Módulo orgánico, viviendas biológicas

El módulo orgánico adaptado a la viviendas biológicas. Construir con tierra, el diseño pasivo, ahorro energético, eco-tecnologías para el diseño activo, la geometría sensible, materiales ecológicos, sanos, identidad social y personal de sus habitantes, conforman la vivienda biológica.

En los últimos años se amplían cada vez más las definiciones propuestas en base a una arquitectura sustentable. En nuestra opinión se debe al factor de quedar corta la palabra para las distintas corrientes que se desarrollarán como propuestas para una arquitectura sana a nivel de materiales, humanizada a nivel de trabajo, eficiente a nivel de gasto energético y optimizada a nivel de espacios. En la más simple y humilde de las visiones deberíamos, simplemente, creer en una arquitectura consciente del ser humano y su entorno para un habitar permanente, o sea, en la Arquitectura. Pero no se trata aquí de diferenciarse, sino de dar un marco conceptual al trabajo hecho en los últimos años por el grupo Ecohacer, ejemplificando con dos proyectos concluidos en la cordillera de los Andes, en Argentina. Ambos proyectos son de construcción con tierra y ubicados en zonas frías, para ello se han incorporado eco-tecnologías y adoptado el máximo de estrategias de diseño pasivo.

“Si, por un lado, la naturaleza se nos presenta de manera permanente en nuestro entorno y en nuestro propio cuerpo, por otro lado, como proyectistas necesitamos del dibujo como traductor del conocimiento de la naturaleza para su aplicación en la arquitectura. El mismo dibujo, como herramienta interpretativa, tiene la prioridad a la hora de descifrar y elegir la naturaleza como entorno (lugar y clima de implantación), como forma (geometrías y proporciones presentes de manera permanente en la naturaleza biológica), como materia (los materiales naturales, sanos y locales) y con el ser humano (sistemas asociativos, cooperativos y horizontales). Las cuatro temáticas que determinan la investigación a nivel de proyecto y a nivel de obra se cruzan y se mezclan en morfologías arquitectónicas, pensadas, sentidas, hechas y direccionadas al ser humano. Tales temáticas del hacer práctico y teórico definen la Arquitectura Biológica”.

Exigencias de la Arquitectura Biológica

De esta forma, la morfología deriva de las exigencias de la Arquitectura Biológica con la incorporación de:

  1. El diseño bioclimático para la eficiencia del diseño pasivo y la conquista de un ahorro energético.
  2. La utilización de eco-tecnologías para la eficiencia del diseño activo.
  3. La incorporación en el proyecto de patrones vitales y proporciones aritméticas, geométricas y armónicas presentes en la naturaleza, junto con entidades simbólicas (Geometría Sensible).
  4. La utilización de materiales ecológicos, naturales y sanos.
  5. La incorporación de identidad asociada al gusto del cliente y a sus tendencias personales.

Vivienda M&M

Este proyecto está constituido por una construcción de 1 planta que cuenta con 110 m2 de área útil.

La morfología ha sido generada por la aplicación de una geometría de simetría rotatoria: polígono regular central (octógono) y 8 núcleos (4+4), alrededor que corresponden a los lados del octógono (fig. 2).

En el núcleo axial del proyecto se encuentra el espacio de compartir donde cohabitan la cocina, la sala y el comedor.

Uno de los núcleos de 4 espacios corresponden a 4 habitaciones en las 4 orientaciones opuestas: no, so, ne, y se.

Otro de los núcleos de 4 espacios corresponde a la entrada (Hall de frío y lavadero), al invernadero, a la galería y a los baños al este, norte, oeste y sur respectivamente.

El espacio central se destaca con un techo recíproco que se eleva en mayor pendiente y los demás espacios perimetrales funcionan como un gran alero, como si de un sombrero se tratase (foto 3).

A nivel de entorno, el terreno de implantación está ubicado en la zona bioambiental de Argentina V (frío) según la norma IRAM 11603. Para ello se han adoptado el máximo de estrategias de diseño pasivo para mejorar el equilibrio térmico en el interior de la casa y promover el ahorro energético no sólo de la construcción propuesta, también de la existente.

Los vientos predominantes son los del norte (de mayor fuerza), por ello, como medida de protección, la vivienda se encastró ligeramente en el terreno aprovechando la pendiente existente. 

Se eligió una morfología compacta para disminuir las pérdidas y favorecer la máxima exposición al norte, donde se encuentra el mayor porcentaje de vidrio, a modo de obtener ganancias directas durante los meses más fríos. Al este el espacio de la galería protege la vivienda de pérdidas térmicas. Por otro lado al sur se achicarán los paños de vidrio, haciendo caso a los valores mínimos para iluminación y ventilación natural.

