El Gobierno elude reconocer la peligrosidad del radón

  • Pese a estar reconocido por la OMS como cancerígeno de tipo 1, Fomento emplea eufemismos como “concentraciones inadecuadas” en lugar de “peligrosas para la salud” y evita referirse a su radiactividad
  • El borrador contempla niveles de referencia de 300 Bq/m3, cuando tanto la OMS como el Consejo de Seguridad Nuclear español sitúan estos niveles en 100 Bq/m3
  • Siete meses después de agotarse el plazo impuesto por la UE a los estados miembro, España continúa sin un Plan Nacional contra el radón

El Ministerio de Fomento ha elaborado una propuesta de reforma del Código Técnico de la Edificación (CTE), que ha remitido a los distintos sectores implicados para que presentaran alegaciones al texto antes del 31 de julio. La Fundación para la Salud Geoambiental ha presentado distintas sugerencias de modificación en lo referente a las normas constructivas que deben proteger a la población de la exposición al radón en las viviendas de nueva construcción. La Fundación para la Salud Geoambiental alega que los nuevos límites que se contemplan para las concentraciones de radón en interiores, de 300 Bq/m3, son insuficientes para proteger la salud de las personas y que incluso podrían ser inconstitucionales.

Según el director de la Fundación para la Salud Geoambiental, José Miguel Rodríguez, el texto presentado por el Gobierno contiene “eufemismos inadmisibles para evitar reconocer la peligrosidad del radón, un gas radiactivo que, a día de hoy, constituye la segunda causa de cáncer de pulmón por detrás del tabaco”. El proyecto de Real Decreto presentado por Fomento, que modificará el Real Decreto 314/2006 de 17 de marzo, hace referencia a “concentraciones inadecuadas” de radón, cuando según la Fundación para la Salud Geoambiental en realidad debería decir “concentraciones peligrosas para la salud”. “Es como si en los paquetes de tabaco pusieran fumar es inadecuado para la salud”, explica Rodríguez.

No en vano la Organización Mundial para la Salud clasifica el radón como cancerígeno de tipo 1 y, en su publicación de 2015 Manual sobre el radón en interiores, recomienda entre sus principales conclusiones fijar niveles de referencia de 100 Bq/m3, bastante inferiores a lo que contempla el borrador de CTE. Según la OMS, no hay un valor umbral por debajo del cual no haya riesgo, y por cada 100 Bq/m3 que se incremente el nivel de referencia, el riesgo de cáncer de pulmón aumenta un 16%. “Por lo tanto, el borrador de CTE supone un nivel de riesgo 32% mayor que lo que recomienda la OMS”, subraya Rodríguez. El Consejo de Seguridad Nuclear español, en su Guía de Seguridad 11.2  publicada en enero de 2012, recoge también un nivel objetivo de 100 Bq/m3 en su punto 6, para viviendas de nueva construcción.

Norma contraria a derecho

Para Rodríguez, “si no cambian los criterios sobre radón incluidos en el borrador de CTE, podría considerarse como una norma contraria a derecho, puesto que la propia Constitución española reconoce el derecho a la salud y obliga a los poderes públicos a organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas”. Además, el director de la Fundación para la Salud Geoambiental considera que las medidas preventivas llegan tarde: “Hemos perdido la oportunidad de unas cuantas burbujas inmobiliarias donde se ha construido a diestro y siniestro sin la más mínima seguridad de las casas en cuanto al radón. Así, miles de personas han adquirido, en todos estos años, y aún hoy día, sus viviendas donde podrán estar respirando, sin saberlo, concentraciones cancerígenas de un gas radiactivo”, señala.

