianto en el ambiente.

Encuentro en Valencia

El Instituto de Biomecánica acogió la reunión de esta iniciativa europea, que se celebró los días 18 y 19 de abril en Valencia.

El IBV presentó en estas jornadas los resultados del “Estudio horizontal para detectar las necesidades de los potenciales usuarios del detector ALERT” y de un estudio piloto para diseñar el sistema de alarmas del detector.

No existe en la actualidad un sistema para poder detectar el amianto en tiempo real. El proyecto ALERT –como se ha denominado esta iniciativa – pretende cambiar esta situación. Hace una década, unos investigadores descubrieron la forma de detectar las fibras de amianto mediante técnicas basadas en la dispersión de la luz. Debido a las barreras técnicas y económicas, los avances hasta la fecha se han visto muy limitados.

“Afortunadamente el apoyo de la Comisión Europea nos permite avanzar en esta línea de trabajo y desarrollar un sistema que pueda utilizar el trabajador de manera continua en su entorno de trabajo yevitar una exposición incontrolada a estas fibras tan perjudiciales para la salud”, puntualiza Alfonso Oltra.

ALERT es un proyecto de investigación en beneficio de las asociaciones de pymes cofinanciado por la Comisión Europea a través del VII Programa Marco.

 

Fuente: Ambientum

El teflón y otros químicos relacionados se vinculan a la artritis

industryweapons115_05La exposición a dos productos químicos industriales, incluyendo un ingrediente común en teflón, aumentan significativamente el riesgo de las mujeres de desarrollar artritis, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Yale, Harvard Medical School, del Hospital Brigham and Women y publicado en la revista Environmental Health Perspectives.

Los dos productos químicos, el PFOA y PFOS, pertenecen a la familia conocida como los productos químicos perfluorados (PFC).

“Encontramos que la exposición de PFOA y PFOS se asocia a una mayor prevalencia de la osteoartritis, especialmente en las mujeres, un grupo que está desproporcionadamente afectado por esta enfermedad crónica”, dijo la investigadora Sarah Uhl.

Los PFC se utilizan en más de 200 productos de consumo y en procesos industriales. Además de en los recubrimientos antiadherentes, se pueden encontrar en los tintes resistentes al agua de telas y alfombras, en contenedores para alimentos de papel resistentes a las grasas (como las bolsas de palomitas de maíz para microondas), e incluso en cosméticos. Debido a que tienden a acumularse en los tejidos de animales, incluyendo seres humanos, y son resistentes a la rotura por procesos biológicos, se clasifican como contaminantes orgánicos persistentes y se consideran una de las principales preocupaciones del medio ambiente y de la salud.

A pesar de los esfuerzos para reducir el uso de PFC, la persistencia de las sustancias químicas “significa que la gente va a seguir estando expuesta a ellos durante mucho tiempo, dijo Uhl.

“Una vez que llegan al medio ambiente simplemente no desaparecen”, dijo. “En las personas, permanecen por años. Así que incluso si tuviéramos que reducir el uso de estos productos químicos de inmediato, todavía van a estar alrededor y en nuestro cuerpo por un largo tiempo.”

Estudios anteriores han relacionado la exposición de PFC a niveles elevados de LDL (“colesterol malo”), la menopausia prematura y la menor eficacia de la vacunación infantil (lo que puede implicar un efecto sobre el sistema inmune).

Los autores analizaron los datos de seis años del National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES, 2003-2008), lo que les permitió dar cuenta de factores tales como la edad, ingresos y raza / etnia. Cuando los investigadores observaron a hombres y mujeres por separado, se encontraron asociaciones claras y fuertes para las mujeres, pero no para los hombres. Las mujeres en la más alta 25% de la exposición a PFOA tenían aproximadamente dos veces más probabilidades de tener artrosis en comparación con aquellos en el 25% más bajo de exposición.

