Tanquián es el sueño de crear una ecoaldea

DCF 1.0Proyecto de granja ecológica en Lugo.

Tanquián es el nombre de este proyecto de granja ecológica situado al sur de Galicia, fundada hace una década en un pueblecito alejado de las carreteras generales llamado Pontones, en la provincia de Lugo (Orense). Lograr la autosuficiencia mediante trabajos que aporten distintas fuentes de ingresos a la granja orgánica, principalmente el huerto y los animales, es el objetivo que ha llevado a esta familia pionera anglo-alemana, formada por  Paul,  Emili y sus tres hijos, a sostener su propia utopía a golpe de esfuerzo, perseverancia y entrega. Propuesta de ecoaldea desde sus inicios, que aún no se ha materializado.

Han pasado 10 años y aún perseveran en el ideal utópico de formar una ecoaldea, lo que les llevó en los orígenes a encontrar y comprar esta antigua bodega gallega. Y como muestra de su intento sostenido, las dos casitas estilo pueblo de Matavenero (pueblo ecológico internacional de León), construidas en madera en el cercano bosque de robles, además de tres caravanas que representan el anhelo de compartir con otros el mismo sueño de vida compartida y  autosuficiente en la naturaleza, y hoy todas ellas deshabitadas.

Ayudados por la Red del Voluntariado Internacional

Cuando paseo con Emili por las cinco hectáreas de terreno que ocupa Tanquián, se ve  todo el trabajo que aquí se ha volcado, sostenido y empujado, unas veces con la ayuda de los voluntarios del Wwoof (Red de Voluntariado Internacional), otras gracias al apoyo de los encuentros grupales organizados entre amigos para realizar tareas arduas e imposibles para dos, como fue la construcción del tejado de la gran casona familiar de 600 metros de piedra y madera que  conforma el epicentro de Tanquián. El caserío, de 500 años de antigüedad, estaba en ruinas y sólo se podía vivir en una habitación, a partir de ésta levantaron lo demás, aprendiendo a construir al lado del arquitecto que diseñó la obra. “Nos hemos organizado entre varios amigos que tenemos proyectos individuales para encontrarnos una vez al mes y avanzar en tareas imposibles de realizar por nosotros mismos, compartimos el encuentro de los niños, la comida, el trabajo, la música, la fiesta, la puesta en común, el trueque… todo lo bueno”– comenta Paul sonriente.