Un espacio para la vida hecho a mano

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La obra consiste en dotar a la construcción inicial, una vivienda autoconstruida con bloques de termoarcilla, de un mejor comportamiento térmico a través de una superficie acristalada orientada al sol, además de dar cerramiento al porche existente, protegiéndolo del viento y otorgando mayor compacidad a la construcción.

De esta forma se genera un espacio luminoso y se mejora el aislamiento de buena parte de la vivienda. Las soluciones adoptadas han permitido autoconstruirlo por una sola persona de forma sencilla y con pocas herramientas.

El lugar donde se ubica, cercano a la sierra de Madrid, tiene inviernos fríos y fuertes vientos, pero a la vez, muchos días de sol durante todo el año. En invierno, gracias a las superficies traslúcidas, se produce calor por efecto invernadero, llegando a obtener más de diez grados de diferencia con el exterior, tanto de día como de noche, solo gracias al cerramiento ligero y a la captación solar. Este calor producido se conduce por la casa a través de los huecos de paso y se almacena en parte en los muros de bloques de termoarcilla que tienen mayor inercia térmica, favoreciendo la regulación térmica durante la noche.

Por Daniel Barrio

Construcción de un aerogenerador tipo “Piggott”

aerogeneradorEl aerogenerador “Piggot” es un punto de referencia, su construcción se enseña en todo el mundo y no está patentado. Hace veinte años se publicó el primer manual de construcción; hoy en día este manual está traducido a varios idiomas y se actualiza cada año.

La comunidad ‘Los Portales’, situada en la Sierra Norte de Sevilla y en un medio bastante árido, se creó hace 30 años; al principio sólo contaba con una pequeña casa aislada, sin agua ni electricidad. Durante varios años las velas eran el único medio para tener luz y un pozo proporcionaba una escasa cantidad de agua. Más tarde se compró e instaló un pequeño aerogenerador para obtener un poco de electricidad. Después se instalaron paneles solares fotovoltaicos para subir el agua del pozo, con la ayuda de una pequeña bomba solar eléctrica. El parque solar fue aumentando hasta abastecer de electricidad a toda la granja y edificios anexos.

El parque solar actual existe desde hace más de 25 años y alcanza una potencia total de 4 kW, distribuidos entre el bombeo y la electricidad. La granja está equipada con un grupo electrógeno de socorro, utilizado ocasionalmente para máquinas que necesitan una fuerte potencia (molino y tamizadora de harina y molino y prensa de aceite). La energía producida se almacena en baterías que se cargan y descargan a diario. También se construyó, hace unos años, una pequeña turbina hidroeléctrica que funciona 6 meses al año, durante la época de lluvias. Este sistema permite a la comunidad vivir en autonomía energética.

El sector de la construcción se pone a plantar

La FP de las familias de edificación y agraria exploran vías para incrementar las áreas vegetación en las ciudades, por sus beneficios en la regulación del clima.

Ayer se clausuraron las jornadas técnicas del proyecto de innovación “Soluciones de climatización natural en la bioconstrucción” desarrolladas en el Centro Integrado de FP Someso y el Centro de Experimentación Agroforestal de Guísamo (A Coruña) dedicadas a las aplicaciones de la vegetación en el diseño de ciudades y edificios.

La creciente demanda de espacios verdes en las ciudades se deriva de los importantes efectos que la vegetación tiene sobre el medio ambiente y las personas. Tal y como relata Lucía López, de la empresa de paisajismo Malvecín, la vegetación controla la temperatura, mejora la calidad del aire, disminuye la percepción del ruido, reduce la erosión del suelo y el riesgo de inundaciones, optimiza la calidad del agua, incrementa la biodiversidad y mejora la estética del paisaje, llegando incluso a aumentar el valor de las propiedades.

Así, ciudades como Berlín consideran la expansión de espacios verdes una estrategia primordial en la adaptación al cambio climático, y fomentan la vegetación en tejados, fachadas, patios, balcones y calles para contrarrestar el más que previsible aumento de las temperaturas que tendrá lugar en las urbes en los próximos años, según nos cuenta María García de la asociación Tríada.