La climatización

La calefacción de la casa, a parte de la radiación directa, está a cargo de una estufa de masa tipo Rocket que tendrá la parte de carga en el espacio central y la masa térmica en el área de circulación, para irradiar el calor hacia la habitación (“intimidad”).

El espacio central funciona como chimenea en el caso de la necesidad de enfriamiento de la vivienda y como contenedor de energía (calor) en el invierno. El espacio al oeste, de salida al exterior, permite una mayor radiación directa en el espacio central, además de permitir la iluminación/radiación directa en la habitación de suroeste. Es también estratégico a nivel de ventilación cruzada, creando diferenciales de presión con entrada y salida de los vientos de verano.

Todos los pisos, muros y techos cumplen con el nivel B de aislación térmica exigido para la región (norma IRAM).

A nivel de sistema constructivo la vivienda se caracteriza por una estructura independiente de madera de ciprés para las columnas y de pino Oregón para las vigas. Como técnica de paredes tenemos una mampostería hecha con adobe (300 mm x 300 mm x 80 mm). Los mismos son hechos con arcilla y bosta y tienen un 25% de contenido de fibra (paja de trigo) en su composición, para mejorar su capacidad de aislamiento térmico. Fue importante que tuviesen una densidad de aproximadamente 1.300 kg/m3. El aislamiento térmico es reforzado por un revoque grueso de 3 cm a base de arcilla y paja.

Los techos son de madera a excepción de una de las habitaciones que es de “bovedillas”, estas son un sistema estructural que por forma resisten a las fuerzas gravitatorias de la cubierta: de una mezcla de cemento/arena, armado con una red de plástico y dos hierros de 6 mm colocados longitudinalmente en la parte lateral. En el encuentro entre bovedillas se colocan 3 hierros de 8 y se rellena con arcilla y arena volcánica hasta nivelar la losa.

 


Vivienda «Mayum»

Este proyecto está constituido por una construcción de 2 plantas, sobre una base de implantación plana y cuenta con 140 m2 de área útil.

La morfología orgánica adoptada no interfiere con el entorno dominante y privilegia la entrada de luz, así como el libre flujo visual entre el interior y el exterior.

La planta corresponde a una lemniscata, dividiendo el interior en dos núcleos complementarios y opuestos.

Esta geometría está definida en múltiples manifestaciones de criaturas y procesos vivientes del macro y micro cosmos, tales como las formas que encontramos en un campo magnético o en una simple manzana. La morfología del techo corresponde a la Curva de Viviani originada por la intercepción de una esfera con un cilindro y acompaña la forma de la planta, dado que sería su proyección en el plano horizontal. Esto deriva de la intención de hacer un espacio orgánico en la plenitud tridimensional (fig.1).

módulo orgánico

Figura 1

La lemniscata fue generada por el mecanismo de Watt, definiendo dos rectas que pasan por dos centros ubicados a una distancia igual (4,40 m) del centro en el eje este/oeste. Luego su adaptación a la tipología de vivienda hizo aparecer el arco central y los demás elementos geométricos.

La morfología fue también coincidente con el culto budista de los propietarios y con el universo simbólico de esta cultura. En la mayoría de las decisiones está el equilibrio entre dos polos opuestos y complementarios (yin/yang, positivo/negativo, este/oeste…). Esta intención está materializada también en los arcos, diseño de la estructura del techo o la propia pared del segundo piso al este. La lemniscata en su eje mayor tiene 15 m y en sus ejes menores 7 m. Esto se debe a un principio de suma en las proporciones orientales, donde sobra la unidad. Así 3/7 (3+3=6+1=7), 4/9 (4+4=8+1=9), 7/15 (7+7=14+1=15).

Los dos núcleos adicionados al norte y al sur son secciones de círculo con centro en el centro de la lemniscata. Estos dos espacios son espacios de menor importancia en su uso, pero determinantes para el equilibrio energético y estructural de la Forma sirviendo como dos apoyos (“contrafuertes”) a la totalidad del volumen edilicio.

El espacio interior permite alguna variedad de funciones según los cambios que el propietario determine con el tiempo, por eso la decisión de hacer espacios continuos y fluidos con el mínimo de barreras arquitectónicas. La división es dada en la mayoría de las veces por la forma.

Aún así, el espacio central es el foco de la casa. Está determinado por un arco que asume mayor importancia por el diseño derivado del gusto de los propietarios confiriendo al espacio identidad y vitalidad en la transición de su campo magnético.

