Biorregional. Rehabitar nuestras comarcas de una manera sostenible

Seguro de que muchos de los lectores de ReHabitar se han preguntado alguna vez: ¿Qué quiere  decir esta palabra? Significa volver a vivir en un cierto lugar, y también vivir en su lugar de otra manera.

No solamente se refiere a volver a vivir en una finca previamente abandonada, o en un pueblo abandonado en el campo, también se refiere a un concepto central del movimiento del biorregionalismo. Volver a vivir en el mundo mismo desde dentro y dejar de sentirse como un pasajero en la ‘nave espacial tierra’ dispuesto a explotar la naturaleza como si fuera algo aparte de nosotros. El biorregionalismo propone que la humanidad vuelva a vivir en el mundo como parte integrante de la naturaleza. Lo que significa rehabitar el mundo como participantes responsables en los procesos de la vida, adaptados a las condiciones particulares de cada ecosistema. Darnos cuenta de que tenemos que rehabitar nuestras propias biorregiones, nuestras comarcas, es una de las cosas más fundamentales que tenemos que hacer para promover el cambio hasta una sociedad humana sostenible.

Tenemos que adaptar la manera en que vivimos, producimos, construimos y trabajamos a las condiciones especiales de nuestra región local, su clima, su geología, sus ecosistemas. Así podemos aprovechar los recursos naturales de una región en concreto, y al mismo tiempo, guardar su biodiversidad y proteger los equilibrios dinámicos de sus ecosistemas. Es obvio, los seres humanos durante casi todo su historia como especie han vivido de esta manera adaptada, habitando sus biorregiones particulares. Casi todas las culturas indígenas del mundo muestran unas adaptaciones impresionantes a su entorno particular. Nos serviría mucho si aprendiésemos de estas culturas que evolucionaron en adaptación a los ecosistemas que habitaron. Eso no quiere decir que necesitamos volver a algún tipo de pasado de oro, pero tampoco nos sirve extinguir la diversidad y riqueza de conocimiento de esas culturas.

También es cierto que tenemos una historia de por lo menos cinco mil años de abuso de poder, de culturas dispuestas a dominar y explotar a sus vecinos y la naturaleza. Uno de los textos más antiguos de la humanidad, la épica de Gilgamesh, nos cuenta cómo este rey de la civilización de Ur, en la antigua Sumeria, mandaba cortar casi todos los enormes bosques de cedro que había en El Líbano para construir la gran ciudad de Ur. Además, Gilgamesh mataba al dios de los bosques, Humbaba, incitando a la venganza de los dioses. La deforestación provocaba la desertificación de la fértil Mesopotamia.

El cambio climático, cuyo efecto todavía podemos observar en esta zona del oriente medio, fue la causa de la caída de la civilización de Sumeria. Aparte de los impactos ambientales negativos de los grandes imperios del pasado, la mayoría de la humanidad vivía adaptada a sus biorregiones hasta muy recientemente. Sólo durante los últimos tres siglos, una gran parte de la humanidad se ha podido alejar de las demandas de sus biorregiones por el uso irresponsable y derrochador de las energías fósiles y con la revolución industrial que empujaba este abuso.

El concepto biorregión y la historia del biorregionalismo

Una de las personas claves en el estudio académico del biorregionalismo, Kirkpatrick Sale, entiende como biorregión la región natural, definida por las calidades del lugar, por lo que la naturaleza manda y no los hombres. El doctor Sale ofrece la siguiente definición del concepto biorregión: “es cualquier parte de la superficie del mundo cuyas fronteras aproximadas están determinadas por características naturales y no están impuestas por humanos. Las biorregiones son distinguibles de otras áreas por atributos particulares: flora y fauna, agua, clima, calidad y tipo de sus tierras, formas del paisaje; también son únicas por los asentamientos y culturas humanas a quienes estos atributos han dado su forma particular.” Kirkpatrick Sale comenta que “por supuesto la Naturaleza trabaja con flexibilidad y fluidez, por eso los límites entre biorregiones no son muy rígidos normalmente, pero al mismo tiempo los contornos de las regiones en sí mismas no son difíciles de identificar usando un mínimo de conocimiento ecológico.” 1 Un debate necesario sobre cómo se puede distinguir las dimensiones exactas de una biorregión ha hecho mucho daño al movimiento del biorregionalismo. Muchas veces, la manera más práctica de establecer las dimensiones de la biorregión local es empezar con la parte de agua de la zona, siguiendo la cuenca del sistema del río local y poder comparar sus términos con los ecosistemas existentes en esta zona y con variedad de factores geológicos y biológicos.

biorregional

KIRKPATRICK SALE una de las personas claves en el estudio académico del Biorregionalismo y autor de títulos como Escala Humana y Una visión Biorregional.