Referencia

Sarah A. Uhl, Tamarra James-Todd, Michelle L. Bell. Association of Osteoarthritis with Perfluorooctanoate and Perfluorooctane Sulfonate in NHANES 2003–2008. Environmental Health Perspectives, 2013; DOI: 10.1289/ehp.1205673

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Fuentes:

sciencedaily.com

naturalnews.com

Toxicidad de los retardantes en los objetos cotidianos

Los científicos alertan sobre el riesgo tóxico de sustancias retardantes de llama que impregnan objetos cotidianos. Declaración de San Antonio sobre retardantes de llama bromados y clorados

La Declaración ha sido suscrita inicialmente por 150 científicos de 22 países y apoyada por el Panel Internacional sobre Contaminación Química (IPCP).

Muchos científicos están trabajando para concienciar a la sociedad acerca de graves riesgos. No obstante, la población, singularmente la española, pocas veces llega a conocer tales alertas de la comunidad científica. El Fodesam , intermediario entre la ciencia y la población, da a conocer aquí uno de estos importantes textos científicos para la que gente sepa a lo que nos exponemos.

Muchos de los objetos que nos rodean cotidianamente están impregnados en estas sustancias que acaban, por ejemplo, en el polvo doméstico que podemos inhalar.

En este caso, la advertencia tiene que ver con unos contaminantes omnipresentes en nuestro entorno más inmediato. Plásticos, tejidos y otras muchas cosas cotidianas están impregnados con ellos, y podemos respirarlos diariamente en el polvo de nuestras casas. Son sustancias que se aportan teóricamente para dificultar que ardan muchas de las cosas que nos rodean en una casa. Su volumen de toneladas utilizadas es exorbitado.

La declaración científica , que lleva el nombre de la ciudad estadounidense de San Antonio (Texas) es  esta:. San Antonio Statement on Brominated and Chlorinated Flame Retardants (Declaración de San Antonio sobre retardantes de llama bromados y clorados) http://ehp03.niehs.nih.gov/article/info:doi/10.1289/ehp.1003089. Está firmada por decenas de investigadores internacionales y dice lo siguiente:

  1. Las partes firmantes del Convenio de Estocolmo han tomado medidas respecto a tres retardantes de llama bromados que han sido catalogados en el tratado para una eliminación global. Estas sustancias incluyen los componentes de los comerciales  penta-bromodiphenyl éter y el octa-bromodiphenyl éter, con hexabromobiphenyl. Otro retardador de llama con bromo , hexabromocyclododecane, está bajo evaluación.
  2. Muchos retardantes de llama bromados y clorados comúnmente usados pueden ser transportados ambientalmente con largo alcance.
  3. Muchos retardantes de llama bromados y clorados aparecen como  persistentes y bioacumulativos, causando la contaminación de cadena alimentaria, incluyendo la leche materna.
  4. Muchas de estas sustancias carecen de la adecuada información acerca de su toxicidad, pero preocupan los datos que se acumulan de forma creciente sobre ellos.
  5. Muchos tipos diferentes de retardantes de llama bromados y clorados han sido incorporados en productos aún cuando faltaba la adecuada información toxicológica.
  6. Los retardantes de llama bromados y clorados presentes en variedad de productos son liberados a los ambientes interiores y exteriores.
  7. Los productos eléctricos y electrónicos cercanos a su fin de vida o ya en él, son una preocupación creciente como consecuencia del vertido en países en vías de desarrollo, que resulta en un tráfico ilegal de sus componentes peligrosos. Entre ellos figuran los retardantes de llama bromados y clorados.
  8. Hay una falta de capacidad para manejar la basura electrónica en una manera ecológicamente sana en casi todos los países en vías de desarrollo y países con economías en transición, lo que conduce a la liberación de sustancias peligrosas que causan daños a la salud humana y el entorno. Estas sustancias incluyen retardantes de llama bromados y clorados.
  9. Los retardantes de llama bromados y clorados , pueden aumentar la toxicidad de fuego, pero sus beneficios globales en el campo de la seguridad frente al fuego no han sido probados.
  10. Cuando los retardantes de llama bromados y clorados se queman, se forman dioxinas y furanos muy tóxicos.