Estos “brotes verdes” en la construcción adquieren formas muy diversas y cada vez es más frecuente encontrar jardines en los lugares más inesperados: en los techos de las casas, las fachadas o incluso en las paredes de las habitaciones. Juan P. Muras, de la empresa Érbedo, nos da las claves del éxito en el diseño y la ejecución de techos verdes: un extremo cuidado en la impermeabilización de la cubierta y una adecuada elección del sustrato. A partir de ahí todo es posible: zonas de juego, recreaciones paisajísticas, tránsito de peatones e incluso tráfico rodado.IMG_7121

Javier Vázquez, de la empresa Canlade, nos hace un alegato a favor del uso de técnicas ecológicas de jardinería y agricultura que prescindan del uso de abonos químicos y fitotóxicos, por ser más respetuosas con la salud de las personas y el ambiente. Para Vázquez, el mantenimiento de la fertilidad de la tierra y la elección de plantas autóctonas adaptadas a esa ubicación son los criterios fundamentales a seguir en la jardinería ecológica.

Las jornadas finalizan con visitas técnicas en las que alumnado y profesorado de los centros de Someso y Guísamo pudieron conocer proyectos pioneros de manejo de la vegetación en la ciudad de Coruña. Enrique Luis Salvador Sánchez, de la Concejalía de Medio Ambiente de A Coruña, presenta las huertas urbanas municipales de Novo Mesoiro, un ilusionante proyecto piloto del Ayuntamiento que acaba de iniciar su andadura.

Lourdes López, de la asociación Hortas do Val de Feáns, nos muestra otro modelo de agricultura urbana basado en cesiones temporales y voluntarias de parcelas privadas. La iniciativa, que ya cuenta con más de 80 socios y socias con huerta, continúa creciendo ante el gran interés generado.

La visita al edificio municipal Ágora y a su espectacular techo verde permite observar la ejecución de este tipo de cubiertas, realizada en este caso con manto preplantado y diversas especies del género Sedum,  muy utilizado por sus bajos requerimientos.

Otra perspectiva del manejo de la vegetación en la ciudad fue la visita a la Universidade da Coruña y a los proyectos de su Oficina de Medio Ambiente. El grupo participante tuvo oportunidad de conocer iniciativas de restauración ecológica como la sustitución del eucaliptal por plantaciones participativas con especies autóctonas, la construcción de una charca, la recreación del bosque atlántico o la restauración de un tramo del río Lagar. Otras aplicaciones de la vegetación que pudimos conocer en el Campus de Elviña son la depuración de aguas residuales por humedal y las huertas de la universidad, que cuentan con gran aceptación tanto entre el profesorado, como entre el alumnado.

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Slow Bale Construction, construye a tu ritmo

slow-baleHace unas semanas tuve una grata sorpresa al recibir en casa a mi maestro en construcción con paja y tierra, el autor del libro “Entre Paille et Terre”, Tom Rivjen.

Tom, constructor intinerante de origen holandés, lleva más de dos décadas creando hogares con sus manos por casi todo el mundo. Con su estilo propio, su carisma y su afán de dar a conocer las virtudes de la paja y el barro, ha conseguido difundir y acercar este sistema constructivo poniéndolo al abasto de todo autoconstructor que quiera utilizar estos materiales: la paja y el barro. Su carácter le empuja a tocar y a sentir con sus manos, dar forma a sus obras, prescindiendo al máximo del uso de maquinaria y de materiales agresivos que no se pueden manipular directamente. Eso hace de sus obras un sitio silencioso, mucho más seguro y agradable.

Unos de los aspectos fascinantes de Tom es que a pesar de tener una gran experiencia profesional y haber colaborado en grandes proyectos arquitectónicos, siempre se ha decantado por una construcción a escala y en relación directa al autoconstructor, que participa, se involucra y se responsabiliza de la creación de su propio hogar.