A esta situación se añade el hecho de que España continúe sin un Plan Nacional contra el radón, pese a que la Directiva 59/2103 EURATOM establecía como límite de plazo para ponerlo en marcha el 6 de febrero de 2018. Según José Miguel Rodríguez, “es una señal más de la poca consciencia que tiene el Gobierno sobre la nocividad de este gas radiactivo, pese a que es muy fácil de detectar, y minimizar las concentraciones en los espacios interiores es relativamente fácil y barato”. Seis meses después de transcurrir el plazo de la UE, el Ministerio de Sanidad todavía no ha presentado una propuesta o borrador de dicho plan, “ni se sabe cuándo lo hará”, zanja este experto.


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España sigue sin tener normativa sobre el gas radón 100 días después de expirar el plazo impuesto por la UE

España debería tener una normativa que proteja la salud de los ciudadanos de los efectos nocivos del gas radón, y esa normativa tenía que estar promulgada antes del 6 de febrero de 2018. Así lo establece la Directiva 59/2013/EURATOM para todos los países de la Unión Europea. Mañana se cumplen 100 días de esa fecha límite, “pero a día de hoy ni siquiera existe un borrador de esa normativa, cuando todos los países de nuestro entorno tienen ya un Plan Nacional de Radón”, denuncia el director de la Fundación para la Salud Geoambiental, José Miguel Rodríguez.

El radón es la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaco, según la OMS, y los fumadores que se expongan a este gas tienen 25 veces más riesgo de sufrir dicha enfermedad. En España cada año mueren unas 1.500 personas por causas achacables al radón, según algunos expertos, pese a que la causa es perfectamente evitable. Este gas radiactivo está muy presente en zonas con suelos graníticos, como Galicia, Extremadura o la sierra norte de Madrid, y se concentra en el interior de los edificios que no tengan implementadas medidas para evitarlo.

La Directiva 59/2013/EURATOM señala la obligación de los estados miembros de medir y controlar el radón en viviendas, colegios, edificios públicos, lugares de trabajo, etc. También obliga a las Administraciones a informar a los ciudadanos, tanto a nivel local como nacional, respecto a la exposición al radón en recintos cerrados y a los riesgos asociados para la salud, así como sobre la importancia de efectuar medidas antirradón y sobre los medios técnicos disponibles para reducir las concentraciones de este gas. Este extremo tampoco se está cumpliendo en España.

Un problema de salud pública

La Fundación para la Salud Geoambiental, organización sin ánimo de lucro que lleva años trabajando para concienciar a la sociedad de este problema a través de su campaña Vive sin radón, considera que estamos ante un problema de salud pública de primer orden. “Es más que urgente articular un Plan Nacional sobre Radón porque ya hemos incumplido todos los plazos que nos daba la UE, y eso va en detrimento de la salud del ciudadano, que no sabe lo que pasa y por tanto no se puede proteger de este gas radiactivo”, subraya José Miguel Rodríguez. “Parece que este Plan Nacional debería desarrollarlo el Ministerio de Sanidad, pero no tenemos noticias de la situación ya que no contestan a nuestras solicitudes de información. Tampoco se ha publicado el nuevo Código Técnico de la Edificación con las correspondientes medidas preventivas para que este peligroso gas no se introduzca en las viviendas”, detalla.

Desde enero de 2014 el Gobierno viene rechazando cualquier iniciativa planteada por los diferentes grupos políticos con el argumento de que “ya se estaba trabajando en la trasposición de la Directiva”. En las numerosas preguntas al Gobierno planteadas en el Congreso de los Diputados por los diferentes grupos políticos, el Ejecutivo siempre argumentaba que se cumplirían los plazos. “No podemos entender esta desidia con un tema de salud tan importante y que afecta a tantas personas en nuestro país. No olvidemos que han tenido cuatro años para preparar la trasposición. Además, si se demora mucho más la trasposición, se podría incurrir en infracción del ordenamiento comunitario”, señala José Miguel Rodríguez.

En la web www.vivesinradon.org, se ofrece información detallada sobre este gas natural que emana del subsuelo y que es muy abundante en zonas graníticas. El sitio incluye un mapa predictivo donde se puede ver el nivel de riesgo de radón en cualquier lugar de España con gran precisión, incluso por municipio y calle. Desde la Fundación para la Salud Geoambiental se recomienda hacer una evaluación en el caso de que la vivienda se encuentre en una zona con elevado riesgo de presencia de este gas, porque eso puede traducirse en problemas para la salud a largo plazo. En función del nivel de radón que se detecte, los expertos recomendarán las soluciones apropiadas, que pueden variar desde una estrategia de ventilación de la casa hasta una obra relativamente sencilla que garantizará un sistema de ventilación correcto para expulsar este gas radiactivo de los interiores del inmueble.

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El pasado 6 de febrero venció el plazo para trasponer a la legislación española la Directiva europea 2013/59/EURATOM que obliga a los países miembros a medir y controlar el gas radón en hogares y oficinas. El gas radón es la segunda causa de cáncer de pulmón en el mundo por detrás del tabaco, según la propia OMS. Pese a ser un factor evitable, en España mata a unas 1.500 personas al año, según cálculos de distintas fuentes. A pesar de los datos y las advertencias de la UE, el Gobierno español ha dejado agotar el plazo para elaborar un Plan Nacional contra el Radón sin siquiera presentar un borrador o una propuesta, ni un Código Técnico de la Edificación (CTE) que obligue a construir con medidas antirradón, como ya se hace desde hace años en muchos países de nuestro entorno.

La Fundación para la Salud Geoambiental, organización sin ánimo de lucro que lleva años trabajando para concienciar a la sociedad de este problema y para ofrecer soluciones y asesoramiento frente a este riesgo sanitario, lamenta que haya tanta dejadez ante este problema que no es nuevo. Ya en el año 90, la Comisión Europea hizo una recomendación para proteger a los ciudadanos de la exposición al radón (90/143/EURATOM). “Es terrible que ningún Gobierno, sea del color que sea, haya tenido ni el más mínimo interés en la salud de los ciudadanos. Tan solo les ha preocupado el radón como arma arrojadiza contra el gobierno de turno”, lamenta José Miguel Rodríguez, director de la Fundación. Además, denuncia que en España no sólo no tenemos una legislación que proteja al ciudadano del riesgo del gas radón para su salud, sino que ni siquiera hay un mínimo nivel de concienciación sobre este problema. “La gente no sabe qué es el radón, cómo puede aparecer en tu casa y qué supone eso. Y por tanto, como lo que no se ve ni se conoce no existe, el Gobierno puede dejar pasar plazos y directivas y aquí no ocurre nada”, critica.

Información y soluciones

Por eso, la Fundación para la Salud Geoambiental lleva años realizando una intensa tarea de divulgación sobre este asunto. El programa Vive sin Radón lleva dos años en marcha ofreciendo soluciones y una información clara y gratuita a los ciudadanos. Además da charlas gratuitas en todas las entidades que lo solicitan. “No olvidemos que el derecho a la salud está recogido en nuestra Constitución, concretamente en su artículo 43, y compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas. El Plan Nacional de Radón y el CTE no pueden demorarse más y deberían estar operativos antes del verano”, concluye José Miguel Rodríguez.

En la web www.vivesinradon.org, se ofrece información detallada sobre este gas natural que emana del subsuelo y que es muy abundante en zonas graníticas. El sitio incluye un mapa predictivo donde se puede ver el nivel de riesgo de radón en cualquier lugar de España con gran precisión, incluso por municipio y calle. Desde la Fundación para la Salud Geoambiental se recomienda hacer una evaluación en el caso de que la vivienda se encuentre en una zona con elevado riesgo de presencia de este gas, porque eso puede traducirse en problemas para la salud a largo plazo. En función del nivel de radón que se detecte, los expertos recomendarán las soluciones apropiadas, que pueden variar desde una estrategia de ventilación de la casa hasta una obra relativamente sencilla que garantizará un sistema de ventilación correcto para expulsar este gas radiactivo de los interiores del inmueble.