Por lo tanto, estos datos apoyan lo siguiente:

  1. Retardantes de llama bromados y clorados son sustancias que preocupan por su persistencia, bioacumulation, transporte de largo alcance, y toxicidad.
  2. Hay una necesidad de mejorar la disponibilidad y el acceso a la información sobre los retardantes de llama bromados y clorados y otros compuestos químicos en productos en la cadena de suministro y en todas partes del ciclo de vida de cada producto.
  3. Los consumidores pueden desempeñar un papel en la adopción de alternativas a retardadores de llama dañinos si ellos son conscientes de la presencia de las sustancias, por ejemplo, por el etiquetaje de producto.
  4. El proceso de búsqueda de alternativas a los retardantes de llama no solo deberían incluir alternatvas químicas  sino también innovaciones y cambios del diseño de los productos, los procesos industriales, y otras prácticas que no requieran el empleo de ningún retardador de llama.
  5. Debe hacerse un esfuerzo para asegurar que tanto los retardantes de llama que se usan como sus alternativas químicas no tengan propiedades peligrosas, tales como mutagenicidad y carcinogenicidad , o efectos adversos sobre los sistemas reproductivos, sobre el desarrollo, o sobre los sistemas endocrino, inmune o nervioso.
  6. Cuando se buscan exenciones para los ciertos usos de los retardadores de llama, la parte que solicita la exención debería suministrar alguna información que indique por qué dicha exención que se solicita es técnicamente o científicamente necesaria y por qué las alternativas potenciales no son técnicamente o científicamente viables; una descripción de los procesos potencialmente alternativos, de los productos y materiales, o de los sistemas que eliminan la necesidad del producto químico; y una lista de fuentes investigadas.
  7. 1Los desechos que contienen retardantes de llama con características de contaminantes orgánicos persistentes (COPs), así como los productos y artículos, deberían ser eliminadas de tal modo que el contenido de COPs sea destruido o transformado irreversiblemente de modo que no puedan exhibir las característiicas propias de los COPs.
  8. Los retardadores de llama con características de COPs no debe permitirse que se sujeten a formas de gestión que puedan conducir a la recuperación, el reciclaje, la recuperación, la reutilización directa, o los empleos alternativos de las sustancias.
  9.  Los desechos que contienen retardantes de llama con propiedades de COPs no deberían ser transportados a través de fronteras internacionales a no ser que sea para la disposición de tal modo que el contenido de COPs sea destruido o irreversiblemente transformado.
  10. Es importante considerar la administración de producto y ampliar aspectos de la responsabilidad del productor en la gestión del ciclo de vida de productos que contengan retardantes de llama con propiedades de COPs, incluyendo productos electrónicos y eléctricos.

La revista Environmental Health Perspectives publica además un editorial en el que  desgrana algunos aspectos clave de la grave problemática ecológica y sanitaria derivada del uso de los retardantes de llama. E incide en uno de los aspectos más significativos, como es que a medida que se descubría la peligrosidad de un tipo concreto de sustancias se ponían en uso otras nuevas que generaban problemas a su vez, en una especie de ciega huída hacia adelante. (Brominated and Chlorinated Flame Retardants: The San Antonio Statement. Editorial. (Accesible en http://ehp03.niehs.nih.gov/article/info:doi/10.1289/ehp.1003088 ).

