Una casa de cob en Zaragoza

En otoño de 2007 vinieron los clientes a verme con la idea de hacerse una casa de barro en la provincia de Zaragoza. Habían estado mirando la posibilidad de hacerla en adobe. Habían hablado con una fábrica de ladrillos para los adobes y con un constructor local para la colocación, pero no estaban del todo convencidos del resultado de sus gestiones.

Aquí planteamos el tema del cob, miramos algunos libros y les gustó la idea de los muros monolíticos, así como el hecho de que el tema del material fuera más simple y lo llevara la misma persona. Con el cob el barro se pisa y se coloca, se seca en el muro y se corta. No hay que hacer bloques, secarlos, voltearlos, apilarlos, almacenarlos, transportarlos y colocarlos.

Me pusieron todas las facilidades del mundo: ellos se encargaban de excavación y cimientos, me proporcionaban acceso a agua y electricidad, caseta de herramientas y me buscaban casa para alquilar en el pueblo. Yo estaba pasando por un momento muy complicado en la vida, así que agradecí enormemente ese esfuerzo. Al cabo de un mes presenté presupuesto, que me aprobaron y nos pusimos a ultimar detalles.

La parte técnica la llevaba María Figols, arquitecta técnica, que hizo un gran trabajo interpretando las intenciones de los clientes y escuchando al constructor (yo, vaya) sobre la puesta en obra.

Empecé la obra a primeros de Abril de 2008. Los cimientos estaban hechos a nivel de suelo y los desagües y la toma de aire para la estufa colocados. La casa está en una era sobre roca por lo que no pusimos ni ferralla ni mallazos.

El primer mes estuve yo solo, colocando el zócalo de piedra a doble cara y relleno de hormigón, para gran entretenimiento de los paisanos, que veían mucho solar para tan poca brigada.

Interior casa de cob

Durante este tiempo busqué la tierra para los muros de cob, que al final resultó ser básicamente limo con algo de arcilla, así que tras hacer varias pruebas de campo saqué una proporción de un 60% de tierra, un 40% de arena y toda la paja larga que tomase, todo estabilizado con alrededor del 5% de cal en forma de hidróxido en polvo que añadíamos sin más en cada capa al llenar la pileta. Ésta era un agujero excavado en el suelo de unos 3 m3 que llenábamos cada tarde con 2 m3 de material, echábamos agua con ganas y dejábamos reposando hasta la mañana siguiente en que lo pisábamos y colocábamos en el muro.

El pisado lo hizo primero Abdel, un bereber de Nador, naturalizado mallorquín, y con él levanté hasta el forjado del primer piso, unos 70 m3 de los alrededor de 100 que tiene la casa acabada. El mes de Agosto paramos y en septiembre los marroquíes estaban de Ramadán y costó recuperar el ritmo. Para entonces Jamal, también bereber y hombre de excesos, se unió a la brigada aportando una enorme capacidad de trabajo y buen humor. Aquel fue un otoño extremadamente lluvioso y frío. En noviembre llegó el desastre: la combinación de lluvias constantes y heladas de -10 °C crearon dos cuñas de hielo en los astiales de cob. Uno se derrumbó y el otro optamos por tirarlo ante la posibilidad de que 4 toneladas de barro húmedo cayeran hacia el tejado del vecino.

En total fueron unos 6 m3, sobre el papel no es mucho, pero lo vivimos como una catástrofe. No podíamos seguir con el cob, y con los clientes decidimos cortar el cob por lo sano y recuperar la altura de los astiales con adobes reciclados que embutíamos en una matriz de cob. Y funcionó. A mediados de Diciembre estaban los muros listos para recibir el tejado, si seguía lloviendo cerraríamos la obra hasta la primavera, si teníamos una semana entera de sol podríamos cargar los muros. La tuvimos. El día antes de Nochebuena montamos toda la estructura del tejado con ayuda de una grúa. Las vigas, a pesar de que los clientes se habían esmerado en que fueran de gran calidad, C-24 y certificadas FSC, estaban penosamente reviradas.

