Nº 52 EcoHabitar. Editorial

Decepciona, una vez más,  la incapacidad de los gobiernos para llegar a un acuerdo en la cumbre de Marrakech, después de casi un año de las buenas intenciones que parecían existir en París. Nuestros representantes (¿?) han sido incapaces de cerrar asuntos como la financiación para solucionar el problema del cambio climático, una de las losas más pesadas que ahora mismo pende sobre nosotros y las nuevas generaciones. Se esperaba definir una hoja de ruta para disponer los 100.000 millones de dólares anuales para el fondo verde o el desarrollo de un fondo que permitiera afrontar las pérdidas y los daños producidos. Sin embargo, como quedó patente en el último plenario, estamos todavía muy lejos de poder concluir estos debates ya que los países ricos no parecen dispuestos a mover ficha para disponer la provisión de fondos necesarios.

Una vez más se ha visto que lo que pretenden los gobiernos y las grandes corporaciones que los sustentan es, simplemente, un lavado de cara con soluciones que, como mucho, parchean el acuciante problema que nos ha caído encima por la desidia, principalmente de los gobiernos de los países más contaminantes.

Un buen número de expositores (charlatanes vendedores de crecepelo), en torno a la cumbre, presentaban soluciones tecnológicas y actuaciones que son solo un parche para seguir sin que nada sustancial cambie. Hubo varias presentaciones por parte de multinacionales expertas en el “greenwasing” de la lucha contra el calentamiento global, incluidas compañías cementeras, bancos, grupos del sector energético, empresas del holding propiedad de la familia real marroquí e incluso la armamentística francesa Thales.

Decía Javier Andaluz, responsable de cambio climático de Ecologistas en Acción: “El objetivo de estos representantes empresariales es la promoción de falsas soluciones que no han demostrado su eficacia para luchar contra el cambio climático, como la captura y el almacenamiento de carbono, la especulación sobre bosques y sumideros o la financiarización de la lucha climática. Mientras que aspectos como los derechos humanos, la justicia climática o la responsabilidad histórica son sistemáticamente ignorados”.

Mientras, el cambio climático sigue y se agrava. El eurodiputado de EQUO, Florent Marcellesi, recordó que “a día de hoy las temperaturas subirán más de 3 grados; muy por encima de los 1,5 grados acordados en París”, y criticó el papel de Rajoy en esta cumbre porque “su viaje parece más motivado por el afán de hacerse la foto que de cambiar la nefasta política energética y climática de estos últimos cuatro años (…), una señal equivocada en un momento político relevante”.

Sin duda, una vez más el capitalismo más casposo ha salido victorioso de este “paripé climático” en el que el propio gobierno anfitrión, el marroquí, ha puesto todos los impedimentos posibles para evitar que la sociedad civil pueda estar representada en la cumbre, incluso atacando directamente a las organizaciones locales que vieron revocada su personalidad jurídica meses antes de la COP.

Y es precisamente ahí, en la sociedad civil, donde más conciencia hay en torno al cambio climático y donde más cambios están ocurriendo hacia una civilización más justa y respetuosa.

Toni Marín
Director de EcoHabitar

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El edificio de madera más alto del mundo

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El estudio de arquitectura Michael Green Architecture (MGA) y la ingeniería DVVD  se han asociado con la promotora REI de París para desarrollar el edificio más alto de madera del mundo y que se construirá en París. La propuesta de cero carbono, se ha desarrollado como parte del innovador proyecto de  réinventer París quetiene como objetivo aliviar los problemas de vivienda urbana de la ciudad.

“Nuestro objetivo es que a través de la innovación, el contacto social juvenil y la construcción de la comunidad, crear un diseño singular e importante para París”, comentó Michael Green, director de MGA. “Así como Gustave Eiffel  hizo añicos nuestra concepción de lo que era posible hace un siglo y medio, este proyecto puede empujar hacia la innovación en madera como Francia a la vanguardia. El proyecto de este edificio de madera en el bario de Pershing es el momento perfecto para que París pueda abrazar la próxima era de la arquitectura”.556cb66ee58ece956600001a_mga-proposes-world-s-tallest-wood-building-in-paris_mga_paris_wood_bike_ramp_vignette_lowres

La torre de 35 pisos, denominada “Baobab”, pone un mayor énfasis en la comunidad. Con una mezcla estratégica de mercado y de vivienda social, cuenta con un hotel de estudiantes, espacios para la agricultura urbana, una estación de autobuses y otros servicios, la propuesta aspira a “promover la visión de la ciudad para una metrópoli unida y vibrante ”  y definen la próxima era de edificio urbano.