El editorial narra como enseguida se vieron los problemas generados por los polibromobifenilos (PBBs) , con cierta similitud con los PCBs, o con otros compuestos bromados como el tris(2,3-dibromopropyl) phosphate , utilizado en los pijamas infantiles, y con propiedades mutágenas y carcinógenas. Y como cuando sustancias como estas sufrieron restricciones por sus efectos sanitarios y ambientales, se incrementó el uso de los PBDEs ( polibromodifenil éteres ) que también han dado problemas. Cuenta como en 2004 la UE prohibió dos de ellos ( PentaBDE y OctaBDE ) estábleciendose en EE.UU. medidas voluntarias (!) para su retirada. Las dos sustancias pasaron a la preocupante lista del Convenio de Estocolmo sobre COPs. También alerta de como el DecaBDE  es hoy amplísimamente utilizado, a pesar de restricciones en la UE y medidas «voluntarias» en USA. Y así mismo como también las alternativas buscadas para los PBDEs, como sucede con hexabromocyclododecane y deca-bromo-diphenyl ethane, vuelven a ser conflictivas. Comentan como el Chlorinated Tris [tris(2,3-dichloro-propyl)phosphate] es mutagénico , pero que es actualmente usado como sustituto del PentaBDE en espumas de poliuretano. O que el Tetrabromobisphenol A (TBBPA) es vastamente usado en equipos electrónicos y ha sido detectado en los huevos de aves rapaces y en la leche humana, pareciendo tener propiedades  de alteración hormonal. Todas estas y otras cosas, concluyen los autores indican en el sentido de una desastrosa línea de búsqueda de sustitutos. Insisten en la posible similitud con los riesgos que en el pasado se derivaron de la extensa utilización del plomo dentro de los hogares, por ejemplo en pinturas, y todas las consecuencias que ello trajo consigo.

El PVC en la construcción y en nuestras vidas

¿Debemos usar PVC?

Toda actividad humana provoca un gran deterioro del entorno e incluso de la salud. La construcción de obras de ingeniería no es ajena a esta situación, siendo una de las actividades que no solo altera y deteriora el ambiente sino, es responsable de gran parte de la contaminación ambiental y del consumo de recursos naturales y energéticos del planeta.

El uso de materiales contaminantes en edificios, como formaldehído1, amianto, plomo, CFCs, disolventes tóxicos o PVC (policloruro de vinilo) aumenta esta responsabilidad de la construcción. También la demolición de edificios está involucrada en este deterioro, ya que genera enormes cantidades de residuos, muchos de ellos peligrosos y de alto riesgo para la sociedad.

El PVC (policloruro de vinilo) está compuesto por cloro (derivado de la sal común) en un 57 % y etileno (derivado del petróleo) en un 43%. Este compuesto se denomina dicloro etano, que a altas temperaturas se convierte en gas cloruro de vinilo (CVM). Luego, por medio de una reacción química conocida como polimerización, el CVM se convierte en un polvo blanco, fino y químicamente inerte: la resina de PVC. Entre todos los plásticos, su densidad es la mayor: 1,330g/cm3. Su poder calórico es reducido y es muy resistente al ataque de ácidos y bases, pero es inestable al calor y las radiaciones ultravioletas, por lo que necesita aditivos.

Este primer compuesto, dicloro etano, DCE, ya es sumamente peligroso:

  • Cancerígeno, induce defectos de nacimiento, daños en los riñones y otros órganos, hemorragias internas y trombos.
  • Altamente inflamable, puede explotar produciendo cloruro de hidrógeno y fosgeno (dos de los gases que pueden causar accidentes como el de Bhopal).
  • Luego, a partir del DCE se genera el gas extremadamente tóxico cloruro de vinilo (VCM): Carcinógeno humano probado (International Agency Research of Cancer de Lyon; Centro de Análisis y Programas Sanitarios de Barcelona). Causa angiosarcoma hepático.
  • Explosivo

Esta resina plástica de consumo generalizado obtenido por la poliadición del cloruro de vinilo (MVC) se utiliza en la fabricación de tuberías, recubrimientos de cables y paredes, suelas de zapatos y envases, simil cuero, juguetes y en distintos materiales usados en la industria de la construcción.

