La agricultura sostenible y la conservación de los hábitats. Forestería análoga 1

En 2011 se celebró el Año Internacional de los Bosques, lo que es una importante iniciativa mundial, y muy positiva, hacia la conservación de las áreas forestales. Es un año para concienciarnos de que los bosques son una parte esencial del desarrollo sostenible de nuestro planeta.

Entre muchas cosas, los bosques producen oxígeno, conservan el suelo, regulan el clima y acogen a un sin fin de especies. Cada año el mundo pierde 130,000 Km2 de bosque debido a la deforestación lo cual, según el Banco Mundial, es el equivalente al 20% de las emisiones totales mundiales de gases de efecto invernadero.

Por lo tanto es urgente gestionar los recursos naturales de forma sostenible a nivel mundial y motivar la restauración de áreas degradadas. Estamos convencidos de que la Forestería Análoga es la solución para lo planteado dentro del marco de la resolución de las Naciones Unidas para conmemorar 2011 Año Internacional de los Bosques.

¿Qué es Forestería Análoga?

Concebida durante la década de los 80 por el Dr. Senanayake (Sri Lanka), la Forestería Análoga – FA – es un sistema de restauración forestal que busca establecer ecosistemas análogos en estructura arquitectónica y funciones ecológicas a la vegetación clímax, aumentando la biodiversidad y fortaleciendo, a la vez, a las comunidades rurales a nivel social y económico.

Es una metodología muy atractiva para los agricultores forestales puesto que les suministra una fuente de ingresos en su entorno natural o semi-natural. Se diferencia de otros sistemas agroforestales en que tiene una gran importancia la utilización de la flora y fauna forestal nativa, ya que su conservación es uno de los objetivos prioritarios de la FA.

La Forestería Análoga cumple muy bien con las necesidades de los agricultores puesto que les permite seleccionar y utilizar las especies de forma compatible ecológicamente, socialmente, económicamente y culturalmente con el medio-ambiente.

Más específicamente los objetivos principales de la Forestería Análoga son:

  • La restauración de hábitats conservando el equilibrio ecológico, respetando la propia área y los territorios vecinos.
  • La capacitación de las comunidades locales.

 

 


Los Forest Garden Products (FGPs)

Los Forest Garden Products (FGPs) o Productos de Jardín Forestal, en español, son productos recolectados exclusivamente de los bosques que han sido producidos según los procedimientos de la Forestería Análoga que certifican que las prácticas contribuyen a la sostenibilidad agrícola, la conservación de la biodiversidad y la estabilidad ambiental y, además cumplen con los estándares de la producción orgánica.

La Red Internacional de Forestería Análoga – International Analog Forestry Network (RIFA-IAFN)

Fundada en 1997, la Forestería Análoga es aplicada en más de 20 países y en casi todos los continentes del mundo (Suramérica, Norte América, Asia, etc.) El principal objetivo de la RIFA es de restaurar la estabilidad y la biodiversidad de los ecosistemas a través de la investigación, diseño y aplicación de la metodología/sistema de Forestería Análoga.


La aplicación de la FA en el Mediterráneo

El Mediterráneo es una de las eco regiones de gran diversidad de especies vegetales, 15.000 a 25.000 especies, 60% de ellas endémicas (UICN 2008). Los bosques mediterráneos son un tapón climático que regula el microclima local y forman parte de uno de los paisajes por donde transitan millones de turistas todos los años, donde el ecoturismo tiene cada vez más importancia socio-económica y además un gran depósito de CO2 atmosférico. Existe por lo tanto una urgencia para proteger este bioma. Curiosamente la aplicación de la Forestería Análoga en Europa está todavía en sus inicios. Hasta el día de hoy la Red Mediterráneo de Forestería Análoga (AFMed) es la única organización que implementa la Forestería Análoga en el Mediterráneo.

Actualmente AFMED está desarrollando varios proyectos relacionados con la implementación del método de FA en el bioma mediterráneo. 

 


Finca “Sa Pedrisa”. Mancor de la Vall, Illes Balears

Bosque mediterráneo de aprovechamiento múltiple, se trata de una finca de 14 Ha donde predomina como cultivo principal el olivar, en ella se ha favorecido el crecimiento de especies propias mediterráneas tanto arbóreas como arbustivas. Esta finca forma parte de un proyecto de colaboración para la protección del “burro mallorquín-ase mallorquí”, raza autóctona en peligro de extinción. El proyecto de restauración con la metodología de FA lleva implementándose 10 años.

“Son Rullán”. Deiá, Illes Balears

Se trata de una finca de montaña de aproximadamente 8 Ha de olivar. La característica principal radica en los olivos centenarios entre los que se ha venido llevando a cabo un proyecto de permacultura. Actualmente se encuentra en fase de diseño hacia la FA tanto para la producción de aceite y olivas en FGPs como ejemplo-modelo de gestión agroforestal FA.

Arboretum Marbella

Centro de recursos ambientales, donde se desarrollan diversos proyectos en los que se incluye una parcela demostrativa de 1,3 Ha, donde se lleva a cabo un proyecto de restauración de alcornocal (Quercus suber) sub-húmedo mediterráneo, siguiendo la metodología FA.


Sa Pedrisa, Mallorca


Artículo aparecido en el nº 30 de EcoHabitar.

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Huerta y limonada, clásicos renovados

Dicen que versionar buenas canciones viejas sirve para que lleguen a los jóvenes y no se olviden. La onda de recuperar cosas del pasado y de buscar satisfacción en algo hecho por uno mismo nos invita a volver a cultivar flores y verduras en cajas recicladas o en el jardín y a asomarnos desde la ciudad al paisaje del mundo rural.

