El Cob elevado a estándares contemporáneos para construcción

En este artículo hablaremos de una nueva forma de trabajar con el Cob. Ya en un anterior post hablamos de un interesante ejemplo de construcción en cob (ver aquí). Ahora, investigadores dan un paso más allá para la normalización de este sistema constructivo.

Unión Europea pretende reducir el uso de energía en un 20% para 2020. Uno de los mayores obstáculos para lograrlo es reducir la energía utilizada por la industria de la construcción, ya que ella consume, actualmente, el 40% de la energía generada. Frente a este contexto, un equipo de investigadores ingleses y franceses han elevado el Cob -un material de construcción natural hecho de tierra, agua, material orgánico fibroso y, a veces, cal- a estándares contemporáneos.  El Cob puede ser una opción ecológica para la construcción de hogares.

Una nueva versión del cob

El equipo, dirigido por Steve Goodhew de la Universidad de Plymouth, Inglaterra, ha creado una nueva versión del Cob. Se trata de un sistema constructivo que fue utilizado durante siglos en el suroeste de Inglaterra, Gales y el norte de Francia. La nueva versión tiene una mayor capacidad para atrapar el calor, lo que significa que cumple con los estándares térmicos actuales para la arquitectura. En un guiño a las raíces del material, lo han llamado CobBauge, una amalgama de sus nombres franceses e ingleses.

Según las investigaciones, las construcciones de Cob tendrían menos necesidad de calefacción. Para crear CobBauge, los investigadores unieron dos calidades de material: una versión densa para la pared exterior y una versión más liviana para aislamiento.

”Debido a que no necesita ser tratado térmicamente y está hecho de suelo tierra del sitio de la construcción, el Cob presenta una oportunidad para construir de manera más sostenible, con menos emisiones de carbono y desechos de construcción y con CobBauge, los usuarios tendrían menos necesidad de calefacción que en un edificio tradicional.” aseguró Steve Goodhew.

 

Un material para construir con altos estándares

La Unión Europea calcula que la mitad del consumo de energía en la región proviene de la calefacción y el enfriamiento de las casas, una cifra que se pretende reducir para cumplir sus objetivos climáticos.

“Lo que estamos haciendo es tomar un material vernáculo robusto y actualizarlo”, agregó Steve Goodhew. “Si bien lo que hemos logrado es sin duda una interpretación moderna del Cob, esperamos que satisfaga tanto a los tradicionalistas como a aquellos que buscan un material de alta tecnología y eficiencia energética. Como resultado de esta investigación, podemos decir que no hay ninguna razón por la que no se pueda usar el Cob para construir casas modernas que cumplan con los últimos estándares”.

El siguiente paso de The CobBauge project será la casa de pruebas con el material. Esperan crear al menos dos, uno a cada lado del Canal de la Mancha.

”Aquí estudiaremos edificios CobBauge reales, sujetos a condiciones ambientales reales durante un período prolongado para investigar el rendimiento térmico in situ, la humedad, las partículas, la presencia de compuestos orgánicos volátiles (VOC) y el uso de energía relacionado”, dijo el investigador Jim Carfrae, quien dio una conferencia en un edificio ambiental en la Universidad de Plymouth.


 

Números para el cob

El mejor libro de cob

«Entre Paja y Tierra» el nuevo libro de Tom Rijven

El primer libro de Tom Rijven es «Entre Paja y Tierra» y ha sido editado recientemente c¡por la editorial EcoHabitar.

Empezó su trabajo de constructor en Francia, como voluntario en una obra en 1984. Durante su vida ha trabajado en muchos lugares; es terapeuta especializado en kinesiología, pero decidió dedicarse a trabajar con la tierra y la paja. Tras aquel trabajo de voluntario el constructor le llamó para trabajar de nuevo con él y decidió aceptar.