Interior casa de cob

A mediados de Enero el tejado estaba con el celenit de 5 cms atornillado a las vigas y 8 cms de corcho encima; con el “tyvek” colocado y la teja sin poner pero pisando el “tyvek” para que no se volara. Abdel estaba con su familia, Jamal se fue con su novia y yo me quedé dando el yeso. Habíamos estado buscando gente para darlo, no queríamos yeso mecanizado, sino yeso dado a mano, pero no encontramos a nadie de confianza y al final lo dí yo, y disfruté dándolo a pesar del frío.

En primavera regresó Jamal y acabamos el tejado. Y ahí tuvimos el segundo momento duro de la obra: habíamos decidido no colocar un tirante de la estructura y nos dimos cuenta que habíamos perdido rigidez en el tejado. Fueron no más de 24 horas de crisis, con un disgusto de muerte, pero al final los problemas hay que solucionarlos y el herrero nos hizo un tirante de hierro bien elegante que colocamos con alivio.

La electricidad se empotró hasta las cajas (qué gusto hacer rozas en paredes de barro) y desde allí en exterior hasta el punto de luz. El agua, toda en cobre y en exterior, y los desagües por el suelo, nunca dentro de los muros de barro.

Para los revocos de cal en exterior regresó Abdel, que hizo un excelente trabajo. Dimos dos capas: enfoscado y enlucido. La cal la apagábamos en el sitio y la teníamos al menos 24 horas reposando. Se repretaron ambas capas con llanas de teca.

Para el suelo del primer piso optamos por tarima atornillada al celenit de 5 cms que pusimos sobre las vigas, pero el celenit no tiene consistencia para aguantar el atornillado y al final funciona como tarima flotante. En el tejado pusimos teja vieja recuperada cogida con barro. Para el suelo de la planta baja optamos por un suelo continuo de mortero de nivelación, pero el suelo de hormigón sobre el que lo echamos tenía grandes desniveles y al final salió caro.

La carpintería la hizo un artesano muy diestro de Huesca, que no pilló a la primera que ésta no era una obra típica con subcontratas donde cada uno tira por lo suyo y el de atrás que arree, y hubo alguna tirantez, pero al final aún nos echamos unas risas.

El equipo del Pladur fue algo excepcional: serios, resolutivos, puntuales, limpios y metódicos hasta la exageración. Fue una delicia trabajar con ellos. Toda la tabiquería interior se realizó en Pladur con aislante de lana de oveja de Navarra y sobre un zócalo de ladrillo para evitar humedades.

Los vierteaguas son todos de pizarra. Miramos la posibilidad de pedirlos a medida pero era carísimo y al final los cortamos y colocamos en obra desde losetas de 40 x 60.

Toda la madera se pintó con aceites naturales de EcoQuimia tanto en interior como en exterior. Los barnices para los suelos se compraron a Biofa, el de arriba con barniz para tarima y el de abajo con aceites para superficies minerales. Todas las paredes interiores se pintaron con Optil, de Livos; y para el exterior dimos pintura al silicato casera, hecha a base de mezclar silicato en polvo y pigmentos con agua. Fue un dolor: al no tener ligante era muy difícil de dar. No lo vuelvo a hacer. El celenit en los techos se pintó desde abajo con jalbegue (lechada de cal con harina de cuarzo, aceite de linaza crudo y cloruro cálcico) para blanquearlo y para conseguir una textura más interesante.

En Julio de 2009 acabamos el trabajo. Sin duda la obra que más he disfrutado haciendo. Los clientes desde el primer día hasta el último supieron crear un ambiente de confianza y buen rollo que redundó en todos los implicados y en el mismo edificio. La ejecución de la obra discurrió impecable, era un sitio limpio y agradable con buen ambiente donde se hacían bromas y se oía la radio de fondo mientras se trabajaba de forma eficiente. Y conservo a día de hoy la amistad tanto de clientes como de trabajadores. Un lujo y una hermosa casa de cob.