Este pionero desarrolló hace años un sistema propio, denominado “Célula Bajo Tensión” (CBT) o en inglés “Cell Under Tension” (CUT), fruto de la combinación entre dos técnicas muy utilizadas: el sistema Nebraska (muros de carga de balas de paja) y el entramado de madera tan tradicional en Francia, país en el que desarrolla gran parte de su actividad profesional.

Cómo construir un horno de barro

horno¨Un horno es tan sólo un hoyo en el suelo, y una casa es meramente un hoyo más grande con un fuego más pequeño. Construye uno y podrás construir el otro”.

Durante los últimos años Christo Markham y yo hemos realizado numerosos hornos de barro. Todo comenzó cuando en nuestras manos cayó el libro de Kiko Denzer Build your own Earth oven, un clásico de los libros sobre autoconstrución. Desde el principio nos ha servido como fuente de ayuda e inspiración. El libro saldrá a primeros de enero editado por EcoHabitar.

Espero que estos pasos que os voy explicar a aquí, de forma muy resumida, os ayuden a construir vuestro propio horno de barro en vuestro jardín o comunidad.

Snail Cabin. Autoconstrucción de una casa en cob

feet-cob-bigSnail Cabin es una casa que crece desde la tierra, hecha en cob o adobe monolítico. Construida por voluntarios y por menos de 5.000 euros, el proyecto demuestra la posibilidad del diseño ecológico y la autoconstrucción.

Hace dos años adquirimos  un terreno a una hora de la ciudad, en un pueblo con cinco habitantes, una capilla en ruinas y una vista Zen del océano. Sería un lugar donde llevar a la práctica las ideas del diseño ecológico. También soñábamos con traer vida a una aldea moribunda, plantar una semilla que, con tiempo, crecería en una comunidad de personas con ideas afines: un lugar donde vivir con la naturaleza, y aprender de ella. En términos prácticos, planteamos construir una casa ecológica y centro de estudios, y convertir el resto del terreno en bosque comestible o bosque jardín: ecosistema semi-natural que combina diversidad y alta productividad con bajo mantenimiento.

En primer lugar, decidimos hacernos una pequeña casa, donde vivir el tiempo necesario para construir la casa-centro, y que posteriormente se convertiría en alojamiento para invitados. Aunque no somos ni queremos ser constructores profesionales, nos empeñamos en el reto de autoconstruir la casa con la ayuda de amigos, familiares y voluntarios. El motivo principal de esta decisión no fue ahorrar dinero, sino aprender y compartir la experiencia de crear una casa con nuestras propias manos.

Un principio del diseño ecológico es empezar con lo que ya existe en el lugar. En cuanto a materiales para la construcción, aparte de un poco de piedra caliza (el material de las casas antiguas de la zona), lo que había en el terreno era mucha tierra arcillosa. El libro The Hand Sculpted House  me convenció de que nuestra casa podía crecer de la misma tierra, utilizando la técnica llamada cob.

Nace Snail Cabin

Dado que no teníamos experiencia en construcción, decidimos contactar con un experto, Coenraad Rogmans de House Alive en Oregon, EEUU (donde tuvo lugar el “renacimiento del cob” en los años 90). Con sus consejos hice un diseño inspirado en la concha del caracol (snail en inglés). Proyecté un casa redonda de apenas 15 m2, con un muro exterior en forma de espiral, loft para dormir, chimenea abierta, una pequeña cocina, ventanas grandes al sur, y tejado verde.

Organizamos un taller de diez días que tuvo lugar en abril del 2006. Vinieron 20 personas de más de seis países para aprender a construir, desde los cimientos, una casa en cob. Pasamos los días pisando cob sobre lonas y aplicándolo en el muro, y las noches con charlas o sentados alrededor del fuego. Fue una experiencia intensa y enriquecedora, que enfocó mucha energía en el proyecto – aunque también implicó muchísimo trabajo: contactar con la gente, organizar la comida y el alojamiento, preparar el lugar, obtener herramientas y materiales…

Con tantas manos en la obra, imaginamos que la casa se iba a terminar en diez días. Me quedé bastante desanimado al ver partir a los participantes, dejando la pared de la casa sin apenas haber llegado a la mitad de su altura final. Durante los siguientes meses descubrimos que Snail Cabin ya contaba con muchos amigos. Muchos fines de semana venía gente dispuesta a ayudar. Otros días trabajaba sólo, ayudado por el sol y el viento, que secaban el cob rápidamente.