La Fundación para la Salud Geoambiental presenta un servicio gratuito de información sobre el gas radón

El tabaco mata y eso lo sabe todo el mundo. Lo que la mayoría ignora es que, después del tabaco y según advierte la propia Organización Mundial de la Salud (OMS), el principal culpable del cáncer de pulmón es el radón. Se trata de un gas radiactivo, inodoro, incoloro e insípido que se filtra desde el subsuelo, sobre todo en zonas graníticas, arcillosas o de arenisca, y que se acumula fácilmente en espacios cerrados o con poca ventilación, como las viviendas. El radón mata cada año a unas 1.500 personas en España, según estimaciones. La OMS señala que entre el 3% y el 14% de los casos de cáncer de pulmón  están asociados a la exposición al radón, y en los fumadores el riesgo de contraer esta enfermedad es 25 veces superior al de los no fumadores.

Por todos estos motivos, y ante el desconocimiento generalizado como consecuencia de una ausencia total de políticas públicas, la Fundación para la Salud Geoambiental ha puesto en marcha un servicio gratuito de información al ciudadano sobre el radón, coincidiendo con la celebración del Día Europeo del Radón el próximo martes 7 de noviembre. Esta Fundación ha recopilado todos los registros existentes sobre la presencia de radón en España, que estaban dispersos, y los ha plasmado en un completo mapa predictivo que puede consultarse en la web vivesinradon.org.

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Es la herramienta más completa que existe por el momento, y gracias a ella cualquier persona interesada puede comprobar si su vivienda está en una zona de riesgo y en qué grado, dado que el mapa está detallado no sólo por municipios sino incluso por calles. En esa misma web se explican qué alternativas existen para evitar o mitigar la presencia de radón.

 

Apoyo a planes municipales contra el radón


La Fundación para la Salud Geoambiental también ofrece un servicio de asesoría técnica para los ayuntamientos interesados en desarrollar planes municipales contra el radón, como ya se hace en países como Irlanda y Reino Unido, entre otros. Asimismo, la Fundación pone a disposición de particulares e instituciones un servicio técnico de medición, recomendado en los casos en los que el edificio se encuentre en un área de riesgo. Sólo mediante un diagnóstico realizado por un experto podrá optarse por la técnica de remediación más apropiada, como instalación de membranas antirradón, ventilación del forjado sanitario, sistemas de despresurización activa y pasiva del suelo, etc. No todas son efectivas en todos los casos.

De todas formas, tal y como explica el director de la Fundación para la Salud Geoambiental, José Miguel Rodríguez, “no siempre es necesario hacer una medición ni tomar medidas con un coste económico. En el mapa que figura en vivesinradon.org se pueden ver con detalle qué zonas de España tienen una alta probabilidad de sufrir este problema. Galicia, Extremadura y la sierra noroeste de Madrid son las zonas de más riesgo, por la composición granítica del terreno. Otras zonas tienen solo un riesgo medio, y en muchísimos sitios el radón es un problema inexistente. Por eso, lo prioritario es informarse y concienciarse de la existencia de este problema del que ninguna institución nos ha informado”, recomienda.

El radón procede del subsuelo y se infiltra en las viviendas a través de las pequeñas fisuras, los poros del hormigón, las juntas de las tuberías de desagües y otras acometidas. En los casos menos preocupantes, José Miguel Rodríguez recomienda ventilar a diario y en profundidad, para evacuar el radón que se pueda haber concentrado en el ambiente, aunque en las zonas de riesgo, simplemente ventilar puede no ser suficiente para reducir la exposición a este gas.

Al aire libre el radón no supone un peligro ya que se disuelve en la atmósfera. El problema aparece en espacios cerrados, donde queda concentrado en el aire que respiramos. En una vivienda, el lugar donde se registra mayor presencia de radón es en pisos bajos o sótanos, ya que este gas pesa nueve veces más que el aire, aunque también puede aparecer en plantas altas, ya que por efecto de convección y debido a su gran movilidad el radón se puede desplazar por toda la casa.