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MGA se hizo famoso por su afán de realizar edificios de madera de altura, después de publicar un informe que describe los beneficios  de la construcción con madera. Como se suele decir, “La madera es el único material de construcción en carbono neutral que puede reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y, de hecho secuestrar carbono en los edificios. Los materiales de madera utilizados almacenarían unas  3,700 toneladas métricas de dióxido de carbono – el equivalente a mantener 2.207 coches en la carretera durante un año, o el funcionamiento de un hogar para 982 años ( Fuente: WoodWorks Wood Products Consejo Calculadora de carbono ) “.

Las propuestas preseleccionadas para el  proyecto reinventar París  se  que se anunciará en el verano de 2015.

Fuente: archdaily.com

Pozos abandonados pueden ser ‘super-emisores’ de gases de efecto invernadero

efecto invernadero2Investigadores de la Universidad de Princeton han descubierto una fuente desconocida y posiblemente importante de gas metano con efecto invernadero para la atmósfera terrestre.

Luego de someter a prueba una muestra de pozos abandonados de gas y petróleo en el noroeste de Pennsylvania, los investigadores descubrieron que muchos de los numerosos pozos abandonados emitían cantidades significativas de metano. Debido a que existen tantos pozos abandonados en todo el país (un estudio reciente de la Universidad de Stanford llegó a la conclusión de que existen aproximadamente 3 millones de pozos abandonados en EE. UU.) los investigadores consideran que el aporte total de los pozos emisores de metano podrían ser significativa.

Los investigadores afirmaron que sus hallazgos determinaron la necesidad de realizar mediciones a lo largo de una amplia variedad de regiones en Pennsylvania y también en otros estados con una larga tradición en la explotación de gas y petróleo como California y Texas.

“La investigación indica que se trata de una fuente de metano que no debe ser ignorada,” dijo Michael Celia, profesor de Estudios ambientales en Theodore Shelton Pitney y de ingeniería civil y ambiental en Princeton. “Necesitamos determinar el nivel de importancia considerando una base más amplia.”

El metano es la forma no procesada del gas natural. Los científicos dicen que después del dióxido de carbono, el metano es el más importante gas de efecto invernadero, fenómeno según el cual los gases de la atmósfera retienen calor que de otro modo la tierra irradiaría.

En comparación el metano tiene aproximadamente 20 veces el efecto de atrapar el calor que el dióxido de carbono. El metano se produce de manera natural, en procesos que incluyen la descomposición y actividades humanas como rellenos sanitarios y producción de gas y petróleo.

Aunque las empresas de gas y petróleo trabajan para minimizar la cantidad de metano que emiten esas operaciones, casi no prestan atención a los pozos que perforaron décadas atrás. Estos pozos, algunos de los cuales se remontan al siglo XIX, generalmente han sido abandonados y no figuran en los registros oficiales.

Mary Kang, quien entonces trabajaba en su doctorado en ingeniería civil y ambiental en Princeton, comenzó a estudiar las emisiones de metano de los antiguos pozos luego de investigar técnicas para almacenar dióxido de carbono inyectándolo en las profundidades de la tierra. Mientras analizaba las maneras en que el dióxido de carbono podría escapar de su lugar de almacenamiento subterráneo, Kang se preguntaba acerca de los efectos de las emisiones de metano de los pozos abandonados.

 “Estaba buscando datos, pero no existían,” dijo Kang, ahora investigadora de postdoctorado en Stanford.

 En un artículo publicado el 8 de diciembre en Proceedings de la Academia nacional de Ciencias, los investigadores describen cómo eligieron 19 pozos en los condados vecinos de McKean y Potter en el noroeste de Pennsylvania. Los pozos elegidos fueron abandonados, y no existen registros sobre su origen y condiciones. Sólo uno de los pozos figura en la lista estatal de pozos abandonados. Algunos de los pozos, que pueden parecer una tubería que surge del suelo, están ubicados en bosques y otros en los patios traseros de viviendas comunes. Kang afirmó que la falta de documentación dificultó determinar la fecha de la perforación o si existieron intentos de taponarlos.

