Guixot de 8

juegos3El entretenimiento de inventar y reciclar jugando, crear jugando, esta es la propuesta de Joan.

Hay quien ve en Guixot de 8 los inventos del TBO del profesor Franz de Copenague, otros ven un museo de la ciencia casero, o una ludoteca gigante. Para Joan, el creador de esta  compañía atípica, al resultado de esta mezcla, le añade que también es de teatro de calle, de animación, de exposición plástica, con la especial característica de que todo lo empleado en la construcción de los juegos es de materia de segunda mano. Labor que confiesa harto difícil, en esta sociedad tecnotizada.

Guixot de 8 define el juego como la necesidad de llenar un espacio de tiempo, con una actividad acompañada de movimiento, a lo que entendemos también por pasatiempo de diversión o entretenimiento.

Desde esta intemporalidad, Joan no se siente partícipe de los juguetes de nueva generación, monotemáticos y de un sólo uso. De la que dice restringuir la imaginación, haciendo, del objeto juguete, de un sólo uso, como las muñecas.

“Es por lo tanto necesario”  dice “que la bicicleta en desuso, se vuelva paloma y transmita  transformación a todo aquel que la mire”.

Los juegos de creación que construye Guixot de 8 proceden de dos fuentes de inspiración diferentes, a partir del material o de una idea. En los dos casos, están presentes la curiosidad, la observación y la imaginación, haciendo que recobre la relevancia del juego, entendido como el juego de ingeniárselas, con lo que no está de antemano, ni diseñado, ni fabricado.

Estas tres claves nos conducen a ser concursantes del propio juego, haciendo del reto y la superación de uno mismo, el objetivo principal y máxima satisfacción. Un pasatiempo donde los cinco sentidos funcionan sin parar. Una carrera de obstaculos en la que la meta está en la  complicidad del propio juego.