El calero de San Justo volverá a humear

A las 11:00 horas del sábado 1 de agosto Juan y Julián Arana encenderán el calero

El espeso humo de los caleros se apagó hacia mediados del siglo XX. Sin embargo, en el año 1996 la asociación Ipizki Taldea, de Zeanuri (Bizkaia), recuperó el viejo calero de San Justo, situado al pie del monte Gorbeia, y elaboró cal a la antigua usanza. Los días 1 y 2 de agosto, el horno de cal volverá a humear por vigésimo año consecutivo.

Al igual que ha sucedido en los últimos diecinueve años, a las 11:00 horas de la mañana del sábado 1 de agosto los hermanos Julián y Juan Arana encenderán el calero, y una casi olvidada pero inconfundible humareda blanca volverá a elevarse entre los robles de San Justo buscando la cumbre del Gorbeia; al amanecer del día siguiente el viejo horno comenzará a vomitar los primeros trozos de cal viva.

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Juan Arana, el maestro, e Igor Intxaurraga, el aprendiz, trabajando sobre el horno de cal

Como todos los años, el primer fin de semana de agosto se celebrará la romería en torno a la ermita de los santos Justo y Pastor, situada en la barriada Otzerinmendi de Zeanuri (Bizkaia), en las faldas del monte Gorbeia. Además de disfrutar de la fiesta, los asistentes tendrán la oportunidad de conocer los detalles de una actividad que tuvo gran importancia en la sociedad tradicional: la elaboración de cal.

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El fuego calcinará la piedra caliza y la transformará en cal viva

Abandonado desde 1950

El año 1996 la asociación Ipizki Taldea reconstruyó y recuperó el viejo calero, abandonado desde el año 1950, y lo puso en funcionamiento bajo la dirección de Juan y Julián Arana, dos de las cuatro personas que elaboraron la última hornada de cal en este mismo lugar. Fue aquel año 1950, cuando los hermanos Juan y Julián Arana, y Cándido(+) y Félix(+) Goikuria encendieron el calero por última vez. Mientras Félix y Juan se encargaban de la elaboración de la cal, Cándido y Julián, ayudados por una yunta de bueyes, se responsabilizaban de acarrear la leña y la piedra caliza junto al horno. En total fabricaron dos mil quintales de cal, es decir, unos cien mil kilos, que fueron utilizados como abono en las tierras de labranza de ambas familias.

Calero de tipo francés

El calero de San Justo es del tipo conocido como francés —frantsesa— que se caracteriza por estar excavado en una zona de pendiente o contraterreno. Este horno, de forma troncocónica invertida, tiene una profundidad de cuatro metros, un diámetro de ciento cincuenta centímetros en la parte superior y cuarenta centímetros en la inferior.

Además del horno, los dos elementos necesarios para elaborar la cal son la piedra caliza y el combustible, es decir, la madera.

En primer lugar, se carga el calero de leña y encima se dispone una capa de piedra, de modo que queden tapados los huecos, y se enciende por la boca situada en la parte inferior —labe-ago—.

La piedra se va calcinando y convirtiéndose en cal. A medida que avanza el proceso de calcinación se procede a cargar el calero con más combustible y piedra, al mismo tiempo que vomita la cal por la boca inferior o labe-ago.

Trabajo en auzolan

Este trabajo requería el esfuerzo y la colaboración de un elevado número de personas, por lo que frecuentemente se realizaba de forma comunitaria —auzolan—, uniéndose para ello un grupo de caseríos o todas las casas que integraban un barrio — auzo—. La mejor época del año para hacer hornadas de cal era la primavera, entre los meses de abril y junio.

Usos de la cal

La cal ha sido usada desde la antigüedad por distintas civilizaciones, como la egipcia, que la utilizaba en los embalsamamientos. En Euskal Herria, se conoce su empleo como material de construcción desde la época romana, aunque será a partir del siglo XVII cuando se extenderá su uso, debido a su aplicación en la agricultura.

El calero, karabi, o, karabei en Gorbeialdea, era un elemento habitual en la sociedad rural tradicional, ya que la cal era un producto que tenía múltiples aplicaciones. Así, mezclándola con agua y tierra, se obtenía el mortero necesario para la construcción de muros y paredes, y combinándola con agua era utilizada para el blanqueado de los caseríos. En la agricultura, cumplía la función de abono de las tierras de labranza, a la vez que eliminaba los insectos perjudiciales para los cultivos. En  la ganadería, servía para curar las heridas infectadas de las patas de los animales, o, como desinfectante de los establos.

En la industria peletera se usaba para descarnar las pieles de los animales. En medicina, se recetaba el agua de cal para hacer gárgaras contra la amigdalitis, faringitis, afecciones de piel, etc. Es de reseñar, además, su utilización como conservante de huevos.

Como consecuencia de la gran diversidad de funciones que cumplía la cal, los caleros proliferaron por doquier a lo largo y ancho de la geografía rural del País Vasco. Sin embargo, a medida que avanzaba el siglo XX, incapaces ya de competir con la producción industrial de los abonos químicos y del cemento, comenzaron a ser abandonados para llegar a desaparecer hacia los años cincuenta. Actualmente los caleros están en desuso y en avanzado estado de ruina. De tomas formas, si en los últimos tiempos la cal se ha utilizado principalmente en trabajos rehabilitación y en la restauración para la conservación del patrimonio arquitectónico, hoy en día es un material que en el ámbito de la construcción está ganando más y más adeptos debido a las ventajas técnicas, medioambientales y profilácticas que presenta.

La recuperación de este viejo calero supone poner un grano de arena en la preservación y el enriquecimiento del patrimonio histórico-cultural de Gorbeialdea, al mismo tiempo su anual puesta en marcha permite conocer in situ los pormenores de esta actividad tradicional. El calero de San Justo humeará de nuevo los días 1 y 2 de agosto.


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Manuel Gil, del Museo de la Cal de Morón de la Frontera (Sevilla), encendió el calero en el año 2013, bajo la atenta mirada de Juan y Julián Arana. El año pasado lo encendió delegación de FICAL (Foro Ibérico de la Cal)

El acto del encendido del calero

Día: Sábado, 1 de agosto.

Hora: 11:00 de la mañana.

En qué consiste: Cargar el horno de leña y piedra caliza, y encenderlo.

Hamaiketako: Tras el encendido, todos los asistentes degustarán un hamaiketako consistente en tocino, pamitxa, vino y agua.

Para más información, contactar con los teléfonos: 653016117 / 630927576 www.ipizki.com


20 años recuperando el patrimonio históricocultural de Gobeialdea

Para IPIZKI el patrimonio además de memoria del pasado, es también un recurso para el presente y para el futuro

El año 1996 la asociación Ipizki Taldea de Zeanuri (Bizkaia) recuperó el viejo calero de San Justo, situado al pie del monte Gorbeia, y elaboró cal a la antigua usanza. Desde entonces, cada primer fin de semana de agosto —este año los día 1 y 2 de agosto— el horno de cal vuelve a humear. Pero además, año tras año la asociación realiza labores de acondicionamiento del calero y su entorno: “El primer año recuperamos el horno que se hallaba abandonado desde el año 1950; en el año siguiente construimos una cabaña de madera y tepes; el tercer año cercamos con traviesas el entorno del calero, y el cuarto, viendo que corría peligro de derrumbarse, reconstruimos una de las paredes. En el año 2000, acondicionamos la cabaña y mejoramos los accesos a la parte inferior del horno; en el 2001, completamos las escaleras de acceso a la parte inferior y renovamos la boca superior del calero; en el verano del 2002 construimos un tejadillo sobre la boca inferior y levantamos dos paredes laterales para evitar los derrumbamientos de tierras. Sin estas reformas el calero se habría hundido. En el año siguiente colocamos un panel explicativo y dimos por finalizados los trabajos de recuperación. El 2009 colocamos una valla de seguridad en torno a la boca del horno. En adelante, todos los años realizamos labores de acondicionamiento del entorno y arreglamos los pequeños desperfectos que se producen”.

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Con estos trabajos IPIZKI Taldea pretende poner un grano de arena en la recuperación del patrimonio histórico-cultural y monumental de Zeanuri en particular y de Gorbeialdea en general, con el objeto de convertir el calero de San Justo en un punto de interés digno de ser visitado en cualquier época del año. “Para IPIZKI el patrimonio no solamente es memoria del pasado, sino que también es un recurso para el presente y para el futuro”

Estas labores serían imposibles de llevar a la práctica sin la colaboración de la población local y de algunas instituciones y empresas. Como apuntan desde IPIZKI, “sin la dirección de Juan y Julián Arana —dos de las cuatro personas que elaboraron la última hornada de cal en este mismo lugar el año 1950— no habríamos sido capaces de recuperar y poner en marcha el calero, ellos son nuestros maestros. Por otra parte, hay que agradecer también el apoyo económico que hemos tenido, en un principio desde la Asociación de Agricultura de Montaña Gorbeialde, y, sobre todo, por parte del Ayuntamiento de Zeanuri. Para finalizar las obras de rehabilitación fue fundamental el apoyo del Departamento de Agricultura de la Diputación Foral de Bizkaia. Además, hay empresas como BBK, Cementos Lemona, o Bernaola Zerrategia que nos han echado una mano”.

Éste será el vigésimo año consecutivo en que la piedra caliza, la madera y el fuego se unan en el calero de San Justo, y todo aquel que quiera conocer los detalles de la elaboración de cal tiene su cita en Zeanuri los días 1 y 2 de agosto.

En San Justo se vive una de las romerías más populares y tradicionales de Gorbeialdea

Cada primer fin de semana de agosto, en la ermita de los Santos Justo y Pastor, situada en la barriada de Otzerinmendi de Zeanuri (Bizkaia), al pie del monte Gorbeia, se celebra una de las fiestas más típicas y populares del Valle de Arratia.

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Juan y Julián Arana, los maestros, e Igor Intxaurraga, el aprendiz, trabajando sobre el horno de cal

La ermita constituye el elemento configurador del barrio de Otzerinmendi, que aún sigue conservando la estructura de organización social y política tradicional conocida con el nombre de Cofradía. En esta barriada aún perviven cargos administrativos como los de mayordomo — encargado del cuidado de la ermita— y basazaina —responsable de todo lo relacionado con los bienes comunales de la Cofradía—, actividades como la reunión anual de la Cofradía —urteko batzarra— labores que se realizan de forma comunal —auzolan— como la limpieza de caminos —bidegintza—, la plantación de árboles — landare imintea—, etc.

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Romería frente a la ermita

Este año, la fiesta comienza a las 11:00 de la mañana del sábado 1 de agosto, con el encendido del calero. Tras el acto del encendido todos los asistentes podrán degustar un hamaiketako. Posteriormente, a las 14:30 horas se celebrará, bajo el robledal de San Justo, la tradicional auzo-bazkaria, o comida de hermandad, en la que podrán participar todos los que lo deseen previa inscripción.

Romería

El domingo, 2 de agosto, es el día de la romería. A las 12:00 horas se celebra la misa en la ermita.

Tras la misa, los asistentes tendrán la oportunidad de escuchar a la agrupación músico vocal Itzalde Abesbatza, de degustar el barauskarria ( pequeño refrigerio consistente en vino blanco y galletas, que reparte el mayordomo), disfrutando del placer de la conversación despojados de las prisas y de la impaciencia, y de comer en el paradisíaco robledal de la Cofradía. Por la tarde podrán participar en el campeonato de bolos y contemplar el viejo horno de cal en funcionamiento.

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Tras la misa el mayordomo reparte el barauskarri


ROMERIA DE SAN JUSTO = OTZERINMENDI (ZEANURI)

1 y 2 de AGOSTO

SÁBADO, 1 DE AGOSTO

  • 11:00: Encendido del calero, a cargo de Juan y Julián Arana.
  • Tras el encendido, HAMAIKETAKO, para todos los asistentes; tocino y pamitxa,
  • 14:30: COMIDA de HERMANDAD DE LA COFRADÍA DE OTZERINMENDI

DOMINGO, 2 DE AGOSTO

  • 12:00: Misa en la ermita
  • Concierto de la agrupación músico vocal ITZALDE ABESBATZA
  • BARAUSKARRIA (vino blanco y galletas)
  • 14:00: Reparto de premios del concurso de paellas
  • 17:30: – Campeonato de bolos
  • Campeonato de mus
  • CALERO2015_Página_6_Imagen_0001

Taller de Tadelakt

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El tadelakt es un sistema de acabado de protección y decorativo; formado por varias capas de mortero de cal y acabado con jabón negro y cera para darle protección, durabilidad y brillo.


Objetivos:

Aprender la técnica del tadelakt.

Estructura:

Días: 6 y 7 de marzo.

Horario: viernes y sábado 9:00 a 14:00 horas y 15:30 a 20:30 horas.

Duración: 2 días – 20 horas.

Metodología:

Clases teóricas introductivas a la técnica del tadelakt, que posteriormente ejecutarán los alumnos en el aula práctica bajo la supervisión del profesor.

Programación:

Introducción teórica: materiales, propiedades, técnicas. Soportes donde aplicar el tadelakt y qué hacer en cada caso.

Práctica del mortero base para el tadelakt fabricado con cal aérea natural en pasta. Amasado de la base, aplicación en muestras y preparación del soporte para el día siguiente. Limpieza de herramientas y espacio de trabajo.

Práctica de las capas de acabado en el tadelakt. Preparación. Pigmentos y mezcla. Presentación de herramientas y aplicación sobre muestras con base. Aplicación con detalle sobre esquinas y cantos. Limpieza de herramientas y espacio de trabajo.

Presentación del jabón negro y otros jabones. Aplicación del jabón y acabado en cera de las muestras.

Materiales y recursos:

Requisitos previos:

La actividad requiere que los alumnos lleven ropa y calzado de trabajo.

Perfil del alumno:

Autoconstructores y profesionales no especializados.

Estudiantes y profesionales de arquitectura, agrícolas, agrónomos e ingenieros interesados.

Plazas limitadas 10-16 alumnos.

Equipo docente:

El curso propuesto será impartido por alguno de los miembros del nuestro equipo docente, Joan Piquer y Miquel Gauss, expertos  en el tadelakt.

El currículum de ambos docentes puede encontrarse en nuestra web.

El lugar:

Camping Venta de Contreras, en las Hoces del Cabriel, Minglanilla, Cuenca.

Fecha  límite de inscripción:

27 de febrero de 2015 o hasta que se cubran las plazas. Aconsejamos la pre-inscripcción.

Alumnos:

Mínimo 10 participantes, si no se cubre el mínimo el curso se podrá posponer o cancelar.

Precio:

Por determinar 180-220 €.

Disponibilidad de Alojamiento:

No incluido en el precio. Campins, albergue, caravanas.

Consultar en el Camping Venta de Contreras.

T: 962 18 61 70 – www.hocesdelcabriel.com

Más información: http://www.institutoecohabitar.org/curso/tadelakt01/

Morteros de cal aérea

dcal
Dcal by Ciaries ( fabricante de productos de construcción 100% a base de cal aérea ) sigue trabajando para innovar con la pasta de cal. A día de hoy están realizando pruebas en su laboratorio para poder garantizar a los clientes que sus morteros pigmentados aguantan el color y no van a dar ningún problema de aplicación, fisuración ni degradación de color.

Según comenta desde Dcal “Hasta el momento los resultados son excelentes! y los clientes que nos han probado estan encantados! Poder disfrutar de la infinidad de beneficios de aporta la cal de una manera fácil, cómoda y asequible…no tiene precio”.

Actualmente tienen a la venta pasta de cal aérea envejecida, mortero de pasta de cal aérea con árido grueso ( ideal para capas de fondo ), mortero de pasta de cal aérea con árido medio ( para capas finales con un acabado rugoso ) y la novedad de este verano… el mortero de cal aéra con árido extra-fino! se trata de un mortero muy graso apoto para hacer las capas de enlucido con un acabo muy muy liso, una vez aplicado nadie diría que se trata de cal y árido!

También nos comentan que “Los próximos lanzamientos de productos están al caer… creemos que el que mas os gustará será la pasta de cal tamizada, con una granulometría de 10-14micras”.

Para mas información www.dcalnatural.com o al 688.910.889 ( Susana )

El calero de San Justo volverá a humear

El domingo, 3 de agosto, el calero comenzará a vomitar los primeros trozos de cal viva

A las 11:00 horas del sábado 2 de agosto una representación del Forum Ibérico de la Cal, procedente de Mallorca y Madrid, junto a Juan y Julián Arana, encenderá el calero.

El espeso humo de los caleros se apagó hacia mediados del siglo XX. Sin embargo, en el año 1996 la asociación Ipizki Taldea, de Zeanuri (Bizkaia), recuperó el viejo calero de San Justo, situado al pie del monte Gorbeia, y elaboró cal a la antigua usanza. Los días 2 y 3 de agosto, el horno de cal volverá a humear por decimonoveno año consecutivo. En el acto del encendido de este año participará una representación del Forum Ibérico de la Cal (FICAL), procedente de Mallorca y Madrid.

Una delegación del Forum Ibércio de la Cal, asociación que reúne a profesionales relacionados con la cal —fabricantes, bioconstructores, restauradores…— será la encargada de encender el viejo calero de San Justo junto a los hermanos Juan y Julián Arana.

Como todos los años, el primer fin de semana de agosto se celebrará la romería en torno a la ermita de los santos Justo y Pastor, situada en la barriada Otzerinmendi de Zeanuri (Bizkaia), en las faldas del monte Gorbeia. Además de disfrutar de la fiesta, los asistentes tendrán la oportunidad de conocer los detalles de una actividad que tuvo gran importancia en la sociedad tradicional: la elaboración de cal.

A las 11:00 horas de la mañana del sábado 2 de agosto se encenderá el calero, y una casi olvidada pero inconfundible humareda blanca volverá a elevarse entre los robles de San Justo buscando la cumbre del Gorbeia; al amanecer del día siguiente el viejo horno comenzará a vomitar los primeros trozos de cal viva.

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Antes del encendido hay que cargar el calero de madera y piedra caliza

Abandonado desde 1950

El año 1996 la asociación Ipizki Taldea reconstruyó y recuperó el viejo calero, abandonado desde el año 1950, y lo puso en funcionamiento bajo la dirección de Juan y Julián Arana, dos de las cuatro personas que elaboraron la última hornada de cal en este mismo lugar. Fue aquel año 1950, cuando los hermanos Juan y Julián Arana, y Cándido(+) y Félix(+) Goikuria encendieron el calero por última vez. Mientras Félix y Juan se encargaban de la elaboración de la cal, Cándido y Julián, ayudados por una yunta de bueyes, se responsabilizaban de acarrear la leña y la piedra caliza junto al horno. En total fabricaron dos mil quintales de cal, es decir, unos cien mil kilos, que fueron utilizados como abono en las tierras de labranza de ambas familias.

 

Calero de tipo francés

El calero de San Justo es del tipo conocido como francés —frantsesa— que se caracteriza por estar excavado en una zona de pendiente o contraterreno. Este horno, de forma troncocónica invertida, tiene una profundidad de cuatro metros, un diámetro de ciento cincuenta centímetros en la parte superior y cuarenta centímetros en la inferior.

Además del horno, los dos elementos necesarios para elaborar la cal son la piedra caliza y el combustible, es decir, la madera.

En primer lugar, se carga el calero de leña y encima se dispone una capa de piedra, de modo que queden tapados los huecos, y se enciende por la boca situada en la parte inferior —labe-ago—. La piedra se va calcinando y convirtiéndose en cal. A medida que avanza el proceso de calcinación se procede a cargar el calero con más combustible y piedra, al mismo tiempo que vomita la cal por la boca inferior o labe-ago.

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La piedra caliza, la madera y el fuego se mezclan en el calero Foto: J. M. Arruabarrena

Trabajo en auzolan

Este trabajo requería el esfuerzo y la colaboración de un elevado número de personas, por lo que frecuentemente se realizaba de forma comunitaria —auzolan—, uniéndose para ello un grupo de caseríos o todas las casas que integraban un barrio —auzo—.

La mejor época del año para hacer hornadas de cal era la primavera, entre los meses de abril y junio.

 

Usos de la cal

La cal ha sido usada desde la antigüedad por distintas civilizaciones, como la egipcia, que la utilizaba en los embalsamamientos. En Euskal Herria, se conoce su empleo como material de construcción desde la época romana, aunque será a partir del siglo XVII cuando se extenderá su uso, debido a su aplicación en la agricultura.

El calero, karabi, o, karabei en Gorbeialdea, era un elemento habitual en la sociedad rural tradicional, ya que la cal era un producto que tenía múltiples aplicaciones. Así, mezclándola con agua y tierra, se obtenía el mortero necesario para la construcción de muros y paredes, y combinándola con agua era utilizada para el blanqueado de los caseríos. En la agricultura, cumplía la función de abono de las tierras de labranza, a la vez que eliminaba los insectos perjudiciales para los cultivos. En la ganadería, servía para curar las heridas infectadas de las patas de los animales, o, como desinfectante de los establos. En la industria peletera se usaba para descarnar las pieles de los animales. En medicina, se recetaba el agua de cal para hacer gárgaras contra la amigdalitis, faringitis, afecciones de piel, etc. Es de reseñar, además, su utilización como conservante de huevos.

Como consecuencia de la gran diversidad de funciones que cumplía la cal, los caleros proliferaron por doquier a lo largo y ancho de la geografía rural del País Vasco. Sin embargo, a medida que avanzaba el siglo XX, incapaces ya de competir con la producción industrial de los abonos químicos y del cemento, comenzaron a ser abandonados para llegar a desaparecer hacia los años cincuenta. Actualmente los caleros están en desuso y en avanzado estado de ruina.

La recuperación de este viejo calero supone poner un grano de arena en la preservación y el enriquecimiento del patrimonio histórico-cultural de Gorbeialdea, al mismo tiempo su anual puesta en marcha permite conocer in situ los pormenores de esta actividad tradicional. El calero de San Justo humeará de nuevo los días 2 y 3 de agosto.


 

El acto del encendido del calero

Día: Sábado, 2 de agosto. 

Hora: 11:00 de la mañana.

En qué consiste: Cargar el horno de leña y piedra caliza, y encenderlo. Este año será una representación del Forum Ibérico de la Cal (FICAL), procedente de Mallorca y Madrid, quien, junto a los veteranos Juan y Julián Arana, encienda el calero.

Hamaiketako: Tras el encendido, todos los asistentes degustarán un hamaiketako consistente en tocino, pamitxa, vino y agua.


 

caleros1Recuperando el patrimonio histórico-cultural de gorbeialdea

Para IPIZKI el patrimonio además de memoria del pasado, es también un recurso para el presente y para el futuro

El año 1996 la asociación Ipizki Taldea de Zeanuri (Bizkaia) recuperó el viejo calero de San Justo, situado al pie del monte Gorbeia, y elaboró cal a la antigua usanza. Desde entonces, cada primer fin de semana de agosto —este año los día 2 y 3 de agosto— el horno de cal vuelve a humear. Pero además, año tras año la asociación realiza labores de acondicionamiento del calero y su entorno: “El primer año recuperamos el horno que se hallaba abandonado desde el año 1950; en el año siguiente construimos una cabaña de madera y tepes; el tercer año cercamos con traviesas el entorno del calero, y el cuarto, viendo que corría peligro de derrumbarse, reconstruimos una de las paredes. En el año 2000,  acondicionamos la cabaña y mejoramos los accesos a la parte inferior del horno; en el 2001, completamos las escaleras de acceso a la parte inferior y renovamos la boca superior del calero; en el verano del 2002 construimos un tejadillo sobre la boca inferior y levantamos dos paredes laterales para evitar los derrumbamientos de tierras. Sin estas reformas el calero se habría hundido. En el año siguiente colocamos un panel explicativo y dimos por finalizados los trabajos de recuperación. El 2009 colocamos una valla de seguridad en torno a la boca del horno. En adelante, todos los años realizamos labores de acondicionamiento del entorno y arreglamos los pequeños desperfectos que se producen”.

Con estos trabajos IPIZKI Taldea pretende poner un grano de arena en la recuperación del patrimonio histórico-cultural y monumental de Zeanuri en particular y de Gorbeialdea en general, con el objeto de convertir el calero de San Justo en un punto de interés digno de ser visitado en cualquier época del año. “Para IPIZKI el patrimonio no solamente es memoria del pasado, sino que también es un recurso para el presente y para el futuro”

Estas labores serían imposibles de llevar a la práctica sin la colaboración de la población local y de algunas instituciones y empresas. Como apuntan desde IPIZKI, “sin la dirección de Juan y Julián Arana —dos de las cuatro personas que elaboraron la última hornada de cal en este mismo lugar el año 1950— no habríamos sido capaces de recuperar y poner en marcha el calero, ellos son nuestros maestros. Por otra parte, hay que agradecer también el apoyo económico que hemos tenido, en un principio desde la Asociación de Agricultura de Montaña Gorbeialde, y, sobre todo, por parte del Ayuntamiento de Zeanuri. Para finalizar las obras de rehabilitación fue fundamental el apoyo del Departamento de Agricultura de la Diputación Foral de Bizkaia. Además, hay empresas como BBK, Cementos Lemona, o Bernaola Zerrategia que nos han echado una mano”.

Éste será el decimonoveno año consecutivo en que la piedra caliza, la madera y el fuego se unan en el calero de San Justo, y todo aquel que quiera conocer los detalles de la elaboración de cal tiene su cita en Zeanuri los días 2 y 3 de agosto.


Para más información podéis contactar con lo teléfonos: 653016117 / 630927576

www.ipizki.com

Dcal sale al mercado con sus tres primeros productos, 100% naturales, 100% innovadores

calDcal by Ciaries es un fabricante de productos para la construcción 100% naturales a base de cal aérea. Realizan todos el proceso, desde el horneado de la piedra caliza, el micronizado de la misma, el amasado, resposo, ensacado y venta de  productos finales específicos. Actualmente disponen de pasta de cal aérea envejecida un mínimo de 3 meses, morteros aptos para capas de fondo y morteros para capas de enlucido. Ambos los elaboran con la pasta de cal y le añaden la proporción de áridos calizos idónea para que no fisuren y tengan la adherencia adecuada para facilitar el trabajo del aplicador.

En breve sacaran a la venta los morteros para capas de enlucido en colores, con lo cual el aplicador no tendrá que preocuparse por si las mezclas con los pigmentos le salen iguales. 

En la fabricación usan maquinária industrial de última tecnología para elaborar productos al estilo mas tradicional, proporcionando a sus cliente el servicio que las obras requieren a día de hoy pero manteniendo los beneficios de los materiales de ayer.

Los productos que ofrecen es solo el inicio, en breve dispondran muchas novedades muy interesantes.

Los beneficios de las pastas y morteros de cal son infinitos! podéis mirar en su web: www.dcalnatural.com, son sorprendentes!

Los materiales ecoeficientes ganan terreno en la construcción

Nuevos materiales se van abriendo paso a paso en las obras de construcción que se están ejecutando. Se trata de materiales derivados de años de investigación en los laboratorios de I+D+i como cementos descontaminantes, cementos transparentes, cales hidráulicas naturales, etc, que están siendo incluidos en los proyectos de construcción o de rehabilitación de viviendas.

En el caso de la construcción sostenible, la búsqueda de elementos naturales es de obligado cumplimiento y los beneficios perseguidos son una mayor resistencia a las inclemencias del tiempo, menos coste de la puesta en obra y un mayor respeto al aspecto natural del terreno.

i.pro Stabex® es un conglomerante que se está utilizando en pavimentos, compuesto primordialmente por la cal hidráulica natural lo que le aporta las virtudes del cemento y de la cal convencional, además de ser de bajo coste energético, característica muy valorada en este tipo de construcciones.

Este material innovador ha sido el utilizado en una actuación singular como es el Parque de la Isla de Isla en Burgos, en una superficie de 17.800 metros cuadrados de caminos peatonales, revelándose como muy adecuado para senderos y caminos al aire libre por su bajo contenido de agua que flocula las arcillas y facilita la compactación, evitando el polvo en verano y en invierno el barro. Además, el conglomerante hidráulico permite aumentar la capacidad portante y realizar una rápida implementación.

Esta actuación fue recientemente presentada en el Congreso Internacional Latinoamericano Rehabend celebrado en Santander bajo el título “Patología de la Construcción, Tecnología de la Rehabilitación y Gestión del Patrimonio”, en donde Agustín Laplaza de FYM-Italcementi Group analizó el comportamiento de la puesta en obra, tras más de dos años de su terminación y la instalación de puntos de control para su evaluación.

 

Otras instalaciones desarrolladas.

Este producto innovador de FYM-Italcementi Group se está aplicando sobre todo en espacios naturales y jardines, calzadas, alamedas, vías peatonales, pistas para bicicletas, caminos rurales, hipódromos, centros de caballos, campos de golf, caminos agrícolas, zonas de juegos, etc. Todo ello confiriendo a los senderos durabilidad y confort al caminar, y preservando el aspecto natural y rústico.

  • Espacios Naturales.-  Meandro de Aranzadi, Pamplona
    12.000 metros cuadrados de caminos peatonales y plazas.
  • Espacios Naturales. Parque de la Isla, Burgos
    17.800 m2 de caminos peatonales
  • Instalaciones deportivas.- Velódromo de San Vicent de Raspeig, Alicante
    3.600 m2.- pista ciclista, dos pistas polideportivas, ocho de pádel, un circuito de running…
  • Parques Infantiles.- Ejemplo: Parque de Atracciones de Madrid.
    800 m2 pavimento terrizo para pista de juegos infantil
  • Rehabilitación de monumentos: Palacio de Ayete en San Sebastián o los caminos de acceso de la Alcazaba de Málaga, entre otros.

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El hormigón romano era mejor que el actual (y menos contaminante)

Los restos de un antiguo dique romano sumergido en el mar Mediterráneo, en la bahía de Pozzuoli, cerca de Nápoles, ha proporcionado al equipo científico de la Universidad de Berkeley liderado por el profesor Paulo Monteiro las muestras que han permitido a los investigadores analizar, por primera vez, la composición del hormigón que usaba la extinta civilización en sus construcciones, un material que han comparado con el actual para extraer conclusiones significativas.

La primera, que se trataba de una mezcla mucho más resistente, con altas condiciones para durar en el tiempo. Además, la forma en que los romanos fabricaban su hormigón es mucho más ecológica que los procesos mediante los cuales se fabrica en la actualidad el material, cuya base principal es el cemento Portland.

Más allá de la curiosidad histórica del hallazgo, la investigación supone un avance notable. La aplicación real del estudio podría mejorar de forma significativa la calidad de uno de los materiales de construcción por excelencia en la actualidad, y no sólo en términos de su composición sino también en el ámbito ecológico. Según los datos ofrecidos por los científicos en el comunicado mediante la que han difundido su investigación, el 7% de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera provienen de la fabricación de este tipo de cemento.

Una composición perfecta

El problema del cemento Portland, según los investigadores, es que en su proceso de fabricación se libera una gran cantidad de dióxido de carbono al calentarse, a más de 1.400 grados centígrados -a través de la quema de combustibles fósiles en la mayoría de los casos, aunque las organizaciones ecologistas tratan de evitarlo- uno de los principales componentes químicos de la mezcla, el carbonato de calcio. Sin ir más lejos, el jueves se llevó a cabo una manifestación en sede del Parlamento navarro contra la incineración en la planta de Cementos Portland en la localidad de Olazti.

Las principales diferencias del hormigón romano, en cuanto se refiere al proceso de combustión, es que su mezcla incluye una cantidad menor de cal y requiere una menor cantidad de combustible, además a una temperatura también inferior, rondando los 900 grados centígrados.

En lo referente a la mezcla, su ingrediente estrella -no secreto-, que ya se utiliza hoy en día, aunque hasta ahora no se había podido conocer su comportamiento a largo plazo, como en las estructuras romanas, son las rocas y cenizas volcánicas, cuyos resultados en las obras de ingeniería en contacto con el agua marina han sorprendido a los investigadores. De hecho, ésa es la parte más relevante de su estudio: la reacción química del hormigón romano en contacto con el mar crea una estructura de enlaces de una gran resistencia.

En ese sentido, los científicos han destacado que las construcciones modernas basadas en hormigón comienzan a dar señales de desgaste a partir de los 50 años, y que están concebidas para durar alrededor de un siglo y medio, un periodo que resulta ridículo en comparación con algunas obras de ingeniería levantadas durante el Imperio Romano, que han resistido miles de años de agresiones químicas, en entornos “tan agresivos como los marinos”, ha explicado la profesora Marie Jackson, parte integrante de la investigación.

Puzolana, el sustituto del cemento Portland

Históricamente, se considera a Marcus Vitruvius Pollio, autor del tratado sobre arquitectura De architectura libri decem, como el padre del hormigón sobre el que se construyó el Imperio Romano. Las obras de ingeniería civil de la civilización que dominó Occidente han trascendido la historia, convirtiéndose en ejemplo de admiración para las generaciones posteriores. El hormigón también forma parte de esa leyenda dorada. “Se trata de uno de los materiales de construcción más duraderos, y no nació por accidente. El transporte era básico para la estabilidad política, económica y militar para el Imperio Romano, por lo que la construcción de puertos duraderos era fundamental”, añade la profesora Jackson.

En las recetas del propio Vitruvius, y también de Plinio el Viejo, para fabricar el mejor hormigón, existen referencias a las cenizas volcánicas abundantes en la región del golfo de Nápoles, cerca de la localidad de Pozzuoli. El hecho de que no se trata de un componente misterioso lo demuestra que se está utilizando en algunas mezclas actuales, en sustitución parcial del cemento Portland.

El problema es que las cenizas volcánicas no abundan en el planeta, por lo que la vía romana no sería efectiva, simplemente por la escasez de la materia prima, para sustituir la exigente, en términos cuantitativos producción actual de cemento Portland. No obstante, los científicos han comprobado que el  mineral de nombre puzolana, en este caso muy abundante en el mundo, posee propiedades similares a las cenizas volcánicas. Según las estimaciones de los investigadores, su utilización en los procesos de fabricación del hormigón podría cubrir el 40% de la demanda de cemento Portland en el mundo. No es casualidad que la principal fuente de financiación de esta investigación proceda de Arabia Saudita, donde existen grandes excedente de puzolana.

Fuente: www.elconfidencial.com

Los caleros, un oficio en vías de extinción

Bocairent, 1El oficio del calero, como tantos otros y por desgracia, es un oficio que hoy en día tenemos que rescatar de la memoria. No sólo este oficio ha caído en el olvido, sino el de esquilador, lechero, herrero, o carbonero. Todos ellos forman parte de una larga y extensa lista que poco a poco crece muy a pesar de unos pocos amantes de la artesanía y de los trabajos manuales.

Pensamos que éste, como tantos otros oficios, sigue siendo productivo, efectivo y podría llegar a estar vivo si no fuese por la despoblación de tantas zonas rurales a favor de un crecimiento desproporcionado de la metrópolis.

Como tantos, el oficio de calero, interactúa con otros oficios, que a su vez sufren la desaparición de la materia prima y como consecuencia y con el tiempo contemplan la extinción de los compañeros de trabajo, como es el caso de que la extinción del calero desencadena la desaparición del estucador. ¿O sería al contrario?

La industria actual ha traído la posibilidad de realizar la producción del material edilicio a gran escala, y ha conseguido acabar, en la mayoría de los casos, con la antigua industria artesana tradicional. Esta circunstancia, unida al descubrimiento de nuevos materiales, que dejan en el olvido a los utilizados históricamente, ha hecho guardar en el baúl de los recuerdos a muchos oficios tradicionales.

Junto a este olvido de los oficios se ha producido lógicamente el abandono y deterioro de las herramientas y construcciones auxiliares utilizadas en estos oficios. Las recetas, los trucos, las proporciones, procedimientos y metodología que llevan al buen que hacer de procesos tradicionales, se rompen quedando sólo un eslabón aislado en la sociedad, una figura incomunicada, estéril, que en pocas décadas sufre una pérdida irreparable.

La industrialización de las zonas rurales, la despoblación y el academicismo de la sociedad, comporta un bienestar social que tiene un precio muy alto; los jóvenes ahora estudian nuevos oficios, nuevas carreras y no heredan la tarea familiar, con ello la tradición generacional se pierde al igual que se pierde la transmisión del conocimiento, cegada por un desinterés de la cultura, de las raíces en pro a un futuro tecnológico de altos niveles productivos, ¿pero, con qué niveles cualitativos?

El “Calero” es uno de esos viejos oficios que el paso del tiempo ha hecho que desaparezca, aunque en algunas zonas de la península ibérica todavía quedan personas dedicadas a esta noble actividad. Uno de los focos más representativos de lo que fue el oficio de calero hasta la década de los 50, fue el pueblo de Orgaz, en la Comarca de los Montes de Toledo. Aunque a lo largo de la geografía hispánica podemos encontrar numerosos hornos de cal, demolidos y mimetizados en el paisaje, dando prueba las ruinas que inundan nuestro panorama: en Alicante; en la Sierra de Mariola en la comarca del Alcoià, en el Fortí de Denia,  en el monte de Montefrío de Urnieta, Guipúzcoa o Montemayor de Pililla, Valladolid, Segovia, Granada……

Los hornos de cal hoy

En general, la situación de los hornos de cal es de total abandono, por lo que su estado de ruina en la mayoría de los casos es tal que son difícilmente recuperables. Ello es debido a su falta de uso y a la dejadez de las autoridades competentes, tan insensibles con la conservación y restauración del patrimonio cultural y en especial con el patrimonio etnográfico. Sólo en algunos casos, los hornos han sido recuperados y mantenidos en buen estado, gracias a la labor de asociaciones culturales y grupos de personas que pretenden conservar y dar a conocer estas construcciones, que formaron parte de nuestra vida y tradición hasta hace pocos años.

Su construcción

Básicamente un horno de cal tradicional es un pozo cilíndrico, cuyas paredes se recubren de arcilla  para evitar la dispersión de calor y crear una “olla a presión” gigante. Debe tener una repisa donde empezar a poner las piedras calizas y una boca en su parte inferior desde donde se alimenta el fuego. Existen distintas tipologías según el lugar y disposición del terreno (si éste es liso o tiene un fuerte desnivel). Si el terreno es liso, la construcción se empieza excavando un pozo de forma cilíndrica en el suelo, de unos 3-4 m de profundidad por 2-3 m de diámetro. En la parte más baja, el cilindro se estrecha, formando un poyete o poyata (repisa), que servirá como base donde apoyar la piedra. Al horno se accede a través de una rampa de acceso que nos lleva desde la superficie hasta el interior o la boca del horno por la cual introduciremos el combustible para prender la piedra. Esta zona, es conocida como el servidor, ya que sirve al calero para destruir la leña y así introducir ésta dentro del horno para poder prender constantemente. El poyete, por lo general, tiene una altura de unos 70 cm. y es el que determina la amplitud que tendrá el espacio interior del horno.

El arte de la cal. Emilio Quilez

Emilio Quilez junato a Ratazzi, presidente y fundador del Foro Italiano de la Cal.

Hace ya unos años de la desaparición de uno de los personajes del mundo de la cal: Emilio Quilez. Emilio era un anarquista que andaba por libre en su particular lucha contra las multinacionales del cemento: su encarnizado enemigo. Ahora, en EcoHabitar, hemos querido rescatar una entrevista que mantuvimos hace 10 años, cuando le conocí. Posteriormente, y hasta su muerte, la amistad perduró, y aunque muchas veces no coincidíamos en los métodos, su trabajo queda ahí, para el recuerdo y como uno de los pilares del resurgimiento del mundo de las cales aéres en este país. Un gran profesional dedicado en cuerpo y alma a la cal, alquimista, que comprende las metamorfosis de la piedra caliza.

, . , Adentrarse en el mundo de la restauración de la mano de Emilio Quilez es entrar en un universo de pura alquimia donde la trasmutación de los elementos es una realidad. Su amor por lo bien hecho se demuestra en una gran carrera de maestro estucador y experto en cales, con casi 50 años ejerciendo en todo el mundo, especialmente, estos últimos años, en Arabia Saudi y en nuestro país. Lo conoce todo sobre la cal: fabricación, tipos, comportamiento, usos y ventajas.

T.M. No se le caen los añillos al dejar claro cuáles son los males de la construcción actual.

Emilio. Hoy parece que la culpa de todos los problemas en la construcción la tiene el ladrillo y no paran de sacar más y más sustitutos, cuando durante veinte siglos el ladrillo se ha utilizado en la construcción sin ningún tipo de problema. El que tiene la culpa de todo es el cemento que es el que ha provocado los puentes térmicos, los puentes acústicos y el que se rompan los muros. La diferencia entre un mortero de cal y uno de cemento es que el de cal es un material de construcción con una coeficiente alto de dilatación: se estira y se encoge. La cal actúa de colchón absorbiendo los diferentes coeficientes de dilatación de los distintos materiales que intervienen en la obra lo que quiere decir que el coeficiente de dilatación de un mortero de cal es casi 0, pues con la adhesión del anhídrido carbónico, se han creado micras de cristales de calcita en la superficie del mortero, y en el interior no acaba de consolidarse, por lo que se consigue una elasticidad del mortero de cal insuperable con el cemento.
Además el mortero de cal tiene una propiedad única: elimina y absorbe agua al mismo tiempo que da lugar a una ósmosis manteniendo el agua a 11º C.

T.M. En el mundo de la cal tampoco es oro todo lo que reluce.

Emilio. Las cales tradicionales se han perdido y desaparecido. Las mayorías de las cales en polvo, de hoy en día, están declaradas como grasas por los laboratorios que las analizan y ésto es un error, pues para saber con certeza que una cal es grasa, es necesario analizar la piedra y su contenido en carbonato cálcico antes de quemarla.

La profesión le viene de lejos, tres generaciones de constructores lo encarrilaron hacia el mundo de la cal y los estucos. En el año 57, instalado en la capital y con 23 años, realizó el palacio de Justicia de Madrid, las Salesas, con un revoco de cal esgrafiado en cuatro colores y cortado a navaja que le valió la felicitación del presidente del tribunal supremo. Posteriormente viaja a Paris donde ejerce, primero como profesor en la escuela de Bellas Artes y posteriormente, ya trabajando por su cuenta, restaurando comanderías templarias. Uno de sus más recientes trabajos fue la restauración de la Cartuja de Sevilla, de la que está especialmente orgulloso.

T.M. Trabajó con el Doctor Coulbert, un gran entendido de la Alhambra de Granada quien incluso, llegó a realizar un estudio de la refrigeración de este singular edificio.

Emilio. Efectivamente, trabajé con el doctor Coulbert, un enamorado el arte de construir y que en aquellos entonces era catedrático de Bellas Artes en Stuggart.
Las habitaciones de invierno en el Alhambra tienen una “gloria” o hamann, que son unas conducciones , en el suelo, por donde circula aire caliente, además de estar orientadas al sur. Las de verano están orientadas al norte y cuentan con un sistema de refrigeración muy ingenioso. Debajo de las habitaciones existían una piscinas  que empapaban los ladrillos del edificio, esta humedad ascendía por capilaridad hacia arriba. En la habitación los azulejos del zócalo actuaban de estabilizadores del frío: el muro húmedo enfriaba el vidrio de los azulejos que estaba en contacto con el aire caliente que entraba en la estancia, éste sube a las bóvedas abiertas, creando una corriente continua.

T.M. Es un enamorado de la cultura árabe y no para de explicar las maravillas de la joya arquitectónica del Alhambra.

Emilio. Los árabes eran maestros de la Alquimia, si se observa con atención se pueden ver las tablas atómicas camufladas en los estucos.

Está maravillado de los sistemas de construcción tradicional y nos explica: Hoy en día en arquitectura se trabaja a compresión mientras que durante siglos, y en culturas como la de los romanos y los árabes, se trabajaba a rozamiento. Tenemos el ejemplo de la Giralda de Sevilla o de las catedrales europeas que no tienen cimientos. La estabilidad de los edificios se conseguía estabilizando los espacios alrededor del edificio con cal, repartiendo la carga del edificio. La Giralda no tiene zapatas, sólo sobresale 45 cm, y lleva 11 siglos así. Hoy en día para hacer un edifico igual se tendría que salir hacia fuera dos o tres metros y meter toneladas de hierro.

T.M. ¿Cómo está planteada, hoy en día, la cuestión profesional en nuestro país?

Emilio. Las profesiones en Europa están protegidas, uno no puedes practicar una profesión si en los últimos 10 años no has estado ejerciendo. Cosa que en nuestro país no ocurre, cualquiera puede ir a la delegación de hacienda correspondiente y pedir una licencia para maestro estuquista o albañil sin tener ni idea y claro ésto es lo que no se puede permitir. Hoy en día se están haciendo churros, pues por una parte tenemos las direcciones facultativas que no tienen ni idea de lo que es la cal y, por otra los maestros de hoy en día no son maestros ya que han obtenido un título gratuito de la administración: una licencia para mentir y robar. El problema es muy gordo. Tenemos que empezar formando la direcciones facultativas y formar un personal especializado, otorgándoles un título reconocido por las diferentes escuelas de aparejadores, arquitectos y la administración.

Piensa que el poder de las multinacionales no tiene limites y es en las restauraciones y rehabilitación y en la bioconstrucción donde no nos pueden parar, refiriéndose a que “es en los morteros de cal donde tenemos que incidir para un resurgir del arte de construir”.

T.M. ¿Cuál es el origen del cemento?

Emilio. El origen del cemento es la cal hidráulica. De cien canteras de cal hidráulica había cinco canteras que valían, el resto no valían. Cada cantera tiene como una huella dactilar, tiene una composición propia; las canteras que valían tenían una composición distinta de las que no valían. Ensayaron añadir lo que les falta a las que no valían, para ver si vale todo y se dan cuenta que tienen lodos y otros elementos,  el primer ensayo de cemento que se hace es quemando los lodos del Támesis para hacer el quinquer y después, buscando una cal hidráulica buena, descubren el cemento Pórtland artificial. En 1835 es cuando se inventan el cemento Pórtland y se comercializa en 1860/70 en América, primer país en utilizarlo. En España empieza en 1903 y a partir de ahí creíamos que el hormigón, no cambiaba de volumen, no absorbía agua, se petrificaba y bueno, era la piedra Pórtland que habíamos vuelto a ella. Y eso no es cierto, cambia de volumen, absorbe agua, respira.

No sabemos cómo pueden responder, de aquí a treinta o cuarenta años, por los aditivos que le meten al cemento. Basta con mirar el problema de la aluminosis. No lo sabemos lo que puede pasar, pero como es una razón económica y aunque hundan el mundo, tiran para adelante.

La cal es una materia prima; hace 150 años el 60% de la producción de calcio estaba dedicada a la arquitectura, en pasta, en hidrato. Hoy en día las producciones han subido mucho más, y hay un 2% solamente que se dedica a la arquitectura como aditivo; pero la cal es una materia prima para la fabricación de aceros, para las plantas potabilizadoras, para la  resinación refinado del azúcar, para los insecticidas, para las estaciones de depuración de agua. La cal es una materia prima,  existen hornos rotativos en Aragón que fabrican 500 toneladas diarias y no uno sino varios. Y todo esto va a Altos Hornos de Bilbao, para la fabricación de aceros, y esto quiere decir que en lo que menos se utiliza es en la construcción pues el cemento se ha impuesto, hasta tal punto que en Estados Unidos, donde los cementeros son más fuertes que aquí, necesitas una serie de permisos y pagar un impuesto revolucionario, como yo digo, para que te vendan cal, y aún diciendo que es para hacer frescos, no para hacer arquitectura; porque el cemento no quiere tener competencia.

T.M. ¿Qué pasa en la obra de restauración?

Emilio. En primer lugar el Consejo de Europa ya dió la voz de alarma, después el Consejo de Roma. Luego el Parlamento Europeo que  aconsejaba la utilización de cal. Y lo último que ha habido ha sido una reunión en 1985, de los 15 ministros de cultura de Europa que hicieron un protocolo de obligado cumplimiento, que a España le ha costado cientos de millones que no se publique en el Boletín Oficial del Estado.

T.M. ¿Qué alternativa dan para el cemento?.

Emilio. Ninguna. Dice textualmente que en el monumento histórico, obra de rehabilitación, se debe hacer un análisis previo, interdisciplinario para ver la fuente de los productos que han intervenido en la obra. Analizar los materiales y hacerlo similar a los materiales que consta en el momento histórico. Y eso no se hace, y aunque no lo aconsejan utilizan cemento y se acabó.

Ahora mismo tenemos un frente, en el mundo de la cal, que tenemos que aprovechar: es la Bioconstrucción, las casas bioclimáticas y las casas ecológicas. La cal es un material biodegradable. Tu ves una ruina romana en la que los muros se han caído, etc; el pH ha subido, te subes en un globo y ves las calles, los patios, todo, el pH ha subido y la hierba ha bajado, y ves el rastro de donde iban las calles, los patios, el trazado de los muros; donde cae el cemento no crece la hierba. La única forma que han encontrado en Inglaterra para eliminar el gran problema del cemento es poner plantas machacadoras gigantes, allí reutilizan más del 70-80% de hormigón -aquí no se reutiliza ni el 10%- , lo vuelven a machacar  y vuelven a utilizarlo y lo que no vale lo tiran al mar. Todo esto lo hacen por la cuestión ecológica. Lo tiran al mar pues si lo dejan en el campo la vegetación no crece. Ya sabes ojos que no ven…

T.M. Coméntanos algo de la estabilización de suelos con cal.

Emilio. En el mundo árabe se crean explanadas al lado de las construcciones para crear un microclima; primeramente la tierra está estabilizada con cal y encima un mortero que hacen con una especie de solera de unos 30/40 cm a base de cales, son cofradías sufis que se desplazan por oriente medio, es una sociedad secreta, que hacen la composición en un cuarto cerrado. Conocí esta técnica en Argelia, en el año 1975, yo trabaja con un arquitecto, decano del Colegio de Arquitectos de Argelia que conocí en Paris. No le di importancia cuando vi las explanadas, estaban dándole con pisones, fuimos de visita de obra y estaban puliendo la lechada que habían puesto con roca volcánica, me puse serio cuando vi tanquetas de 45 toneladas con  cadenas, en la inauguración del Ayuntamiento, marchar por encima de la explanada, no paré hasta meterme en la cofradía.

Para hacer una estabilización natural coges un tractor y un arado, que profundiza unos 40/50 cm, y un rodabator y desmenuzas la tierra; hechas cal viva en bidones de 200 litros, unos 150 litros de agua para una arroba o arroba y media de cal, dependiendo de la calidad de la cal, batir y que hierva, una vez que tienes tres o cuatro bidones, una vez desmenuzada la tierra con el rodabator  se va regando con esa lechada de cal y con el rodabator vas mezclando; una vez mezclado pasa la motoniveladora para darle la caída y compactar con rulo y ya pasar la pata de cabra, un rulo con unos botones, luego se llenan de agua y planchar definitivamente. Con eso ya tienes una tierra estabilizada con cal, encima de eso puedes hacer lo que te de la gana, aunque tenga uno o dos centímetros, queda duro como una roca. No es impermeable, toda el agua que se le eche se lo bebe y lo tira para abajo, encima queda seco y no hace charco que es lo más importante. A partir de ahí puedes hacer una zanja, echar cemento…

Su proximo proyecto es la creación de una escuela de formación profesional en Andalucia, en colaboración con diferentes ayuntamientos, lo que a buen seguro conseguirá, y entonces podremos estar seguros de que la profesión no se perderá. 

Como han podido deducir, Emilio no pudo cumplir su sueño, como tampoco puedo cumplir su otro gran sueño de escribir un tratado sobre sus conocimientos. En sus últimas llamadas, a quien escribe este artículo, poco despues de asistir al I Foro Ibérico de la Cal que se celebró en Mallorca, no cesaba de darle vueltas a la idea de que le ayudase a escribir esta especie de compendio de conocimientos. Yo, saturado de trabajos y frentes, en las tareas de dirección de una publicación, le daba largas.

Emilio se fué con un bagaje de conocimientos que se perdieron para siempre.

La UNESCO declara la Cal de Morón Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

A las 16.30 h. local (9,30 en España), en la Convención para la salvaguarda del Patrimonio Inmaterial intangible, que se está celebrando esta semana en Bali (Indonesia), optó por aprobar la candidatura presentada desde el Consejo de Patrimonio Histórico de España con el título “Revitalización del saber tradicional de la cal artesanal en Morón de la Frontera, Sevilla, España”, por iniciativa de la Asociación Cultural Hornos de Cal de Morón.

La práctica tradicional ligada a la elaboración de la cal ha sido durante mucho tiempo una fuente de empleo para Morón de la Frontera y una seña de identidad. El reconocimiento por la UNESCO dará un fuerte impulso para sensibilizar a la opinión pública sobre la práctica  y la importancia de la producción artesanal de cal y un especial valor a la recuperación de los conocimientos y técnicas para el uso de la cal en la construcción sostenible.

Cuando la producción de cal artesanal se redujo como consecuencia de la fabricación industrial, los hornos y a su vez la transmisión de conocimientos  cayeron en desuso. Los principales objetivos del proyecto son la toma de  conciencia e importancia de la práctica de la fabricación artesanal y mejoras en las condiciones de vida de los caleros. Con este fin, se creó la Asociación Cultural Hornos de Cal de Morón y así nació el Museo de la Cal en el que se muestra el proceso artesanal  in situ. Los hornos se han restaurado y el proyecto promueve activamente los conocimientos  de esta técnica a nuevas generaciones. Se realizan otras actividades en cooperación con los caleros, recuperando técnicas expertas para el uso  en construcción sostenible.

El proyecto también ha impulsado la edición de publicaciones audiovisuales y en soporte papel, la realización de demostraciones en ferias y, en la actualidad, la preparación del Congreso Ibérico de la Cal para el año 2012. La Asociación ha participado en un proyecto nacional de sensibilización sobre la pintura al fresco, así como en un proyecto internacional Transferencia de Marruecos (África del Norte) del modelo de Centros de Promoción de la Artesanía.