El entorno

A nivel de entorno, el terreno de implantación está ubicado en la zona bioambiental de Argentina VI (muy fría) según la norma IRAM 11.603.

Como primera medida todas las ventanas son de doble vidrio y con marcos protegidos de la entrada de aire desde el exterior. Como decisión de diseño se ubicó el mayor porcentaje de vidrio al norte con el objetivo de obtener ganancias directas durante los meses más fríos. Por otro lado al sur se achicaron los paños de vidrio, haciendo caso a los valores mínimos para iluminación y ventilación natural. Al norte se incorporaría un “muro acumulador ventilado” dentro del invernadero (foto 2) que, en conjunto, permite calefaccionar aproximadamente el 10% del área del espacio interior ayudando en el ahorro de leña. Otra de las estrategias de diseño pasivo es el jardín de invierno al norte que funciona como efecto de invernadero con fuerte eficacia por su máxima exposición a la trayectoria del Sol.

módulo orgánico

Foto 2

Otra de las primeras medidas tenidas en cuenta fue el proyecto de los muros para satisfacer los valores medios de trasmitancia térmica de una pared para el verano e invierno, establecidos por la Norma IRAM 11605.

La calefacción del espacio está hecha por estufas de masa de alto rendimiento. De este modo es posible calentar los espacios de la planta alta, así como retardar el punto de enfriamiento después de terminada la combustión de la leña.

El sureste se destinó para el sistema de tratamiento de aguas hecho por una cámara de piedras que funciona como filtro granulométrico, seguido de un estanque de oxigenación con plantas (foto 3).

Sistema de tratamientos de aguas

Foto 3

La entrada al sur, protegida por un alero, es un espacio utilizado como cámara de frío que permite estabilizar la temperatura en el interior, a parte de poder ser un lugar de guardado.

En el segundo piso, al oeste, se encuentra la habitación de la pareja con su baño privado y vestidor; al este está el área de meditación, culto y escritorio con acceso directo a un balcón de techo vivo. El techo permite la continuidad visual con el entorno verde.

Sistema constructivo

Como sistema constructivo se adoptó por una estructura independiente de madera con columnas de ciprés y vigas de pino Oregón. Para refuerzo de la estructura se adoptó por una estructura de bastidores de madera. La misma forma se asume como resistente, por su característica volumétrica orgánica, a los vientos dominantes y a los vientos fuertes. Otra de las premisas fundamentales para la elección de la morfología del proyecto fue su resistencia a los sismos, dado que el lugar de implantación es considerada zona sísmica 2, sismicidad media. Es importante la forma curva continua sin quiebres, tal como la planta del proyecto, para la distribución uniforme de los esfuerzos. Los dos volúmenes acoplados al norte y al sur funcionan como pies (contrafuertes) que simétricamente refuerzan la totalidad del volumen edilicio.

Las paredes exteriores son con la técnica de paja encofrada. Para tal, se clavan fenólicos a las columnas que sirvan de encofrado para colocar la mezcla dentro. Se introduce una mezcla de barro y paja en el encofrando de unos 70 cm de altura y se compacta con pisones manuales livianos, resultando un muro alivianado y con suficiente aire intersticial. Este proceso se vuelve a realizar nuevamente elevando el encofrado hasta cubrir toda la altura del vano.  La mezcla es mayoritariamente de paja ensuciada de barbotina (arcilla líquida). Aunque para la vivienda en cuestión y beneficiando del material de la zona, se utilizó también piedra pómez como material alivianado. Las paredes interiores son de adobe de 15 cm x 30 cm x 6 cm hechos en obra con arcilla, arena y fibra, garantizando inercia térmica en el interior para acumulación de energía (foto 4).

módulo orgánico

Foto 4

Todos los muros son revestidos con pinturas naturales y sanas ejecutadas en obra y con los pigmentos naturales elegidos con la participación del propietario. Estas pinturas son a base de arcilla, con aceite de lino y óxidos de hierro.

Artículo escrito con la colaboración de Giulia Scialpi y Jorge Bautista.

Este artículo apareció en el nº 48 de EcoHabitar, invierno de 2016. Puedes encontrar la revista aqui.

Módulorgánico

Marco Aresta, Giulia Scialpi
124 pág. 21 x 27,7 cm
Color. Fotos, gráficos, dibujos, tablas

En busca de una alternativa para la universalidad de la vivienda digna y sana, el arquitecto Marco Aresta junto con el constructor Jorge Belanko, impulsan el Módulorgánico para la autoproducción de la vivienda de bajo coste.

La voluntad de proyectar está íntima y sutilmente vinculada a la realidad del deseo. Para los surrealistas el deseo era el sustrato ético y estético que tiende a cambiar la vida, por lo que el deseo era considerado como el acto proyectual que llevaba a la innovación, es decir, el acto revolucionario que producía cambios.

