El síndrome del edificio enfermo: diagnóstico sensorial de factores microambientales

Cada vez es más patente el problema del síndrome del edificio enfermo. Hace unos pocos años fue noticia en todos los medios el brote de Lipoatrofia semicircularis que aún afecta a los trabajadores de inmuebles tan singulares como Gas Natural y Agbar, una plaga que se extiende a más de 400 edificios laborales sólo en Cataluña.

Hoy día está oficialmente reconocido por el Ministerio de Trabajo que muchos edificios presentan factores microambientales que pueden resultar patógenos para los trabajadores, es lo que conocemos como Síndrome del Edificio Enfermo (SEE).

La mayor parte de la gente percibe, de manera más o menos consciente, esos factores del clima interior de los edificios que definen su confort y habitabilidad, y en la práctica todo el mundo detecta el Síndrome del Edificio Enfermo sin necesidad de instrumentos técnicos, gracias a su sensibilidad natural.

A continuación analizamos los principales factores microambientales en cinco breves sainetes:

síndrome del edificio enfermo1. Ahaaág! Me ahogo

Todos hemos sentido la sensación de ahogo, debida a la atmósfera cargada,  al penetrar en ciertos locales. Con frecuencia la calidad del aire en un ambiente cerrado puede favorecer la aparición de síntomas como rinitis, conjuntivitis, reacciones cutáneas, y las personas más sensibles pueden presentar crisis de asma o alergias.

Esto se debe a la calidad del aire respirable dentro del edificio, donde existe déficit de ventilación, pues necesitamos 10.000 litros de aire por persona y día, y ese aire debe ser puro y fresco. Sin embargo el aire respirable dentro de muchos edificios tiene un exceso de polvo, polen, ácaros, y es caldo de cultivo de legionella o aspergillus, además de otros agentes químicos tóxicos. El informe Greenpeace sobre el polvo doméstico, encuentra más de 100 productos tóxicos en el polvo de nuestra casa.

Otros factores de confort son la humedad, la temperatura, y en particular la ionización, pues el exceso de iones positivos favorece la proliferación de agentes patógenos e incrementa las molestias descritas.

La publicidad nos ofrece ahora máquinas que fabrican “aire medicinal”, purificadores de aire, algo tan simple como el aire limpio y fresco de alta montaña, pero a un precio de mercado capitalista.

síndrome del edificio enfermo2. Toy cansao, tengo “depre”…

Muchas personas que están deprimidas en casa, sienten necesidad de huir del trabajo y escaparse al bar de la esquina, deben saber que el primer motivo puede ser la necesidad de ver el sol. El primer factor microambiental mensurable es la cantidad de luz, literalmente podemos afirmar que vivimos en la oscuridad. Los “urbanitas” pasamos hasta el 80% del tiempo en entornos cerrados, casa, transporte o trabajo, unos recintos opacos, con poca o ninguna la luz solar. Frente a la escasa iluminación artificial que tenemos dentro de los edificios, entre 300 y 500 lux, la luz natural del sol nos ofrece en un día nublado más de 50.000 lux, intensidad luminosa que puede alcanzar los 150.000 lux en un día luminoso de verano.

La falta de luz natural es la causa de la aparición de la depresión otoñal (TAE), y es un factor de riesgo en muchas patologías como la fibromialgia o el cansancio crónico. En la naturaleza el ciclo circadiano de la luz, noche-día, produce una estimulación cíclica de los neurotransmisores, los mensajeros de la información entre neuronas. A través de la glándula pineal nuestro reloj biológico responde a la luz, y la luz diurna favorece la producción de serotonina y dopamina, que activan la atención y estimulan la actividad. Por el contrario en ausencia de estímulos luminosos, aumenta la melatonina, que induce el sueño y el descanso reparador. La falta del ritmo luminoso natural del sol, altera el ciclo melatonina-serotonina, lo que causa somnolencia matinal e insomnio de noche. El 30% de la población mundial, la mayoría en los países desarrollados, sufre de fatiga matinal e insomnio crónico.

También nos afecta cierta arquitectura monocromática, con exceso de blanco (o beige), pues las frecuencias vibratorias de los colores son imprescindibles para estimular los chacras, armonizar los órganos internos, y activar el sistema inmunitario. La solución, mientras no podamos montar la oficina en la playa, nos la proveen las lámparas del tipo fullspectrum, con temperatura de color de 5.400 ºK o superior, lo que nos asegura una luz idéntica al sol de mediodía, con alta intensidad y todos los colores el arco iris.

Necesitamos luz ¡más luz! mucha luz de calidad biológica para verlo claro.

3. Sacadme de aquiií!!!

Muchos sentimos sensación de opresión, incluso una aguda claustrofobia, al penetrar en ciertos edificios. Esto es natural pues tenemos una necesidad vital de espacio, y un buen piso se cotiza por su panorámica, por tener amplia perspectiva. Como sabe cualquier agente de la propiedad inmobiliaria las ofertas comerciales nos anuncian un pisito con vistas, lo que lleva a evitar los pisos interiores, e incrementa la demanda de áticos.

La especulación en construcción lleva a que en la mayoría de casas nos falta espacio, espacio para libros o trastos, espacio para respirar, espacio para el silencio, espacio para bailar, espacio para vivir. Los pasillos o las puertas son demasiado estrechos, no permiten pasar con una bandeja, y menos con una silla de ruedas o una camilla, la despensa o el trastero han desaparecido, y la pregunta es ¿donde guardo la bici o el triciclo del niño?

Con los mini pisos de 30 m2 vemos que el espacio horizontal es cada vez más estrecho, y sin darnos cuenta también nos roban también el espacio vertical. Desde mediados del siglo XX los pisos han pasado de 4 m de altura, a un techo cada vez más bajo, hoy la norma permite construir con altura de 2,50 m. Donde antes se construían seis plantas, hoy caben casi diez alturas, o sea que nos ha robado el 40% del volumen habitable, y los pisos son un zulo.