El plástico PVC incorpora en su composición el 57 % de cloro. De allí que su fabricación y eliminación sean tan contaminantes ya que forman y emiten al medio ambiente, sustancias organocloradas tóxicas, persistentes y bioacumulativas, entre ellas cloruro de vinilo, hexaclorobenceno, PCBs, dioxinas y otras muchas sustancias organocloradas que integran el grupo de los COPs, Compuestos Orgánicos Persistentes. Estos compuestos abarcan una gran cantidad de sustancias químicas producidas por el hombre; representan una extensa lista, no obstante la mayoría tienen en común dos elementos en su composición, cloro y carbono y se los conoce con el nombre de organoclorados. Algunos de estos productos han sido trágicamente populares como el DDT. No todas estas sustancias son creadas intencionalmente en la industria, algunas de ellas aparecen como subproductos no deseados, como las peligrosas dioxinas y los furanos.

Fabricación del PVC

Por otra parte la fabricación del PVC requiere mucha energía, necesaria para separar el cloro del sodio, al que se encuentra fuerte y establemente unido formando sal común.

Un producto de PVC puede contener hasta un 60% de aditivos, los que le otorgan las propiedades requeridas, estabilidad, plasticidad o rigidez, color, etc., lo que convierte al producto en un compuesto de químicos, generalmente tóxico.

Las mangueras y tuberías flexibles, tapicerías, baldosas para pisos o papeles pintados de vinilo, semicueros, cintas aislantes, películas para empaque, ababrigos, impermeables, manteles, cortinas para baño, láminas autoadhesivas, guantes, recubrimiento de cables, etc. son productos de PVC blandos, para ello se le agregan plastificantes. Las sustancias que se utilizan como plastificantes del vinilo son los ftalatos, compuestos que han resultado cancerígenos en animales de laboratorio y que además son estrogénicos, lo que significa que pueden alterar el sistema hormonal. Estos compuestos luego se liberan de los productos de PVC blando.

El más importante y utilizado plastificante (fosfitos y ftalatos) es el Di-2-etilhexilftalato o DEHF. Se fabrican 3 a 4 millones de toneladas por año y la mayoría es utilizada como aditivo para el PVC. Se encuentra extendido por todo el medio ambiente (peces del Océano Atlántico, huevos de aves, mamíferos marinos, plantaciones de maíz, etc.). Es un sospechoso carcinógeno humano

Para la obtención de PVC rígido son utilizados como aditivos metales pesados tóxicos, como el plomo y el cadmio. Con él se construyen ventanas, perfiles para ventanas, persianas y revestimientos, tuberías de presión y codos, botellas para aceite y agua mineral, juguetes y otras aplicaciones.

A continuación se enumeran los riesgos para la salud, derivados de los metales pesados:

  • Arsénico (As): Bronquitis; cáncer de esófago, laringe, pulmón y vejiga; hepatotoxicidad; enfermedades vasculares
  • Berilio (Be): Irritación de las membranas mucosas y de la piel; cáncer de pulmón
  • Cadmio (Cd): Bronquitis, enfisema; nefrotoxicidad; infertilidad; cáncer de próstata; alteraciones neurológicas; hipertensión; enfermedades vasculares
  • Cromo (Cr): Nefrotoxicidad; hepatotoxicidad; cáncer de pulmón
  • Mercurio (Hg): Alteraciones neurológicas; afecciones del sistema respiratorio
  • Plomo (Pb): Alteraciones neurológicas (disminución del coeficiente intelectual infantil); nefrotoxicidad; anemia; cáncer de riñón.

* El plástico clorado PVC (policloruro de vinilo) ocasiona graves riesgos al medio ambiente y a la salud pública, durante todo su ciclo de vida. Los principales están asociados con la generación y emisión de dioxinas durante el proceso de fabricación del cloruro de vinilo y la incineración de productos de PVC, y la migración de los aditivos, como es el caso de los plastificantes que necesariamente contienen los productos de este plástico blando. Por todo ello, el PVC puede denominarse «veneno medioambiental». (Sentencia dictada por el Tribunal Superior de Viena, Austria el 31/03/1994).