Hablar de los problemas de la agricultura y su importancia para que los pueblos y su historia sigan vivos, sería salirnos del tema, aunque no está de más el recordar las dificultades, sobre todo de las pequeñas explotaciones, para mantenerse a flote y combinar economía y ecología. Los inmuebles pierden valor pero el terreno agrícola se vuelve caro pasando a grandes manos y las pequeñas ciudades en el campo sin subvencionespierden población, servicios, gremios y vida propia.

Parcelas de jardines y huertas de una asociación en Alemania

 

Cerezos en las aceras

La huerta está de moda. Huertas siempre ha habido y también urbanitas que presumen de perejil y guindillas del balcón. Quizás lo que está cambiado es la manera de percibir la alimentación y su importancia económica, ecológica, social y a preguntarnos por el origen de los alimentos, su comercialización, el transporte, el reparto, la elaboración, la influencia en la salud.

En numerosos proyectos colaboran arquitectura, urbanismo y mundo vegetal para mejorar la calidad de vida creando espacios de encuentro, zonas de juego o huertas en patios interiores, plazas, fachadas, azoteas. Son iniciativas públicas, de vecinos, o de empresas para mejorar los edificios o unas simples cajas puestas para que el que quiera plante algo en las esquinas, por ejemplo de París. La ciudad espera ganar 100 hectáreas para el año 2020, gracias al plan para „ vegetalizar“ tejados y fachadas de los cuales un tercio serán comestibles, así como aprovechar parte de la superficie de los parques. Actualmente la cosecha de los proyectos pioneros se destina a comedores locales u obras sociales. Además se gana superficie útil. Por su gran variedad de flores las abejas de la torre de Montparnasse o de la Opera Garnier hacen miel de mejor calidad que las de colmenas junto a grandes monocultivos tratados con más productos químicos.

Bicicleta-jardinera en Alemania

Patio interior con un hotel y viviendas en el centro de Turín

Huerta en una escuela del norte de Alemania

Se vuelven a descubrir las viñas urbanas de Montmartre o Belleville. En las rotondas galas conviven flores con cardos, acelgas rojas, alcachofas, lombardas.

Según expertos los árboles frutales sufren menos ataques por vandalismo ya que aún se tiene un cierto respeto a lo que nos da de comer.

La moda, el turismo, la gastronomía, la agricultura son pilares importantes de la economía francesa que van engranando unos en otros. Aumenta el número de estudiantes agrónomos dispuestos a trabajar ecológicamente comercializando la cosecha de otra manera y a ampliar sus actividades con el ecoturismo, la producción de energía o la agricultura urbana. Preservar los cultivos será tema importante, hoy higos y cerezas se han vueltos muy caros en la gran ciudad.

Cocineros con estrellas recolectan en sus azoteas parisinas ingredientes para sus creaciones combinando sabores de antaño y mezclas audaces. Tomillo, lavanda, fresas, parras, tomatitos forman un decorado comestible en bistros populares y en tiendas-bares vanguardistas donde se combina artesanía, productos regionales y restauración. Cada vez hay más restaurantes „Locavore“, término acuñado en 1972 en San Francisco para denominar la corriente de consumir alimentos de proximidad.

Tras unos años en París volvemos a nuestra casa en un fiordo del norte. Me doy cuenta que tenemos cerezos en las aceras. Han crecido a la vez que los niños y recuerdo que entonces me extrañó que los plantaran entre los coches. Otra costumbre muy del norte es el preferir las zarzamoras y escarabujos a las tapias y el que haya huerta en el patio de las escuelas. Hoy está de moda. Las semillas autóctonas son un regalo muy apreciado y el parque del pueblo se mantiene impecable gracias a la colaboración de los vecinos. Resurge el interés por las asociaciones que alquilan parcelas próximas a las ciudades y las familias jóvenes se apuntan a las listas de espera. La más antigua de Alemania en Kappeln ha cumplido 200 años. Los aficionados de aquí y allí se escapan a las huertas para desconectar, hacer ejercicio y vida social mientras se intercambian plantas y trucos.

Cajas para plantar entre todos en París, respetando las plantas

En la carta de los bares aumentan los platos vegan, panes, cervezas, refrescos, postres y helados artesanales preparados cada vez más con ingredientes biológicos y regionales que se sirven en vajillas desparejadas, esmaltadas o en tablas, todo ello en un ambiente de manufactura que combina con imaginación y color piezas de recuperación, maderas sin tratar y paredes descubiertas. Además tienen gran aceptación las limonadas y los tes fríos caseros por ser naturales y ahorrar transporte.

Se recopilan ideas y se reinventan maneras de trabajar con la naturaleza. Antes había bares de barrio con huerta familiar, geranios en latas y agua de limón de la abuela con hierbabuena del tiesto. Lo normal eran alimentos de temporada de la zona y se aprovechaba todo. Se puede hacer pesto con hojas de zanahoria, nos dijo un gran cocinero francés. El rodearnos de plantas sanas, valorar alimentos, apreciar lo hecho a mano, ser consumidores responsables, son clásicos renovados.

Usos de los Estanques en la Permacultura

Los estanques en la Permacultura, son algo sumamente vital. Nos entregan agua para el riego, además de la posibilidad de criar peces, regular la temperatura mediante la generación de microclímas, debido a la propiedad de absorber y liberar calor y crean zonas borde entre ecosistemas.