Como decía un anuncio de televisión ¿Y si el verdadero lujo fuera el espacio?

4. Estoy que hecho chispas

Esa sensación de sentirse saturado, agresivo, sobrecargado de energía, corresponde literalmente a estar cargado de electricidad. El cuerpo humano es una máquina bioeléctrica, los órganos funcionan eléctricamente y la actividad electromagnética del entorno nos afecta. La carga eléctrica de la atmósfera modifica la resistencia eléctrica de la piel, afecta al ritmo cerebral y cardíaco, cambia el metabolismo e incluso altera la polaridad de la membrana celular. En un entorno artificialmente electrificado, caminando sobre un suelo aislante como parket plástico, o calzados con materiales sintéticos, esta carga eléctrica se incrementa. La tensión eléctrica del cuerpo se reduce rápidamente al tumbarse sobre la arena o el césped, pues se produce una descarga a tierra que normaliza las constantes biológicas y favorece el relax y el descanso.

La medición de la tensión eléctrica en el cuerpo humano revela que permanecer cerca de equipos o materiales que generen campos eléctricos o magnéticos modifica las constantes bioeléctricas del organismo, y produce estrés electromagnético, o electroestrés. Un individuo sano, en estado de reposo, presenta una descarga eléctrica corporal del orden de 100 mV, y durante una actividad física moderada (trabajo, deporte), esa tensión eléctrica puede alcanzar hasta 500 mV, Sin embargo la tensión eléctrica de diversos operarios de ordenado puede subir a más de 10.000 mV, e incluso hasta 24.000 mV. La causa puede ser los campos eléctricos artificiales, o la carga  electrostática de materiales, revestimientos y vestuario sintéticos, por ser aislantes eléctricos. Nos carga la cercanía constante de redes eléctricas, ordenadores, electrodomésticos y telecomunicaciones, y nos descarga instalar una buena toma de tierra, con menos de 5 Ohm de impedancia y usar materiales naturales.

La dolorosa descarga eléctrica al tocar la lavadora, que puede ser visible al sacarse un jersey. sintético en la oscuridad, nos permite tomar conciencia de que realmente ¡estoy que echo chispas ¡ Quizá necesitemos sentirnos como un gorila de montaña, trepar a un árbol, y caminar por el césped o la arena descalzos.

5.  ¡¡¡ Me disuelvo !!!

Con el brote descrito de Lipoatrofia semicircularis. el efecto de los campos eléctricos aparece de modo visible y palpable y el Ministerio de Sanidad tendrá que revisar su afirmación de que es inocuo, o no está demostrado.

Cualquiera puede ver que la grasa del muslo se disuelve, generalmente formando una depresión en semicírculo, como si llevásemos una prenda apretada. La evidencia muestra que la patología remite espontáneamente cuando la persona está unas semanas fuera de ese entorno agresivo, con frecuencia un puesto de trabajo informatizado, plastificado y excesivamente electrificado.

Los investigadores saben que la grasa es el aislante de los nervios, vaina de mielina, y la desmielinización es la causa del Parkinson, ya que dificulta o impide la señal eléctrica que controla los músculos. La pregunta es ¿la grasa del cerebro también se disuelve? Si fuera así estaríamos identificando una posible causa de la demencia de Alzheimer, y otras patologías como la esclerosis, cuyo primer síntoma es la desmielinización, que hoy puede observarse con la resonancia magnética.

No es casualidad que el incremento de estas patologías coincida con la electrificación intensiva de nuestro hábitat, gracias a la aparición de los electrodomésticos a partir de los años 50. Hoy la informática y la telefonía móvil se han generalizado en la casa y en le trabajo y llevan la invasión electromagnética hasta el interior de nuestras neuronas.

Epílogo optimista

Después de preocupar al lector con los riesgos de los factores microambientales, y motivarle quizás al urgente cambio de hábitat, vamos a abrir una ventana al pensamiento positivo.

Según el Instituto de Higiene y Seguridad en el Trabajo el 30% de los edificios laborales están enfermos, donde el ambiente interior resulta molesto o nocivo para los trabajadores. Con los criterios más exigentes de la biología del hábitat el 80% de los edificios pueden ser considerados insanos, o claramente nocivos para las personas.

Sin embargo, con nuestra praxis profesional demostramos cada día que se pueden rehabilitar, o construir casas sanas a un coste competitivo, la solución es la Bioconstrucción, edificios naturales, saludables y sostenibles.


©  EcoHabitar y Carlos M. Requejo. Domobiotik. Oct. 2008. www.domobiotik.com.

© de las ilustraciones EcoHabitar y Marta Folqués


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¡Un supermercado “cero plástico” abre sus puertas en Amsterdam!

Una cadena de supermercados holandés ha tenido una gran iniciativa. Venden productos orgánicos, sin gluten, sin lactosa o sin grasa, y ademas, ahora, Ekoplaza, acaba de implementar  productos sin embalaje plástico.

Inaugurado el 28 de febrero en Amsterdam, este supermercado es el resultado de la colaboración con la asociación británica ” A Planet Planet “. Basado en el hecho de que alrededor del 40% del plástico producido en 2015 se destinó al envasado de alimentos, ambas partes se comprometieron a ofrecer productos sin plástico. De hecho, aunque ya existen algunas medidas para contrarrestar el “problema plástico” (relacionado con la creación, uso y destrucción de este material), como la desaparición de las bolsas de plástico en la tienda o el reciclaje de envases, o los planes verdes de Gran Bretaña que quieren deshacerse de los residuos de plástico para siempre en 2040.