Durante un año aprendió todas las técnicas propias de la construcción; tenía libertad para hacer lo que quisiera y eligió las dos técnicas con las que mejor se sentía, el tapial y la construcción con paja.

«Decidí trabajar cinco horas diarias. Fue difícil pues tenía mucho trabajo como kinesiólogo. Al final tuve que decidirme y me decanté por ser constructor», comenta Tom.

Aquel año experimentó la técnica bajo tensión (CUT por sus siglas en inglés) y de french dip (chapuzón francés).

«Luego, por mi cuenta, hice construcciones con tierra-paja y con paja, y me di cuenta de las diferencias que existían entre las dos técnicas», añade.

Fue consciente de que: «Con la tierra-paja había tres desventajas principales: es menos aislante, vulnerable al secado (tarda tres meses en secarse, lo que limita la temporada de construcción y en invierno no se puede trabajar), y la tercera es que se necesita una estructura, por lo que al final sale más caro. Por otra parte, la bala de paja es mejor aislamiento, se puede construir con ella durante todo el año y necesita menos estructura, por lo que es más económica», argumenta Tom, para añadir: «De esta manera se minimiza el coste final, los materiales y el tiempo».

La característica de la técnica de Tom, CUT, es que simplifica el proceso de construcción y el coste final.

«En Francia todos los carpinteros precisan de un seguro para la garantía decenal, por ejemplo, los montantes de mi muro de paja necesitaría ser de 5 x 25 cm, porque es el montante portante y mantiene los tornillos que aportan la compresión», nos explica. Pero para su sistema CUT es suficiente 3 x 5 cm, porque la compresión que hace la bala también es portante.

Los carpinteros dicen que es el seguro quien decide, mientras que Tom dice que es la bala la que decide.

El sistema CUT

Tom explica el sistema CUT: «La primera construcción con balas de paja del mundo fue en Nebraska, EE.UU. Construyeron un edificio sin estructura de madera, llamado ahora sistema Nebraska, el muro es portante por la compresión, comprime desde arriba, pero el seguro no lo acepta, aún existiendo edificios desde 1900 como muestra de resistencia.

Tom ha utilizado este sistema de compresión modificando que comprime cada hilera de bajas de paja, resultando más estable que el Nebraska.

“En el sistema CUT el muro resiste mejor a la fuerza lateral, porque cada bala de paja es comprimida. Comprime horizontal y verticalmente, al cortar la cuerda se reparte la compresión de la bala, esta compresión horizontal actúa como arriostramiento. Es el único sistema en el que la bala tiene tres funciones para el muro: 1. Como portante. 2. Aislamiento, y 3. Como arriostramiento. Con el revoco, el muro, se puede convertir en un panel p.s.p*”.

El Flexágono

Una de sus mayores aportaciones a la bioconstrucción es el desarrollo del Flexágono: «Siempre he buscado el minimalismo. Después de dar la vuelta al mundo en bicicleta me di cuenta de que cuando viajas solo llevas tu mochila y lo que quieres es minimizar el peso. Salí de Ámsterdam con 26 kg en la mochila y volví con 12,5 kg. Viajando me he dado cuenta de que cada cosa puede tener varios usos o utilidades».

Y esta idea la ha trasladado a la construcción, por ejemplo, en el Flexágono el sobrecimiento se construye con tres tablas de 3 cm, y algún separador de menor espesor. Es una técnica que usa menos materiales. Utilizando la idea de que la forma en «V» da la misma fuerza, la conexión de las esquinas es de un triángulo equilátero, cuando normalmente las conexiones son rectangulares.

Tom está viniendo a España con la idea de expandir su técnica y promocionar su libro Entre Paja y Tierra y considera: «Es un país con una buena tierra y tiene tradición en la construcción con tierra, además, al publicar los libros en castellano, no solo puedo llegar a la gente en España, también a Latinoamérica».