La segunda mitad del muro (incluyendo las ventanas y el suelo del loft) nos llevó los fines de semana de mayo, junio y julio – unos 60 días-persona para mezclar y aplicar 7,5 m3 de cob. Mezclando todo a pie, y teniendo en cuenta que había que subir una cuesta con la arena y la tierra en carretillas.

 

La autoconstrucción de la vivienda natural integral

13Ampliacion en invierno Millper NoruegaLleva siempre consigo un proceso de desarrollo y crecimiento interior y  a la vez, es una forma de integrarse a vivir en armonía con uno mismo, con la familia, con el medio social  y con la naturaleza.

La primera pregunta que nos puede surgir al leer este titulo es ¿cooo…como?… ¿hacer  la construcción de mi propia vivienda?, si todo el sistema actual está basado en que los arquitectos me diseñen la casa, las empresas constructoras me las construyan, los gobiernos dicten las leyes en favor de las empresas que producen los materiales de construcción, los políticos dictaminen a puertas cerradas cómo y dónde debemos vivir a través de los planos reguladores, comunales (aunque algunas veces sí los hacen mas democráticos y abiertos para que participe la gente común, aunque muchas veces estas personas no entienden de lo que están hablando), los abogados redacten las escrituras (por supuestos siempre favoreciendo a los bancos), el banco preste el dinero a 20 o más  años plazo, para que todos sobrevivamos en casas iguales y estemos sufriendo el pago durante muchos años, y si nos quedamos sin trabajo y no podemos pagar el abono mensual, nos quitarán la casa, la rematarán, y todo lo que pagamos, incluso nuestros sueños, al final se lo llevarán los bancos… y no sólo es eso, sino que además, todas estas casas  iguales, que  son como ponerse un traje a la fuerza,  que no está hecho a la medida de cada una de las personas que las habitan, de cada grupo familiar (los arquitectos las diseñan para la familia ideal, padre, madre y dos o tres hijos), pues una de las características de este sistema superindustrialista es que todo debe ser posible  repetirlo. Aquí nos encontramos con el gran problema del sistema superindustrial y es que  todas las personas son distintas, quieren ser como ellos sienten y desean vivir, y el sistema superindustrial las hace vivir, en cientos de apartamentos y casas iguales, donde  no importa el espacio personal que cada uno necesita tener, ni los espacios comunes que necesita tener todo grupo familiar para tener relaciones familiares sanas y positivas…. y lo peor de todo este proceso de construcciones superindustrialistas donde sólo importa el lucro económico de las empresas que se dedican a proyectarlas y construirlas, es que va creando un fenómeno de autodestrucción social, el homnicidio (el suicidio colectivo del ser humano)… segundo a segundo, hora tras hora, día tras  día nos estamos autodestruyendo, sin saber porque, ya que los espacios creados para que el ser humano viva una vida digna, feliz, en armonía entre todos los seres humanos y el medio ambiente que los rodea, partiendo desde el pequeño espacio personal que es necesario que tenga todo ser humano para encontrarse consigo mismo, hasta el espacio colectivo de la vivienda junto con las ciudades que están siendo diseñadas más  para el automóvil que para las personas que en ellas habitan, no responden a esas necesidades… Entonces, los grupos familiares que en ellas habitan van teniendo conflictos entre ellos, sin saber porque se producen, luego esos conflictos comienzan a sucederse con los vecinos, más tarde con el resto de la sociedad, y así sucesivamente; con cada cosa de la vida cotidiana nos vamos dando cuenta de que toda la sociedad en la que estamos viviendo  y el sistema superindustrialista que hemos creado no sólo está contaminando y destruyendo el medio ambiente , sino también nos está enfermando, estresando, sin siquiera darnos cuenta…

Otro aspecto importante a considerar, también, de la cultura predominante hoy en día es que la casa, el jardín y el barrio, son símbolos de posición social y de poder, ya que el tamaño, los materiales que se usaron para construirla, el estilo como fue diseñada, al final son más importantes que la calidad de vida que allí se pueda desarrollar.