Responsable de gran parte de la contaminación (25 millones de toneladas de plásticos desechados cada año), los plásticos siguen siendo un tema dominante y preocupante en los países de la Unión Europea. De hecho, en lo que respecta al envasado de productos alimenticios, el material en contacto con alimentos no cocinados (carne, pescado …) no puede reciclarse. Incinerado, produce humo tóxico que contamina la atmósfera y las poblaciones circundantes; arrojado a la naturaleza, contamina el suelo y destruye la fauna y la flora.

Por lo tanto, dentro del supermercado Ekoplaza, el embalaje de 700 productos son “biofilms” hechos de vegetales. Este material natural se degrada automáticamente después de 12 semanas de existencia, en un compostador.

Este lanzamiento es  pionero en el mundo, además  la cadena holandesa pretende expandirlo a sus 74 puntos de venta a finales de 2018. El supermercado orgánico quiere avanzar en el proyecto, dando mayor visibilidad a “métodos alternativos de embalaje y almacenamiento de alimentos“. Para ello promueve la venta de productos a granel, el uso de materiales innovadores como la fibra de madera, el ácido láctico o el azúcar de caña siguen siendo alternativas efectivas para ser introducidas en todas las tiendas minoristas.

Después de este lanzamiento, la marca no se limita a su propio campo de acción, sino que desea difundir “un movimiento más amplio” dentro de la gran distribución. Por el momento, es difícil estimar si el movimiento será seguido por otras tiendas, ¡pero eso es todo lo que queremos!

Fuente: La Releve et la Peste

Los compuestos volátiles derivados de productos domésticos contaminan tanto como los vehículos

Los COV contribuyen a la formación de ozono y de las partículas finas del aire que constituyen el smog. Históricamente, los vehículos han sido los principales responsables de su presencia, junto con otros contaminantes como los óxidos de nitrógeno. Pero ahora, niveles significativos de esos compuestos también proceden de productos domésticos y comerciales de uso común, según un artículo publicado en Science. [iStock/ Ramon Carretero]

Ahora, en las ciudades americanas y europeas, las sustancias químicas volátiles procedentes de productos de limpieza y cuidado personal, perfumes, pinturas y pesticidas contribuyen a ciertos tipos de contaminación del aire tanto como los automóviles y los camiones; un hallazgo que sorprendió incluso a los propios autores del estudio.

Los compuestos orgánicos volátiles (COV) contribuyen a la formación de ozono y de las partículas finas del aire que constituyen el esmog (la suciedad de la atmósfera urbana), que está relacionado con problemas de salud, desde el asma hasta enfermedades cardíacas. Históricamente, los automóviles y los camiones han sido los principales responsables de la presencia de estos compuestos, junto con otros contaminantes como los óxidos de nitrógeno. Pero ahora, niveles significativos de compuestos orgánicos volátiles también proceden de los productos domésticos y comerciales de uso común, según un artículo publicado el 15 de febrero en Science.

«Las consecuencias de los productos que uso por la mañana para prepararme para el trabajo son comparables a las emisiones que salen del tubo de escape de mi automóvil», explica Brian McDonald, investigador de la Administración Nacional de la Atmósfera y los Océanos (NOAA), quien dirigió el trabajo. «Creo que eso es lo que sorprende a mucha gente.»

Durante los últimos cincuenta años, las normativas dirigidas a producir vehículos más limpios han reducido de forma importante sus emisiones. Sin embargo, en ciudades notoriamente tóxicas, como Los Ángeles, todavía luchan por cumplir con los estándares de calidad del aire. En 2010, en un extenso esfuerzo de muestreo del aire de la ciudad por parte de la NOAA, se encontraron niveles sorprendentemente altos de ciertos compuestos orgánicos volátiles, los cuales no podían vincularse a los vehículos. Entonces, McDonald y su equipo se propusieron rastrear otras posibles fuentes de contaminación.

Husmeando la fuente

Los investigadores usaron datos oficiales, resultados experimentales y muestras de aire en espacios interiores y exteriores para probar su hipótesis: que los productos químicos contribuyen al esmog. «Tuvimos que recopilar una cantidad abrumadora de pruebas para poder concluir que estas fuentes son importantes», añade McDonald.

Asimismo, el equipo utilizó datos recopilados por la Junta de Recursos del Aire de California sobre la composición química de artículos de uso diario, como productos de limpieza para el hogar, líquidos para los lavados en seco, quitaesmaltes y tintas de impresión. Luego analizaron sus muestras de aire para una amplia gama de compuestos que probablemente se originaron a partir de estos productos. Los investigadores también calcularon la proporción de compuestos orgánicos volátiles de productos, como jabones y productos de limpieza, que terminan en el aire en vez de ser arrastrados por el desagüe.

Según Jessica Gilman, investigadora de la NOAA y coautora del estudio, estos productos químicos difieren de las emisiones de los vehículos de una manera importante. «Están diseñados para evaporarse. Una vez en el aire, los compuestos pueden escapar al exterior, donde una serie de reacciones los transforma en ozono y partículas finas», explica.

El estudio centra la atención en un objetivo emergente para los responsables de diseñar las normativas de contaminación del aire, explica Frank Gilliland, investigador de la Universidad del Sur de California y autor principal de un estudio epidemiológico a largo plazo sobre el impacto de la contaminación atmosférica en la salud infantil. Pero, según el científico, los combustibles fósiles siguen siendo una fuente importante de contaminación. «Todavía se producen efectos sobre la salud, incluso con los camiones diésel modernos. Nos queda mucho por hacer para mejorar las estrategias tradicionales de control de la combustión de combustibles fósiles», concluye Gilliland.

Cally Carswell/Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con el permiso de Nature Research Group.

La contaminación lumínica modifica la polinización de las plantas

Las lámparas LED son las que más contaminación lumínica producen, el estudio determinó que los polinizadores nocturnos no visitan las plantas cerca de una fuente de luz artificial. La noche en todo el mundo ha dejado de ser oscura.