La Construcción con PVC

El uso del PVC en elementos constructivos está muy extendido, como se ha visto en párrafos anteriores, ventanas, perfiles para ventanas, persianas y revestimientos, recubrimiento de cables, baldosas de pisos, papeles pintados de vinilo, tuberías, cajas de distribución, enchufes, láminas para impermeabilización (techos, suelos), etc., en general, todos los productos flexibles liberan los compuestos tóxicos durante su vida útil; de igual forma son sumamente peligrosos, sobre todo para los niños, aquellos productos rígidos, como ventanas, que contienen en su composición plomo y cadmio.

Los residuos de materiales de construcción de PVC se depositan en los vertederos de residuos sólidos urbanos o incineradores; en los primeros, los aditivos de estos materiales se liberan, contaminando el suelo y el agua, esta contaminación es prolongada en el tiempo, ya que la vida media de los productos de construcción de PVC es de 5 a 30 años. En los incineradores, al quemarse los residuos, el cloro contenido se transforma en ácido clorhídrico, gas éste sumamente corrosivo, que produce graves daños materiales y humanos; en dioxinas y en otras sustancias organocloradas.

Durante un incendio todos estos gases son vertidos a la atmósfera y como el ácido clorhídrico también reacciona con los aditivos que contiene el PVC, aumenta el volumen de humos tóxicos. Las cenizas y escombros de un siniestro quedan contaminados con dioxinas.

En Alemania existen fábricas de reciclaje de ventanas ya usadas, pero según investigaciones de Greenpeace, solamente se recicla un 2% de los residuos de construcción. Por otra parte, según este informe, las ventanas incorporarían sólo un 30% a 50% de material reciclado, ya que la calidad de éste último es muy baja. O sea que siempre se utilizará material virgen, que luego se convertirá en residuo y deberá ser eliminado.

Materiales de construcción alternativos al PVC

El PVC resulta, en el momento de adquirirlo, más barato que los productos alternativos. Pero sus desventajas ambientales, técnicas y su menor duración hacen que los materiales alternativos resulten más económicos mediano plazo.

Un ejemplo claro es el caso de conductos de PVC para aguas residuales, cuyo precio es de un 20% a un 30% inferior al de otros materiales alternativos, como hierro galvanizado, cerámica o polietileno. Pero, en trabajos subterráneos, incide muy poco el costo del material de la tubería en el costo total de la instalación (excavación, extensión de conductos, relleno, etc.). Por otra parte el PVC tiene más posibilidades de sufrir roturas que los otros materiales. Su vida media real es de 10 a 15 años frente a los más de 100 años de duración de los materiales tradicionales.

La tabla siguiente muestra distintos productos de PVC, los problemas y riesgos que pueden ocasionar y los materiales alternativos no contaminantes o menos contaminantes.