“Lo que me sorprendió fue que todos los pozos que medimos emitían algo de metano,” declaró Celia.

Para realizar la investigación, el equipo usó recipientes llamados cámaras de flujo sobre los pozos. También los colocaron cerca para medir las emisiones en el terreno vecino para asegurarse de que las emisiones de metano provinieran de los pozos y no del área circundante.

Aunque los pozos registraron algún nivel de metano, cerca del 15 por ciento emitían un nivel notablemente superior — miles de veces mayor a los pozos de niveles bajos.

Denise Mauzerall, profesor de Princeton y miembro del equipo de investigación, sostuvo que es una tarea crucial descubrir las características de los pozos que son grandes emisores de metano.

Mauzerall dijo que debido al número relativamente bajo de pozos que producen grandes emisiones podría haber una solución práctica: aunque intentar taponar cada pozo abandonado en el país podría ser una tarea demasiado costosa, ocuparse de una cantidad menor de grandes emisores sería viable.

“El hecho de que la mayor parte del metano proviene de una pequeña cantidad de pozos debe facilitar la tarea si podemos identificar a los pozos que son grandes emisores,” afirmó Mauzerall, profesor de ingeniería civil y ambiental y de asuntos públicos e internacionales en Woodrow Wilson School.

Los investigadores han usado sus resultados para extrapolar el total de emisiones de metano de los pozos abandonados en Pennsylvania, aunque destacan que los resultados son preliminares debido a que la muestra es relativamente pequeña. Pero en base a estos datos, estiman que las emisiones de los pozos abandonados representan el 10 por ciento del metano de actividades antrópicas en Pennsylvania — aproximadamente la misma cantidad que la producción de gas y petróleo. También determinaron que, al contrario que los pozos en explotación que tienen una vida productiva de 10 a15 años, los pozos abandonados pueden continuar emitiendo metano durante décadas.

 “Esta puede ser una fuente importante,” afirmó Mauzerall. “No se trata de una solución milagrosa pero si pudiéramos taponar o capturar el metano que sale de estos grandes emisores sería una diferencia sustancial.”

Además de Kang, autora principal del trabajo, Celia y Mauzerall, entre los coautores se encuentran: Tullis Onstott, profesor de ciencias de la tierra en Princeton; Cynthia Kanno, egresada de Princeton y estudiante de posgrado en Colorado School of Mines; Matthew Reid, egresado de Princeton e investigador de postdoctorado en EPFL en Lucerna, Suiza; Xin Zhang, investigador de postdoctorado en Woodrow Wilson School en Princeton; y Yuheng Chen, académico adjunto en la investigación de ciencias de la tierra en Princeton.

La investigación contó con el apoyo del Princeton Environmental Institute, la National Oceanic and Atmospheric Administration, el National Sciences and Engineering Research Council of Canada y el Yale Center for Environmental Law and Policy.


Traducción del artículo “Abandoned wells can be ‘super-emitters’ of greenhouse gas” publicado el 9 de noviembre de 2014 en Science Daily

La Ley Andaluza de Cambio Climático fijará nuevos límites de emisiones

El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía ha acordado iniciar la elaboración del anteproyecto de Ley de Cambio Climático, que elevará al máximo rango jurídico los planes que la Junta desarrolla desde 2002 contra los efectos de este fenómeno y fijará nuevos límites a la contaminación por gases de efecto invernadero.

La futura ley se centrará sobre todo en las denominadas “emisiones difusas”, hasta ahora reguladas de forma insuficiente al no estar sujetas al Régimen Europeo del Comercio de Derechos de Emisión. Para ellas, que suponen un 55% de la contaminación vinculada al cambio climático en la comunidad, se fija el objetivo básico de no rebasar en 2020 el nivel registrado en 2005 de 4,28 toneladas equivalentes de dióxido de carbono (CO2) por habitante y año.

El anteproyecto establece techos de emisiones por periodos de seis años para los distintos sectores que generan este tipo de contaminación difusa, fundamentalmente el agrario, el transporte, el residencial y el comercial e institucional, así como la gestión de residuos, los gases fluorados y aquellas actividades industriales que quedan fuera de la regulación europea. Estos límites, denominados “presupuestos de carbono”, serán revisables por el Consejo de Gobierno en función de los compromisos que puedan adquirirse en el ámbito internacional, de las disminuciones logradas o de los impactos económicos y sociales de las medidas incluidas en la ley.

Para facilitar el cumplimiento de los fines planteados, el anteproyecto incluye, entre otras novedades, la creación de un sistema de compensación de emisiones de efecto invernadero en el sector privado; la regulación de las medidas para incrementar la superficie de los denominados sumideros naturales de CO2 (fundamentalmente espacios forestales que absorben este tipo de contaminación); la obligación de incorporar a la planificación sectorial la consideración del impacto de cambio climático, y la integración de todo el conocimiento científico generado sobre el fenómeno en los centros de investigación andaluces.

La primera de estas medidas se concreta en la creación del Sistema Andaluz de Compensación de Emisiones (SACE), un instrumento pionero en España que facilitará la participación en la lucha contra el cambio climático de todos aquellos establecimientos e instalaciones que no se incluyen en el Régimen Europeo del Comercio de Derechos de Emisión. El SACE se aplicará una vez esté elaborado el reglamento de desarrollo de la ley, previsiblemente dentro de dos años desde su entrada en vigor, y tendrá dos regímenes, uno obligatorio y otro voluntario.

Dentro del régimen obligatorio, los establecimientos deberán auditar sus emisiones, presentar un informe y elaborar un plan de reducción. Para las actividades de gran consumo energético, que excedan los valores de referencia establecidos, se exigirá además compensar su potencial contaminante con proyectos de absorción de CO2.

Por su parte, al régimen voluntario podrán acogerse todas aquellas actividades con menores niveles de consumo que quieran asumir los compromisos del SACE. Además de los efectos positivos que se obtienen por la mitigación de gases de efecto invernadero expulsados a la atmósfera, este sistema posibilitará también la opción de compensar las emisiones a través de proyectos de forestación, reforestación y conservación del dominio público natural.

Sumideros de CO2

Los proyectos de compensación de emisiones se dirigirán sobre todo a reforzar la capacidad de los bosques andaluces para absorber el carbono y actuar como sumideros naturales. También se incluyen trabajos de conservación o creación de humedales y de aumento del contenido en materia orgánica del suelo mediante la agricultura y la silvicultura. Como medio para financiarlos, se prevé la creación del Fondo de CO2, con un patrimonio separado del resto de la Administración autonómica. Sus recursos procederán fundamentalmente de las cuotas voluntarias para la compensación, del Presupuesto de la Junta y de otras aportaciones económicas.

En el ámbito de la reducción de emisiones, la ley también respaldará a los fabricantes de productos industriales, agroalimentarios y pesqueros para el cálculo y la certificación de la denominada “Huella de Carbono”, instrumento que sirve para medir las emisiones de CO2 que registran las empresas en la fabricación y distribución de un producto o servicio. La Huella de Carbono será tenida en cuenta por la Administración autonómica en sus procedimientos de contratación pública.

Respecto a la planificación, la ley elevará al máximo rango normativo las iniciativas que desarrolla la Junta desde la puesta en marcha en 2002 de la Estrategia Andaluza ante el Cambio Climático. Se establece así un sistema integrado por el Plan Andaluz de Acción por el Clima de carácter general y por los vigentes programas de Mitigación (para la reducción de emisiones), Adaptación (para la minimización de la vulnerabilidad del territorio) y Comunicación.

A estos planes se suman, como instrumentos complementarios, los Programas Municipales de Cambio Climático, en poblaciones de más de 50.000 habitantes. Estos documentos abordarán los objetivos de mitigación y adaptación desde la esfera competencial local y los incorporarán a la planificación municipal, especialmente la urbanística. Además, la norma obliga a adaptar todos los planes de la comunidad autónoma con incidencia en el cambio climático, que deberán someterse a un procedimiento específico de evaluación de impacto para su ajuste a los objetivos de la ley.

Como instrumentos técnicos de referencia para la planificación y la toma de decisiones, se elaborarán y aprobarán los Escenarios Climáticos de Andalucía y el Inventario Andaluz de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero, que incluirá datos de contaminación por fuentes y de su absorción por los sumideros. Con el fin de coordinar estas políticas en el ámbito de la Administración autonómica, se establece también la creación de una comisión interdepartamental y de una oficina técnica de apoyo.

Metodología para calcular el carbono total emitido por los edificios

1272364797_CO2footprint454x340.454x340RICS ha publicado una metodología para calcular el carbono total emitido por un edificio a lo largo de todo su ciclo de vida desde su construcción a hasta la demolición, conocido como "carbono incorporado" o "embebido".

La medida es un desarrollo crucial en el mundo de la contabilidad del carbono ya que el CO2 embebido se está convirtiendo cada vez más en una parte significativa de la carga global de carbono de los edificios. A menudo, en los edificio de masa térmica muy baja (edificios compuestos con materiales tales como ladrillo, hormigón, piedra y teja) los niveles de carbono embebidos alcanzan hasta el 70% del total del carbono, lo que reduce la energía operativa. Si en el momento del diseño y la construcción del edificio no se consideró el carbono incorporado, las emisiones de CO2 de este tipo de edificios podrían no llegar a ser positivas en más de 40 años.

Para los profesionales de la construcción, esta metodología proporciona una mejor comprensión de los impactos de las decisiones tomadas en la etapa de diseño y construcción para las emisiones de carbono a lo largo de toda vida de un edificio.

Al centrarse en los elementos que más carbono emiten, los aparejadores podrán prestar asesoramiento sobre las diferentes opciones de diseño, teniendo en cuenta las emisiones de carbono, así como el costo, para proponer las mejores y más equilibradas soluciones. Para ellos se convertirá en una herramienta vital reducir las emisiones de CO2 con el fin de combatir los efectos del cambio climático.

Descargar Methodology to Calculate Embodied Carbon, 1st edition
Más info: www.rics.org

Método para evitar las emisiones de CO2 a través del sonido

Investigadores de la Facultad de Física de la Universidad de Sevilla han patentado un método para capturar con sonido el CO2 resultante de la combustión, que podría aplicarse para frenar el efecto contaminante de las plantas industriales.  Se basa en el uso de bicarbonato cálcico, la cal común, a alta temperatura. La capacidad de absorción de la cal del gas causante del calentamiento global ya era conocida. La novedad es que estos científicos han conseguido multiplicar esa capacidad de absorción a través del sonido. Ahora pretenden que las plantas industriales adopten este sistema a gran escala para reducir las emisiones.


Vía: www.historiasdeluz.es

Sobrevivir al cambio climático: una cuestión de cada uno

arcacolorvistaLa pasividad política de los gobiernos contrasta con la magnitud de la amenaza del cambio climático. Por ahora, sólo podemos protegernos e intentar mitigar los efectos del cambio climático por nuestra cuenta. Entre ellos, las olas de calor se vuelven cada vez más intensas, más prolongadas y más frecuentes, por lo que acondicionar nuestro hogar nos ayudará a soportarlas.

Se puede culpar al modelo económico y social en que nos encontramos inmersos, de que nos impida preocuparnos lo suficiente de los problemas a largo plazo como para reaccionar a tiempo, a favor de intentar sobrevivir día a día en la selva urbana. No obstante, este error se ha repetido a lo largo de la historia de la humanidad, como manifiesta Ronald Wright, ensayista e historiador, tras analizar en su revelador libro “Una breve historia del progreso”, a distintas civilizaciones que cometieron los mismos errores que ahora y que acabaron derrumbándose tras dilapidar irracionalmente sus recursos, realizando una inquietante reflexión: Esta incapacidad de los humanos para prever las consecuencias a largo plazo o para mantenerse atentos a ellas, puede ser inherente a la especie, adquirida durante los millones de años en que vivíamos al día de lo que cazábamos y recogíamos. O quizá no sea mucho más que una mezcla de desidia, codicia y estupidez fomentada por la estructura de la pirámide social.

¿Qué puede hacer Europa si el resto del mundo no toma en serio el cambio climático?

CO2Hace unos días se anunció que la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera ya alcanza las 400 ppm. Estos gases son los responsables del calentamiento global inducido por la actividad humana. Hay un gran consenso científico en torno a los riesgos que entraña para la propia vida humana un aumento de la temperatura del planeta superior a los 2ºC. Aun así, en la actualidad, parece que más bien nos encaminamos hacia un aumento de 4ºC a lo largo de este siglo, según un reciente informe del Banco Mundial.

El Protocolo de Kioto, que es el único acuerdo internacional sobre cambio climático, está en una especie de espera hasta 2015, año que los estados han fijado como meta para lograr un acuerdo mundial que mejore el existente. Kioto no cuenta con la participación de los dos países más contaminantes, EE.UU y China. El primero, porque no se quiso sumar al esfuerzo de otros países desarrollados, especialmente los de la UE y, el segundo, al igual que otras potentes economías emergentes como Brasil e India, porque aunque lo firmó no está sometido a recortes en su nivel de emisiones.

Así las cosas, resulta que la UE, que es el mayor bloque comercial pero representa sólo alrededor de un 15 por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, es el alumno aventajado en una carrera contra el tiempo a la que otros, mucho más sucios, se resisten a sumarse. La conferencia que tendrá lugar en París en 2015 será la prueba del algodón que, de alguna manera, medirá hasta qué punto los gobiernos están dispuestos a limpiar la atmósfera de estos gases que provocan el calentamiento global.

La UE debería de tener un plan B, por si las negociaciones fracasan. Si esto ocurre, será por los dichosos intereses económicos. Si la UE sí se toma en serio el cambio climático y otros no, a corto plazo podría incurrir en desventajas competitivas, ya que asumiría restricciones e inversiones que otros no enfrentarían. Por ello hay que prepararse para dar donde más duele, que es en el bolsillo. La forma más evidente de hacerlo es implantar un sistema de trazabilidad que permita gravar con aranceles los productos en función de los gases de efecto invernadero emitidos en su proceso de producción y distribución. Esta sería una de las maneras más eficaces de hacer frente al calentamiento global y, de hecho, habría que trabajar en ella sin esperar a acordar otras fórmulas más suaves con terceros países. Hay quienes se oponen a esta medida argumentando que desataría una guerra comercial de catastróficas consecuencias para la economía mundial. El precedente sería el conflicto entre la UE y algunos de estos países a cuenta de la decisión europea de imponer cupos de emisión a los aviones que usen sus aeropuertos, con independencia de su nacionalidad.

Pero, ¿cuál sería el desenlace más probable de una guerra comercial por ese motivo? Ya ha habido guerras comerciales que han afectado a diversos países y sectores a lo largo de las últimas décadas. Por eso sabemos que la respuesta más común del que se siente agredido es imponer represalias. Si esas represalias consistieran en la reciprocidad, todos saldríamos ganando, porque los “ofendidos” establecerían el mismo sistema de penalización de las importaciones procedentes de la UE en razón de la carga de gases de efecto invernadero incorporada a las mismas. Y si impusieran otro tipo de restricciones a las importaciones procedentes de Europa, esto representaría una limitación al comercio de larga distancia, que es una importante causa de alteración del clima. Además, sería un importante golpe a la globalización comercial que, no lo olvidemos, está provocando la igualación (a la baja en lo que respecta a los trabajadores de los países desarrollados) de las condiciones laborales. Y afectaría también a la globalización financiera, que ya nadie puede discutir que está empobreciendo incluso a países que, como España, ocupan un lugar destacado en esa globalización (la bolsa española llegó a ser la novena del mundo).

Eso sí, las restricciones comerciales y la aplicación de tasas a las importaciones encarecerían el precio de los productos. Y esto golpearía especialmente a las clases más desfavorecidas. Pero hay formas de evitarlo. Una de ellas es compensar a esos contribuyentes bajándoles el impuesto de la renta y el IVA de productos de primera necesidad y proporcionándoles mejor acceso a servicios públicos más abundantes y de mejor calidad; claro, para contrarrestar esa pérdida de recaudación habría que recaudar más aumentando los impuestos a quienes más ganan y más patrimonio tienen. Otra es favorecer la creación de empleo  disminuyendo las cargas sociales de los contratos de trabajo (en España son un 40 por ciento de los conceptos salariales) y compensando la falta de recaudación precisamente con la procedente de los impuestos ambientales. Más opciones: las tantas veces reclamadas lucha contra el fraude y contra los paraísos fiscales y la implantación de una tasa a las transacciones financieras. Y, por proponer una más: las decenas de miles de millones de euros que pueden conseguirse en la UE mediante el ahorro y la eficiencia energética.

Al final, siempre se llega a lo mismo: querer es poder. Llamo la atención de que, a partir de una propuesta de aplicar un impuesto al CO2, se ve la necesidad de recaudar más de los que más tienen y menos de los que menos tienen porque, si no, se pone en riesgo la ya precaria paz social. Y es que a nadie debería de quedarle ninguna duda de que, si de verdad queremos proteger el medio ambiente para librar a la especie humana de una catástrofe segura, es necesario repartir la riqueza.

Por Miguel Á. Ortega. Economista. Director de Asociación Reforesta

Récord histórico en concentración de CO2 en la atmósfera

Greenpeace y WWF piden al gobierno que apoye el sistema europeo de comercio de emisiones ante el récord histórico alcanzado en concentración de CO2 en la atmósfera.

Tras conocerse la noticia de que la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera terrestre ha alcanzado las 400 ppm (partes por millón), el pasado fin de semana, Greenpeace y WWF han dirigido una carta a la vicepresidenta del Gobierno para que España pase a formar parte de la lista de países europeos que ya apoyan una reforma del sistema europeo de comercio de emisiones (ETS, según siglas en inglés) que aumente el precio del CO2 y refuerce la lucha europea contra el cambio climático.La petición se enmarca en el debate europeo en torno a la propuesta de la Comisión Europea de reformar el ETS que, debido al exceso de derechos de emisión, está cerca del colapso ya que el precio excesivamente bajo del CO2 le impide cumplir el objetivo para el que fue creado: incentivar la inversión en tecnologías bajas en carbono. En concreto, la Comisión propone “retirar” parte de los derechos de emisión del mercado, de forma temporal, mientras se ponen en marcha reformas estructurales de mayor calado.

“Varios ministros de Energía y Medio Ambiente europeos ya se han manifestado a favor de la reforma pero hasta ahora España no ha tomado ninguna posición oficial. Si la propuesta de la Comisión Europea no sale adelante , corremos el riesgo de que la UE quede atrapada en un sistema energético obsoleto, basado en la dependencia de los combustibles fósiles y no queremos que nuestro país sea cómplice de esta situación” ha declarado Mar Asunción, Responsable del Programa de Cambio Climático de WWF España.

Según el informe conjunto de WWF, Greenpeace, Sandbag y CAN Europe estas son algunas de las razones por las que esta reforma es esencial:

  1. Retirar parte de los derechos de emisión es la única forma de prevenir, a corto plazo, el colapso del ETS y facilitar a la UE el cumplimiento de sus objetivos de política climático-energética. 2.- La reforma urgente del sistema acelerará las mejoras de eficiencia energética, ayudando a blindar a la industria europea de las fluctuaciones de precios de los combustibles fósiles.
  2. La reforma no afectará a los sectores de alta intensidad energética sometidos a la competencia que disponen de derechos gratuitos en el mercado, por lo que las oposiciones a la misma basadas en las repercusiones de la reforma en la competitividad de la UE carecen de fundamento.
  3. Si no se lleva a cabo una reforma que refuerce la lucha contra el cambio climático a nivel europeo, se abre la puerta para que cada Estado Miembro decida de forma unilateral complementar el comercio de emisiones con sus propias regulaciones nacionales, lo que conllevaría un aumento significativo de la incertidumbre y de los riesgos para los inversores.

Las organizaciones ecologistas han concluido con una referencia a la encuesta publicada recientemente por AXA en la que se pone de manifiesto que el 90% de los españoles son conscientes de los impactos que ya está causando el cambio climático y piden mayor acción al gobierno español.

“El cambio climático ya está causando graves impactos ecológicos, sociales y económicos en nuestro país y es inaceptable que nuestro Gobierno, que nos ahoga recorte a recorte aludiendo al imperativo europeo, sea tan selectivo con las recomendaciones de Bruselas e ignora todas las que se refieren a política climática y energética” ha declarado Aida Vila, responsable de la campaña Cambio Climático y Energía de Greenpeace.


Ma info
www.greenpeace.org
www.wwf.es

La Comisión Europea, en busca de las mejores soluciones climáticas en Europa

Connie Hedegaard, Comisaria europea de Acción por el Clima, va a poner en marcha un concurso de proyectos bajos en carbono con el que se quiere animar a todas las personas creativas e innovadoras de la Unión Europea para que pongan a prueba sus iniciativas ecológicas. El desafío El mundo que quieres forma parte de la campaña de actuación climática de ese mismo nombre.

La Comisaria Hedegaard ha afirmado lo siguiente: «El desafío es una excelente oportunidad para demostrar que el cambio climático no es solo un tema de conversación. Los proyectos presentados nos ayudarán a poner de manifiesto que construir el mundo que queremos, con el clima que queremos, es viable y asequible, y que nuestras vidas no se volverán tristes y grises por ello».

Durante tres meses, a partir de hoy, cada cual puede presentar su propio proyecto bajo en carbono al desafío El mundo que quieres. Se tendrán en cuenta todos los proyectos, ya sean grandes o pequeños, presentados por particulares o por organizaciones de un Estado miembro de la Unión Europea, siempre que su objetivo principal sea reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Puede tratarse de una bicicleta eléctrica que se utilice para transportar mercancías, de un proceso de producción innovador que reduzca las emisiones de gases de efecto invernadero y las facturas de energía, de edificios sostenibles o de soluciones para la calefacción. A lo largo de Europa hay multitud de ejemplos prácticos sobre estilos de vida bajos en carbono que ayudan al clima a la vez que mejoran nuestra calidad de vida. El desafío El mundo que quieres se propone ofrecer una plataforma que permita mostrar estos proyectos y premiar los más creativos, prácticos y eficaces.

Información práctica:
En mayo y junio, quienes visiten el sitio web de la campaña (http://world-you-like.europa.eu/en/) podrán votar por la iniciativa más creativa e imaginativa de entre un grupo de ellas seleccionadas previamente. Un jurado presidido por Connie Hedegaard seleccionará tres proyectos entre los diez más votados. Los ganadores recibirán los premios Sustainia en la ceremonia de entrega de estos galardones que se celebrará en octubre de 2013 en Copenhague bajo los auspicios de Sustainia, una iniciativa internacional en cuestiones de sostenibilidad dirigida por Arnold Schwarzenegger que también participa en esta campaña. Sustainia se ocupa de descubrir y promover soluciones fácilmente disponibles.

La campaña se centra especialmente en cinco países —Bulgaria, Italia, Lituania, Polonia y Portugal—, en los cuales, los proyectos de los ganadores nacionales se exhibirán en una campaña nacional de carteles publicitarios que tendrá lugar en el otoño de 2013.

Contexto de la campaña:
El concurso forma parte de la campaña El mundo que quieres, con el clima que quieres. Desde su puesta en marcha en octubre de 2012, la campaña ha atraído a más de 20 000 seguidores en las redes sociales y a más de 130 socios oficiales, entre los cuales hay autoridades públicas, organizaciones no gubernamentales, centros académicos y empresas. Su finalidad es mostrar métodos actuales rentables con los que alcanzar el objetivo de reducir entre un 80 y un 95 % las emisiones de gases de efecto invernadero de aquí a 2050 y fomentar nuevas soluciones.

Enlaces:
Se puede obtener más información sobre la campaña y el concurso, incluidos los criterios de selección, en el sitio web de la campaña o a través de Facebook y Twitter:
http://world-you-like.europa.eu/es/

https://www.facebook.com/EUClimateAction

https://twitter.com/EUClimateAction #worldulike

Para más información sobre los premios Sustainia, se puede visitar: http://www.sustainia.me/

Para más información acerca de la Hoja de ruta de la Comisión, se puede consultar el sitio web de la DG CLIMA: http://ec.europa.eu/clima/policies/roadmap/index_en.htm