Las noches dejaron de ser oscuras en muchos lugares de la Tierra. Las imágenes satelitales muestran que en las regiones en el mundo en donde es de noche, la luz artificial es cada vez más fuerte. Industrias, políticas de seguridad y la presencia humana en urbanizaciones cada vez más invasivas crean una contaminación lumínica que altera los procesos naturales de las plantas, como la polinización.

Investigadores de la Universidad de Berna (Suiza) han detectado que la contaminación lumínica afecta a la polinización nocturna lo que conlleva a una reducción en los frutos, que por ejemplo, pueda dar una planta. El estudio detectó que esta disminución no puede ser equilibrada por los polinizadores diurnos. El hecho de que las noches ya no sean tan oscuras modifica la naturaleza.

En los últimos veinte años han aumentado un 70% en todo el mundo las emisiones lumínicas. Este hecho ha impactado en forma directa en el medio ambiente. El estudio realizado Eva Knop del Instituto de Ecología y Evolución de la Universidad de Berna demuestra por primera vez que la contaminación lumínica afecta a los polinizadores nocturnos, lo que limita el servicio natural que ofrecen. Demostraron que los polinizadores visitan más a las plantas que están en la oscuridad que aquellas que están iluminadas con luz artificial, siendo que cada vez son mayores las áreas con luz en la noche, el problema no es menor.

Las lámparas LED son las que más afectan a los polinizadores nocturnos, y son estas las que se están usando en todo el mundo debido al bajo consumo de energía, aunque esta reducción de costos trae como consecuencia una alternación del ciclo natural en la noche. La investigación comparó las visitas que tenían plantas que estaban en ambientes naturales oscuros y aquellas adentro de urbanizaciones, y determinó que los polinizadores nocturnos visitan un 62% menos a las plantas con luz artificial.

El dato no es menor porque al desequilibrio nocturno hay que sumar el diurno, insectos como las abejas, que son los polinizadores que se desarrollan con luz solar están muriendo por la presencia de agrotóxicos en las plantas y por la contaminación ambiental que existe en el aire. “Debe hacerse algo urgente con las emisiones de luz artificial en horas de la noche porque las consecuencias negativas son cada vez mayores para el medio ambiente”, advirtió Knop.

La Contaminación del Aire causará hasta 9 millones de muertes en 2060

La contaminación del aire causará de seis a nueve millones de muertes prematuras al año para 2060 y supondrá un coste del 1% del Producto Interior Bruto global (entorno 2,6 trillones de dólares al año) como consecuencia de bajas por enfermedad, gastos médicos y reducción de la producción agrícola, según los datos del informe sobre ‘Las Consecuencias Económicas de la Contaminación del Aire’ elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Este informe incluye las consecuencias económicas que acarreará la contaminación del aire en 2060 y que cifra en la reducción de los recursos económicos en alrededor de 330 millones de dólares por persona y el incremento de costes sanitarios relacionados con las enfermedades provocadas por la contaminación de los 21 billones de dólares cuantificados en 2015, a los 176 billones que supondrán en 2060. Además, el número de días de trabajo perdidos por las enfermedades vinculadas con la contaminación pasará de 1,2 billones a los 3,7.

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Las muertes prematuras que la contaminación del aire causó ya en 2010 se cifran en más de tres millones, siendo las personas mayores y los niños los más vulnerables. Las previsiones de la OCDE incluso triplican esta cifra en 44 años, con una media de una muerte prematura cada cuatro o cinco segundos, según el informe.

El mayor incremento de la tasa de mortalidad por la contaminación del aire se sitúa en China, Corea, India y Asia Central, en países como Uzbekistán, donde el incremento de la población y su concentración en ciudades implica un mayor número de personas expuestas a las emisiones producidas por el tráfico y las centrales eléctricas.

Según este informe, las tasas de fallecimiento por esta causa tienden a permanecer estables en Estados Unidos y se reducen considerablemente en Europa, en parte gracias a los esfuerzos para evolucionar hacia energías y transportes limpios.

El número de vidas truncadas por la contaminación del aire ya es terrible y su aumento potencial en las próximas décadas es aterrador. Si esto no es suficiente motivación para actuar, este informe muestra también el elevado coste económico que supondría no tomar medidas, declaró el director de Medio Ambiente de la OCDE, Simon Upton, durante la presentación del informe en la ‘8th Environment for Europe Ministerial Conference‘ en Batumi, Georgia. Hay que evitar que estos pronósticos se conviertan en realidad.

Por otra parte, la reducción en la producción agraria afectará a la mayoría de economías nacionales. Según el estudio, las regiones menos afectadas en este sentido serán Brasil, algunos países de América Latina y Rusia, lo que les otorgará ventaja competitiva en las exportaciones y, por tanto, ganancias económicas.

Fibrocemento (amianto), el asesino dormido

La pasada semana se presentaba ante la fiscalía una denuncia por la existencia de residuos de fibrocemento (amianto) al aire libre a tan solo 300 metros de las viviendas de la zona residencial del barrio del Polígono en Toledo.

En el escrito se advertía de los graves riesgos medioambientales y para la salud pública de estos vertidos, puesto que el amianto es un producto altamente cancerígeno si es inhalado, se denunciaba la existencia de diveros vertidos,  algunos de ellos en el cauce del arroyo Ramabujas que desemboca en el Tajo.

La denuncia fue presentada coincidiendo con el Día Mundial del Medio Ambiente por la Asociación de Vecinos El Tajo, la Plataforma de Toledo en defensa del Tajo, Ecologistas en Acción de Toledo e Izquierda Unida-Los Verdes de Toledo. Ponían en conocimiento la situación ante el fiscal jefe de la Sala de Medio Ambiente y Urbanismo de la Fiscalía General del Estado solicitando su actuación.

El problema del amianto

Este caso vuelve a poner de manifiesto la existencia del problema del amianto, un problema a menudo olvidado, silenciado y del que parece que algunos no quisieran  oír hablar. Estamos ante una cuestión mucho más importante de lo que las autoridades están dispuestas a reconocer, probablemente porque siguen sin ser capaces de afrontar soluciones en toda su complejidad.

Nos enfrentamos a residuos en vertederos incontrolados, como en este caso, a toneladas instaladas en los edificios de todas nuestras ciudades, y sobre todo, lo que es más dramático, a un goteo contante de muertes como consecuencia directa de la exposición laboral durante los años en los que su empleo estaba permitido.

En nuestra región existían varias empresas que empleaban esta fibra, dos de las más importantes fueron Ibertubo en Toledo y Uralita en Alcázar de San Juan. La factoría toledana llegó a tener casi doscientos trabajadores, hoy aquellos trabajadores viven con angustia su futuro tras muchos años expuestos al polvo del amianto.

De aquella planta que hace unos años fue desmantelada, siguiendo estrictas medidas de seguridad, siguen apareciendo hoy vertidos ilegales como el que se denuncia en esta ocasión, restos de amianto que fueron depositados ilegalmente por la fábrica Ibertubo en fincas privadas, dentro de zonas de dominio público en la zona del arroyo Ramabujas.

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Zona de los vertidos (eldiario.es)

Las secuelas de la exposición laboral

Son miles las personas que conviven con el miedo en el cuerpo, trabajadores que viven con la incertidumbre de desarrollar la enfermedad, una enfermedad terrible que acarrea gran sufrimiento, saben que no existe esperanza de curación. Ven como muchos de sus compañeros van enfermando, son conscientes de que la medicina lo único que puede hacer por ellos es vigilarles periódicamente por si la enfermedad se desencadena. Centenares de trabajadores en nuestro país participan en un programa nacional especial de seguimiento y vigilancia de su salud por haber estado expuestos al amianto pero ni siquiera se sabe realmente cuantas personas fueron expuestas.

La peligrosidad de estas fibras contenidas en el fibrocemento se acreditó en 1955, veintitrés años después el Parlamento Europeo declaraba el amianto como cancerígeno laboral, pero muchos estados fueron anestesiados por los lobbys industriales y financieros, hasta 1999 no se prohibirá en Europa.

El Estado español desoyó en 1984 las peticiones de los médicos de prohibir la utilización industrial del amianto tras detectar numerosos casos en los años 70, con el objetivo de evitar el coste económico y laboral de su supresión. La prohibición finalmente se llevó a cabo en 2002.º

Una situación insostenible

Una situación que motivó que continuasen siendo expuestos, tanto los trabajadores como poblaciones que vivían en las inmediaciones de estas fábricas de fibrocemento, tal es el caso del barrio residencial del Polígono en Toledo en el que el problema perdura como denuncian estos días.

Solo en Castilla -La Mancha, según datos del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, se tienen censadas 728 personas por exposición laboral continuada, la cifra estatal se eleva a casi 37.000, de estas aproximadamente el  90% están sometidas a programas de vigilancia de su salud (datos informe PIVISTEA de julio de 2013).

El informe recoge datos muy tétricos con frases como esta: “En los hombres el motivo de baja más frecuente en el registro es la muerte del trabajador”. Esta es la realidad del amianto. Las cifras no admiten paliativos, quizás por eso se emplean términos y eufemismos  médicos para referirse a los fallecidos indicando que se han producido “1.398 exitus”, es decir, que han fallecido 1.398 trabajadores y trabajadoras de los incluidos en el registro, de los cuales 33 fueron de Castilla –La Mancha.

Los riesgos del amianto

El fibrocemento y otros materiales de construcción muy populares, como la uralita fabricados a base de amianto, tienen un riesgo potencial de contaminación y para la salud muy alto. Mientras el material se encuentra en buen estado solo existe un riesgo latente, es cuando se deteriora o se fragmenta cuando se pueden desprender sus fibras. Las fibras de amianto pueden ser transportadas por el aire en forma de partículas que al entrar en las vías respiratorias pueden provocar cáncer de pulmón y más específicamente mesotelioma. El periodo de latencia es muy largo, de varios años, por lo que una persona expuesta a fibras de amianto puede tardar mucho tiempo en desarrollar síntomas lo que dificulta poder establecer una relación causa efecto. La enfermedad pulmonar crónica producida por la inhalación de fibras de amianto se denomina asbestosis, consiste en la irritación e inflamación del tejido pulmonar como consecuencia de la presencia de los asbestos o fibras del amianto en las vías respiratorias.  Los expertos aseguran que no hay un límite seguro de exposición, el único límite seguro para el amianto es cero, por eso está prohibido su empleo. En la actualidad, el mayor peligro de exposición se da en las personas que realizan demoliciones, mantenimiento y rehabilitaciones de edificios, que a menudo desconocen la existencia de este material.

restos de fibrocemento

 El  peligro en nuestras casas

En la construcción en España se lleva empleando amianto en el fibrocemento uy otros materiales desde principios del siglo XX, pero sobre todo en el periodo comprendido entre los años 60 y 85. Popularmente es conocido como URALITA y lo podemos encontrar en canalizaciones de agua, aislamientos, falsos techos, depósitos, cubiertas… Según datos del Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos España ha importado más de 2,6 millones de toneladas de este material para la construcción. Se trata de un monstruo dormido en los edificios de todas las ciudades de nuestro país del que se es poco consciente. Cualquiera debería preocuparse cuando emprende una reforma en su vivienda, por que el riesgo de que se produzca una exposición al amiento en edificios construidos durante esos años es significativo.

Igualmente en nuestras ciudades las redes de saneamiento de aguas y las de muchos edificios albergan tuberías de fibrocemento con fibras de amianto. Tras la aparición de algunos casos de afectados entre las plantillas de los servicios de mantenimiento de aguas los trabajadores son conscientes de los riesgos y exigen de sus empresas la adopción de medidas preventivas. El problema surge en determinadas subcontratas y en obras donde muchas veces ni siquiera se conoce que la tubería que están cortando con una radial es de amianto y que ese polvo puede acabar matándoles.

Es un asesino dormido, abandonado en vertederos, escondido en las vigas de nuestros edificios, no representa un riesgo inmediato en la mayoría de los casos. Pero cuando las fibras de amianto se desprenden son demasiado pequeñas para ser vistas y también demasiado peligrosas para ser ignoradas.

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Articulo publicado en el diario.es (ver aquí)

Fracturación hidráulica y contaminación del agua

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En Pensilvania, cuanto más cerca vive uno de un pozo utilizado para la obtención de gas natural mediante fracturación hidráulica (fracking) de pizarras subterráneas, más probable es que su agua potable esté contaminada con metano. Esta conclusión, incluida en un estudio publicado en junio en Proceedings of the National Academy of Sciences USA, constituye el primer paso para determinar si los procesos de fracturación hidráulica en la formación de pizarras Marcellus, presente en el subsuelo de gran parte del estado de Pensilvania, son los causantes de la contaminación del agua potable en esa región.

Robert Jackson, ingeniero químico de la Universidad de Duke, encontró metano en 115 de 141 pozos superficiales residenciales de agua potable. La concentración de metano en hogares a menos de kilómetro y medio de un pozo de fracturación era seis veces superior a la de los hogares más lejanos. Los isótopos y restos de etano en el metano indicaban que el gas no había sido creado por microorganismos en los acuíferos subterráneos, sino por calor y presión a cientos de metros de profundidad en la formación rocosa Marcellus, que varias empresas fracturan para liberar el gas y hacer que suba hasta la superficie por un pozo de extracción.

La mayoría de las fuentes de agua subterránea se sitúan a menos de cien metros de profundidad, pero si el recubrimiento protector de metal y hormigón en torno a un pozo de fracturación tuviese filtraciones, el metano podría escapar y afectar al agua subterránea. Sin embargo, el estudio no demuestra que los procesos de fracturación hayan contaminado pozos concretos de agua potable. «Mi objetivo no es acabar con la técnica», afirma Jackson. Las compañías de perforación suelen construir los pozos adecuadamente, señala, pero, al negar incluso la posibilidad de que algunos pozos puedan tener filtraciones, han socavado su propia credibilidad.

El próximo paso para demostrar si la fracturación ha contaminado o no pozos específicos de agua potable consiste en determinar si el metano de esos pozos viene de la formación Marcellus o de otros depósitos. Las compañías energéticas afirman que el gas puede filtrarse de forma natural desde capas muy profundas a través de fisuras en la roca y que, por lo tanto, determinar su origen no resulta fácil. No obstante, algunos científicos defienden que el análisis químico del gas puede revelar si subió burbujeando lentamente a través de cientos de metros de roca o rápidamente por un pozo con filtraciones. Jackson está analizando ahora muestras de metano con esa finalidad.

Otra forma de vincular las filtraciones de un pozo de fracturación con el agua contaminada de un pozo doméstico consiste en mostrar que el terreno entre ambos incluye itinerarios por los que podría fluir el gas. Primero, sin embargo, habría que identificar los pozos con filtraciones. Anthony Ingraffea, experto en fracturación hidráulica de la Universidad Cornell, está revisando minuciosamente los informes de inspección de la mayoría de los 41.311 pozos de gas perforados en Pensilvania desde enero de 2000. Hasta ahora, señala, parece ser que hay un «porcentaje mayor» de filtraciones en los pozos de fracturación de la formación Marcelus que en los pozos tradicionales de petróleo y gas perforados en otras formaciones. Las investigaciones deben continuar.

Más información en PNAS

7 millones de muertes cada año debidas a la contaminación atmosférica

En nuevas estimaciones publicadas hoy, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informa de que en 2012 unos 7 millones de personas murieron –una de cada ocho del total de muertes en el mundo- como consecuencia de la exposición a la contaminación atmosférica. Esta conclusión duplica con creces las estimaciones anteriores y confirma que la contaminación atmosférica constituye en la actualidad, por sí sola, el riesgo ambiental para la salud más importante del mundo. Si se redujera la contaminación atmosférica podrían salvarse millones de vidas.

 

Enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y cáncer

En particular, los nuevos datos revelan un vínculo más estrecho entre la exposición a la contaminación atmosférica en general y la del aire de interiores y las enfermedades cardiovasculares, como los accidentes cerebrovasculares y las cardiopatías isquémicas, así como entre la contaminación atmosférica y el cáncer. Esto es además de la función que desempeña la contaminación atmosférica en el desarrollo de enfermedades respiratorias, como las infecciones respiratorias agudas y las neumopatías obstructivas crónicas.

Las nuevas estimaciones no solo se deben a un conocimiento más amplio de las enfermedades provocadas por la contaminación atmosférica, sino también a una mejor evaluación de la exposición humana a los contaminantes atmosféricos gracias a mediciones y tecnología más avanzadas. Ello ha permitido a los científicos analizar más pormenorizadamente los riesgos para la salud a partir de una distribución demográfica más amplia que incluye ahora las zonas rurales, además de las urbanas.

Por regiones, los países de ingresos bajos y medianos en las Regiones de Asia Sudoriental y del Pacífico Occidental de la OMS soportaron la mayor carga relacionada con la contaminación en 2012, con un total de 3,3 millones de muertes vinculadas con la contaminación del aire de interiores y 2,6 millones de muertes relacionadas con la contaminación atmosférica.