Es por esto que en el diseño permacultural un buen estanque es algo esencial. A continuación analizaremos los principales detalles a tener en cuenta en cuanto a su construcción.

La Forma del estanque.

Una de las características centrales en el diseño permacultural es la maximización de los bordes. Esto se refiere a los lugares donde dos ecosistemas diferentes se enfrentan unos con otros. Cada ecosistema se beneficia de la interacción entre sí, por lo que estas estas zonas de borde se encuentran entre las ubicaciones más productivas y biodiversas en un diseño de permacultura.

El principio del borde se puede aplicar al diseño del estanque usando una forma no estándar que tiene porciones de entradas y de espuelas. Un estanque con un perímetro “ondulado” tiene mucho más borde que uno circular. Este aumento en la cantidad de borde permite el uso de un mayor número de plantas, lo que tendrá el efecto de atraer a una mayor variedad de insectos, aves y anfibios.

Profundidad del estanque.

Con un estanque, el efecto de borde se puede aplicar en tres dimensiones. La variación de la profundidad del estanque proporciona una mayor variedad de nichos para plantas acuáticas y animales para poblar. Por ejemplo, algunas plantas prefieren sus raíces en el agua, pero sus hojas por encima de la superficie, mientras que otros flotan en el agua.

Los renacuajos y los peces pequeños buscan agua menos profunda que los peces y crustáceos más grandes, mientras que al menos una zona de agua más profunda en su estanque proporciona alivio para todos los habitantes en épocas de altas temperaturas, que es cuando los niveles de agua pueden caer.

 

También se podría considerar tener una isla en medio del estanque. Este tramo de tierra, rodeado de agua, tendrá un microclima ligeramente diferente, incluso desde los bordes del estanque, ofreciendo otro entorno para el crecimiento de variedades vegetales. Esta variedad de profundidad es la razón por la cual los estanques que son cavados y luego forrados con un material flexible como las geomembranas son preferibles.

Plantas en el estanque.

La gran cantidad de bordes en el estanque de permacultura permite plantar una amplia variedad de especies de plantas alrededor del perímetro del estanque.

Como con en el resto de la parcela, elegir especies nativas siempre que sea posible. Esta variedad no sólo proporcionará diferentes hábitats y fuentes de alimento para insectos y animales, sino que también aumentará el atractivo visual del estanque.

También se deben plantar una variedad de especies en el estanque en sí. Ya sea en las aguas poco profundas a las variedad que necesitan estar totalmente sumergidas. Esto crea más nichos de hábitat y ayuda a mantener el agua sana y oxigenada.

Animales.

Como todo cuerpo de agua el estanque atraerá a animales de toda la zona, sobre todo si se trata de un estanque de permacultura que hace hincapié en la biodiversidad y por lo tanto ofrece una gran cantidad de vida vegetal.

Esto traerá en un montón de insectos terrestres, así como acuáticos que a su vez traerá ranas, lagartos y aves. Si desea puede producir pescado o crustáceos como mejillones y camarones. Elija las especies que ocurren naturalmente en la zona, ya que se adaptarán mejor a las condiciones locales, y consiga buenos ejemplares para la siembra que provengan de otro productor orgánico.

Sombra.

En los estanques que reciben una gran cantidad de luz solar directa y sobre todo cuando recién lo construimos, el crecimiento de algas puede ser un problema. Estás algas  pueden bloquear la luz del sol agotar el oxigeno y no permitir crecer correctamente al resto de las plantas.

La adición de plantas que sobresalen de los bordes del estanque puede ayudar, evitando que el sol llegue a toda la superficie y, por lo tanto, disminuya la temperatura general del estanque. Esta sombra también es beneficiosa para los animales en el estanque, proporcionando refugio para las criaturas más pequeñas de los depredadores y los elementos.

Habitat.

Es necesario crear espacios habitables para los peces y otros pobladores que les puedan proporcionar protección. Esto se logra colocando piedras, troncos, tocones y otras elementos naturales alrededor del estanque.

Al igual que con las plantas, algunos van sumergidos, algunos en forma parcial y otros en la tierra alrededor del perímetro. Esto también crea más nichos de hábitat para que diferentes especies de animales e insectos pueden prosperar. Evite el uso de elementos inorgánicos prefabricados en su estanque, para evitar la introducción de químicos no deseados y otros contaminantes potenciales.

Agua.

Probablemente el mejor momento para cavar un estanque es en el otoño, después de las primeras lluvias. Esto significa que el suelo es lo suficientemente suave para cavar con facilidad, y el estanque puede llenarse naturalmente con agua de lluvia y nieve durante los meses de otoño e invierno.

Su estanque debe ser un ecosistema natural, por lo que es normal dejar bajar el nivel del agua en verano cuando se produce más evaporación, también es conveniente mantener el agua en movimiento, para oxigenarla.

Visto en: https://ecocosas.com 

Más info:

Zona I: Planificación contra los incendios y gestión del agua

Espiral de aromáticas

Piscinas ecológicas. Darse un chapuzón de forma natural

Piscinas naturalizadas. Bañarse en agua cristalina y saludable

http://www.ecohabitar.org/zona-i-planificacion-contra-los-incendios-y-gestion-del-agua-2/

Selvas de comida en la ciudad. Vídeo de presentación

Presentación del libro Selvas de comida en la ciudad por su autor Julio Pérez en Oslo.

Esta publicación es una mirada profunda a lo que podría y quizás debería ser la arquitectura para las personas y para el planeta. Julio propone una concepción diferente de la arquitectura unida a la naturaleza, a la producción de los alimentos de forma cercana y especialmente de respeto al planeta; nos ofrece una concepción crítica, reflexiva, profunda sobre la ecología, la economía, la sociedad, el consumo, partiendo de los principios de la permacultura. Arquitectura para la vida: la civilización industrial, las biociudades, ciudades para la vida, la nueva cultura urbana, la agri/arquitectura. Pequeños huertos urbanos: las selvas, el modelo a copiar, los fundamentos básicos de la ecología, la naturaleza y sus leyes, semillas, suelo, agua, sol. Amor hacia la vida. En la segunda parte desarrolla técnicas básicas, sencillas y viables para crear las selvas de comida en la ciudad; el diseño, la actitud del diseñador, los principios de la permacultura, ejemplos de diseños realizados; preparar la tierra, el compostaje, almacigueras, el gallinero, pasando inevitablemente por el amor. Ese amor que siente hacia la vida. Del diseño para crear un pequeño huerto urbano natural: principios, la parte racional o consciente, la parte intuitiva, proceso de trabajo, criterios de diseño. Técnicas básicas: composteros, almacigueras, gremios de plantas, huertos instantáneos, de camas alta, circulares, en espiral, estanques, gallinero… Y ejemplos de diseños de huertos construidos.

Parte 1

Parte 2

Parte 3

Parte 4

Parte 5

Parte 6

Parte 7

La pérdida de carbono del suelo puede acelerar el cambio climático

La investigación revela que con el aumento de la temperatura de la Tierra los suelos podrían liberar más carbono hacia la atmósfera, lo que haría aumentar aún más la temperatura. Esto nos haría entrar en un círculo redundante difícil de parar. “La activación de esta retroalimentación puede acelerar e intensificar el cambio climático”, alerta Peñuelas. Los suelos de las regiones boreales y de latitudes aún más altas, que hasta ahora han estado en parte congelados y almacenando grandes stocks de carbono, serían los más sensibles al aumento de la temperatura.

El estudio explica cómo el calentamiento terrestre puede comportar que los suelos liberen, según la previsión más conservadora, más de 55 petagramos de carbono (55 billones de kg) hasta el 2050. Este valor es el equivalente a aumentar un 17% las emisiones humanas de carbono a la atmósfera previstas para este periodo.

Los autores del estudio calculan que el aumento en 1 ºC de la temperatura terrestre puede provocar que los suelos liberen de dos a tres veces el carbono emitido en un año por las actividades humanas. Una perspectiva preocupante ya que el acuerdo de la COP21 en París del año pasado fijaba como objetivo que el aumento no supere los 2 ºC en 2100.

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Los suelos de altas latitudes tienen una baja actividad de los microorganismos debido a las bajas temperaturas. Autor: Hannes Grobe (CC-BY-SA-2.5)

La investigación muestra cómo los suelos más sensibles al aumento de la temperatura son los de las regiones más frías. “Los suelos árticos y subárticos están fríos y a menudo congelados, como lo han estado durante siglos o incluso milenios. Con el frío, la actividad microbiana ha sido menor y los restos vegetales no se han descompuesto. Así, estos suelos han liberado poco carbono a la atmósfera y han acumulado grandes stocks”, explica Marc Estiarte. Como estas regiones son las que más se calentarán, según indican los modelos, “se puede liberar una enorme cantidad de carbono a la atmósfera”, añade Estiarte.

De hecho, otro estudio donde también han participado Josep Peñuelas y Marc Estiarte, publicado el pasado 14 de noviembre en la revista estadounidense Proceedings of the National Academy of Sciences, explica por qué los suelos de latitudes altas son los más sensibles al cambio de temperatura de la Tierra. En esta investigación se ha visto que la liberación de carbono por parte del suelo aumenta hasta que la temperatura del suelo alcanza los 25 ºC, y más allá de este umbral se van reduciendo las emisiones de carbono.

La temperatura de los suelos de regiones templadas y tropicales es más cercana a este límite, no así la de los suelos boreales más al norte que tienen, por tanto, más recorrido para aumentar sus emisiones de carbono a la atmósfera. Esto, sumado a los grandes stocks de carbono que albergan, hace que los suelos árticos y subárticos sean claves para las predicciones de cambio climático.


Artículos

Crowther, T.W., Estiarte, M., Peñuelas, J. et al. (2016). Quantifying global soil carbon losses in response to warming. Nature. DOI: 10.1038/nature20150

Carey, J.C., Estiarte, M., Peñuelas, et al. (2016). Temperature response of soil respiration largely unaltered with experimental warming. Proceedings of the National Academy of Sciences. DOI: 10.1073/pnas.1605365113

El acolchado de paja reduce en un 78% el nivel de erosión en suelos

En la cuenca mediterránea se dan varias circunstancias que han favorecido la degradación del suelo. Por un lado, el propio clima mediterráneo, cálido y con precipitación relativamente baja y muy variable de un año a otro, lo que produce períodos de sequía más o menos intensos. Por otro, el uso agrícola del suelo durante los últimos dos mil años, que ha favorecido la pérdida de materia orgánica y nutrientes, así como otros procesos de degradación. La erosión en la región Mediterránea no es un proceso continuo sino que en ocasiones bastan una o dos lluvias intensas para generar tasas altas de erosión anuales.

Un equipo de científicos, entre los que se encuentran invetigadores de la Universidad de Sevilla, han publicado un artículo en la revista Science of The Total Environment, en el que analizan el efecto de un acolchado de paja de cebada sobre la pérdida de agua y sedimentos en suelos de viñedo frente a episodios de lluvia intensa poco frecuentes, característicos del clima mediterráneo.

“Las prácticas agrícolas tradicionales contribuyen a agravar esta situación, ya que eliminan la protección del suelo y favorecen la erosión. En situaciones de riesgo, la pérdida de la capa de suelo fértil puede tener fuertes impactos económicos y sociales. Por esta razón, es necesario investigar sobre el manejo agrícola de suelos en riesgo de erosión y encontrar tipos de manejo que favorezcan la protección del suelo a un coste razonable para el agricultor como es el acolchado de paja”, afirma el profesor de la Universidad de Sevilla y uno de los autores del estudio, Antonio Jordán.

Los investigadores han comparado la erosión producida en suelos sin protección con la de suelos bajo acolchado de paja de cebada y han calculado la tasa de aplicación teniendo en cuenta el coste económico de la compra, transporte y aplicación del material, que debe ser rentable para el agricultor.

Para controlar la intensidad de lluvia, su duración e incluso el tamaño de las gotas, se ha utilizado un simulador de lluvia portátil diseñado por investigadores de la Universidad de Valencia.

“El uso de simuladores de lluvia en la investigación sobre erosión es útil, porque permite controlar fácilmente todos los factores implicados. En este caso, simulamos tormentas intensas, relativamente frecuentes en la zona, que son las que originan la mayoría de los procesos erosivos más intensos en el área de estudio”, explica Antonio Jordán.

Para el estudio se realizaron 20 experimentos sobre suelo desnudo y otros tantos sobre suelo acolchado, y en cada caso se calcularon parámetros hidrológicos como el tiempo de encharcamiento, el tiempo de generación de flujo de agua superficial, las tasas de infiltración y formación de escorrentía, así como la pérdida de suelo producida.

De la Universidad al campo

La aplicación de acolchados de paja es muy sencilla y barata, y es útil para todo tipo de suelos cultivados. En general, es una práctica muy beneficiosa en varios sentidos. Trabajos anteriores señalan que el acolchado favorece tanto la fertilidad física como química del suelo, además, diversos investigadores han comprobado que también contribuye a reducir el riesgo de contaminación del suelo y los acuíferos.

Es un sistema que se ha utilizado también con éxito en la recuperación de suelos afectados por incendios. “Sin embargo, es necesario conocer cuándo aplicarlo, dónde y en qué cantidad. Además de menos rentables, cantidades excesivas, mal utilizadas o materiales inadecuados pueden producir efectos no deseados”, añade el profesor de la Universidad de Sevilla.

Este trabajo ha sido dirigido por Massimo Prosdocimi (Universidad de Padova, Italia) en colaboración con el Med_soil Research Group de la Universidad de Sevilla, Paolo Tarolli (Universidad de Padova, Italia), Saskia Keesstra (Universidad de Wageningen, Holanda), Ágata Novara (Universidad de Palermo, Italia) y Artemi Cerdà (Universidad de Valencia).


Referencia bibliográfica:

Massimo Prosdocimia, Antonio Jordán, Paolo Tarolli, Saskia Keesstra, Agata Novara, Artemi Cerdà.”The immediate effectiveness of barley straw mulch in reducing soil erodibility and surface runoff generation in Mediterranean vineyards”.  Science of The Total Environment 547, 15 March 2016, Pages 323–330. doi:10.1016/j.scitotenv.2015.12.076


Agencia SINC

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Vida secreta de tu huerto. Ecología para la nueva agricultura

En marzo de 2013, impartí una serie de charlas en La Rioja sobre “biodiversidad auxiliar en las explotaciones agrícolas” junto con los compañeros de la Asociación Riojana de Educación Ambiental (ARDEA). Durante las mismas, explicábamos a los agricultores las ventajas de tener un agrosistema diverso para reducir el impacto de las plagas en las explotaciones.

A raíz de las preguntas y conversaciones que tuvimos con aquellos agricultores, me di cuenta de lo poco que se conoce normalmente sobre el funcionamiento de los ecosistemas y su biodiversidad fuera de los círculos académicos. Especies indudablemente beneficiosas, como murciélagos, sapos, reptiles o arañas, así como plantas adventicias de todo tipo que pueden aportar ventajas a los agricultores, siguen siendo hoy perseguidas y exterminadas con rabia y odio por culpa de mitos y bulos, algunos tradicionales, a veces, y otros originados por grupos económicamente interesados en crearles mala fama.

Pero lo más preocupante no era que los propios agricultores no supieran lo que están haciendo, sino que muchas veces las autoridades supuestamente competentes (en toda España y Europa en general) toman medidas claramente contraproducentes para la estabilidad de los agrosistemas.

Contra toda recomendación científica, vemos habitualmente cómo se permite la dispersión de cebos envenenados contra los topillos, provocando la muerte de sus depredadores y aumentando las posibilidades de que haya nuevas plagas en años venideros, cómo se permite la caza libre del zorro en zonas consideradas como afectadas por los conejos, o cómo se permite incendiar linderos y ribazos en zonas afectadas por ácaros.

Todo esto, además, bien regado y condimentado con décadas de reinado de los agrotóxicos sobre el sentido común, hace que nuestros campos estén siendo sometidos a un asedio constante a unos niveles que no se habían visto en la historia de la Tierra.

Y lo peor, es que los ecosistemas responden a estas agresiones de manera cada vez más virulenta e impredecible, como todos sabemos.

Los estudios científicos llevados a cabo a lo largo y ancho de todos los continentes donde se practica la agricultura, demuestran que existe una alternativa real y efectiva a las malas prácticas agrícolas realizadas por particulares y administraciones. Pero debemos ser nosotros quienes las pongamos en marcha.

Los conocimientos científicos que se tienen actualmente sobre el papel de la biodiversidad auxiliar en los agrosistemas, nos permite abrir los ojos de agricultores y gestores del medio sobre la importancia de mantener ecosistemas completos y complejos.

Es necesario comprender el funcionamiento de los ecosistemas, la pirámide trófica, la importancia de la biodiversidad, la historia del Control Biológico de Plagas (no confundir con la Regulación Biológica de Plagas) y otras técnicas de agricultura ecológica; comprender que un agrosistema es un ecosistema que ha sido simplificado por el agricultor y que cualquier efecto que causen los seres vivos sobre el mismo va a ser amplificado y probablemente catastrófico.

Por ello, lo más importante para una agricultura ecológica fructífera y sostenible a lo largo del tiempo, es aumentar la complejidad de ese agrosistema.

Esto se consigue, básicamente, de dos formas: aumentando la disponibilidad de comida o agua para los seres vivos y aumentando la disponibilidad de refugio. Obviamente, si aumentamos demasiado la disponibilidad de comida, les estamos quitando a los controladores naturales de nuestras plagas el interés que puedan tener en… ¡comerse a nuestras plagas! ¿Por qué digo entonces esto?

La respuesta es sencilla: Las plagas suelen afectar en momentos puntuales del año, por lo que es en esos momentos cuando necesitamos que sus controladores estén cerca. Pero el resto del año no podemos permitir que se vayan, por si acaso una racha de calor fuera de época hace que los gorgojos y demás familia salgan de sus escondrijos y nos pillen con el paso cambiado.

Por eso, tenemos que asegurar a nuestros amigos comida suficiente para permanecer en nuestro terreno durante todo o la mayor parte del año.

Esto generalmente se consigue con bancales de insectos, setos vivos y otras estructuras que aportan flores nectaríferas y presas alternativas, mientras las plagas no están todavía en modo “destruir”.

Por otra parte, al labrar la tierra, sobre todo en grandes zonas de cultivos intensivos como el valle del Ebro o la estepa castellana, estamos destruyendo también la vegetación autóctona, la capa de humus del suelo y, en general, cualquier refugio que pueda tener la fauna local para resguardarse de las inclemencias del tiempo, reproducirse, esconderse de sus propios depredadores, etc.

Así, muchas veces, el problema principal que tiene la biodiversidad para establecerse y mantenerse en una zona determinada es precisamente esa falta de refugios.

¿Cómo podemos solucionar esto?

Pues aportando estructuras que permitan a los seres vivos aprovecharse de todas estas ventajas, como son (una vez más) los setos vivos, pero también las cajas nido o los muros de piedra seca.

En el fondo son actuaciones sencillas y que se han utilizado durante milenios en la agricultura tradicional. Lo que ocurre es que nuestros ancestros no tenían porqué saber que estas actuaciones y estructuras eran no solo buenas para sus cultivos, sino que también eran positivas para la agrodiversidad de su localidad (o precisamente eran buenas para los cultivos… ¡porque eran buenas para la agrodiversidad!).

La idea es devolver este conocimiento a los hortelanos y permitir que, entendiendo los procesos que rigen la naturaleza, podáis diseñar vuestras propias estrategias para aumentar la biodiversidad en los terrenos agrícolas, beneficiando de este modo a la naturaleza, a vuestros cultivos, a vuestros bolsillos, y a todos los demás habitantes de este planeta.

Vida Secreta de tu huertowVida secreta de tu huerto

J. Luis Martínez-Zaporta
Ilustraciones Victor Samei
192 pág. 19 x 24,5 cm
Color. Fotos, gráficos, dibujos.

En este libro el autor describe cada especie, los beneficios que nos pueden ofrecer y cómo atraerlos, sus hábitos, formas de evolución, el ámbito donde se mueven, cómo mantenerlos.

Nos propone construir cajas nidos, bichotel, areneros, cobijos para mamíferos; compost, te de compost, setos vivos, trampas para microorganismos…

Una forma de entender la fauna auxiliar (insectos, microorganismos, aves, reptiles y mamíferos) que podemos tener en nuestro huerto, como grandes aliados que no ayudarán a mantener saludable nuestro entorno.

Trabajar con la naturaleza y no en su contra, apoyando la biodiversidad, observando y aplicando los procesos propios de la naturaleza para combatir las plagas habituales, gestionando el suelo y las infinitas posibilidades que tenemos a nuestra disposición, de forma gratuita y también de forma grata, divertida, creativa y responsable.

Puedes conseguirlo en la tienda EcoHabitar


Podéis seguir a  J. Luis Martínez-Zaporta: Facebook “Luis Maza”, blog “elverdecillo.com” y Twitter “@elverdecillo1”.

Iniciativa de Semillas de Código Abierto en contra de las corporaciones

La privatización de la vida es una de las consecuencias más salvajes del capitalismo. Si las semillas están patentadas no se pueden guardar de un año para otro para plantarlas. Es un delito. La capacidad de reproducción de la vida se ha privatizado gracias a la presión de las Corporaciones Transnacionales y a la connivencia de los gobiernos. Esta situación no sólo tiene graves consecuencias que se desencadenan sobre la soberanía alimentaria de países enteros, sino por la penalización de aquello que los campesinos y campesinas de todo el mundo llevan haciendo desde el año 7.000 a.C.