Si en el momento en que nos damos cuenta de que necesitamos un lugar donde vivir, nos hicieramos sólo esta pregunta ¿cómo quiero vivir?, o ¿cómo me gustaría vivir?, cambiaría todo este proceso de autodestrucción social y medio ambiental que estamos viviendo hoy.

Allí radica el germen del cambio social y medio ambiental de esta sociedad materialista en la que estamos viviendo hoy, allí es donde comienza el verdadero cambio, cuando nos preguntamos cuál es la forma como queremos vivir, cuales son las actividades que queremos desarrollar en nuestro lugar donde viviremos, cuáles son los espacios que queremos tener, en qué lugar, adentro o afuera de la ciudad queremos estar, si queremos tener árboles frutales donde coger la fruta cuando ésta esté madura en forma natural, si queremos tener huertos llenos de hortalizas sin pesticidas y con muy poco trabajo de mantenimiento, no teniendo que pagar por la electricidad, generándola, por nuetros propios sistemas captadores de energía solar, o cómo vamos calentando la casa en los días de invierno con muy bajas temperaruras y sólo con energías naturales, con viviendas sanas, que los materiales con los que están construidas no nos enferman; si no queremos contaminar con nuestras excretas los ríos, lagos y mares donde posteriormente podemos ir a bañarnos sin enfermarnos.  En  fin, podemos soñar. Y sí, podemos ir planificando la forma en como hacer realidad estos sueños.

Hoy, debemos tener presente y muy claro, que existen todas las tecnologías apropiadas para vivir en viviendas, barrios y ciudades produciendo nuestros  propios alimentos, nuestras propias energías, podemos reciclar todas nuestras basuras y reciclar todas las aguas grises, podemos transformar las excretas en abonos para nuestros campos, podemos usar materiales naturales y locales para construirlas, podemos climatizar nuestras viviendas eligiendo los materiales adecuados y las tecnologías que las calienten sin dañar el medio ambiente,  sin producir contaminación y vivir en armonía con nosotros mismos y con la naturaleza  que nos rodea.

Un jardín comestible dentro del bosque

El BecerrilGranja Eco-Sostenible El Becerril: Agricultura, Fruticultura, Ganadería y Apicultura Ecológicas

Fundada hace 10 años en un fértil valle del norte de Cáceres, El Becerril es un próspero proyecto de granja biológica autosuficiente y autoconstruída dentro de un bosque de robles y castaños, bañado por caudalosos arroyos de agua que nutren sus tierras y que favorecen el crecimiento de todo lo que aquí se cultiva. Carlos Donoso, periodista especializado en etnobotánica, colaborador en los inicios de la revista Integral y escritor del  conocido monográfico Supervivencia, llegó en bicicleta a principios de los ochenta hasta este vergel inmerso en la naturaleza de la Sierra de Gata y comenzó a crear con perspectiva un modelo de granja autosuficiente que le llevó a evolucionar en sus principios y manera de ver la realidad. Hoy El Becerril es un proyecto rentable, que sirve de apoyo a aquellos agricultores que confían en los métodos naturales de producción agrícola y ganadera, escuela de vida para quienes conviven unos días en el albergue de turismo rural que completa sus instalaciones y aula didáctica en los cursos de agricultura, apicultura, fruticultura y ganadería ecológicas que aquí se realizan a lo largo del año.

