El estado de ánimo también se “pinta”: la elección de colores afecta al comportamiento y emociones

La correcta elección del tipo de pintura no debe atender solo a requisitos estéticos, también ayuda a combatir otros retos, como la contaminación interior o la mejora de la higiene.

El verano es la estación del año que más se suele aprovechar para acometer reformas o rehabilitaciones en el hogar. Hay más horas de luz, menos humedad y, sobre todo, tiempo libre para coordinarse. Se trata de la época perfecta para poner a punto la vivienda de cara al invierno.

A este respecto, a parte de la mejora de las condiciones del inmueble, este tipo de acciones también buscan el gusto personal y la individualidad, aspectos que ya no solo se expresan a través una arquitectura atractiva, sino también gracias a un diseño cromático adecuado, otorgando a las estancias o al exterior de la vivienda una inmediata vitalidad emocional. Así, el color que se elija y el tipo de pintura a utilizar serán una de las principales decisiones a considerar durante estos dos meses previos, antes del comienzo de la obra.

Las claves a tener en cuenta a la hora de elegir la pintura y colores adecuados:

¿Cómo quiero que me haga sentir? El primer criterio es atender a las emociones que van a evocar los colores:

  • Blanco. Transmite frescura y tranquilidad y está demostrado que aumenta la capacidad de concentración. Además, a nivel de diseño, aporta luminosidad y amplitud. 
  • Negro. Es sinónimo de misterio, fuerza y seriedad. Pese a que favorece la introversión, aporta mayor elegancia. No obstante, roba mucha luz, por lo que debe aplicarse en pequeñas dosis.
  • Amarillo. Genera positividad y un ambiente agradable. Gracias a su energía y vitalidad, ayuda a combatir la depresión y desarrolla el intelecto. 
  • Tonos rojizos. Debido a su capacidad de transmitir sentimientos de pasión y mayor agresividad, pueden llegar a resultar demasiado estresantes. No obstante, si se utilizan con moderación o para contrastar colores claros, pueden dar un toque diferencial a determinadas partes o elementos de la vivienda: la zona de la televisión en el salón, marcos y ventanas de las puertas…
  • Crema. Es el color más utilizado. Tiene un carácter neutral y suave y, lo más importante, combina con cualquier color y provoca sensación de pulcritud.
  • Gama de verdes. Simbolizan naturaleza y frescura en sus tonalidades más vivas (verde lima), o tranquilidad y estabilidad en tonos más suaves. 
  • Azules. Aportan serenidad, introspección y relajan los sentidos si se utilizan en expresiones claras. Sin embargo, pueden resultar fríos y poco acogedores. En sus tonalidades más fuertes, el azul suprime el apetito y estimula el pensamiento. En pastel o celeste, ayuda a conciliar el sueño.
  • Morados. Es la gama de colores más artística. Presenta cualidades opuestas. Está ligada, por un lado, a la meditación, sobre todo en su gama más suave, por su efecto sedante. Y, por otro, cuenta con un extremo más oscuro y potente que se relaciona con la pasión y la fantasía. No conviene abusar porque tiende a causar un efecto depresivo. 
  • Rosas. Cada vez más generalizado, su uso en estancias interiores es una de las opciones más acertadas para transmitir un ambiente acogedor y reconfortante, sobre todo, en tonos palo, ya que influyen en los sentimientos invitándolos a ser amables, suaves y profundos. 

Si se trata de un chalet o adosado, el color elegido para la fachada mostrara la personalidad de sus habitantes y lo que quieren trasmitir, además de marcar la primera impresión de las personas que visiten la vivienda.

¿Cómo afectará la luz y la orientación? El color puede cambiar enormemente según el nivel de sol que recibe cada estancia o parte de la vivienda, o la intensidad de luz artificial utilizada. De este modo, lo recomendable es testar cómo se percibe una determinada tonalidad en diferentes condiciones de iluminación: natural o artificial, mañana y tarde, soleado o nublado, etc.