Ficha técnica

Fecha de terminación: 

01- 08- 09

Tipología:

Vivienda unifamiliar rural en casco urbano

Ubicación:

Comarca de Ariza, Zaragoza

Superfície construída:

171,07 m2

M2 útiles: 

113,07

N° de plantas:

2

Promotores:

Pedro Santisteve y Ana Marco

 Proyecto:

María Fígols (Arquitecta Técnica)

Constructor: 

Mateu Ortoneda

Carpintería: 

Juan Carlos Taylor

Sistema constructivo:

Muros de carga de cob y cercha de madera sobre columnas y jácena central.

 

Construyendo en cob en invierno; una dura prueba

El mejor libro de cob

Un muro de jardín con Cob

cobUn sistema de construcción ancestral con tierra cruda, de origen anglosajón y que cuenta con muchos seguidores.

Tras comprobar que el muro de ladrillo que separaba las dos viviendas principales en el Sekoya Center1 no daba muestras de permanecer en pie durante mucho más tiempo, surgió la oportunidad de realizar un proyecto que llevábamos germinando en nuestras mentes desde hacia ya un largo periodo de tiempo: la construcción de un muro jardín hecho con cob.

¿Qué es cob?

Muchos sabréis lo que es cob, pero para los que estáis escuchando por primera vez esta palabra, de origen anglosajón, aquí va una breve explicación: La palabra “cob” proviene de una antigua raíz del inglés que significa “bulto o masa redondeada”. En esta técnica se utilizan las manos y los pies para mezclar y formar trozos de tierra arcillosa mezclada con arena y paja. Es muy fácil de aprender y sus componentes son muy baratos y fáciles de conseguir.

Snail Cabin. Autoconstrucción de una casa en cob

feet-cob-bigSnail Cabin es una casa que crece desde la tierra, hecha en cob o adobe monolítico. Construida por voluntarios y por menos de 5.000 euros, el proyecto demuestra la posibilidad del diseño ecológico y la autoconstrucción.

Hace dos años adquirimos  un terreno a una hora de la ciudad, en un pueblo con cinco habitantes, una capilla en ruinas y una vista Zen del océano. Sería un lugar donde llevar a la práctica las ideas del diseño ecológico. También soñábamos con traer vida a una aldea moribunda, plantar una semilla que, con tiempo, crecería en una comunidad de personas con ideas afines: un lugar donde vivir con la naturaleza, y aprender de ella. En términos prácticos, planteamos construir una casa ecológica y centro de estudios, y convertir el resto del terreno en bosque comestible o bosque jardín: ecosistema semi-natural que combina diversidad y alta productividad con bajo mantenimiento.

En primer lugar, decidimos hacernos una pequeña casa, donde vivir el tiempo necesario para construir la casa-centro, y que posteriormente se convertiría en alojamiento para invitados. Aunque no somos ni queremos ser constructores profesionales, nos empeñamos en el reto de autoconstruir la casa con la ayuda de amigos, familiares y voluntarios. El motivo principal de esta decisión no fue ahorrar dinero, sino aprender y compartir la experiencia de crear una casa con nuestras propias manos.

Un principio del diseño ecológico es empezar con lo que ya existe en el lugar. En cuanto a materiales para la construcción, aparte de un poco de piedra caliza (el material de las casas antiguas de la zona), lo que había en el terreno era mucha tierra arcillosa. El libro The Hand Sculpted House  me convenció de que nuestra casa podía crecer de la misma tierra, utilizando la técnica llamada cob.