Las semillas no entienden de ratios de producción, ni de ahorro de costes, ni de optimización de insumos. Las semillas simplemente se reproducen y esto pone muy nerviosas a las grandes corporaciones. Tres han sido los mecanismos que han utilizado para conseguir la mercantilización y privatización de la vida: uno biológico (la hibridación), uno genético (los organismos genéticamente modificados) y uno legal (las patentes). Gracias a estos tres mecanismos, los agricultores y agricultoras de todo el mundo han dejado de poder realizar esa tradición milenaria que supone recoger la cosecha, secar las semillas y guardarlas para los próximos años.

La mejora de las semillas mediante técnicas tradicionales es un proceso eminentemente colaborativo, cuanta más gente implicada, mejor. Baggett, un agricultor de Estados Unidos, consiguió un brócoli cuyo tallo era más largo y por tanto la cabeza de la planta estaba más alejada del suelo y era más fácil de cosechar. Usó el método tradicional: cruzó un brócoli con otro, identificó la mejor variedad y guardó las semillas para el año siguiente. Esto fue repetido durante décadas y Bagget consiguió un brócoli tan “separado” que los gorriones usaban sus ramas para posarse. Bagget utilizó una planta que había sido cultivada en los años 50 por la Universidad de Massachusetts. Inició su proceso de mejora de la planta en 1966 y fue ayudado y seguido por Myers, otro agricultor de la zona de Oregón.

Bagget and Myers compartieron su conocimiento con otros agricultores y agricultoras a lo largo de los Estados Unidos. El problema apareció cuando su versión mejorada del brócoli llegó a manos del departamento de brócoli de la Royal Sluis, una empresa holandesa que tenía granjas de investigación en California. Gracias a los tentáculos de distintas consolidaciones corporativas su semilla acabó en la corporación de de semillas vegetales más grande del mundo, Seminis, la cual en 2005 fue absorbida por la corporación de tecnología agrícola más grande del mundo, Monsanto. En el año 2011 Seminis recibió la Patente US 8.030.549 “Brócoli adaptado para facilitar la cosecha” cuya principal característica identificativa era tener una cabeza lo suficientemente separada del suelo como para facilitar su cosecha. Más de un tercio del material de la planta patentada venía de las mejoras realizadas por Bagget.

Los abogados de Seminis comenzaron a llamar a Myers, pidiendo más ejemplos de semilla de brócoli. La Patente US 8.030.549 cubría sólo unas pocas variedades de la planta y la corporación quería patentar la “característica”, es decir, todos los brócolis adaptados para facilitar la cosecha. Seminis necesitaba otras plantas para comprar y probar que su invención era absolutamente novedosa. La petición de patente fue denegada, pero Seminis ha recurrido y el proceso puede estar abierto durante años.

El amparo de la ley y la connivencia de los gobiernos

En Estados Unidos, la Ley de Protección de Variedad de Semillas (PVPA en su acrónimo inglés) de 1970 permitió a los y las agricultoras guardar las semillas y replantarlas (pero no intercambiarlas y venderlas). Las patentes de uso, son sin embargo, absolutas, sin excepciones, no se pueden guardar las semillas ni cruzarlas. Las patentes empezaron con los granos, sobre todo con maíz y trigo, pero en la actualidad abracan a gran variedad de lechugas y están llegando a las zanahorias, cebollas, brócoli, coliflores y otros vegetales.

En los 80 la ingeniería genética superó todas las expectativas. La industria se consolidó y las grandes corporaciones compraron pequeños agricultores que no podían competir. En Estados Unidos empezó a ser legal patentar semillas como si fueran invenciones privadas y se extendieron las patentes a todas las formas de vida desarrolladas a través de la ingeniería genética. En el año 2001 la corte extendió estos derechos al cultivo tradicional, por lo cual, una planta obtenida a través de un cruce de semillas, podía ser patentada.

Guardar semillas se vuele un crimen con las patentes. La consolidación de la industria genética y las restricciones impuestas por la propiedad intelectual, han llevado a que los y las agricultoras cada vez tengan menos opciones y trabajen de manera más aislada, además de a una reducción de la riqueza natural del mundo vegetal. En el corto plazo puede que las consecuencias sean tener menos variedades de tomate en la mesa, pero en el largo plazo, las consecuencias pueden ser devastadoras, atacando a la propia resiliencia de la agricultura. El tener acceso a una amplia gama de semillas es para los agricultores fundamental. Cada vez que la protección de los derechos intelectuales de las corporaciones se ponen encima de la mesa, una línea genética se reduce.

En torno a los años 90 las grandes corporaciones empezaron a utilizar la metáfora del software para aplicarlo a las semillas. Las consideraban un bien comercializable, cuyo código pertenecía a un sistema de mayor envergadura perteneciente a la corporación y que incluía pesticidas, herbicidas, etc. Se calculó que por aquella época, el negocio de las semillas a nivel global estaba en torno a los 14.5 mil millones de dólares. En torno a 2013 había crecido un 250%, a los 39.5 mil millones de dólares y hay estimaciones de que para 2018 serán 52 mil millones.

La Iniciativa de Semillas de Código Abierto

Volviendo a Myers, harto del acoso de Seminis para patentar su brócoli fácil de cosechar, fundó junto con otros colegas, la OSSI, la Open Source Seeds Initiative, o lo que es lo mismo, la Iniciativa de Semillas de Código Abierto, en el año 2012. Su finalidad era restablecer el intercambio libre de semillas creando una reserva de semillas que no pueden ser patentadas, “un parque nacional de germoplasma” [1] lo llama uno de sus fundadores.