Producto Problemas y Riesgos Materiales alternativos
Tuberías de distribución y cañerías para agua potable Los solventes de los plásticos y adhesivos e hidrocarburos clorados se disuelven en el agu Cerámica, acero inoxidable, cobre, polietileno (PE), polipropileno (PP)
Tuberías de evacuación y alcantarillado Contaminación de los suelos con los solventes disueltos Cerámica vitrificada, arcilla, fundición, PE, PP
Ventanas Falta de estabilidad, difícil reparación, posible contaminación con plomo y cadmio (alto riesgo para niños) Madera (procedente de sistemas de gestión forestal sostenibles)
Persianas Ruidosas con el viento, contaminación con plomo y cadmio Madera
Cables e instalaciones eléctricas En incendios, formación de humos ácidos y corrosivos, el cobre favorecela formación de dioxinas y furanos  Poliolefinas (PE, PP y copolímeros), baquelita, cerámica
Tomas de corrientes e interruptores En caso de incendio formación de gases corrosivos y dioxinas Porcelana vidrio, óxido de polipropileno
Enchufes Idem, tomas e interruptores Caucho, polietileno, polipropileno, cerámica
Cubiertas impermeabilizantes Evaporación de plastificantes tóxicos E, caucho (EPDM = monómero de etilén-propilén dieno)
Aislamiento de espuma plástica Emanaciones de componentes orgánicos volátiles. Humo muy tóxico al inflamarse. Formación de dioxinas Viruta de madera,corcho aglomerado, celulosa, lana de oveja…
Pisos vinílicos o plastificados Producen emanaciones tóxicas del material y de los adhesivos Linóleo o corcho. El hidrolaqueado es menos tóxico que el plastificado. La cerámica es completamente no-tóxica
Otros revestimientos Producen emanaciones tóxicas del material y de los adhesivos Linóleo, corcho, madera, piedra, cerámica
Muebles y accesorios Evaporación de plastificantes nocivos para la salud Madera, vidrio, metal, cerámica
Tapicería Evaporación de plastificantes nocivos para la salud Tapicería en papel, en textil, en corcho, embaldosado

Fuente: Ciudades para un futuro más sostenible Boletín CF+S. Número 5. Abril 1998. Modificada por la autora

El PVC en el Mundo

En muchos países europeos se han realizado campañas para eliminar y prohibir el uso de este material, consiguiéndose importantes éxitos. Estos son algunos ejemplos, muchos de ellos no tienen que ver con la construcción, sino con el sector alimentario, pero es una muestra de la toma de conciencia en lo que tiene que ver con algo tan importante como es la salud humana:

  • Más de 300 municipios de Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Francia, Holanda, Luxemburgo, Noruega y Suecia (incluidas ciudades tan importantes como Berlín o Viena) han prohibido y/o eliminado el uso de productos de PVC en sus edificios públicos.
  • En Austria, está prohibido envasar todo tipo de bebidas y alimentos en PVC.
  • Dos de los nueve estados austriacos no autorizan el uso de PVC en sus edificios públicos, y en tres de las capitales regionales está prohibido el producto. En Viena, varios centros hospitalarios están reemplazando los productos de PVC por otros de materiales alternativos. Los supermercados están eliminando progresivamente el PVC.
  • En Suiza, desde 1991, están prohibidos los envases para agua mineral en botellas de PVC por ley.
  • El uso del plastificante DEHF está prohibido en los juguetes para niños menores de tres años.
  • En Dinamarca, los envases de bebidas no alcohólicas son retornables por ley desde 1981.
  • Irma, la mayor cadena de supermercados danesa ha reducido en un 90% la utilización de productos de PVC.
  • El hospital Grennau, de Aarhus, viene sustituyendo progresivamente desde 1986 los productos de PVC, logrando un reemplazo hasta 1993 del 70% de los mismos.
  • En Alemania, desde 1989, los envases de plástico llevan una tasa. Razón por la cual muchas tiendas han sustituido el PVC para evitar cobrar esta tasa a sus clientes.
  • En Bélgica, las botellas de PVC tienen una ecotasa.
  • El parlamento de Suecia, ha aprobado la eliminación progresiva del PVC en todas sus aplicaciones.
  • España ha adherido a la normativa de la CEE respecto al uso de cloruro de vinilo (PVC) en el rubro envases de alimentos. Se están llevando a cabo algunas sustituciones, las botellas de plástico para envasar leche se fabrican en poliuretano, los envases de los yogures Danone son de poliestireno (aunque la tapa aún contiene PVC), y las botellas grandes de refresco de material plástico son de polietileno.
  • El Ayuntamiento de Coca (Segovia) se ha convertido en la primera comunidad libre de PVC en España, mediante la prohibición del uso de este material.

También el gobierno de EE.UU. ha anunciado un plan para terminar con la industria del cloro, dando prioridad a la eliminación del PVC.