 

Prévenir des maladies non transmissibles

«Limpiar el aire que respiramos impide el desarrollo de enfermedades no transmisibles y además reduce los riesgos de enfermedad entre las mujeres y los grupos vulnerables, como los niños y los ancianos», comenta la Dra. Flavia Bustreo, Subdirectora General de la OMS para la Salud de la Familia, la Mujer y el Niño. «Las mujeres y los niños pobres pagan un alto precio por la contaminación del aire de interiores puesto que pasan más tiempo en sus casa respirando los humos y el hollín de las cocinas de carbón y leña con fugas.»

En la evaluación se incluye el siguiente desglose de las muertes atribuidas a enfermedades específicas, lo que pone de relieve que la gran mayoría de las muertes vinculadas a la contaminación atmosférica se deben a enfermedades cardiovasculares:

Muertes debidas a la contaminación atmosférica – desglose por enfermedad:

  • 40% – cardiopatía isquémica;
  • 40% – accidente cerebrovascular;
  • 11% – neumopatía obstructiva crónica;
  • 6% – cáncer de pulmón; y
  • 3% – infección aguda de las vías respiratorias inferiores en los niños.

Muertes debidas a la contaminación del aire de interiores – desglose por enfermedad:

  • 34% – accidente cerebrovascular;
  • 26% – cardiopatía isquémica;
  • 22% – neumopatía obstructiva crónica;
  • 12% – infección aguda de las vías respiratorias inferiores en los niños; y
  • 6% – cáncer de pulmón;

Las nuevas estimaciones se basan en los últimos datos de la OMS sobre mortalidad de 2012 y en las pruebas de que la exposición a la contaminación atmosférica supone un riesgo para la salud. Las estimaciones de la exposición de las personas a la contaminación atmosférica en diferentes partes del mundo se formularon a través de una nueva cartografía de datos mundiales que incluía datos recabados por satélite, mediciones procedentes de la vigilancia en tierra y datos sobre emisiones contaminantes procedentes de fuentes fundamentales, así como de modelos sobre las pautas de desplazamiento de la contaminación en el aire.

 

Riesgos superiores a lo que previamente se pensaba

«Los riesgos debidos a la contaminación atmosférica son superiores a lo que previamente se pensaba o entendía, en especial para las cardiopatías y los accidentes cerebrovasculares», observa la Dra. María Neira, Directora del Departamento de la OMS de Salud Pública, Medio Ambiente y Determinantes Sociales de la Salud. «En la actualidad hay pocos riesgos que afecten tanto a la salud en el mundo como la contaminación atmosférica; las pruebas apunta a la necesidad de medidas concertadas para limpiar el aire que todos respiramos.»

Tras analizar los factores de riesgo y tener en cuenta las revisiones en la metodología, la OMS estima que la contaminación del aire de interiores tuvo que ver con 4,3 millones de muertes en 2012 en hogares en los que para cocinar se utilizan estufas de carbón, leña y biomasa. La nueva estimación se explica por la mejor información sobre la exposición a la contaminación entre los 2900 millones de personas que se calcula que viven en hogares en los que se utiliza leña, carbón o bosta como combustibles principales para cocinar, así como por las pruebas de que la contaminación atmosférica está relacionada con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y neumonías, y cánceres.

En el caso de la contaminación atmosférica, la OMS estima que en 2012 se produjeron 3,7 millones de muertes a causa de fuentes urbanas y rurales en todo el mundo.

 

Una consecuencia de políticas que no son sostenibles

Son muchas las personas expuestas a los dos tipos de contaminación: la atmosférica y la del aire de interiores. A causa de este solapamiento, la mortalidad atribuida a las dos fuentes no puede simplemente sumarse, de ahí la estimación total de unos 7 millones de muertes en 2012.

«La excesiva contaminación atmosférica es a menudo una consecuencia de políticas que no son sostenibles en sectores como el del transporte, la energía, la gestión de desechos y la industria pesada. En la mayoría de los casos, será también más económico a largo plazo aplicar estrategias que den prioridad a la salud debido al ahorro en los costos de la atención sanitaria, además de los beneficios para el clima», señala el Dr. Carlos Dora, Coordinador de la OMS en el Departamento de Salud Pública, Medio Ambiente y Determinantes Sociales de la Salud. «La OMS y los sectores de la salud desempeñan una función única para traducir las pruebas científicas sobre la contaminación atmosférica en políticas que pueden marcar la diferencia y aportar mejoras que salvarán vidas.»

La publicación de los datos de hoy es un salto importante en el avance de la hoja de ruta de la OMS para la prevención de las enfermedades relacionadas con la contaminación atmosférica. Ello supone la creación bajo los auspicios de la OMS de una plataforma mundial sobre la calidad del aire y la salud que permita generar mejores datos sobre las enfermedades relacionadas con la contaminación atmosférica y un apoyo más robusto para los países y ciudades mediante orientaciones, información y datos que demuestren los beneficios para la salud derivados de intervenciones fundamentales.

Este mismo año, la OMS publicará unas directrices sobre la calidad del aire de interiores en las que se aborda el uso de los combustibles domésticos, y se analizan los datos sobre la exposición a la contaminación atmosférica en general y la del aire de interiores y la mortalidad conexa, además de la información actualizada sobre las mediciones de la calidad del aire en 1600 ciudades de todas las regiones del mundo.

 

Para más información puede ponerse en contacto con:

Tarik Jasarevic
Departamento de Comunicaciones, OMS
Móvil: +41 79 367 6214
Tel.: +41 22 791 5099
Correo electrónico: jasarevict@who.int

Glenn Thomas
Departamento de Comunicaciones, OMS
Tel.: +41 22 791 3983
Móvil: +41 79 509 0677
Correo electrónico: thomasg@who.int

Nada Osseiran
Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente, OMS.
Tel.: +41 22 791 4475
Móvil: +4179 445 1624
Correo electrónico: osseirann@who.int

 

La contaminación del aire y acústica aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular

Tanto la contaminación atmosférica de partículas finas como la contaminación acústica pueden aumentar el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular, según concluyen investigadores alemanes que han llevado a cabo un gran estudio poblacional, en el que ambos factores se consideraron al mismo tiempo y que presentarán en la Conferencia Internacional de la Sociedad Americana del Tórax, que se celebra en Filadelfia (Estados Unidos).