Retorno a la tierra

A principios de los 80, Carlos y Carmen, su mujer, querían volver al campo, recuperar la cultura rural de los antepasados y crear un proyecto en la naturaleza al que entregarse y del que poder vivir. Y así lo hicieron con perseverancia e invirtiendo a largo plazo. “ Estuvimos varios años practicando la más radical de las supervivencias –recuerda Carlos-,  la luz era de velas que nosotros mismos hacíamos de la cera de nuestras abejas, la alimentación autosuficiente, teníamos un caballo sin carro y nos mantuvimos seis años en este nivel de práctica. Algo que hoy considero una herodicidad, que desde luego no hay que plantearse como un castigo, no tengo la obligación de pasarme la vida comiendo bayas y frutos silvestres. Voy pasando por etapas y evoluciono, y considero la autosuficiencia un elemento que si la sociedad abordase constituiría una solución a los problemas ecológicos, las basuras, la contaminación, los transportes, etc”

 

Caña dulce: permacultura, bioconstrucción y autoconocimiento

cañadulce1“Tenemos un sueño en el corazón, que la armonía, la salud y la ecología se extienda por el planeta”.

Vida sana, veganismo, ecológía, sostenibilidad, austeridad, bioconstrucción, permacultura, yoga o autoconocimiento, son términos que definen el proyecto Caña Dulce y la forma de vida que eligieron conocer y divulgar sus fundadores. Matri y Lucho son una joven pareja de aventureros emprendedores que decidieron, hace 9 años, sumar esfuerzos y recorrer juntos el camino que más les atraía: vivir en el campo, alejados del ruido y  afianzar un proyecto de vida que les enseñase lo que ellos mismos querían aprender y en el que generar los recursos necesarios para ser autosuficientes. Caña Dulce es su visión utópica hecha realidad en Coín (Málaga) con los principios de la Permacultura y apostando por la autoconstrucción en todos su espacios y edificios

Iniciaron su andadura con escasos recursos, recorriendo proyectos que les mostrasen el camino y trabajando en campos de trabajo, recogiendo hortalizas y frutas en fincas tradicionales, ecológicas, biodinámicas y de permacultura. Cinco años después, en el año 2.000, encontraron su lugar cerca de Coín, en una finca abandonada durante 14 años de una hectárea y media, bañada al sur por el río Grande y flanqueada por miles de  cañas, donde posaron su entusiasmo y su ilusión por materializar sus ideales. Y tomaron de las cañas el nombre del proyecto, que debía ser una alternativa al sistema de vida imperante,  que presentase opciones saludables y no agresivas como la permacultura, la bioconstrucción, la autogestión de la salud, el kundalini yoga, la relajación o la meditación.

Casas autoconstruidas de madera y adobe. Un ejemplo en Rusia

madera2Todo comenzó en los años 20 en Alemania,  después de la 1ª Guerra mundial, cuando un misionero, recién regresado de África, tuvo conciencia de la precaria situación de pobreza en la que se encontraban muchas personas en su país. No había dinero para comprar materiales de construcción, y desarrolló una simple idea para dotar a estas gentes de una vivienda económica y fácil de construir.

El misionero Gustav von Bodelschwing, estudió todas las construcciones existentes de adobe, y partiendo de esta información desarrolló un sistema para construir viviendas con este material en el que podía participar e implicarse toda la familia. Para ello, fundó la asociación Heimstätte Dünne (población de Herford), la cual se dedicaba a construir casas de adobe en autoconstrucción. Así se construyeron, aproximadamente 500, en esta zona.

La asociación Heimstätte Dünne se decidió, a partir de 1990, a ayudar a las personas afectadas por  la catástrofe de Chernobyl, en Rusia, construyendo casas de madera y adobe autoconstruidas. Desde entonces se han construido 31 casas, todas realizadas por los propietarios.

 

El ejemplo de Rusia

Estas viviendas están hechas de una estructura portante de madera que se rellena con una mezcla de biruta de madera (no aserraduras) y barro. La viruta de madera se consigue en aserraderos que la fabrican con restos de madera y que, normalmente, se utilizan en la industria para fabricar papel o madera aglomerada.