Guiados por ese deseo revolucionario del reconocido constructor autodidacta, Jorge y Marco trabajaron durante los últimos años tratando de encontrarle una respuesta a la compleja situación actual de la vivienda: ¿Cómo pasar del deseo de tener una vivienda a conseguir hacérsela?

En este libro se describe, paso a paso, la construcción de una vivienda con materiales cercanos, económicos, accesibles, de forma viable tanto en el diseño como en la construcción.

Un libro especialmente escrito para facilitar la autoconstrucción.

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Una casa de cob en Zaragoza

En otoño de 2007 vinieron los clientes a verme con la idea de hacerse una casa de barro en la provincia de Zaragoza. Habían estado mirando la posibilidad de hacerla en adobe. Habían hablado con una fábrica de ladrillos para los adobes y con un constructor local para la colocación, pero no estaban del todo convencidos del resultado de sus gestiones.

Aquí planteamos el tema del cob, miramos algunos libros y les gustó la idea de los muros monolíticos, así como el hecho de que el tema del material fuera más simple y lo llevara la misma persona. Con el cob el barro se pisa y se coloca, se seca en el muro y se corta. No hay que hacer bloques, secarlos, voltearlos, apilarlos, almacenarlos, transportarlos y colocarlos.

Me pusieron todas las facilidades del mundo: ellos se encargaban de excavación y cimientos, me proporcionaban acceso a agua y electricidad, caseta de herramientas y me buscaban casa para alquilar en el pueblo. Yo estaba pasando por un momento muy complicado en la vida, así que agradecí enormemente ese esfuerzo. Al cabo de un mes presenté presupuesto, que me aprobaron y nos pusimos a ultimar detalles.

La parte técnica la llevaba María Figols, arquitecta técnica, que hizo un gran trabajo interpretando las intenciones de los clientes y escuchando al constructor (yo, vaya) sobre la puesta en obra.

Empecé la obra a primeros de Abril de 2008. Los cimientos estaban hechos a nivel de suelo y los desagües y la toma de aire para la estufa colocados. La casa está en una era sobre roca por lo que no pusimos ni ferralla ni mallazos.

El primer mes estuve yo solo, colocando el zócalo de piedra a doble cara y relleno de hormigón, para gran entretenimiento de los paisanos, que veían mucho solar para tan poca brigada.

Interior casa de cob

Durante este tiempo busqué la tierra para los muros de cob, que al final resultó ser básicamente limo con algo de arcilla, así que tras hacer varias pruebas de campo saqué una proporción de un 60% de tierra, un 40% de arena y toda la paja larga que tomase, todo estabilizado con alrededor del 5% de cal en forma de hidróxido en polvo que añadíamos sin más en cada capa al llenar la pileta. Ésta era un agujero excavado en el suelo de unos 3 m3 que llenábamos cada tarde con 2 m3 de material, echábamos agua con ganas y dejábamos reposando hasta la mañana siguiente en que lo pisábamos y colocábamos en el muro.

El pisado lo hizo primero Abdel, un bereber de Nador, naturalizado mallorquín, y con él levanté hasta el forjado del primer piso, unos 70 m3 de los alrededor de 100 que tiene la casa acabada. El mes de Agosto paramos y en septiembre los marroquíes estaban de Ramadán y costó recuperar el ritmo. Para entonces Jamal, también bereber y hombre de excesos, se unió a la brigada aportando una enorme capacidad de trabajo y buen humor. Aquel fue un otoño extremadamente lluvioso y frío. En noviembre llegó el desastre: la combinación de lluvias constantes y heladas de -10 °C crearon dos cuñas de hielo en los astiales de cob. Uno se derrumbó y el otro optamos por tirarlo ante la posibilidad de que 4 toneladas de barro húmedo cayeran hacia el tejado del vecino.

En total fueron unos 6 m3, sobre el papel no es mucho, pero lo vivimos como una catástrofe. No podíamos seguir con el cob, y con los clientes decidimos cortar el cob por lo sano y recuperar la altura de los astiales con adobes reciclados que embutíamos en una matriz de cob. Y funcionó. A mediados de Diciembre estaban los muros listos para recibir el tejado, si seguía lloviendo cerraríamos la obra hasta la primavera, si teníamos una semana entera de sol podríamos cargar los muros. La tuvimos. El día antes de Nochebuena montamos toda la estructura del tejado con ayuda de una grúa. Las vigas, a pesar de que los clientes se habían esmerado en que fueran de gran calidad, C-24 y certificadas FSC, estaban penosamente reviradas.