Estilo arquitectónico, clave. En caso de que el estilo arquitectónico sea muy marcado, la adaptación de los colores al entorno será clave. Por ejemplo, en una vivienda con techos altos, molduras destacadas, cornisas y rosetones es conveniente no ensañarse con los colores fuertes, siendo mejor optar por otras gamas que destaquen menos. También habrá que tener en cuenta las formas: las habitaciones con irregularidades en este sentido necesitan colores neutros con una misma tonalidad.

Valor añadido: mayor protección frente a la contaminación y desperfectos. Una correcta elección de colores no debe atender únicamente a requisitos estéticos. Ahora mismo, también se premia la calidad y la “utilidad” de las pinturas que se utilicen. De este modo, ya existen algunas que, más allá de su finalidad estética, son capaces de proporcionar una protección fiable contra humedades, suciedad o sustancias nocivas, tanto en el interior como en la fachada. Así, se puede evitar desde la formación de grietas, hasta la suciedad, la proliferación de microorganismos por la humedad y otro tipo de contaminación, proporcionando un ambiente óptimo y mejora de la higiene.

Si se trata de una vivienda unifamiliar aislada térmicamente habrá que tener en cuenta el uso de colores con un valor de referencia de la luminosidad* superior al 20% para evitar la acumulación de altas temperaturas por efecto del sol directo, de este modo se prolonga y garantiza mayor durabilidad del sistema (evitando grietas y la pérdida de color, entre otros).

*Este índice indica cuánto difiere su claridad del negro (reflexión mínima = valor 0) o del blanco (reflexión máxima = valor 100).

Fuene: Sto

Pinturas en interiores. Parte 3ª. Imprimación y métodos

pinturasEl diseño de interiores con pinturas es un tema interesante, en el que no existen límites para nuestra propia creatividad. Esta tercera parte de la serie de contribuciones sobre la pintura se dedica, especialmente, a los aspectos prácticos para pintar uno mismo el interior de su casa.

Al elegir los colores nuevos para su casa, siempre se debe determinar el estado del fondo sobre el que se va a aplicar la pintura. Éste tiene que tener capacidad de carga, o sea, estar libre de polvo y de grasa. Si quedan pinturas antiguas gredosas hay que solidificarlas con las imprimaciones apropiadas, o quitarlas mediante el facetamiento, el cepillado y/o la aplicación de emplaste. Hay que eliminar las antiguas pinturas de cola lavándolas con agua caliente, añadiendo algo de jabón. Y se aplican unas imprimaciones con propiedades para solidificar los morteros antiguos que son  muy arenosos y muy absorbentes.

La capacidad absorbente del fondo es uno de los factores decisivos para lograr un buen acabado y para garantizar su resultado. Sobre todo, si quedan restos de pinturas anteriores aplicadas sobre superficies minerales, hay que determinar la capacidad absorbente del fondo. Con un frasco pulverizador se rocía con agua las superficies para observar si penetra toda rápidamente en el mortero o si, en cambio, alguna parte del agua escurre hacia abajo. Hará falta una imprimación del fondo cuando toda el agua entra rápidamente y aparece una mancha oscura.

Se puede decir que, por regla general, se recomienda una imprimación de fondos minerales antiguos si éstos tienen 10 años o más de antigüedad. En el caso de cualquier duda, será mejor aplicar una imprimación puesto que, de todas maneras, favorecerá y facilitará los pasos posteriores del trabajo.

Imprimación 

A la hora de preparar el fondo para una aplicación de pintura, se ofrecen imprimaciones con soluciones salinas de alumbre y con silicato. El alumbre es un sulfato alumínico potásico que se extrae de la pizarra de alumbre. El alumbre se emplea para teñir, para curtir y en la cosmética medicinal. Sus propiedades neutralizadoras, igualadoras y astringentes lo convierten en una imprimación excelente sobre morteros de cal, morteros de yeso y sobre morteros mixtos.