“Muchos estudios han analizado la contaminación del aire, mientras que otros han estudiado la contaminación acústica –dijo la líder del estudio, Barbara Hoffmann, profesora de Epidemiología Ambiental en el Instituto UITA Leibniz de Investigación de Medicina Ambiental, en Alemania–. Este estudio se centró en las dos al mismo tiempo y encontró que cada forma de contaminación se asoció de forma independiente con la aterosclerosis subclínica”.

“Este estudio es importante porque se dice que tanto la contaminación del aire como la contaminación acústica constituyen importantes problemas de salud”, resaltó el doctor Philip Harber, profesor de Salud Pública en la Universidad de Arizona (Estados Unidos), que no participó en la investigación.

“En el pasado, algunos estudios de contaminación del aire han sido descartados porque decían que era probable que la contaminación acústica causara el daño y viceversa. Ahora sabemos que las personas que viven cerca de autopistas, por ejemplo, están siendo perjudicadas por la contaminación del aire y por la contaminación acústica”, agrega.

Utilizando los datos del estudio Nixdorf Recall Heinz, un estudio poblacional en curso de tres ciudades vecinas en la región alemana de Ruhr, Hoffmann y sus colegas evaluaron la exposición a largo plazo a las partículas finas con un diámetro aerodinámico <2,5 micras (PM 2,5) y la exposición prolongada al ruido del tráfico en 4.238 participantes en el estudio (con una edad media de60 años y un 49,9 por ciento de varones).

La exposición a los contaminantes del aire se calculó utilizando la ‘EURopea Disperson sobre contaminación del aire o el modelo ‘EURAD’ mientras la exposición al ruido del tráfico se evaluó utilizando modelos de los niveles de ruido del tráfico exterior de la Unión Europea, que se cuantificaron como exposición media de 24 horas ponderada (Lden) y exposición nocturna (Lnight).

Para determinar la asociación entre las dos variables de riesgo cardiovascular, los investigadores analizaron la calcificación de la aorta torácica (TAC, en sus siglas en inglés), una medida de la aterosclerosis subclínica. TAC se cuantificó usando tomografía computarizada por haz de electrones sin contraste y mediante regresión lineal múltiple, los investigadores controlaron otros factores de riesgo cardiovascular (edad, género, educación, desempleo, consumo de tabaco, historia y exposición al humo ambiental del tabaco, actividad física, consumo de alcohol e índice de masa corporal).

Después de controlar por estas variables, los científicos encontraron que la contaminación atmosférica de partículas finas se asoció con un aumento de un 19,9 por ciento en la carga de TAC por 2,4 microgramos/m3. Para poner este aumento en perspectiva, los autores señalan que la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos ha revisado recientemente el límite global a la baja desde 15 a 12 microgramos/m3.

Los investigadores también encontraron que la contaminación del ruido del tráfico nocturno aumentó la carga de TAC en un 8 por ciento por 5 dB. (Un salón promedio tendría típicamente un nivel de ruido de unos 40 decibelios con ponderación, o decibelios (A), una expresión de la intensidad relativa de los sonidos percibidos por el oído humano, mientras que el tráfico por carretera ocupada generaría cerca de 70-80 decibelios (A). La media de exposición al ruido del tráfico más de 24 horas no se asoció con un aumento de TAC.

Entre los subgrupos de los participantes, los investigadores hallaron asociaciones más fuertes: la interacción de las PM 2,5 y la TAC fue más clara entre los individuos menores de 65 años, con enfermedad coronaria prevalente y los que tomaban estatinas, mientras el efecto de Lnight fue más fuerte en los participantes que no eran obesos, no tenía la enfermedad arterial coronaria y no tomaban estatinas.

Aunque el diseño transversal del estudio limita la interpretación causal de los datos, el doctor Hoffmann cree que “las exposiciones parecen ser importantes y ambas deben ser consideradas”. Este investigador adelantó que su grupo de investigación tiene previsto llevar a cabo un análisis longitudinal de medidas de TAC repetidas en el tiempo.

¿Contaminación dentro de tu propia cocina?

La calidad del aire en tu hogar puede ser tres veces más nocivo que el que respiras a diario en las calles.

Científicos de la Universidad de Sheffield compararon la calidad del aire de tres casas para una investigación que determinaría los niveles de agentes contaminantes en cada una.

La primera casa, de características rurales, utilizó una estufa eléctrica y estaba localizada en Heathersage, un pueblo a unos 10 kilómetros al oeste de Sheffield; las otras dos se localizaban en la ciudad, una en el centro de ésta y la otra al lado de una carretera muy transitada.

Los científicos tomaron muestras de calidad del aire del exterior y del interior de los hogares durante un período de cuatro semanas.

En la casa más alejada de la ciudad y con estufa eléctrica, los niveles de monóxido de carbono resultaron muy bajos, mientras que en las otras dos casas resultaron tres veces más altos en comparación a la primera.

La investigación se centró en los contaminantes que presentan los mayores riesgos para las personas mayores y personas con problemas respiratorios o cardiovasculares, incluidos los compuestos orgánicos volátiles y partículas sólidas suficientemente pequeñas como para penetrar en los pulmones.

Actualmente no hay normas establecidas para los niveles de seguridad en el hogar, por lo que los científicos recomiendan no utilizar desodorantes artificiales ni productos abrasivos de limpieza, ya que éstos también contribuyen a la contaminación dentro del hogar.

 

Mas inforación (en inglés) aquí