El movimiento del biorregionalismo nació a principios de los años setenta en el oeste de los Estados Unidos. Los primeros defensores del concepto fueron el escritor Peter Berg y el ecólogo Raymond Dasman trabajando para la organización Planet Drum (Tambor del Planeta) y la revista Raising the Stakes (Subiendo las apuestas). Básicamente, el biorregionalismo se ha desarrollado por un interés mantenido desde la base popular sobre cómo se puede efectuar un cambio social que dé como resultado que la gente actúe a la escala local para proteger y restaurar el medio ambiente y su diversidad. Es la diversidad a escala local en cada biorregión lo que le da su unicidad y su valor intrínseco. La diversidad de la vida entera está contenida en las distintas y diversas formas de vivir y en la biodiversidad de cada una de las biorregiones en el mundo. Nosotros dependemos de esta diversidad para sobrevivir.

El cambio hacia la sostenibilidad tiene que venir de nosotros, de la base popular. Las biorregiones individuales tienen que intentar satisfacer sus necesidades locales con recursos locales y renovables. En la foto, una de las asambleas del Consejo de Visiones para la Acción Biorregional celebrado el año pasado en Perú.

No es una teoría, es un movimiento con un plan de acción muy práctico

El biorregionalismo propone una estrategia muy sencilla para efectuar una transformación cultural. Manteniendo la comunicación, el intercambio de conocimiento y la cooperación internacional, enfoca la protección y restauración de los ecosistemas locales y de la biodiversidad autóctona de las comarcas. Como siempre, el cambio más efectivo viene de una base popular y afecta al sistema de abajo a arriba. No podemos esperarlo de los políticos ni de las empresas multinacionales: el cambio hacia la sostenibilidad tiene que venir de nosotros, de la base popular. Las biorregiones individuales tienen que intentar satisfacer sus necesidades locales con recursos locales y renovables. Tenemos que promover economías biorregionales muy diversificadas que reduzcan la dependencia de recursos importados desde lejos. Las redes de trueque y el desarrollo de medios de intercambio económico regionales son herramientas muy importantes para la creación de economías biorregionales.

El transporte no necesario empujado por la economía globalizada y la construcción de edificios y carreteras son algunos de los factores más grandes de la destrucción del medio ambiente. Tenemos que aprender a satisfacer nuestras necesidades como consumidores con recursos regionales renovables. ¿Por qué, por ejemplo, en 1996 Gran Bretaña tenía que importar 49 millones de kilos de mantequilla, si al mismo tiempo exportaba 47 millones de kilos? 2 No hay razón alguna para que la mantequilla importada desde Nueva Zelanda hacia Inglaterra se pueda vender por menos que la mantequilla producida en el país mismo. Alguien se ha olvidado de incluir todos los gastos escondidos y subvencionados por los bajos precios de petróleo y queroseno. Alguien no está incluyendo el efecto de estos transportes completamente innecesarios en el medioambiente y el clima. La degeneración medioambiental asociada a estos transportes innecesarios y sus efectos sociales, económicos y culturales son considerables, y los gastos asociados enormes, pero la mantequilla de Nueva Zelanda en Inglaterra sigue siendo más barata. Pensar en términos de biorregionalismo asume más responsabilidad y tiene mucha más razón y menos ignorancia ecológica.

Otro factor culpable de la degradación medioambiental es la construcción. Es responsable de una gran parte de los daños ecológicos que podemos observar. La construcción es la causa de más del 40% del consumo de energía y materia prima del mundo. A escala doméstica, unos cambios muy sencillos, como aprovechar la energía solar pasiva y mejorar el aislamiento de las casas, pueden reducir el gasto energético de una casa hasta en un 90%. A escala nacional, un estudio reciente en Inglaterra ha mostrado que los gastos nacionales del país podían ser reducidos en un 50% por ciertas adaptaciones eco-lógicas de todas las casas ya existentes.3 El uso de materiales autóctonos de la biorregión y el diseño bioclimático adaptado a las condiciones regionales son ejemplos de una buena práctica biorregional. La bioconstrucción juega un papel importante en la promoción de una conciencia biorregional.

Diseño ecológico a escala biorregional

Durante los últimos años, el concepto de biorregión ha tenido influencia en la agronomía, la arquitectura y algunas comisiones planificadoras. También es un concepto básico del diseño ecológico. En un compendio de diseño ecológico, recientemente publicado en inglés con el titulo Design for Sustainability (Diseño para la Sostenibilidad), Janis Birkeland explica que en la planificación biorregional somos informados por el conocimiento de la ecología local, y buscamos caminos para transformar la sociedad y sus instituciones hacia la educación pública y la democracia participativa y activa. Esta forma de tomar decisiones desde la base hacia arriba requiere fundamentalmente la participación activa de la comunidad en el proceso de planificación biorregional. El proceso anima y sostiene proyectos de auto-ayuda, y a través de proyectos de reciclaje y programas de regeneración, ayuda a que crezca un nuevo sentido de participación en la comunidad. Al mismo tiempo resuelve problemas locales. La planificación a escala biorregional consiste en combatir desde la raíz los efectos de la ignorancia ecológica, de la globalización y del desarrollo urbano.

Las herramientas básicas del biorregionalismo en su resistencia contra estas fuerzas de la centralización son el enfoque en el aumento del nivel de auto-suficiencia de las regiones, la democracia activa y participativa, la mediación y el consenso, y toda actividad que aumente el sentido de formar parte de la comunidad. La planificación biorregional usa indicadores tales como la justicia social, el concepto de la huella ecológica y también el concepto del espacio medioambiental con el fin de crear una base más justa para la racionalización de recursos. El proceso anima a toda la comunidad a desarrollar una visión compartida y positiva de cara al futuro; también estimula las actividades que restauran ecosistemas locales y las que ayudan en la transmisión de tradiciones que ofrecen a la comunidad valores sociales y ecológicos.4

A título individual, cada uno de nosotros puede empezar con el consumo justo y ecológico. Cada una puede reducir su consumo, reciclar lo que usa, y re-usar en lugar de tirar. ¿Desde dónde vienen las cosas que estoy consumiendo? ¿Puedo substituirlos por productos locales? ¿Hay proyectos de restauración ecológica, de reforestación, o de compost comunal por mi zona? ¿Cómo puedo aprender más sobre la ecología, la geología, el clima, las costumbres, la artesanía y la arquitectura propia de mi región? ¿Cómo voy a encontrar a gente en mi zona que también esté preparada para aceptar la responsabilidad que tenemos, gente con quienes puedo aprender de nuevo cómo se puede rehabitar la biorregión en que vivimos? Todas estas son preguntas que podemos hacernos. Con estas preguntas empieza el futuro biorregional y el cambio hacia una humanidad que participa de forma apropiada en los ciclos de la naturaleza. El eslogan del Foro Social Mundial de Puerto Alegre es: Otro mundo es posible. El biorregionalismo podría ser un camino para aprender a llegar a este otro mundo.

La biorregión como parte del cuerpo de Gea y la participación apropiada en un planeta vivo

Muchos estudios científicos han demostrado que son los ecosistemas más diversos los que tienen mayores probabilidades de sobrevivir y adaptarse a cambios climáticos drásticos, o a cambios de otras condiciones medioambientales. Además, los estudios de los sistemas climáticos y ecológicos de la tierra han demostrado qué factores bióticos están contribuyendo fundamentalmente a la autorregulación de la composición de gases en nuestra atmósfera, y al mantenimiento de una temperatura media, que permiten la existencia de vida en este planeta. En estos descubrimientos más recientes se sostiene la teoría Gea, que propuso el químico atmosférico James Lovelock en los años setenta. La teoría propone qué factores bióticos y factores abióticos están profundamente interconectados en ciclos de autorregulación, que mantienen condiciones favorables para la vida en el planeta. Para explicar estos ciclos tenemos que entender la tierra como un organismo, como un planeta vivo. La teoría de Gea es una teoría de fisiología a escala planetaria, es geo-fisiología. Pensar en términos de Gea ayudaba a los primeros activistas del biorregionalismo a entender cómo toda la vida en el planeta está profundamente interconectada y es interdependiente. Por el valor intrínseco de cada forma de vida y también por la profunda interdependencia, tenemos que respetar toda forma de vida en cualquier lugar. Como lo ha dicho el fundador de la permacultura, Bill Mollison: “Empieza en la puerta de tu casa y trabaja desde allí fuera.” Obviamente, la permacultura trabaja mucho con el concepto de la biorregión casi desde sus principios. El biorregionalismo, la permacultura y la geo-fisiología entienden perfectamente que la salud del mundo, la salud de Gea depende de la salud de cada una de las biorregiones que forman parte del cuerpo de Gea.

La mala noticia es que Gea está enferma. Hoy en día podemos observarlo y cada año es más evidente: nos estamos enfrentando a un cambio climático a escala global. Cada mes salen más resultados de estudios científicos que indican que estos cambios están relacionados, si no provocados, por el uso irresponsable del petróleo, del carbón y del gas natural durante los últimos tres siglos. Estamos justamente dentro de una ola de extinción más grave que la desaparición de los dinosaurios. Siguiendo estimaciones conservacionistas, la biosfera está perdiendo entre 120 y 140 especies cada día. Gary Coates, de la Universidad de Kansas (EEUU) está convencido de “que la civilización industrial va a tener que transformarse muy rápido, cambiando su ética del ‘negocio como siempre’, enfocado al crecimiento económico, por una sociedad de la creación continua y estable. Esta gran transformación cultural se tiene que efectuar dentro de los próximos 50 a 100 años. Si no conseguimos esta transformación, vamos a experimentar este punto de cambio en la historia como el periodo más violento, con más sufrimiento y destrucción que nos podamos imaginar.5Vivimos en un tiempo crítico de la historia de la humanidad y por eso nos toca confrontar la responsabilidad que cada uno de nosotros tiene para efectuar los cambios necesarios.

Es muy fácil sentirse sin poder y atrapado en un sistema demasiado grande y globalizado, pero somos todos participantes en nuestras comunidades de una manera u otra, y es exactamente ahí donde tenemos que efectuar el cambio. Como ha dicho el economista Chileno Manfred Max-Neef, ganador del Right Livelihood Award (el premio Nóbel ‘alternativo’): “Es absolutamente imposible tener participación en un sistema gigante, la participación puede ocurrir sólo a escala humana. Eso quiere decir, en la escala donde las personas tienen su cara y su nombre, donde las personas se conocen y no donde están nada más que abstracciones estadísticas.” Es en la escala humana de nuestras comunidades donde podemos empezar a vivir de una manera más responsable y sostenible, y eso depende de la participación de cada uno de nosotros en el gran trabajo de rehabitar nuestras biorregiones. La biorregión sostenible depende de la cooperación de todas las comunidades que la habitaron. Igual que el estado medioambiental y la biodiversidad del mundo dependen en último lugar de la sostenibilidad de cada biorregión. Si eso es cierto, por fin empezamos a entender que en este mundo todo está interrelacionado, que somos participantes del proceso si aceptamos la responsabilidad relacionada o no. Eso es una lección muy básica de la sostenibilidad. El antiguo mito griego de Gea, madre de todos e hija del Caos, resurge desde la conciencia colectiva, desde la anima mundi (desde el alma de un planeta vivo), para ofrecernos esta enseñanza importante.

Es absolutamente imposible tener participación en un sistema gigante, la participación puede ocurrir sólo a escala humana. Eso quiere decir, en la escala donde las personas tienen su cara y su nombre, donde las personas se conocen y no donde no son más que abstracciones estadísticas, comenta el economista MANFRED MAX-NEEF.


Articulo publicado en el nº 10 de la revista ReHabitar. Invierno de 2004.

  1.  Dwellers in the Land – The Bioregional Vision, Kirkpatrick Sale, New Society Publishers, 1991, p55
  2. – From the Ground Up – Rethinking Industrial Agriculture, Helena Norberg-Hodge, Peter Goering, John Page, International Society for Ecology and Culture, ZED Books, 2001
  3. -Design for Sustainability – A Sourcebook for Integrated Eco-logical Solutions, Janis Birkeland, Earthscan Publ. 2002, p.14
  4. – Design for Sustainability – A Sourcebook for Integrated Eco-logical Solutions, Janis Birkeland, Earthscan Publ. 2002, p. 238
  5. – Dwellers in the Land – The Bioregional Vision, Kirkpatrick Sale, New Society Publishers, 1991, p31

Un paso hacia la ciudad sostenible

Hacia la ciudad sostenible. En el proceso de transformar nuestra civilización, que se caracteriza por ser una sociedad derrochadora y últimamente autodestructiva, en una sociedad responsable y sostenible, lo que hace falta, son buenos ejemplos para inspirarnos. Pueden actuar como piedras de toque, que catalizan la transformación, mostrando nuevas soluciones más ecológicas.

Una de estas piedras de toque es el Beddington Zero (fósil) Energy Development (BedZED). Es una ecoaldea urbana que abrió sus puertas en marzo del año 2002, en Londres. La intención del proyecto era demostrar la posibilidad de desarrollar barrios sostenibles dentro de nuestras ciudades. BedZED es un ejemplo de bioconstrucción integrado en un diseño ecológico y biorregional. Se trata de una nueva construcción de viviendas y oficinas en medio de una ciudad tan grande como Londres, sin contribuir a la emisión neta de dióxido de carbono y, a su vez, al calentamiento climático global.

BedZED nació de la cooperación entre las siguientes empresas: “BioRegional Development Group” (Grupo Desarrollo BioRregional), una empresa de asesoramiento y consulta medioambiental; el “Peabody Trust” (Fundación Peabody), una fundación que es la asociación de viviendas sociales más grande de Londres; y el arquitecto Bill Dunster. Desde su inauguración BedZED sigue teniendo un éxito enorme y ha inspirado a arquitectos, empresas de construcción, ayuntamientos y comisiones planificadoras en varios países. Es una de las ecoaldeas más grandes del Reino Unido con 82 viviendas, y además espacios para oficinas y estudios para trabajar y vivir. Existen varios tipos de viviendas, desde apartamentos con un dormitorio, hasta casas urbanas con cuatro dormitorios. También hay un campo de deportes y una peña de vecinos. En poco tiempo, se abrirán un café y un jardín de infancia. El proyecto está localizado en el sitio de una antigua estación depuradora de aguas fecales, por eso hacia falta descontaminar el suelo de residuos de metales pesados. El terreno entero tiene 1,65 hectáreas. La construcción comenzó en mayo del año 2000 y desde julio de 2002, la ecoaldea está en ocupación completa.

BedZED está diseñada para una vida confortable en el entorno urbano que es, al mismo tiempo, muy eficiente en su uso de recursos biorregionales. Las viviendas son una mezcla entre viviendas alquilables a precios populares y viviendas compradas a un precio similar al de cualquier vivienda convencional de la zona. La motivación era demostrar que una vida urbana puede ser consciente y responsable con el medioambiente, y no tiene que ser necesariamente más cara. BedZED da un buen ejemplo de cómo se pueden integrar eficacia térmica, energías renovables, y sistemas de ahorro del agua, con servicios como coches compartidos y entregas de comida local y orgánica. Este tipo de diseño integrado e interconectado distingue el trabajo del  “Grupo Desarrollo BioRegional”, que siempre intenta mejorar las implicaciones sociales, medioambientales y económicas de sus proyectos. Éstos incluyen: una red de reciclaje de papel para Londres y Escocia; el desarrollo de un pequeño molino de papel para crear ciclos de reciclaje de papel más regionales y al mismo tiempo más económicamente rentables; la recuperación de la antigua industria de lavanda en Londres; la investigación y promoción de cáñamo como materia prima para textiles, papeles y plásticos; y redes biorregionales de producción de carbón vegetal en el Reino Unido.

ciudad sostenible

Historia del proyecto BedZED

Al principio de los años noventa, el arquitecto inglés, BILL DUNSTER, se puso a construir una vivienda solar para su familia. La casa se llama “Hope House” (Casa Esperanza). Está muy bien aislada y orientada al sur con una fachada de inver- nadero para aprovechar la energía pasiva solar. También tiene un sistema térmico de calentamiento de agua solar y placas fotovoltaicas para recargar las baterías de un vehículo eléctrico, que sirve como coche de empresa para su oficina de arqui- tectura, y también para el uso diario de su familia. El primer paso hacia BedZED fue cuando BILL DUNSTER empezó a colaborar con CHRIS TWINN, un ingeniero de servicios medioambientales. Usa- ban las experiencias y datos coleccionados en “Hope House” para desarrollar un modelo teórico para “Hope Town” (Ciudad Esperanza), un desarro- llo urbano de uso residencial y comercial de densi- dad alta. La cooperación entre BILL DUNSTER y el “Grupo Desarrollo BioRegional” empezaba con una financiación inicial por el WWF Internacional. El objetivo era convertir el modelo teórico, “Ciudad Esperanza”, en una realidad. Lo que al final asegura- ba suficientes fondos para comprar el terreno y rea- lizar el proyecto, era la colaboración con la asocia- ción de viviendas sociales, administrada por la Fun- dación George Peabody.

Diseño ecológico en la arquitectura urbana

En el año 2000, BedZED ganaba una distinción del Instituto Real de Arquitectos Británicos (RIBA), y, en el año 2002, el proyecto recibía el “Internatio- nal Energy Globe Award” por su diseño holístico. Es decir, su integración de factores ecológicos, sociales y económicos. La densidad de la ecoaldea por hectárea es de 50 viviendas, 120 espacios de trabajo, y más de cuatro mil metros cuadrados de espacios verdes. Un informe de BILL DUNSTER y el “Grupo Desarrollo BioRregional” indica que con estas densidades se pueden construir aproximada- mente 3 millones de casas nuevas en espacios urba- nos baldíos en el Reino Unido. Al mismo tiempo, se pueden crear puestos de trabajo para todos los habitantes. El diseño de BedZED está tan optimizado que su densidad para uso variado es la más alta posible, con una distancia entre edificios que toda- vía permite aprovechar el uso de la energía solar pasiva, la iluminación con luz del día, y espacios exteriores individuales y comunales.

El proyecto contribuye a la sostenibilidad económica de su biorregión, con la formación de redes de proveedores locales para productos de consumo diario. BedZED se ha convertido en un punto de 25 referencia para actividades económicas locales y
cualquier forma de actividad comunitaria del barrio.

Uno de los puntos muy convincentes del proyecto es que los habitantes de BedZED pueden vivir en una manera más sostenible sin tener que sacrificar un cierto estándar y calidad de vida, gracias a acti- vidades como compartir los vehículos; comprar al por mayor con entregas directas, y mantener conexiones con agricultores de la biorregión que producen, siguiendo la temporada, comida orgánica de buen precio. Los habitantes de BedZED al mismo tiempo que protegen el medioambiente, apoyan la economía biorregional y la vida cultural de su barrio, viven de una manera más sana y menos estresante. Estoy convencido de que la calidad de vida en BedZED tiene que ser más alta y más sana que en la mayoría de las viviendas de Londres.

En el ámbito internacional, cada año hay más iniciativas pequeñas y a gran escala, que reúnen objetivos como un progreso social en salud, educación y provisión de viviendas, con objetivos como mayor igualdad y seguridad, y con la protección y regeneración medioambiental. La comunidad de BedZED se entiende como participante en este creciente movimiento global.