 

Una directiva de la UE aún sin trasponer en España


Los estudios epidemiológicos han demostrado convincentemente una asociación entre la exposición al radón en interiores y el cáncer de pulmón, incluso para las concentraciones relativamente bajas que suelen existir en viviendas y oficinas. Por ello, la OMS recomienda que los niveles de radón en el aire no superen los 100 Bq/m3 (bequerelios por metro cúbico). En EEUU el límite está establecido en 150 Bq/m3, y la Unión Europea ha fijado un límite de 300 Bq/m3, tal como figura en la Directiva Europea 2013/59/Euratom. España tiene de límite hasta febrero de 2018 para trasponer esa directiva de 2013 y elaborar un Plan Nacional de Radón.

El Ministerio de Sanidad tiene un grupo de trabajo sobre este asunto pero, según José Miguel Rodríguez, “aún no ha presentado ningún borrador o propuesta”. También estaba previsto que el Ministerio de Fomento tramitase a lo largo de este 2017 un decreto para introducir en el Código Técnico de la Edificación normas de protección frente al radón en edificios residenciales “y vistas las fechas, parece imposible que cumplan”, señala este experto. Países como Francia, Italia o Reino Unido ya tienen una legislación sobre el radón.

“Es previsible que, cuando se trasponga la Directiva, la normativa española fije como nivel de referencia los 300 Bq/m3, pero esto es básicamente como no hacer nada”, adelanta Rodríguez, que cree que la futura normativa debería proponerse como objetivo que ninguna vivienda supere los 100 Bq/m3, en línea con otros países de la UE, “para mejor protección de los ciudadanos, porque los casos de cáncer de pulmón aumentan cada año pese a que el tabaquismo se reduce, y eso significa algo”, insiste.

En cualquier caso, el gas radón es un factor ambiental natural que debemos tener muy en cuenta por su potencial efecto sobre la salud humana. En la actualidad todos tenemos claro que la radiactividad es peligrosa, pero esto no ha sido siempre así: ni siquiera la gran científica Marie Curie, la descubridora del radio, padre del radón, en 1898, fue consciente del peligro de sus experimentos. Hoy se sabe que por cada 100 Bq/m3  de aumento en la exposición a radón, se incrementa en un 16% el riesgo de contraer cáncer de pulmón. Se desconoce el umbral por debajo del cual la exposición no supone un riesgo, y por otro lado está demostrado que la mayoría de los casos de cáncer de pulmón están provocados por concentraciones bajas o moderadas, y no por concentraciones elevadas.


Preguntas y respuestas sobre radón

¿Cómo puedo saber si mi casa tiene radón?

Lo primero es mirar el mapa de zonas de riesgo en vivesinradon.org y, si la vivienda está ubicada en una zona de riesgo, consultar la idoneidad de realizar una medición.

¿Cuándo es recomendable hacer las mediciones?

Si vive en una zona de alto riesgo, lo ideal es hacer mediciones cada 5 años. En zonas de riesgo medio se pueden hacer cada 10 años. España no es un país problemático en este sentido, y una gran superficie del país no tiene riesgo de radón, en cuyo caso no se precisan mediciones.

¿Cómo debe ser la medición?

La medición debe tener una duración de al menos tres meses y debe realizarse en otoño- invierno. Las mediciones de corta duración no son las más adecuadas para una vivienda. Suelen utilizarse en estudios concretos o para obtener una primera indicación de concentración, pero nunca tendrá la precisión de una medición de largo plazo.

Tengo un nivel alto de radón en casa, ¿qué tengo que hacer?

Las medidas de remediación pueden variar sustancialmente de una vivienda a otra, dependiendo de su estructura constructiva. Lo ideal es que busque la orientación y ayuda de un experto.

Voy a adquirir una casa, ¿cómo puedo saber si está protegida frente al radón?

Con la actual legislación no hay garantías de que la casa se haya construido con medidas antirradón. Cuando dichas medidas se incorporen en el Código Técnico de la Edificación, habrá que solicitar al vendedor que le garantice documentalmente la protección frente al radón. En otros países, el constructor expide un certificado garantizando este extremo.

En mi casa tengo granito en el suelo y en la encimera de la cocina. ¿Tendré niveles altos de radón?

En principio el radón exhalado por materiales de construcción no supone un riesgo. Sin embargo, siempre es preferible utilizar materiales que no constituyan una fuente de radón.


Sobre la Fundación para la Salud Geoambiental

La Fundación para la Salud Geoambiental (www.saludgeoambiental.org) es una organización sin ánimo de lucro, aconfesional, independiente y de inspiración tanto humanista como científica. Nace en 2010 por iniciativa privada con el objetivo de impulsar una mejora radical en la salud de las personas y de los lugares que habitan. Su misión es investigar, divulgar y concienciar a la población sobre la importancia de la salud geoambiental y sus consecuencias sanitarias, laborales y económicas; y formar profesionales con el fin de crear una nueva categoría de expertos en salud geoambiental.

 

Un número significativo de hogares españoles registra altas tasas de radiactividad natural sin que lo sepan sus ocupantes

A pesar de la inquietud generalizada frente a los riesgos por contaminación nuclear, las principales fuentes de exposición a radiactividad proceden de la  naturaleza y de nuestros propios hogares. El gas radón es una sustancia radiactiva muy presente en los suelos graníticos, como los que hay por ejemplo en la sierra noroeste de la Comunidad de Madrid, y también en materiales de decoración y construcción habituales en los hogares españoles, como basaltos o granitos, ciertos hormigones o tipos de gres y cerámica. La inhalación de gas radón es la segunda causa mundial de muerte por cáncer de pulmón, según la Organización Mundial de la Salud, por detrás del tabaco.

El radón se genera en el suelo por la desintegración de un isótopo del radio. Puede penetrar en los edificios bien desde el terreno sobre los que se asientan, bien desde la propia estructura de la construcción y vigas, bien de elementos del interior de la vivienda, como encimeras de cocina, suelos, etc. El gas radón tiende a acumularse en las zonas menos ventiladas, como sótanos, o a ras del suelo en los interiores de la vivienda, dado que pesa más que los gases de la atmósfera. En esos casos, una ventilación sólo a través de las ventanas puede ser insuficiente, tal y como explica Ruth Echeverría, licenciada en Física y coordinadora de Formación de la Fundación para la Salud Geoambiental. “De hecho, en esas situaciones es muy importante garantizar una correcta y frecuente ventilación a ras de suelo. Lo ideal es instalar un sistema de ventilación específico, que requiere una pequeña obra”, sostiene.

Para verificar si existen valores elevados de gas radón en el interior de un inmueble, la Fundación para la Salud Geoambiental recomienda ir más allá de las habituales mediciones con un contador Geiger y utilizar instrumentos más precisos para la detección de este gas o de sus subproductos. Algunos son de uso muy sencillo, como las cámaras iónicas con electretes, un pequeño recipiente que se sitúa en una estancia durante aproximadamente una semana y que se analiza posteriormente para comprobar la cantidad de radiactividad detectada.

Según explica María José Vizcaíno, licenciada en Geología y responsable de Proyectos de Investigación de la Fundación para la Salud Geoambiental, “además del terreno, hay fuentes de radiactividad natural que cualquiera puede tener en su cocina: una encimera de ciertos granitos puede contener trazas de elementos radiactivos que en altas concentraciones son muy peligrosos.”

El Código Técnico de la Edificación, en su Documento Básico de Salubridad, establece que se deben eliminar los contaminantes que se produzcan de forma habitual durante el uso normal de los edificios, garantizando la extracción del aire viciado por los contaminantes.

Fuente: www.saludgeoambiental.org