Imparte cursos de formación para enseñar sus técnicas. Estos cursos se pueden hacer mediante intercambio, con voluntariado que aprende al mismo tiempo que se construye. Se trabajan 8 horas, como en una construcción normal. En tres semanas, el voluntariado y la propiedad, han aprendido a construir una casa desde los cimientos hasta el techo. “En tres semanas no se acaba la casa, pero se aprende cómo hacerla. Mi función es la de enseñar a construir, la propiedad es la responsable de la construcción, seguro, materiales, etc.”, y añade: “Quiero que las personas aprendan a trabajar de forma autónoma y responsable. Y, además, no se va a necesitar financiación externa, de bancos, debido al menor coste”.

Un sistema económico

Ha desarrollado esta forma de hexágono para construir muros por 250 ; considera que las ecoaldeas pueden funcionar como un banco de recursos; se pueden construir muros, guardarlos en un taller y luego venderlos. También pueden enseñar a construirlos. En su libro «Entre Paja y Tierra» cuanta todo el proceso.

Entre paja y tierra. Célula Bajo Tensión (CUT) para autoconstrucción. Portada

Le hemos preguntado como ve la bioconstrucción en Europa: «Bioconstruir significa usar los materiales disponibles asequibles, que son la paja y la tierra. Y no necesitan energía para producirlos, ya están disponibles. Hay otros materiales, como el cáñamo que es muy resistente, pero que se tiene que producir expresamente, en cambio la paja ya está en el proceso agrícola y la tierra, generalmente, está en cualquier lugar que se quiera construir”.

Si localizara otro producto de menor energía, todavía, que la paja, sin duda lo utilizaría. No utiliza la cal porque precisa de mucha energía para su fabricación. Considera que la tierra es preferible porque no necesita energía y la tenemos cerca.

Para concluir nos dice: «Ahora están saliendo leyes para la construcción con paja y eso está quitando la libertad de experimentar y de probar otras posibilidades». 

*Calidad PRestretched panel.


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Entre paja y tierra

Artículo aparecido en la revista nº 58. Puedes verla aquí

Reforma para una persona con SQM

La bienal española de arquitectura premia a Tapialblock

Tapialblock de fetdeterra, un bloque prefabricado de tierra cruda, ganador de la Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo en la categoría de investigación de producto. En esta XIV convocatoria, con el lema “más habitar, más humanizar”  se apuesta por la arquitectura más natural y sostenible.

Los beneficios que aporta la tierra como material de construcción, además que transpira y purifica el aire, tiene una elevada inercia térmica que disminuye el coste energético del edificio, regula la humedad y temperatura interior. Es sostenible para el medioambiente, ya que  no genera residuos, ni tóxicos, reduce las emisiones de CO2  y es reciclable/reutilizable en su totalidad.

Maite Sainz de la Maza, arquitecta y Macari de Torres, ingeniero geólogo, fundadores de Fetdeterra y  responsables de la creación y desarrollo del producto. Consiguen innovar, eliminando las limitaciones e inconvenientes que tiene el sistema tradicional de construcción con tierra, aprovechando la tecnología actual y garantizando la calidad del producto como es el caso de Tapialblock.

Fetdeterra

Se trata de  un estudio de referencia en eco innovación, especializado en la construcción con tierra, ubicado en Lleida, sigue trabajando en diversas áreas de investigación y búsqueda de nuevos productos y sistemas constructivos con tierra, estudiando las propiedades de los materiales,  la composición óptima para obtener las máximas prestaciones, a la vez que, abriendo camino para su normalización y adaptación a la legislación actual.