Un proceso de aprendizaje continuo

Con el fin del proyecto arquitectónico, cuando los primeros habitantes venían a vivir a BedZED, empezó una nueva fase del proceso dinámico y cooperativo de aprendizaje de lo que es BedZED. Ahora con todas las estructuras bien diseñadas y realizadas en sus sitios correspondientes, comienza el proceso orgánico que va a convertir a todos los individuos que viven y trabajan en la ecoaldea en una comunidad de verdad. Este proceso necesita tiempo para compartir experiencias buenas y malas, para crear identidad y valores colectivos, y lo que más necesita es tiempo para reír, llorar, charlar y celebrar juntos.

El verdadero diseño ecológico no solamente facilita el proceso de creación de comunidad con la infraestructura, sino que emplea métodos participativos desde el principio, intentando incluir a todas las personas involucradas o afectadas. Idealmente, tomar decisiones en grupo, el consenso, la media- ción y la comunicación no-violenta, son partes integrantes del proceso del diseño ecológico, que debe ser un proceso comunitario. Aquí no hay expertos que mandan, solo especialistas que ofrecen consejo y comunitarios que trabajan juntos para guiar a la comunidad hacia un futuro sostenible.

La sostenibilidad no es un estado fijo al que podemos llegar, es un proceso dinámico, comuni- tario y participativo, en el que comunidades loca- les y federaciones biorregionales aprenden cómo, con la debida adaptación a su región particular, se puede vivir más ecológica, social y económica- mente responsable. Este proceso ya ha empezado en la ecoaldea de BedZED. Según fue el diseño y la realización del proyecto, esperamos que las lec- ciones que vamos a aprender de la comunidad de BedZED también actuen en el futuro como pie- dras de toque, ayudando a la transformación necesaria de nuestra sociedad hacia una sociedad de participación apropiada. “Lo inapropiado”, como ha dicho el gran ecologista ALDO LEOPOLD, “es todo lo que no apoya y no mantiene la salud y la diversi- dad de toda la comunidad de la vida en el planeta.” 

General Information Report 89, 2002, BioRegional & Bill Dunster, www.bioregional.com
A Sand County Almanac, (1966), Aldo Leopold, Ballentine Books, US
Bioregional Solutions – For Living on One Planet, (2002) Pooran Desai & Sue Riddlestone, Schu- macher Briefing 8, Schumacher Society & Green Books
Beddington Zero (Fossil) Energy Development: Construction Material Report, Part 1, 2002, Nicole Lazarus, BioRegional Development Group

 

BedZED – Unos detalles técnicos

Mi primer artículo sobre la ecoaldea urbana de BedZED, en Londres, no entraba en muchos detalles técnicos y soy consciente de que son exactamente estos detalles de los cuales podemos aprender en mayor medida. Por eso, os ofrezco un informe, un poco más detallado, de los sistemas técnicos y ecológicos que hacen posible a los habitantes de BedZED vivir como ciudadanos sostenibles:

Reducir, Reusar, Reciclar

El diseño de Bed ZED facilita mucho a los habi- tantes participar en su sistema de reciclaje de basura. La meta es reducir la producción de basura en un 60%. Existen lugares para recoger una mezcla de reciclables, incluyendo papel, cartulina, latas, plásticos y textiles. El vidrio y la basura son recogidos por el Ayuntamiento. Por supuesto BedZed también está montando su propio sistema de compostaje para toda la ba- sura orgánica de la ecoaldea. Los sistemas de reciclaje y compostaje son más eficientes a escala de comunidad, y resulta más fácil y menos trabajoso para cada individuo. La compra al por mayor de alimentos orgánicos y productos ecológicos también reduce el material de envasado y a su vez la basura producida.

Las energías renovables de BedZED

Todos los edificios de BedZED llevan 300 mm de aislamiento térmico en sus paredes externas, debajo de los cimientos y en el techo. El aislamiento está en la parte exterior de la estructura masiva de los edificios para eliminar puentes térmicos. También facilita que las paredes, suelos y techos masivos puedan servir como un almacén pasivo de energía térmica. Este “súper-aislamiento” permite que no exista un sis- tema de calefacción central en ninguno de los edificios. Un 60% de la energía para calentar el edificio viene del calor corporal de los habitantes y del calor residual de las aplicaciones eléctricas, y de las cocinas. Todas las viviendas están orientadas al sur. Sus fachadas inverna- dero con doble cristal en marcos de madera ayudan al aprovechamiento de la energía solar pasiva, que contribuye con el 30% del calenta- miento de los edificios. Así, BedZED tiene necesidades de calefacción reducidas en un 90% en comparación con una vivienda típica en Gran Bretaña. Para asegurar un confort térmico para ancianos y niños pequeños, BedZED dispone de un sistema de calefacción auxiliar que aprevecha el calor del tanque central de agua caliente.