Interior casa de cob

A mediados de Enero el tejado estaba con el celenit de 5 cms atornillado a las vigas y 8 cms de corcho encima; con el «tyvek» colocado y la teja sin poner pero pisando el «tyvek» para que no se volara. Abdel estaba con su familia, Jamal se fue con su novia y yo me quedé dando el yeso. Habíamos estado buscando gente para darlo, no queríamos yeso mecanizado, sino yeso dado a mano, pero no encontramos a nadie de confianza y al final lo dí yo, y disfruté dándolo a pesar del frío.

En primavera regresó Jamal y acabamos el tejado. Y ahí tuvimos el segundo momento duro de la obra: habíamos decidido no colocar un tirante de la estructura y nos dimos cuenta que habíamos perdido rigidez en el tejado. Fueron no más de 24 horas de crisis, con un disgusto de muerte, pero al final los problemas hay que solucionarlos y el herrero nos hizo un tirante de hierro bien elegante que colocamos con alivio.

La electricidad se empotró hasta las cajas (qué gusto hacer rozas en paredes de barro) y desde allí en exterior hasta el punto de luz. El agua, toda en cobre y en exterior, y los desagües por el suelo, nunca dentro de los muros de barro.

Para los revocos de cal en exterior regresó Abdel, que hizo un excelente trabajo. Dimos dos capas: enfoscado y enlucido. La cal la apagábamos en el sitio y la teníamos al menos 24 horas reposando. Se repretaron ambas capas con llanas de teca.

Para el suelo del primer piso optamos por tarima atornillada al celenit de 5 cms que pusimos sobre las vigas, pero el celenit no tiene consistencia para aguantar el atornillado y al final funciona como tarima flotante. En el tejado pusimos teja vieja recuperada cogida con barro. Para el suelo de la planta baja optamos por un suelo continuo de mortero de nivelación, pero el suelo de hormigón sobre el que lo echamos tenía grandes desniveles y al final salió caro.

La carpintería la hizo un artesano muy diestro de Huesca, que no pilló a la primera que ésta no era una obra típica con subcontratas donde cada uno tira por lo suyo y el de atrás que arree, y hubo alguna tirantez, pero al final aún nos echamos unas risas.

El equipo del Pladur fue algo excepcional: serios, resolutivos, puntuales, limpios y metódicos hasta la exageración. Fue una delicia trabajar con ellos. Toda la tabiquería interior se realizó en Pladur con aislante de lana de oveja de Navarra y sobre un zócalo de ladrillo para evitar humedades.

Los vierteaguas son todos de pizarra. Miramos la posibilidad de pedirlos a medida pero era carísimo y al final los cortamos y colocamos en obra desde losetas de 40 x 60.

Toda la madera se pintó con aceites naturales de EcoQuimia tanto en interior como en exterior. Los barnices para los suelos se compraron a Biofa, el de arriba con barniz para tarima y el de abajo con aceites para superficies minerales. Todas las paredes interiores se pintaron con Optil, de Livos; y para el exterior dimos pintura al silicato casera, hecha a base de mezclar silicato en polvo y pigmentos con agua. Fue un dolor: al no tener ligante era muy difícil de dar. No lo vuelvo a hacer. El celenit en los techos se pintó desde abajo con jalbegue (lechada de cal con harina de cuarzo, aceite de linaza crudo y cloruro cálcico) para blanquearlo y para conseguir una textura más interesante.

En Julio de 2009 acabamos el trabajo. Sin duda la obra que más he disfrutado haciendo. Los clientes desde el primer día hasta el último supieron crear un ambiente de confianza y buen rollo que redundó en todos los implicados y en el mismo edificio. La ejecución de la obra discurrió impecable, era un sitio limpio y agradable con buen ambiente donde se hacían bromas y se oía la radio de fondo mientras se trabajaba de forma eficiente. Y conservo a día de hoy la amistad tanto de clientes como de trabajadores. Un lujo y una hermosa casa de cob.

Ficha técnica

Fecha de terminación: 

01- 08- 09

Tipología:

Vivienda unifamiliar rural en casco urbano

Ubicación:

Comarca de Ariza, Zaragoza

Superfície construída:

171,07 m2

M2 útiles: 

113,07

N° de plantas:

2

Promotores:

Pedro Santisteve y Ana Marco

 Proyecto:

María Fígols (Arquitecta Técnica)

Constructor: 

Mateu Ortoneda

Carpintería: 

Juan Carlos Taylor

Sistema constructivo:

Muros de carga de cob y cercha de madera sobre columnas y jácena central.

 

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