Precisamente utilizando la metáfora del software utilizado por las corporaciones, OSSI decide inspirarse en el software de código abierto. La idea es utilizar la misma herramienta que las corporaciones pero con la finalidad contraria: crear y reforzar el intercambio y la creación conjunta. El objetivo práctico de OSSI es crear una reserva de germoplasma, pero en realidad estamos hablando de redistribuir el poder en el mundo. Estamos hablando de luchas de base y de reconocimiento del derecho natural de la vida a reproducirse a sí misma sin pertenecer a nadie.

Jack Kloppegurg, otra de las personas implicadas, reconoce que las semillas es uno de los recursos que siempre ha pertenecido al área de los bienes comunes, los recursos naturales que son públicos de manera inherente, como el aire, el sol o la lluvia, pero gracias a las patentes, esta riqueza cultural, estos recursos que pertenecen a todos, han entrado en la lógica mercantilista para el beneficio privado. El problema de las patentes no es sólo éste, sino que también tienen un efecto disuasorio: las personas ya no intercambian semillas por miedo a las multas, aunque sus plantas no hayan sido genéticamente modificadas. Si una corporación consigue demostrar que el material genético de su maíz patentado y el maíz de un agricultor privado es muy similar, este último puede ser acusado de cometer un delito contra la propiedad intelectual.

Lo que distingue a las semillas OSSI es su etiqueta, la cual reza: “Tienes la libertad de utilizar las semillas OSSI de la manera que desees. A cambio, te comprometes a no restringir el uso de estas semillas o sus derivados mediante patentes u otros medios. Asimismo debes incluir esta etiqueta en cualquier intercambio que realices con estas semillas o sus derivados”.

En la actualidad hay más de 20 compañías de semillas que promueven semillas de código abierto. La página web de OSSI conecta a compradores y empresas de variedades OSSI tratando de crear una red de intercambio de semillas que proteja los bienes comunes, y en última instancia, la vida.


[1El germoplasma es el conjunto de genes que se transmite por la reproducción a la descendencia


Vía: www.elsalmoncontracorriente.es

Baño Seco de Humus de Lombriz de Flujo Continuo

Desde 1996 el Instituto Argentino de Permacultura comenzó a investigar diversos modelos de baños secos a partir de lo cual empezaron a construir y diseñar nuevos modelos que fueran una síntesis de máxima eficiencia, que pudieran reciclar los desechos humanos de forma segura y con máximo aprovechamiento de recursos, buscando a la vez un mínimo requerimiento de mantenimiento. Así surgió el Baño Seco de Humus de Lombriz.

Los baños que conocemos en las zonas urbanizadas y los que propone el modelo de vivienda moderna, se basan en un uso intensivo del agua para la eliminación de los desechos humanos. Este modelo conlleva un enorme despilfarro de un recurso escaso como es el agua dulce, que en lugar de usarse como bebida esencial para la vida o para riego de cultivos, se degrada y subutiliza como mero vehículo de dilución y transporte. Usarlo de esta manera implica su inevitable contaminación; el agua transportadora de desechos se transforma toda ella en un desecho contaminado y contaminante que debe ser tratada en una planta especial, o seguirá contaminando todos los suelos y cursos de agua con los que se mezcle y tome contacto. Si este agua fue, además, previamente extraída de un curso de agua; depurada y potabilizada; transportada por enormes redes de cañerías, y luego de su uso en el inodoro (doce litros en promedio en cada descarga) debe ser nuevamente transportada por la red cloacal hasta la planta de tratamiento de aguas cloacales y/o hasta el mismo curso de agua del que se la extrajo originalmente para su “disposición final”, se habrá despilfarrado, además del precioso líquido originario, una enorme cantidad de energía y recursos complementarios.

Un baño seco nos da la oportunidad de cambiar este paradigma cambiando la contaminación del agua y del suelo por un enriquecimiento del mismo ya que permite aprovechar los residuos humanos como fertilizantes naturales de alto rendimiento y ahorrar una considerable cantidad de energía. Los baños secos no utilizan agua para la evacuación de orina y excrementos y no se conectan a la red de aguas residuales. Una familia tipo contamina anualmente el equivalente a una piscina con los desechos que envía a la red cloacal. Sin embargo, en Gaia, los baños benefician al sistema ya que transforman la materia fecal (altamente contaminante) en humus y procesan la orina para aprovechar sus nutrientes para la fertilización de los cultivos.

Te presentamos un documento en el cual se desarrollan en detalle los conceptos claves de este sistema y sus principales ventajas en relación a otros baños secos. Podés descargar el documento completo en este UPP – Baño Seco de Humus de Lombriz

Un gallinero multifuncional

Este fin de semana EcoHabitar ha estado apoyando a las gentes de Arterra Bizimodu en una de las actividades, en unas jornadas en cierta medida estresantes, por la cantidad de eventos programados. Esta ha sido la inauguración del gallinero multifuncional compartido instalado en las afueras del pueblo. La idea es que las familias de Artieda, el pequeño pueblo donde se asienta Arterra, recogen sus residuos orgánicos en unos recipiente dedicados a ello. Estos son llevados al gallinero, que se ha construido, se echan en los compartimentos y sirven de comida a las gallinas, recoges unos huevos y te vas a tu casa tan tranquilamente. Así de sencillo pero tan efectivo.

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El sistema ofrece alimento a la gallinas y el material orgánico que ellas no se comen se composta allí mismo, sin trabajo: círculo cerrado.