En Argentina (Región del NEA). En la región del NEA, se tiene la suerte que las ventanas no se construyen con PVC, ya que se utiliza mucho la madera, el aluminio y la chapa doblada. Respecto a los otros productos la proporción en uso es elevada, sobre todo en cañerías sanitarias, persianas, instalaciones eléctricas, aislaciones, muebles de jardín, accesorios, revestimientos y tapicería. Los porcentajes de productos de PVC utilizados en construcciones nuevas se puede observar en la tabla siguiente:

Producto de PVC % Otros materiales %
Cañerías sanitarias 90 Hierro, hormigón 10
Persianas de edificios 100 0
Persianas viv. individuales 20 Madera, chapa doblada 80
Cables e inst. eléctricas 70 Otros plásticos 30
Mobiliario 20 Madera, metal, otros  80

Merecen un párrafo aparte los productos alimenticios, aunque no sea el tema específico, son numerosos los que se envasan en PVC. No obstante según un relevamiento realizado en supermercados de la ciudad de Resistencia, el número de productos alimenticios envasados en PVC es menor que en otros lugares, ya que el aceite y el agua mineral (en otros países envasados en botellas de PVC) son envasados en otro tipo de plástico. Así mismo las gaseosas son envasadas en PET, las siglas PET (en inglés) indican Polyethylene Terephthalate, y en español se lo denomina polietilentereftalato. Los principales componentes son el óxido de etileno (gas) y el ácido tereftálico que se obtiene a partir del paraxileno (petroleo). Se produce en Argentina desde fines de 1998. No obstante el uso de PVC está generalizado en los envases de vinagre y de productos de limpieza.

Conclusiones

Una primera conclusión y muy importante es que el PVC contamina en todo su ciclo de vida, durante la producción, mientras es utilizado y por último como residuo.
Debido a que su reciclado es prácticamente nulo, una vez que se convierten en residuos, estos materiales van a parar a los vertederos de RSU (Residuos Sólidos Urbanos) o incineradores, donde terminan contaminando al ambiente. Por otra parte, debido a la baja calidad del PVC reciclado, siempre es necesario utilizar material virgen, lo que aumenta la cantidad de material existente que luego se convertirá en residuo.

En construcción se puede y se debe usar materiales alternativos, aún cuando al inicio de la misma resulten más caros que los productos de PVC, en el tiempo resultan más económicos, ya que duran más y no contaminan.

En lo que respecta a los envases de productos alimenticios, urge una reglamentación, que prohíba el uso de PVC, ya que los mismos están poniendo en riesgo la salud de los habitantes.

Es necesaria una campaña de información y concientización de la población en cuanto al uso de productos de PVC y los peligros a los que se ve expuesta.

Se necesita un programa de sustitución y eliminación del PVC en el mercado, respaldado por la legislación correspondiente.


BIBLIOGRAFIA

  • del Val, Alfonso, El Libro del Reciclaje, ed. Integral, 3a edición, España, 1998.
  • El PVC: Un Veneno Medioambiental, http://www.nodo50.org/panc/Pvc.htm#Inicio
  • GARCEN, Lilia, ARDOHAIN, Claudio, Construcción – La contaminación por desidia, http://www.geoambiental. com.ar
  • Medio ambiente, construcción y PVC, Ciudades para un futuro más sostenible Boletín CF+S. Número 5. Abril 1998, http://habitat.aq.upm.es/boletin//n5/adrom.html.
  • ROMANO, Dolores, Ciudades libres de PVC, Greenpeace en Boletín Informativo, Febrero 1997

Notas

1.- Clasificación el formaldehido como cancerígeno, aquí


La exposición fetal a PVC está relacionada con mayor obesidad

El PVC como material para suelos está relacionada con el asma en la infancia

Los ftalatos del PVC pueden ser absorbidos por los niños a través de la respiración