Un sistema de cogeneración de electricidad y calor está repartiendo agua caliente por todas las viviendas hacia una red de tuberías bien aisladas. Cada vivienda tiene un tanque de agua caliente dentro de un armario en un lugar central. Abrir este armario durante días especialmente fríos también puede servir como calefacción. Los electrodomésticos usados en BedZED son todos de alta eficiencia para reducir el consumo de electricidad en general. El sistema de cogeneración usa cortes de madera de árboles de los parques y calles del ayunta- miento de Croyden, próximo a la ecoaldea. Croyden es el único ayuntamiento urbano en el mundo con un bosque oficialmente clasificado con el sello “FSC” de explotación forestal sostenible. El gasificador de madera del sistema de cogeneración produce el combustible para unos motores diesel que sirven como genera- dores eléctricos. Este sistema es un 30% más eficiente que los sistemas convencionales por- que usa el calor de los generadores para calentar agua. La generación de electricidad directamente donde va a ser usada también resulta más eficiente porque, de esta manera, no se pierde electricidad como en las líneas de alta tensión de la red nacional, y tampoco contribuye a la polución electro-magnética causada por esas líneas de alta y media tensión. En cualquier caso, BedZED está conectada a la red nacional para poder vender energía durante las horas de sobreproducción y para importar energía durante tiempos de alta demanda. El sistema de cogeneración produce 130 kilowatios de potencia eléctrica. BedZED tiene una demanda de 1100 toneladas de cortes de madera al año. Normalmente estos cortes van a los basureros municipales. Londres produce más de 51000 toneladas de esta forma de basura cada año, y con el uso de antiguos métodos de bosquecillo en sus parques y calles podría producir mucho más.

Un sistema de ventilación pasiva

El súper-aislamiento, y las puertas y ventanas de BedZED, que se cierran herméticamente, podrían afectar la calidad del aire interior. Por eso BedZED tiene un ingenioso sistema de ventilación pasiva. Este sistema utiliza el viento que pasa sobre los edificios. Los recogedores de viento pintados en varios colores son marcas distintivas de BedZED. Del mismo modo, cuando soplan incluso vientos muy débiles, cogen el aire y lo guían al interior de los edificios para intercambiar aire usado con aire fresco. Una presión negativa se forma en la parte posterior de los recogedores como resul- tado del flujo de viento, y succiona el aire usado de las cocinas y baños al exterior. Otra marca distintiva de BedZED son los techos de césped con su forma curvada, que favorecen como alas de un avión la creación de esta presión negativa usada por el sistema de ventilación. Antes de expulsar el aire del edificio, los inter- cambiadores de calor recogen un 70% de la energía calorífica, para evitar que baje la temperatura interior.

Espacios verdes y jardines en el techo

El césped en el techo con unos 30 cm de profundidad de tierra, que sirve como aislamiento adicional, también facilita que BedZED, un barrio urbano de alta densidad, tenga muchos espacios verdes y una bioproductividad muy alta. Espacios verdes comunales son el campo de deporte, la placeta central de la ecoaleda, y los senderos para peatones que conectan toda la urbanización. Los jardines a varios niveles de altura permiten que 71 de las 82 viviendas de BedZED tengan jardines privados de entre 8 y 25 m2. El plan de biodiversidad de BedZED incluye muchas maneras de crear espacio para una flora y fauna diversa. El “Grupo de Desarrollo BioRegional” está en colaboración con el Ayuntamiento de Sutton para establecer un nuevo parque ecológico al lado de la ecoaldea. Un terreno de 18 hectáreas, de un antiguo vertedero urbano, se va a convertir en campos de recreo, pantanos y un hábitat natural para atraer una máxima biodiversidad. Un bosquecillo produciendo madera para el sistema de co- generación de BedZED y unos campos de producción comercial de lavanda también van a formar parte de este parque de ecología, junto con un sistema de tratamiento ecológico de desagües y unos jardines de permacultura.

Coches compartidos, vehículos eléctricos y un plan de transporte verde

Unos 777 m2 de paneles fotovoltaicos, tipo mo- no-cristalino de alta eficiencia, están integra- dos en los techos y espacios solares de BedZED. El sistema está cofinanciado por becas de la Comunidad Europea y BP solar. La ener- gía generada – incluso con el clima británico – es suficiente para que unos 40 vehículos eléctricos comunales puedan ser conducidos unos 8500 km al año. Un coche recorriendo 19000 km al año emite la misma cantidad de CO2 a la atmósfera que una familia de cuatro personas viviendo en una casa típica. Por eso era muy importante incluir un plan de transporte verde en el desarrollo de BedZED. Sin él no se puede realizar la meta de crear un pro- yecto de cero energía fósil. La ecoaldea está bien comunicada con el transporte publico,  con dos líneas de autobuses y dos estaciones de trenes de cercanías próximas. El proyecto promociona activamente el uso de bicicletas y anima a sus habitantes a andar más y usar menos los coches. Se ha creado una empresa que alquila coches a los habitantes por hora. Esta forma de compartir coches es más económica y puede ahorrarle a una persona hasta 2300 euros al año. También es más atractivo tener acceso a varios vehículos, desde eléctricos hasta furgonetas dependiendo de la necesidad de cada momento. La mezcla entre viviendas y sitios de trabajo en BedZED no solamente da más vida y seguridad a la ecoaldea, también reduce la necesidad de transporte. Tanto “BioRregional” como BILL DUNSTER, han mudado sus oficinas a la ecoaldea. POORAN DESAI y SUE RIDDLESTONE, de “BioRegional”, comentan que “los análisis de hue- llas ecológicas nos han mostrado que el valor de la bioconstrucción es muy limita- do si todavía tenemos que viajar en coche a nuestros trabajos. Tenemos que pensar con precaución y de forma sistemática cómo podemos crear maneras de vivir, in- tentar evitar viajes y transportes no nece- sarios, y cualquier otra forma de consumo derrochador.”

Materiales de construcción

Casi la mitad del uso de los recursos natura- les se emplea en la producción y el transporte de materiales de construcción. La experiencia de construir BedZED ha mostrado que materiales de construcción elegidos con mu- cha precaución pueden reducir el impacto ambiental sin causar gastos adicionales. Toda la madera usada es reciclada o viene de bosques de explotación sostenible con sello del FSC (Forest Stewardship Council). Casi todo del acero usado en la construcción de BedZED esta reciclado de la demolición de otros edificios. El equipo de “BioRegional” ha estimado que las 120 toneladas de acero reci- clado constituyen un ahorro en la huella ecológica del proyecto de más de 80 hectáreas de bosque.

En total el proyecto usó 3404 toneladas de materiales reusados o reciclados, un 15% de todos los materiales. La arena usada, por ejemplo, es de vidrio verde reciclado, y una gran parte de los materiales venía desde un radio no superior a 56 km. El radio medio de origen de productos usados era 106,4 km. El uso de materiales locales reduce las emisiones de carbón y además supone un empuje a la economía biorregional. Cabe preguntarse, tal vez, si se podrían haber usado materiales todavía más ecológicos, como lino, fibra de madera, o lana de cáñamo para aislamiento,

en vez de lana mineral, o la cal hidráulica, en vez de tanto cemento. El análisis de la huella ecológica de cada opción mostraba claramente que la energía incorporada de cada material depende mucho de la distancia entre el lugar de su producción y el lugar de su uso. Para más información se puede conseguir un informe detallado sobre todos los materiales usados en BedZED que vienen acompañados de un asesoramiento sobre su impacto medioambiental (se puede pedir en la página: www.bioregional.com ).

Ahorro y tratamiento de agua

Una familia típica en el Reino Unido tiene un consumo de agua de 150 litros diarios por persona, siendo todo agua potable. En BedZED la intención es reducir este consumo en un 33%. Inodoros especiales usan menos agua y ahorran unos 55500 litros de agua por vivienda al año. Las bañeras están diseñadas con un volumen más bajo. BedZED también tiene un sistema de colección de agua de lluvia con grandes tanques para almacenar este agua. El sistema cubre un 18% del uso diario de agua en la ecoaldea. El suelo del parking es cubierto de tejas porosas para favorecer el filtrado del agua de la lluvia, y el reaprovisionamiento de la tabla de agua local. Los contadores de agua están montados en las cocinas de cada vivienda y cada casa tiene su propio manual de ahorro de agua. La depuración de aguas residuales funciona con un sistema de pequeña escala localizado. El sistema biológico de depuración está inspi- rado en el sistema de “maquinas vivas”, desarrollado por el diseñador ecológico y micr biólogo John Todd en los años setenta. Se trata de un tipo de humedal intensificado en el que una diversidad de plantas acuáticas y terrestres, junto con millones de algas unicelulares y otros microbios, filtran y convierten las substancias orgánicas en los aguas fecales, incorporándoles en sus estructuras celu- lares, limpiando así el agua. Para acelerar los procesos biológicos, este ecosistema artificial está situado en un invernadero. El calor solar cataliza las reacciones químicas y da como resultante una bioproductividad más alta. El aumento de oxígeno asegura que la digestión de substancias orgánicas sea aerobica (con el uso de aire), y así evita el mal olor asociado con la digestión anaeróbica (sin uso de aire).

Siempre quedan más detalles

Por supuesto el proyecto de BedZED es tan complejo que no se puede informar sobre todos los detalles en dos artículos. La información en las páginas Web del “Grupo Desarro- llo BioRregional” (www.bioregional.com) y del proyecto BedZED (www.bedzed.org) es muy interesante, igual que los informes técnicos y libros que se puede pedir en estas páginas. La gente involucrada en BedZED sabe que facilitar la información sobre su proyecto es importante, para ser un buen ejemplo de sostenibilidad. Existe la posibilidad de explorar BedZED en visitas técnicas con guías. “BioRegional” y BILL DUNSTER ofrecen cursos de formación continuada para arquitectos, ingenieros y constructores. También existe la opción de apuntarse para recibir un correo electrónico con información nueva sobre Be- dZED cada mes. Seguro que es un proyecto que va a seguir siendo de interés para gente que quiere aprender cómo participar en el cambio hacia la sostenibilidad.