Lo que esconden las pinturas convencionales

Lo que esconden las pinturas convencionales

Según la Federación de las Industrias de Pinturas, tintas, colas y adhesivos francesa (FIPEC), existen cuatro grandes familias de compuestos para pinturas:
  • los aglutinantes, que aportan consistencia y transparencia a la pintura.
  • los disolventes, que dan fluidez a la pintura para permitir su producción y aplicación. Sus componentes orgánicos volátiles son especialmente nocivos (white-spirit, tricloroetileno, o la acetona).
  • los aditivos, que modifican ciertas propiedades de la pintura o aportan otras nuevas (aditivos antiespumantes, absorbentes de ultra violetas, fungicidas, secantes etc).
  • los pigmentos que aportan propiedades ópticas como la opacidad o el color o propiedades anticorrosión, resistencia al fuego etc. Los más peligrosos contienen metales pesados como el plomo, cadmio, cobalto o cromo y contaminantes que resultan tóxicos incluso en pequeñas dosis.

 

Pinturas de agua

La mayoría de consumidores creen que las pinturas al agua no presentan ningún riesgo. Esto es en parte cierto dado que la gran proporción de agua en su formula las hace menos agresivas para la salud si se comparan con las pinturas en “fase disolvente”. Sin embargo, no hay que olvidar que este tipo de pinturas, aunque menos dañinas, también contienen un porcentaje variable de disolventes, pigmentos y coadyuvantes que son fuentes de riesgos, según el Instituto Nacional de Investigación y Seguridad francés, que estudió la composición y los riesgos toxicológicos de las pinturas al agua así como y las medidas de prevención contra los mismos.

 

Elegir una pintura ecológica

Las materias primas para la elaboración de las pinturas naturales provienen en su mayoría de recursos naturales renovables y no son tóxicas. Las pinturas naturales y ecológicas no emiten prácticamente ningún COV y por lo tanto, son inofensivas para la salud.

Su fabricación es mucho menos dañina para el medioambiente que la de las pinturas de síntesis: las pinturas naturales son ecológicas y biodegradables. Su fabricación necesita poca energía y produce pocos residuos. Su impacto sobre el medioambiente es mínimo. Las pinturas naturales y ecológicas se aconsejan para las estancias en las que pasamos mucho tiempo: habitaciones, despachos, guarderías, escuelas, hospitales etc. Este tipo de pinturas no contaminantes se aconsejan especialmente para las habitaciones donde hay recién nacidos o niños.

Los riesgos derivados de los pigmentos, aglutinantes y aditivos son los mismos sin que importe el tipo de pintura, aunque el riesgo debido a los disolventes es:

  • Elevado en el caso de pinturas en fase disolvente (sintéticas)
  • Moderado en pinturas en fase hidrosoluble
  • Débil en las pinturas solubles en agua

El éter de glicol tiene un efecto nocivo sobre la fertilidad del ser humano. La toxicidad de los pigmentos minerales depende de la presencia de metales en su fórmula: el contenido en cromo puede ocasionar irritaciones cutáneas, de las mucosas o respiratorias como el asma. El plomo y sus derivados pueden causar afecciones renales, del hígado o del sistema nervioso (saturnismo). La acumulación de compuestos de cadmio puede afectar a los pulmones, al tubo digestivo, a los riñones y los huesos. El cobalto pueden causar problemas de piel, respiratorios (asma o eczema). El Centro Nacional para la Investigación del Cáncer, (CIRC) los califica como posibles agentes cancerígenos para el hombre. Cuando aplicamos este tipo de pinturas en el hogar, cierto número de productos nocivos se expanden en el aire e impregnan los tejidos y moquetas de nuestro hábitat. Su presencia puede durar meses y pueden causar diversos tipos de irritaciones y una disminución de la capacidad respiratoria. Debido a su inflamabilidad se deben tomar medidas de precaución en su almacenaje y posterior uso. La “toxicidad” de las pinturas sintéticas implica un tratamiento específico de sus residuos.

Una pintura natural respeta el ciclo de vida, garantizando un medioambiente menos contaminado en sus diferentes fases desde la elaboración hasta la aplicación en los hogares. Las pinturas naturales se fabrican libres de derivados del petróleo, de disolventes, de dióxido de titanio y de agentes contaminantes en sus embalajes.
En su mayoría, los componentes de las pinturas naturales son: aceites vegetales, agua, tintas vegetales, goma natural y caseína. Este tipo de pinturas ecológicas evitan los (COV), compuestos orgánicos volátiles en su producción y generan los residuos mínimos. Indicadas para las personas alérgicas, las pinturas ecológicas logran actualmente unos resultados similares a las convencionales.