Bienal

El próximo 19 de julio, a las 12.30 se aran públicos  los resultados del jurado de la  XIV BEAU, a las 18:00h, en el Auditorio Centro Botín (Santander), se entregaran los galardones a Premiados en Panorama de Obras y Muestra de Investigación de la XIV BEAU 
El Ministerio de Fomento, a través de la Dirección General de Arquitectura, Vivienda y Suelo, en colaboración con el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE) y la Fundación Arquia, convoca la XIV Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo (XIV BEAU) correspondiente al periodo 2016-2017.
Si bien en sus orígenes, la Bienal Española se centraba en el reconocimiento de las mejores obras de arquitectura y urbanismo, con el paso del tiempo se han ido incorporando otras categorías que refuerzan la consecución de los fines de esta iniciativa, recogiendo la diversidad de trabajos que contribuyen a que estas disciplinas ofrezcan mejores soluciones en beneficio de la sociedad. En ese sentido, se ha consolidado la muestra de investigación que recoge otros trabajos vinculados al desarrollo industrial del sector, a la divulgación de la arquitectura y a la investigación. 
Fetdeterra ha desarrollado el proyecto de investigación Tapialblock, un bloque prefabricado de tierra comprimida sin cocción, para una arquitectura más natural y sostenible,  que aprovecha las ventajas del material, garantizando un ambiente saludable para el usuario y sostenible para el medioambiente. Este proyecto subvencionado, en parte, por ACCIO y el Departament de Territori i Sostenibilitat de la Generalitat de Catalunya.


 Reconocimientos y premios
Premio Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo 2018. Investigación producto
Seleccionado en los Premios FAD 2018.
Premio Construmat 2017. Material/producto innovador.
Premio   Bioarquitectura del Mediterrani BAM 2017, categoría  de producto, empresa y proyecto innovador.
Finalistas Premio Catalunya d’Ecodisseny 2017. Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat de Catalunya. Producto
Finalistas Premio NAN de Arquitectura y Construcción 2017. Categoría de materiales destacados para la construcción.

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Arquitectura de tierra

Norna UNE de Bloque de Tierra Comprimida

 

Una casa de cob en Zaragoza

En otoño de 2007 vinieron los clientes a verme con la idea de hacerse una casa de barro en la provincia de Zaragoza. Habían estado mirando la posibilidad de hacerla en adobe. Habían hablado con una fábrica de ladrillos para los adobes y con un constructor local para la colocación, pero no estaban del todo convencidos del resultado de sus gestiones.

Aquí planteamos el tema del cob, miramos algunos libros y les gustó la idea de los muros monolíticos, así como el hecho de que el tema del material fuera más simple y lo llevara la misma persona. Con el cob el barro se pisa y se coloca, se seca en el muro y se corta. No hay que hacer bloques, secarlos, voltearlos, apilarlos, almacenarlos, transportarlos y colocarlos.

Me pusieron todas las facilidades del mundo: ellos se encargaban de excavación y cimientos, me proporcionaban acceso a agua y electricidad, caseta de herramientas y me buscaban casa para alquilar en el pueblo. Yo estaba pasando por un momento muy complicado en la vida, así que agradecí enormemente ese esfuerzo. Al cabo de un mes presenté presupuesto, que me aprobaron y nos pusimos a ultimar detalles.

La parte técnica la llevaba María Figols, arquitecta técnica, que hizo un gran trabajo interpretando las intenciones de los clientes y escuchando al constructor (yo, vaya) sobre la puesta en obra.

Empecé la obra a primeros de Abril de 2008. Los cimientos estaban hechos a nivel de suelo y los desagües y la toma de aire para la estufa colocados. La casa está en una era sobre roca por lo que no pusimos ni ferralla ni mallazos.

El primer mes estuve yo solo, colocando el zócalo de piedra a doble cara y relleno de hormigón, para gran entretenimiento de los paisanos, que veían mucho solar para tan poca brigada.

Interior casa de cob

Durante este tiempo busqué la tierra para los muros de cob, que al final resultó ser básicamente limo con algo de arcilla, así que tras hacer varias pruebas de campo saqué una proporción de un 60% de tierra, un 40% de arena y toda la paja larga que tomase, todo estabilizado con alrededor del 5% de cal en forma de hidróxido en polvo que añadíamos sin más en cada capa al llenar la pileta. Ésta era un agujero excavado en el suelo de unos 3 m3 que llenábamos cada tarde con 2 m3 de material, echábamos agua con ganas y dejábamos reposando hasta la mañana siguiente en que lo pisábamos y colocábamos en el muro.

El pisado lo hizo primero Abdel, un bereber de Nador, naturalizado mallorquín, y con él levanté hasta el forjado del primer piso, unos 70 m3 de los alrededor de 100 que tiene la casa acabada. El mes de Agosto paramos y en septiembre los marroquíes estaban de Ramadán y costó recuperar el ritmo. Para entonces Jamal, también bereber y hombre de excesos, se unió a la brigada aportando una enorme capacidad de trabajo y buen humor. Aquel fue un otoño extremadamente lluvioso y frío. En noviembre llegó el desastre: la combinación de lluvias constantes y heladas de -10 °C crearon dos cuñas de hielo en los astiales de cob. Uno se derrumbó y el otro optamos por tirarlo ante la posibilidad de que 4 toneladas de barro húmedo cayeran hacia el tejado del vecino.

En total fueron unos 6 m3, sobre el papel no es mucho, pero lo vivimos como una catástrofe. No podíamos seguir con el cob, y con los clientes decidimos cortar el cob por lo sano y recuperar la altura de los astiales con adobes reciclados que embutíamos en una matriz de cob. Y funcionó. A mediados de Diciembre estaban los muros listos para recibir el tejado, si seguía lloviendo cerraríamos la obra hasta la primavera, si teníamos una semana entera de sol podríamos cargar los muros. La tuvimos. El día antes de Nochebuena montamos toda la estructura del tejado con ayuda de una grúa. Las vigas, a pesar de que los clientes se habían esmerado en que fueran de gran calidad, C-24 y certificadas FSC, estaban penosamente reviradas.

Interior casa de cob

A mediados de Enero el tejado estaba con el celenit de 5 cms atornillado a las vigas y 8 cms de corcho encima; con el «tyvek» colocado y la teja sin poner pero pisando el «tyvek» para que no se volara. Abdel estaba con su familia, Jamal se fue con su novia y yo me quedé dando el yeso. Habíamos estado buscando gente para darlo, no queríamos yeso mecanizado, sino yeso dado a mano, pero no encontramos a nadie de confianza y al final lo dí yo, y disfruté dándolo a pesar del frío.

En primavera regresó Jamal y acabamos el tejado. Y ahí tuvimos el segundo momento duro de la obra: habíamos decidido no colocar un tirante de la estructura y nos dimos cuenta que habíamos perdido rigidez en el tejado. Fueron no más de 24 horas de crisis, con un disgusto de muerte, pero al final los problemas hay que solucionarlos y el herrero nos hizo un tirante de hierro bien elegante que colocamos con alivio.

La electricidad se empotró hasta las cajas (qué gusto hacer rozas en paredes de barro) y desde allí en exterior hasta el punto de luz. El agua, toda en cobre y en exterior, y los desagües por el suelo, nunca dentro de los muros de barro.

Para los revocos de cal en exterior regresó Abdel, que hizo un excelente trabajo. Dimos dos capas: enfoscado y enlucido. La cal la apagábamos en el sitio y la teníamos al menos 24 horas reposando. Se repretaron ambas capas con llanas de teca.

Para el suelo del primer piso optamos por tarima atornillada al celenit de 5 cms que pusimos sobre las vigas, pero el celenit no tiene consistencia para aguantar el atornillado y al final funciona como tarima flotante. En el tejado pusimos teja vieja recuperada cogida con barro. Para el suelo de la planta baja optamos por un suelo continuo de mortero de nivelación, pero el suelo de hormigón sobre el que lo echamos tenía grandes desniveles y al final salió caro.

La carpintería la hizo un artesano muy diestro de Huesca, que no pilló a la primera que ésta no era una obra típica con subcontratas donde cada uno tira por lo suyo y el de atrás que arree, y hubo alguna tirantez, pero al final aún nos echamos unas risas.

El equipo del Pladur fue algo excepcional: serios, resolutivos, puntuales, limpios y metódicos hasta la exageración. Fue una delicia trabajar con ellos. Toda la tabiquería interior se realizó en Pladur con aislante de lana de oveja de Navarra y sobre un zócalo de ladrillo para evitar humedades.

Los vierteaguas son todos de pizarra. Miramos la posibilidad de pedirlos a medida pero era carísimo y al final los cortamos y colocamos en obra desde losetas de 40 x 60.

Toda la madera se pintó con aceites naturales de EcoQuimia tanto en interior como en exterior. Los barnices para los suelos se compraron a Biofa, el de arriba con barniz para tarima y el de abajo con aceites para superficies minerales. Todas las paredes interiores se pintaron con Optil, de Livos; y para el exterior dimos pintura al silicato casera, hecha a base de mezclar silicato en polvo y pigmentos con agua. Fue un dolor: al no tener ligante era muy difícil de dar. No lo vuelvo a hacer. El celenit en los techos se pintó desde abajo con jalbegue (lechada de cal con harina de cuarzo, aceite de linaza crudo y cloruro cálcico) para blanquearlo y para conseguir una textura más interesante.

En Julio de 2009 acabamos el trabajo. Sin duda la obra que más he disfrutado haciendo. Los clientes desde el primer día hasta el último supieron crear un ambiente de confianza y buen rollo que redundó en todos los implicados y en el mismo edificio. La ejecución de la obra discurrió impecable, era un sitio limpio y agradable con buen ambiente donde se hacían bromas y se oía la radio de fondo mientras se trabajaba de forma eficiente. Y conservo a día de hoy la amistad tanto de clientes como de trabajadores. Un lujo y una hermosa casa de cob.

Ficha técnica

Fecha de terminación: 

01- 08- 09

Tipología:

Vivienda unifamiliar rural en casco urbano

Ubicación:

Comarca de Ariza, Zaragoza

Superfície construída:

171,07 m2

M2 útiles: 

113,07

N° de plantas:

2

Promotores:

Pedro Santisteve y Ana Marco

 Proyecto:

María Fígols (Arquitecta Técnica)

Constructor: 

Mateu Ortoneda

Carpintería: 

Juan Carlos Taylor

Sistema constructivo:

Muros de carga de cob y cercha de madera sobre columnas y jácena central.

 

Construyendo en cob en invierno; una dura prueba

El mejor libro de cob

Taller de tierra cruda y caña en Umbria (Italia)

El «taller de diseño + construcción», organizado por Building Trust internacional y artesanal Terraepaglia , congregó a los participantes de una investigación de 12 días en la creación de espacios sostenibles a través de los materiales y métodos naturales. Los participantes trabajaron en estrecha colaboración con BTI y Terraepaglia en la ciudad natal del colectivo de Umbría, Italia para aprender cosas tales como: la fabricación de ladrillos de adobe, balas de paja y construcciones con tierra apisonada, yeso natural y suelos de madera. Se diseñaron y construyeron  diversas formas  a lo largo del seminario. Los anfitriones esperan que un evento de este tipo es capaz de comunicar la importancia de la arquitectura sostenible y materiales de origen local.

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Barrio Ecológico “Valle Tucán”, Emboscada, Paraguay

Paraguay se ha convertido para muchos europeos en un sitio muy atractivo para vivir. Es un país políticamente estable, seguro, con un clima subtropical muy agradable, una temperatura media de 22 grados centígrados y tiene una vegetación exuberante.

El asentamiento ecológico «Valle Tucán», está situado a orillas de una pequeña ciudad llamada Emboscada, a 40 km de la capital Asunción y a 25 km del aeropuerto internacional, dentro de un paisaje como de parque natural.

En este terreno cercado de 30 hectáreas, se encuentran 92 parcelas con áreas desde 600 hasta 3500 metros cuadrados para construcción de viviendas. Aproximadamente 5 hectáreas para zonas comunes, con zonas húmedas para sauna, cuartos para terapias, cafetería, zonas de deporte, salones para eventos con restaurante, una edificación para centro médico y una panadería con almacén.

Cuenta con una recepción y áreas de oficinas, así como habitaciones para los empleados y una portería. Además, se planearon apartamentos para invitados y personas que quieran vivir un tiempo de prueba.

Eretore, edificio para la Comunidad Masai de Arkaria

imagen_01Proyecto comunitario para la escuela Masai de Arkaria (Tanzania), realizado colaborativamente por la Fundación Carpio Pérez, la Asociación Eretore, el equipo de Casa S-Low y la propia Comunidad Masai. Recibe el nombre de la misma asociación que lo gestiona: Eretore, que significa ayuda, en lengua masai.

Eretore es una escuela de preescolar y preprimaria que acoge a cien estudiantes de dos comunidades masais: Arkaria y Lendikinya, en Arusha. Está gestionada por la Fundación Carpio Pérez y la Asociación local Eretore, dos entidades sin ánimo de lucro que proporcionan educación de calidad y dan apoyo a comunidades deprimidas en Tanzania. Trabajan con especial atención en el desarrollo y mejora de las condiciones socio-económicas de la mujer masai, en especial de las viudas y sus hijos.

El vínculo profesional con los promotores fue fruto de la casualidad durante mi primera estancia en Tanzania, en el año 2010. Aquel viaje a África supuso un punto de inflexión en el planteamiento de mi profesión; me permitió descubrir medios de construcción primitivos, así como el uso óptimo de los recursos y alejarme de las tecnologías complejas –y no ecológicas– a las que estaba acostumbrada. Posteriormente, esta experiencia me impulsó a fundar, junto a Ángel Estévez, la empresa de bioconstrucción modular Casa S-low.

Condiciones del lugar

Arkaria es una pequeña aldea masai, del distrito de Monduli, a unos 42 km de Arusha. Solo se puede acceder a ella por una pista sin asfaltar, a 7 km hacia el norte desde la carretera que comunica Arusha con Dodoma, y no dispone de ningún tipo de infraestructura (agua, electricidad, saneamiento…).

El diseño arquitectónico en el lugar debe tener en cuenta diversos factores que influyen de manera determinante en cualquier construcción. Nos encontramos a 1.500 m de altitud,  el clima es templado y cálido, con saltos térmicos que alcanzan los 20 °C. La zona es muy seca, exceptuando las dos épocas de lluvias -abril y noviembre-. Los vientos de sureste soplan cada noche con una velocidad de hasta 22 km/h. El paisaje cuenta con escasa vegetación, y la poca que crece se la come el ganado. 

Construyendo en cob en invierno; una dura prueba

Construyendo cob. Aquí unas fotos de la casa que estoy construyendo en un pueblecito entre Castilla y Aragón. Estas fotos son del pasado viernes. Un día soleado en un invierno espantoso. El viernes por fin pudimos acabar el tejado, poner el tyvek y ahora me voy a pasar el febrero dando yeso y haciendo acabados interiores.

 

Construyendo una casa de cobConstruyendo una casa de cobConstruyendo una casa de cob

Vaya un año malo hemos tenido, que frio hemos pasado.
Los de la foto somos el dueño de la casa, yo y mi ultimo operario. Ahora este esta en Salamanca llevando un locutorio.

Hemos pasado 4 meses juntos y nos hemos contado la vida del derecho y del revés. Me gusta lo de estar ahi solo dando yeso y escuchando la radio como una meditacion, pero me acordare muchos días de el.


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