Nace Snail Cabin

Dado que no teníamos experiencia en construcción, decidimos contactar con un experto, Coenraad Rogmans de House Alive en Oregon, EEUU (donde tuvo lugar el “renacimiento del cob” en los años 90). Con sus consejos hice un diseño inspirado en la concha del caracol (snail en inglés). Proyecté un casa redonda de apenas 15 m2, con un muro exterior en forma de espiral, loft para dormir, chimenea abierta, una pequeña cocina, ventanas grandes al sur, y tejado verde.

Organizamos un taller de diez días que tuvo lugar en abril del 2006. Vinieron 20 personas de más de seis países para aprender a construir, desde los cimientos, una casa en cob. Pasamos los días pisando cob sobre lonas y aplicándolo en el muro, y las noches con charlas o sentados alrededor del fuego. Fue una experiencia intensa y enriquecedora, que enfocó mucha energía en el proyecto – aunque también implicó muchísimo trabajo: contactar con la gente, organizar la comida y el alojamiento, preparar el lugar, obtener herramientas y materiales…

Con tantas manos en la obra, imaginamos que la casa se iba a terminar en diez días. Me quedé bastante desanimado al ver partir a los participantes, dejando la pared de la casa sin apenas haber llegado a la mitad de su altura final. Durante los siguientes meses descubrimos que Snail Cabin ya contaba con muchos amigos. Muchos fines de semana venía gente dispuesta a ayudar. Otros días trabajaba sólo, ayudado por el sol y el viento, que secaban el cob rápidamente.

La segunda mitad del muro (incluyendo las ventanas y el suelo del loft) nos llevó los fines de semana de mayo, junio y julio – unos 60 días-persona para mezclar y aplicar 7,5 m3 de cob. Mezclando todo a pie, y teniendo en cuenta que había que subir una cuesta con la arena y la tierra en carretillas.

 

Casa de cob

En otoño del 2007 vinieron a verme los clientes con la idea de hacerse una casa de barro en la  provincia de zaragoza. Habían estado mirando la posibilidad de hacerla en adobe. Habían hablado con una fábrica de ladrillos para los adobes y con un constructor local para la colocación, pero no estában del todo convencidos del resultado de sus gestiones. Aquí planteamos el tema del cob, miramos algunos libros y les gustó la idea de los muros monolíticos, así como el hecho de que el tema del material fuera más simple y lo llevara la misma persona. El barro se pisa y se coloca, se seca en el muro y se corta. No hay que hacer bloques, secarlos, voltearlos, apilarlos, almacenarlos, transportarlos y colocarlos. Me pusieron todas las facilidades del mundo: ellos se encargaban de la excavación y cimientos; me proporcionaban acceso a agua y electricidad, caseta de herramientas y me buscaban casa para alquilar en el pueblo.

Empecé la obra en Abril del 2008. Los cimientos estaban hechos a nivel de suelo y los desagües y la toma de aire para la estufa colocados, la casa está sobre una roca, por lo que no pusimos ni ferralla ni mallazos.

El primer mes estuve yo solo, colocando el zócalo de piedra a doble cara y relleno de hormigón, para gran entretenimiento de los paisanos, que veían mucho solar para tan poca brigada.

Construyendo en cob en invierno; una dura prueba

Construyendo cob. Aquí unas fotos de la casa que estoy construyendo en un pueblecito entre Castilla y Aragón. Estas fotos son del pasado viernes. Un día soleado en un invierno espantoso. El viernes por fin pudimos acabar el tejado, poner el tyvek y ahora me voy a pasar el febrero dando yeso y haciendo acabados interiores.

 

Construyendo una casa de cobConstruyendo una casa de cobConstruyendo una casa de cob

Vaya un año malo hemos tenido, que frio hemos pasado.
Los de la foto somos el dueño de la casa, yo y mi ultimo operario. Ahora este esta en Salamanca llevando un locutorio.

Hemos pasado 4 meses juntos y nos hemos contado la vida del derecho y del revés. Me gusta lo de estar ahi solo dando yeso y escuchando la radio como una meditacion, pero me acordare muchos días de el.


Otros artículos
Puedes ver la casa terminada aquí: