Viviendas construidas con adobe, bambú, paja y tapial fueron reconocidas en el pabellón de México en Venecia

Las tipologías de distintas regiones de México y los materiales con los que se construyen —adobe, tapial, bambú, madera, entre otros— tienen a menudo características de habitabilidad superiores a las que se realizan con materiales industriales y a partir de diseños estandarizados. Además, su producción está por lo general vinculada a sistemas de participación e identidades locales.

Muchos de los proyectos en el pabellón de México en la Bienal de Venecia buscan recuperar o promover el uso de materiales locales. Entre ellos se encuentran los trabajos de Cooperación Comunitaria en Guerrero, Comunal en Puebla, Laboratorio Arquitectura Básica en Oaxaca y Chihuahua, y CapaLab en Baja California Sur.

Cada uno de ellos responde a un sitio específico, y ejemplifican maneras en que los arquitectos pueden promover y enriquecer saberes locales.

Cooperación Comunitaria y el adobe

El proyecto de Cooperación Comunitaria que se presenta en el pabellón se desarrolla en la sierra de Guerrero. En años recientes, muchas casas de adobe en esta región sufrieron daños por terremotos y huracanes. El equipo de arquitectos e ingenieros de Cooperación Comunitaria realizó un diagnóstico y descubrió que los adobes no eran lo suficientemente resistentes.

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A partir de un proceso participativo, se construyó una vivienda vernácula con adobes de tamaño adecuado y con ciertas modificaciones—como contrafuertes y ciertos elementos de piedra y concreto—que la hacen más resistente. Los habitantes de la región han implementado los aprendizajes de este proceso de construcción en la reparación de sus viviendas y en la construcción de casas nuevas.

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Algunas instituciones públicas ofrecen casas de block como alternativa a las casas de adobe vernáculas. Además de ser caro llevar materiales industriales a la sierra, las casas que se construyen con ellos son de menor calidad. En contraste, las estrategias de Cooperación Comunitaria permiten dar continuidad a procesos constructivos y formas de habitar adaptadas a su medio natural y cultural.
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Comunal y la vivienda de bambú

El despacho Comunal ha desarrollado proyectos habitacionales en la sierra de Puebla. De manera similar a Cooperación Comunitaria, su trabajo parte de la tipología habitacional existente, y propone ciertas modificaciones que mejoran su habitabilidad y hacen que los procesos constructivos sean más baratos y eficientes.

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En los alrededores de Cuetzalan abunda el bambú. Comunal eligió una comunidad en la zona, Tepetzintan, y realizó, de manera participativa con sus habitantes, una casa tipo con estructura de bambú. Esta casa—la cual se usa hoy como centro comunitario—tiene además piezas prefabricadas de bambú y tierra del sitio.

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Las técnicas introducidas por Comunal han comenzado a multiplicarse en la región—quienes participaron en la construcción de la casa tipo han empleado sus técnicas constructivas en otras edificaciones. Esto ha permitido que la comunidad aproveche el bambú y no tenga que recurrir a materiales más caros y menos sustentables como el cemento, el block o la lámina.

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Laboratorio de arquitectura básica y la paja

A lo largo de dos décadas, Juan Casillas se ha dedicado a construir “viviendas regenerativas”. Es decir, no son únicamente ecológicas, sino que buscan tener un impacto positivo en el medio ambiente. Una de las especialidades de su taller es la construcción en paja. Los muros de pacas aprovechan un material residual (que de no ser usado se incineraría), y son además fáciles de construir de manera participativa.

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Este es el caso de uno de los proyectos de Casillas que se presenta en el pabellón: con su guía, el Colectivo Chopeke de Ciudad Juárez construyó una pequeña casa de paja para un grupo de migrantes rarámuri. El colectivo y los rarámuri han realizado otras construcciones con la misma técnica, fortaleciendo a partir de este proceso sus lazos como comunidad.

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Casillas ha experimentado con otras estrategias constructivas que son también procesos de reciclaje. En otro caso que se presenta en Venecia, el arquitecto construyó una casa en la costa de Oaxaca con bajareque y PET. Tradicionalmente, las casas en esta zona se construían con conchas que sus constructores recolectaban en la playa; hoy escasean las conchas y abundan las botellas de PET. Esta situación motivó a Casillas a integrar las botellas a los procesos constructivos.

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CapaLab y el tapial

El trabajo del despacho CapaLab que se presenta en el pabellón de México en Venecia es la Casa O. Se trata de un prototipo de vivienda construido para damnificados del huracán Odile que devastó Los Cabos en 2014.

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Los Cabos es una población reciente; antes de ser un desarrollo turístico, era una zona mayormente deshabitada. Así, no existe una arquitectura vernácula arraigada. Con la Casa O, CapaLab propone una arquitectura local que aprovecha los materiales disponibles y responde a las condiciones específicas del sitio. Los cuartos de la Casa O están organizados en torno a un patio central, el cual permite ventilar todos los espacios naturalmente; algunos de ellos tienen celosías que filtran la luz hacia el interior. La Casa O está construida de tierra apisonada extraída del sitio. Algunos de sus muros son de block, los cuales están rellenos de tierra para que sean más térmicos en un contexto árido y caliente.

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Como parte de la experimentación con materiales locales, CapaLab ha también producido blocks de tierra, los cuales tienen muy alta resistencia y representan una alternativa económica y ecológica al block de cemento.

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Materiales y estrategias locales

Tres de los proyectos aquí descritos—los realizados por Cooperación Comunitaria, Laboratorio de arquitectura básica y CapaLab—cuentan con manuales que permiten a no expertos conocer e implementar sus diseños y técnicas constructivas. Los cuatro proyectos, más allá de ser experiencias aisladas, son estrategias para la utilización de materiales apropiados para condiciones locales, así como alternativas a la industrialización y estandarización de los procesos constructivos en el país.

Las leyes y reglamentos que rigen la vivienda en México muchas veces no reconocen la riqueza de las arquitecturas vernáculas ni los beneficios del uso de materiales locales. Las cuatro experiencias que presentamos muestran que es posible promover la continuidad de sistemas de producción vernáculos y el desarrollo de otros ligados a procesos y condiciones regionales. En el corto plazo, es conveniente adaptar los esquemas de financiamiento para nuevas viviendas y para adecuaciones, de manera que respondan a las características de distintos contextos geográficos en el país.

Por:  

Las posibilidades constructivas de la piedra en seco

En el último número de EcoHabitar, el 48, podreis encontrar un extenso articulo sobre la construcción con piedra en seco. Escrito por Ivana Posada, arquitecta, en él se expone la historia de este sistema constructivo y como ha ido evolucionando, su marco actual, sus ventajas, lo que aporta al medio natural, algunas iniciativas formativas  y algunas de las iniciativas existentes en nuestro país para dignificarlo. Como comenta la autora al final de su artículo: “Evidentemente, lo más ecológico es utilizar los materiales que tenemos a nuestro alcance, sea la tierra, la piedra, la paja o las cañas. La técnica constructiva de la piedra en seco se ha desarrollado históricamente en las zonas de montaña debido a la abundancia de este material y nos ha dejado muchísimos ejemplos que aún se utilizan, con la inclusión en el programa educativo en la escuela que representa la historia, con el respeto hacia nuestro hábitat natural y con la curiosidad para resolver problemas actuales, podemos seguir investigando y compartiendo estos conocimientos, de forma que dejemos a las futuras generaciones alguna cosa más que vertederos. Con ilusión y ganas podemos hacer saludable el espacio que nos rodea”.

Acompañando el trabajo de Ivana, el arquitecto Oriol Roselló ha desarrollado un texto sobre algunos ejemplos de piedra en seco que han ido más allá de lo comunmente conocido como el caso del faro de Bell Rock Lighthouse, construido en pleno mar, en el siglo XIX con sillares de piedra en seco y sin ningún anclaje excepto la propia piedra. Una obra maestra de ingeniería.

Uno de los trabajos más espectaculares, construido este verano, ha sido la peculiar cúpula en las afueras de Girona. Se trata de la última creación del despacho Bangolo, con Oriol a la cabeza, para el prestigioso restaurante El Celler de Can Roca. Desde un principio se coincidió en la importancia de los conceptos por encima de criterios formales. De hecho, lo más significativo de este proyecto no se percibe a simple vista.

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Se han potenciado al máximo  los materiales km 0, así como la capacitación de los artesanos locales. Como comenta Oriol “tal como hemos abogado durante más de veinte años, creemos que las técnicas tradicionales tienen mucho que aportar al discurso sostenibilista que pesa sobre nuestro ejercicio profesional”.

Sobre unas cimentaciones de sub-base se han levantado 18 pilares de piedra seca con un total de 600 T de piedra de Calaf. Un material de origen lagunar que facilitaba mucho su puesta en obra, que se ejecutó en solo cuatro meses.

El capítulo de piedra seca fue desarrollado por el artesano local Roger Soler que se formó en escuelas especializadas en Inglaterra y Francia. La estructura de piedra en seco se terminó dentro de los plazos y sin incremento económico significante, algo que viene a corroborar que las técnicas artesanas son también eficientes y aplicables. 

Esta peculiar cúpula se ha completado con una estructura de madera maciza, unas tejas de metacrilato y una combinación de entramado vegetal vivo y seco para sombrar, delimitar espacio y como difusores de luminarias. 

Una excelente obra de la que hablaremos más ampliamente en el próximo número de EcoHabitar.

La obra vegetal de Giuliano Mauri

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Giuliano Mauri nacido en Lodi Vecchio en 1938, debe su fama a sus numerosas intervenciones ambientales poéticas, definidas como arquitectura natural.

Trabajando con ramas y troncos de madera construye edificios y esculturas fantásticas.

En esta ocasión presentamos uno de sus trabajos : la Catedral Vegetal (o la Catedral de árbol), un claro ejemplo en la que la arquitectura, en lugar de competir con o complementar a la naturaleza, es una parte de ella.

Las columnas que se ven en las fotos con el tiempo se pudrirán y serán reemplazadas por los árboles plantados en el centro de cada columna. A medida que estos crecen, sus marquesinas serán de malla para formar el techo abovedado de una catedral gótica.

Mauri, que falleció en 2009, sentó las bases para su primera catedral visionario en Valsugana, Italia en 2002. El marco de la catedral, a los pies del Monte Arera en la región del norte de Italia de Lombardía se completó en 2010.

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Casa-hotel La Pimienta Roja

pimientaSe trata de un proyecto realizado con Urko Sánchez Architects, SATT y Fernando Navadijos, entre los años 2007 y 2009. Recibe su nombre de los árboles de la pimienta roja especie muy abundante en la zona y que en tiempos eran muy cotizados por los árabes, que venían a buscar su apreciada semilla a la costa oriental de África.

La edificación está situada en una maravillosa zona junto al mar y posee una gran biodiversidad de especies vegetales alrededor. Está a diez minutos a pie de Lamu, al norte de Kenia, casi en la frontera con Somalia. Este proyecto fue seleccionado por Conde Nast como uno de los 10 mejores hoteles de África 2011, seleccionado por la revista Archdaily como uno de los 5 mejores proyectos del mundo en 2013 y actualmente se ha seleccionado para exponerlo en 14ª Biennale de Arquitecturab “Collateral Events” en Venecia.

 

El briefing, el cliente y el equipo

El cliente, persona apasionada por la arquitectura y la naturaleza (dos ingredientes clave en la esencia de nuestros proyectos), quería una residencia privada cerca de Lamu y en conexión con el Orfanato Anidan que estaba financiando. Partíamos de dos principios básicos: arquitecturay ecología; y una serie de premisas planteadas por la propiedad:

  • La casa debía poder zonificarse bien, en función de la ocupación.
  • La casa debía ser diseñada en una planta, garantizando la accesibilidad.
  • La casa debía poder ser alquilada por partes, sin incomodar a las otras.

La relación arquitectura, cultura e ideología

La arquitectura es un hecho cultural que refleja en todo momento las condiciones y circunstancias bajo las cuales ha sido concebida y construida; de allí que los edificios son, en forma individual o de conjunto, emisores estáticos que transmiten el particular mensaje de las ideas con que fueron proyectados. Transmiten a su vez un sinnúmero de datos que, en relación con el ambiente cultural en el que están insertos, nos hablan de los valores que una determinada sociedad aceptó o acepta y promueve, y al mismo tiempo, congelan ese tiempo de su nacimiento perteneciendo al pasado desde el momento en que comienzan a ser construidos.

En lo que aún permanece de algunos espacios urbanos de la antigüedad, reconocemos los recintos que alguna vez estuvieron amurallados para la defensa, espacios destinados al comercio o al culto religioso, mercados y bibliotecas, templos o baños públicos separados por escasa distancia y también la infraestructura de cañerías para proveer agua y desagües, así como chimeneas para la calefacción o los hogares para la cocción de alimentos. Podemos reconocer el entorno cultivable y las fuentes de aprovisionamiento de agua, alimentos o materiales. Todo un mundo para ser interpretado y comprendido, que muestra una manera, un estilo en el que podemos reconocer y diferenciar lo fenicio o lo helenístico, lo romano o lo carolingio de la antigua Europa o Medio Oriente, así también como lo maya o lo inca en el continente americano.

En ciertos momentos históricos o en sociedades de cambio lento y paulatino, las sucesivas experiencias que se han ido sedimentando establecen la continuidad sobre la que se perfeccionan determinadas respuestas frente a un sitio, un paisaje o un clima, todo ello  bajo una determinada escala de valores. Tal es el caso de las valiosas experiencias de algunas arquitecturas espontáneas, que mucho nos enseñan sobre la relación armónica entre entorno construido y ambiente natural.

Pero en etapas de veloz evolución, como el caso de la cultura Occidental en los últimos tres siglos, no queda tiempo para la sedimentación y son rápidamente reemplazadas determinadas ideas y experiencias por otras. Las nuevas búsquedas quedan en muchas oportunidades a medio verificar y los objetivos a alcanzar suelen ser difusos cuando no contradictorios con la realidad.

La arquitectura, el espacio urbano y las necesidades básicas de los seres humanos

La arquitectura es, por su propia naturaleza, una actividad y un producto destinado a satisfacer necesidades humanas en las escalas individual, grupal y social – El entorno urbano es también  un continente y un condicionante de esta arquitectura y entre ambos y la interacción humana se produce un proceso simbiótico en permanente evolución, con estados transitorios de equilibrio y tendencias a más largo plazo de desequilibrios y reacomodamiento.

Como apoyo para la determinación de las necesidades humanas podemos acudir, en este caso, a la clasificación realizada por M. Max-Neef; A. Elizalde y M. Hopenhayn según la publicación “DESARROLLO A ESCALA HUMANA – Una opción para el futuro” – Cepaur – Fundación Dag Hammarsjold – 1986 – En el texto que sigue a continuación el listado de necesidades humanas según estos autores aparece subrayado.

En relación con nuestras necesidades, los edificios nos brindan o deberían brindar en primer lugar protección (de la intemperie, de nuestra intimidad, de nuestros bienes materiales, de agresiones o ataques externos, de siniestros naturales o generados por la acción humana, etc.) Pero también deben cubrir nuestra necesidad de identidad ya que manifiestan lo que somos como personas, grupo o comunidad, en relación al  ámbito cultural al que pertenecemos y en que clima y paisaje vivimos.

Son mensajeros de un tiempo histórico, ya que todo edificio se incorpora al pasado en el mismo momento en que es construido. Aquellos que sobreviven al tiempo dan testimonio  de su época de origen, en cambio, los que se pierden por diferentes motivos constituyen la parte muda, y por lo tanto ignorada, de la historia de una comunidad en un lugar determinado.

Es entonces la historia la que nos enseña que allí donde lo urbano fue el resultado de una comunidad con tiempo, recursos y vocación como para resolver éstas y otras necesidades básicas, aparecen los espacios a escala humana, la valorización de los recorridos peatonales, la creación y la libertad puesta en juego en los encuentros de las calles y callejones o plazoletas, en los juegos volumétricos, en el  empleo consciente de la luz, el sol y las sombras, en el juego de los materiales, sus colores y texturas.

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Son numerosos los ejemplos de pequeños pueblos y ciudades o sectores de ciudades en los cuales podemos interpretar, por lo que expresan sus calles y edificios, que la mayoría de estas necesidades aparecían como satisfechas para sus habitantes. Muchos de estos pueblos o ciudades son medievales por el momento histórico de su consolidación, y están localizadas en regiones de la vieja Europa, aunque esto no es excluyente, ya que poblados a escala humana comunitaria también existen y han existido en América, u otros continentes.

Básicamente en el lugar y en el tiempo donde una comunidad encontró condiciones de subsistencia, se pudo auto-regular y generó manifestaciones auténticas de participación, el resultado no es otro que el de espacios urbanos a escala humana y edificios integrados  con ese entorno, cargados muchas veces de un simbolismo que apela al entendimiento de sus habitantes y en el que queda implícita una profunda necesidad de trascendencia.

Son estas circunstancias las que generan una fuerte relación de afecto entre cada habitante y su ciudad o su sitio. Es ese lugar tan particular donde se ha nacido, se ha criado, se ha interactuado oyendo desde pequeño historias propias de su entorno, historias de su familia o contadas por su familia; donde compartirá trabajos, penas y alegrías, haciendo del ocio una continuidad de su actividad cotidiana, donde seguramente se casará con alguien del lugar, donde tendrá hijos y nietos, será aquel que nunca emigrará a no ser por condiciones de necesidad extrema. Se trata, ni más ni menos, de un ser humano viviendo en un espacio a su escala, dentro de una sociedad a su escala con un economía a su escala.

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Todavía superviven muchos espacios urbanos con estas características, a quienes la Sociedad Industrial no logró contaminar del todo. Espacios que admiten la energía eléctrica, el agua corriente, los desagües, los teléfonos, los cajeros automáticos y las redes de comunicación, sin perder su esencia, pero que tienen en el automóvil a su gran enemigo. Espacios que necesitan ser conservados y protegidos, porque la comunidad que los habita ya no está en condiciones espirituales de cuidarlos por sí misma, tan absorbidos y fragmentados como suelen estar sus habitantes por el individualismo, el consumismo y la lucha por el status.

Son espacios donde queda la cáscara construida, pero aún así sus efectos reconfortantes todavía pueden percibirse.- Es que mientras se mantenga la escala, se mantiene la esencia. Mucho de lo urbano que el hombre construyó, incluso en etapas avanzadas de desarrollo industrial como los finales del siglo XVIII y en algunos casos, aún hasta finales incluso del siglo XIX, conservan esta esencia y su presencia actual así lo corrobora.

En una época, como la actual, donde es difícil encontrar puntos de apoyo para nuestras inquietudes y necesidades intelectuales y espirituales, o rumbos a los cuales dirigirse y en tiempos donde la construcción de nuevos paradigmas es más lenta que la destrucción de los existentes, no parece tarea inútil buscar en ciertos ejemplos del pasado inspiraciones para nuestros problemas actuales, no tanto para restaurar lo que ya no se puede, sino para comprender bajo qué circunstancias estos ejemplos significativos tuvieron lugar.

Es por esto útil analizar cómo algunas de las llamadas arquitecturas espontáneas pudieron ir sedimentando lentamente respuestas constructivas, funcionales y formales adaptadas al entorno propio de su lugar de implantación y también es útil verificar aquellos ejemplos y aquellos tiempos en donde lo urbano fue o es el resultado del esfuerzo participativo de una comunidad integrada por ideales y objetivos comunes.

La Sociedad Industrial y la ruptura del equilibrio

Es la Revolución producida por la Industria la que posibilita y consolida una Sociedad Industrial con vocación expansiva a escala planetaria y que pretende someter al medio natural a su exclusiva necesidad y conveniencia.

Iniciada en la Inglaterra del siglo XVIII, y desarrollándose con velocidad creciente, alcanza en la actualidad – con su escala de valores y su lógica de desarrollo – a la mayoría de las sociedades y países de nuestro tiempo y, con mayor ímpetu, a aquellas regiones del planeta que mayor sensibilidad presentan para dejarse influenciar por Occidente, hecho que sucede mas allá de diferencias políticas, religiosas o culturales.

Son características definitorias de la Sociedad Industrial tal cual la conocemos, el establecimiento de una cultura consumista, el fuerte impulso dado a la investigación científica y al desarrollo tecnológico para la creación de nuevos productos y una actitud expoliadora frente a la naturaleza. También es característico de la cultura por ella creada, un proceso acelerado de cambio en los usos, costumbres, ideales, objetivos, etc. que varían según modas o tendencias artificialmente creadas y que producen una sensación permanente de insatisfacción, angustia y estrés físico y mental que derivan en el vacío existencial personal y colectivo.

A este vacío existencial, tan propio de la época actual, se lo pretende llenar con entretenimiento banal, consumo compulsivo y sometimiento espiritual y de la voluntad de las personas a ciertas actitudes y comportamientos, mediante un proceso en el que intervienen grupos corporativos empresarios y financieros cuyo objetivo es el establecimiento de una sociedad cada vez mas autoritaria y discriminatoria, al solo efecto de aumentar su rentabilidad empresaria.

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La rentabilidad empresaria es el valor dominante en la sociedad a cuya satisfacción todo los demás valores se subordinan, dejando de lado la sustentabilidad social, ambiental, productiva, cultural, etc .y también el derecho de las poblaciones a establecer sus propios objetivos de vida.

Son consecuencias ineludibles de tales procesos, la división entre regiones desarrolladas y regiones “emergentes”, la discriminación social entre los que están dentro del mercado y los que quedan afuera, y la no sustentabilidad de todo el proceso productivo sobre la base de la limitada disponibilidad de los recursos naturales y su agotamiento por expoliación o por destrucción debida a la contaminación que los procesos industriales  generan.

Acompañando este proceso, la arquitectura y la construcción de edificios fue mutando y de ser satisfactor grupal y/o social, pasó a convertirse en producto de consumo, con una envolvente exterior – interfase entre el espacio interior y el exterior – convertida en “packaging” representativo de una marca, una moda, convertido en mensaje publicitario, representativo de un estatus social, etc., con un clima interior mantenido artificialmente según supuestos niveles universales de confort higrotérmico – mas allá de las características climáticas propias del lugar de implantación – y empleando materiales cuya producción tiene generalmente fuerte impacto ambiental.

Los edificios se diseñan y construyen sin mayores consideraciones hacia el entorno en particular y el ambiente en general, actitud ésta que tiende a aumentar problemas tales como el “efecto invernadero” al que se atribuye el Cambio Climático y generando con ello alta dependencia de la prestación de los servicios por redes, fundamentalmente de la provisión de energía eléctrica sin la cual los edificios se convierten en inhabitables.

El siglo XX fue  el primer siglo en la historia de la humanidad en que los edificios y el medio urbano dependieron en forma absoluta de la energía que le proveían las redes y que ellas fueron tan vitales para el sistema que la supervivencia de la Sociedad Industrial dependió y depende todavía de poder mantener la provisión continua de energía por las mismas.

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Las guerras de la segunda mitad del siglo XX y sobre todo las que se hicieron en el presente siglo hasta el momento, fueron impulsadas por la voracidad de apropiación y de control de los recursos naturales – fundamentalmente energéticos – que permiten seguir alimentando esta carrera alocada  para evitar el tan temido “oscurecimiento”

Frente a ello nos preguntamos: ¿Es lógico seguir manteniendo este nivel de vulnerabilidad,  y falta de sustentabilidad, tendencia al sometimiento personal y grupal, en donde el caos urbano es cada vez más evidente, frecuente e inmanejable, para mantener un sistema del cual solo podemos esperar males cada vez mayores?

Una propuesta para el Siglo XXI: Arquitectura, Entornos Urbanos y Territorios Sustentables

En el siglo XXI y frente a una agudización de los procesos y efectos mencionados, propios de la sociedad industrial tal como está constituida en la actualidad, también se incrementan las búsquedas y propuestas tendientes a generar nuevos paradigmas, a iniciar nuevas experiencias y a organizarse para la concreción de cambios efectivos para lo cual surgen las llamadas “acciones de resistencia” que se realizan frente al avasallamiento de los derechos de las poblaciones por parte de las corporaciones empresariales y a la acción cada vez mas destructiva de ciertas técnicas productivas de las cuales sobresalen por su nivel de impacto ambiental sobre el medio y las poblaciones, los cultivos transgénicos, la megaminería, el sistema de explotación de gas natural y petróleo denominado fractura hidráulica y las grandes represas.

Ciertos sectores de la población inician experiencias de vida acordes con el medio natural que denominan acciones de “transición” en el que se estimula la permacultura, el autoabastecimiento alimentario y energético y el establecimiento de una cultura volcada a lo orgánico-natural.

Otros sectores proponen el “decrecimiento” que tiende a desvincular el concepto de desarrollo con el del incremento del Producto Bruto Interno (PBI) mediante la aplicación del rescate de técnicas tradicionales de menor impacto ambiental y de menor consumo energético para todas las prácticas productivas y la adopción de formas de vida mas austeras.

También se destacan las llamadas “organizaciones campesinas” que bregan por la “soberanía alimentaria” mediante el rechazo absoluto a toda forma agrícola productiva basada en los “agro-negocios” (que busca la explotación de enormes superficies mediante técnicas de cultivos transgénicos) que desplaza poblaciones, envenena agua y suelos y  destruye la biodiversidad  (incluidos los seres humanos) y proponen una revalorización de la agricultura familiar como única manera de asegurar la subsistencia por la defensa de la biodiversidad y la agricultura orgánica.

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Junto con esto, se revaloriza la cultura y la posición de los pueblos originarios frente a la naturaleza,  los bienes comunes y el ambiente, y se establecen acciones tendientes a su defensa y permanencia en sus tierras ancestrales y en su cultura.

También surgen movimientos urbanos (con participación mayoritaria de jóvenes)  que comienzan a definir cuáles son los “bienes comunes urbanos” (constituidos por los recursos naturales mas las “construcciones” materiales, organizativas, jurídicas y culturales) a los que se quiere acceder y resguardar exigiendo del estado una acción comprometida a favor de la inclusión, la redistribución, el resguardo y la prestación de sus servicios y beneficios dentro de niveles óptimos de acceso  y calidad.

Frente a la acción de las corporaciones que prefieren  para beneficio de sus intereses,  ciudades mas densificadas, concentradas y controladas con sistemas de funcionamiento automatizados (disimuladas con intenciones de “economía verde” y mayor seguridad) surgen los movimientos de habitantes y vecinos que se oponen a la especulación urbana, a la privatización de los espacios comunes, al aumento del congestionamiento y la polución y que defienden el patrimonio construido como valor histórico y cultural y a los espacios verdes como espacios vitales.

Descentralizar las grandes ciudades, y re-ocupar los territorios con familias campesinas o con emprendimientos productivos industriales de pequeña escala o turísticos o culturales y el desdibujar los límites entre lo urbano y lo rural con miras a un mayor equilibrio y equidad, son tareas y objetivos que se vislumbran para esta segunda década del siglo y  de aquí en mas y que podrían dar frutos bajo la forma de un desarrollo mas sustentable y equitativo dentro de una democracia participativa profundamente arraigada y en pleno ejercicio.

La arquitectura, en su propia dinámica y limitaciones, acompañó parte de este proceso desde sus inicios en el siglo pasado, elaborando propuestas teóricas y consiguiendo algunas concreciones a manera de ensayo o alternativas.

Desde hace más de treinta años, y como una consecuencia directa de la Crisis Energética de 1973/74 surgieron propuestas paralelas a las corrientes arquitectónicas consumistas en boga. Estas  propuestas apuntaban a una mejor relación de los edificios con el entorno de su lugar de implantación.

La necesidad de disminuir los consumos para la calefacción en algunos países nórdicos, dio origen a la Arquitectura Solar en la década del 70, que proponía cubrir las necesidades de calentamiento de los edificios con sistemas pasivos o activos que usaran como recurso energético a la radiación solar. Luego este concepto limitado al calefaccionamiento y nacido de las necesidades de los países mas industrializados  generalmente ubicados en climas fríos, fue ampliándose hacia la llamada Arquitectura Bioclimática – desarrollada en la década siguiente – que proponía utilizar técnicas particularizadas que se aplicaran tanto en los períodos o climas cálidos como en períodos o climas fríos, o sea construir edificios que respondieran a las características climáticas locales cualesquiera fueran y en todo momento del año.

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El concepto de desarrollo sostenible, introduce en la década del 90 y se proyecta sobre el actual siglo XXI, una ampliación a las propuestas anteriores y es entonces cuando se busca, dentro de esta común denominación de Arquitectura Sustentable, diseñar y construir edificios “respetuosos” o “amigables” con el Ambiente dentro de una metodología que tenga en cuenta el Ciclo de Vida del mismo como conjunto de partes y el Ciclo de Vida de cada una de esas partes.

La Arquitectura Sustentable resulta entonces, una metodología flexible que incorpora la variable Ambiente en todo el proceso de diseño, construcción, utilización y mantenimiento de un edificio y que si bien pone énfasis en buscar una disminución de los consumos de energía, no se olvida de los otros problemas a resolver desde el enfoque de la “sustentabilidad ambiental” del mismo.

Desde este punto de vista, la Arquitectura Sustentable propone un punto de ruptura con valores establecidos desde el siglo XVIII y de allí la dificultad para su aceptación generalizada, aunque los problemas y las tendencias crecientes en el campo económico-social y en los temas ambientales, debería llevar a las sociedades a replantearse algunos conceptos todavía vigentes, para aceptar otros de contenido más acordes con la escala humana y en mayor armonía con la naturaleza y las necesidades humanas.

Pero esta decisión política no puede quedar en manos de las corporaciones por el hecho fundamental de incompatibilidad de intereses. Solo los pueblos y las naciones independientes pueden empezar a cambiar la historia. Para ello tienen que tomar con firmeza y decisión el futuro en sus manos.

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Una propuesta de arquitectura Sustentable para una vivienda en las proximidades del Lago Puelo, Provincia de Chubut, Argentina. Fuente: Arqts. Yarke-Fujol.- dentro de las alternativas mencionadas, la intención de residir en áreas rurales, habitando viviendas autoconstruídas, diseñadas para aprovechar las mejores orientaciones, para tener buena iluminación natural y construida con materiales naturales y de bajo impacto, asegurando confort térmico, buena ventilación y expresiones formales agradables, fue el requerimiento de una familia que se radicó en la zona y dio origen a esta propuesta.

Vía C.E.I.B.A.

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Masia Can MonnerVivienda unifamiliar en St. Llorenç Savall, Vallès Occidental, Barcelona.

Joan llegó al estudio de parte de unos buenos amigos, quería un arquitecto ecológico para hacer su hogar, e integrar en el proyecto una serie de elementos característicos de viejas masias, rescatados del olvido por él mismo durante años, y una lista de otras antigüedades singulares reutilizadas, como pilares de hierro fundido, viejas vigas de madera para reciclar en las carpinterías, sobretodo y lo más importante, su particular “museo de tinajas”. Joan y familia van a montar una granja de hierbas aromáticas, caballos y su huertito biológico.

Ahí empezó el encargo, diseñando desde pequeños elementos, con el concepto integral de la bioconstrucción; que cuadraba con lo que él traía para “colocar” en la casa. Un puzle desconexo de piedras para montar arcos!!! Que no pertenecían originalmente al mismo arco!!!! Unos restos de partidas de piedra de marés mallorquín para colocar en “alguna pared”… que quede bien!

El proyecto, como se puede imaginar, fue a la par divertido y loco. Hasta el punto que, de repente, aparecieron en la obra unas vigas encaballadas de 5,5 m, para cubrir la nave agrícola que ya tenía los cimientos para una estructura de 6,0 metros de luz… ja!,… Pues estaban desmontando una vieja nave de textil en Terrassa y al pasar por ahí, se compró unas cuantas tijeras dignas de un museo de historia industrial de Cataluña…

Para el arquitecto, esta parte de colocar elementos rescatados era algo estimulante en el proyecto, no debían ser el centro de atracción, sino simplemente recolocarlos en una obra nueva, pero, por otro lado, el hecho de construir de nueva planta un edificio “típico” medieval no era cómodo.

Una vez aceptado que así era como él y su familia querían vivir, nos adentrarnos en el conocimiento de las tipologías ancestrales de la casa rural catalana: un edificio de tres cuerpos estructurales, normalmente a dos aguas, con el cuerpo central más alto. Y añadida a esta definición formal, la definición de su uso: Un espacio agrícola prácticamente autosuficiente…, esta segunda característica encajaba perfectamente en la matriz ideológica de nuestro estudio de arquitectura: proyectos de autosuficiencia como desarrollo ecológico sostenible.

Otro punto relevante del proyecto es la propuesta integral del uso del agua: doméstico, agroforestal y de piscina, recirculado y biodepurado; así como autosuficiencia en energía térmica, con un programa de gestión agroforestal completo: bosque, huerta, frutales, hierbas y herbívoros… y como dirían Robert Venturi o Christopher Alexander, una propuesta kirsch de la cultura catalana intemporal. Sin saberlo, Joan tiende a la permacultura.

 

Finalizadas las V Jornadas estivales de ESTEPA


El 17 de agosto  finalizaron las V Jornadas estivales de ESTEPA (Jornadas Internacionales de Adobe Participativo y Equipamiento Comunitario-JIAPEC) en Paredes de Nava (Palencia, España), donde se llevaron a cabo los talleres de: Enfoscados de tierra y de Adobe: cúpulas, chimeneas, hornos.

El Taller de Enfoscados de tierra se llevó a cabo del 28 de Julio al 05 de Agosto en las Casas del Rey (Paredes de Nava, Palencia) en colaboración con la Fundación Antonio Font de Bedoya y el Museo de la Cal de Morón. Durante el taller, impartido por Laurent Coquemont, se restauraron parte de los muros de tapia del patio que se están deteriorando debido al revoque de cemento que tienen actualmente. Se formularon y confeccionaron morteros de revoque, se reemplazó el revoco de cemento por un enfoscado de tierra y cal, y se hicieron pruebas de revoques con distintas técnicas en el interior del patio de la Casa del fiel. También se realizó un mural de tierra junto con el ceramista Gerardo Pescador en el muro de abode de su taller en Paredes de Nava, una intervención espontánea que nos dejó muy satisfechos.
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El Taller de adobe: Cúpulas, chimeneas, hornos, se llevó a cabo del 06 al 17 de Agosto en el patio de las Escuelas viejas de Paredes de Nava (Palencia). Durante el taller de adobe, impartido por María Brown, se fabricaron adobes, y se terminó el horno que empezamos en las Jornadas del año pasado, un horno típico castellano de doble cámara. El horno resume la práctica de albañilería clásica, construcción de cúpulas, bóvedas y arcos sin cimbra, y sus intersecciones.

La intención es que sea accesible a los habitantes de Paredes de Nava que quieran reunirse y hacer un pan, unas costillas, un lechazo, o unas pizzas con los niños y hacer uso del patio de las Escuelas viejas que actualmente está en desuso. Esperamos, a través de estas intervenciones, sensibilizar al público y demostrar la validez del uso de la tierra en la construcción.
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Earthships: Viviendas ecológicas, autosuficientes

Tejado de Earthship con placas, aerogenerador, y cúpula de recogida de aguas a depósito de contención

Cuando pensamos en ruedas desgastadas, en botellas vacías, o en latas de refresco acabadas, la imagen que muchos tienen en mente de estos conceptos dista mucho de la imagen que las eco- construcciones Earthships llevan a la realidad.

Paredes estructurales resueltas con neumáticos compactados de arena, tabiques decorativos de  botellas de cristal, así como tabiques de cerramiento realizados con latas hacen de  este sistema constructivo una fórmula ideal para conseguir que estas viviendas estén al alcance de todos, tanto por su economía, conseguida gracias a su simplicidad en la técnica, como por su ejecución, realizada gracias al intercambio de conocimientos entre los practicantes de estos sistemas.

Origen del earthship

Este sistema constructivo, cuyo creador y exportador al mundo es Michael Reynolds, cansado de trabajar una arquitectura convencional que actuaba contra los recursos naturales de nuestro planeta, decidió usar elementos de desecho para construir y desarrollar un sueño. Para ello se trasladó, con su familia, a Taos (Nuevo México),  a finales de los años setenta, y comenzó a investigar y llevar a la realidad estos sistemas, ahora presentes prácticamente en todo el mundo.

Earthships, viviendas ecológicas

Las Earthships son viviendas ecológicas que no dependen de las infraestructuras normales (red eléctrica, red de agua, red de saneamiento), como ocurre con las viviendas convencionales. Además son construcciones totalmente autosuficientes energéticamente, que no consumen materias primas no renovables y utilizan materiales de desecho de nuestra sociedad que son recicladas.

La idea de esta construcción es exportable. Su diseño puede, perfectamente, adaptarse a cualquier parte del mundo, claro está, siempre que haya ruedas, botellas de cristal y latas de cerveza. Existe una agrupación Europea encargada de fomentar y expandir el conocimiento de estas construcciones, que facilita a las asociaciones nacionales formación y ayuda en estas labores iniciales de familiarización con este sistema constructivo, para que cada asociación nacional evolucione estas viviendas en función de la climatología de cada país en el que son desarrolladas. Una de sus principales características es que perimetralmente están rodeadas por terreno vegetal, así como su cubierta, dando como resultado una vivienda cuyos valores de temperatura varían muy poco durante los diferentes cambios a lo largo del año.

Cualquier eco-construcción, bien con balas de paja, bien con sacos rellenas de arena, o las aquí expuestas, las realizadas con neumáticos, botellas, y latas , es decir, Earthship, son viviendas que han de cumplir y cumplen el Código Técnico de la Edificación, y siguen, evidentemente, todos los pasos legales que debe seguir cualquier vivienda de nueva construcción en España.

Earthship Spain – Organización sin ánimo de lucro (www.earthshipspain.org, Facebook Earthship Spain), perteneciente a EECO (http://eeco.earthshipeurope.org/), está facilitando esta formación y colaboración con todas aquellas personas y asociaciones interesadas en saber más y llevar a cabo estas técnicas.

Desde Earthship Spain estamos llevando adelante proyectos y colaboraciones de todo tipo. No solo en la construcción de viviendas con ruedas rellenas de arena –  Earthship, sino que analizamos junto con los interesados su situación, y los medios de lo que disponen en el lugar de la construcción, para llegar a encontrar conjuntamente el sistema constructivo más interesante, que haga viable su construcción.

Fomentamos desde la integración de contenedores marítimos en estas construcciones (para que sean usados durante el proceso de construcción como almacenes de herramientas o materiales, o como módulos para ducharse, comer, o incluso recibir a voluntarios colaboradores que ayudan a la construcción, y reciben formación diaria sobre estos sistemas), la utilización de otras técnicas constructivas sostenibles, no dando la espalda a ninguna de ellas metódicamente.

Dentro de los proyectos que se están desarrollando, uno de ellos es un complejo de intercambio de conocimientos tecnológicos que se desarrollará en Extremadura a partir del 2013, y serán promovidos unos pabellones construidas con estructuras de madera balas de paja en su cerramiento, que harán que en una semana tengamos una serie de módulos adecuados para residir en ellos durante el proceso de construcción del resto de módulos, con ruedas prensadas de tierra – Earthships. No solo son iniciativas que consiguen viviendas sostenibles, sino que fomentan y potencian la creatividad y la formación.

El resultado final son viviendas muy acogedoras, amplias y cómodas, en donde es posible, incluso, cultivar y tener plantas tropicales a casi 2.000 m. sobre el nivel del mar, en una climatología que puede llegar a -30º C en el exterior. “Mas que una vivienda, esto es un autentico hogar o hábitat”, apuntan aquellas personas que han tenido la posibilidad de conocer y llevar a cabo esta posibilidad.

El concepto

El secreto del gran confort interior de estas viviendas se basa en una sinergia de varias ideas: por una parte, la pared norte, este y oeste se construyen con un muro de ruedas, tras un talud o excavación de la pendiente -lo que le confiere gran inercia térmica-, un buen aislamiento en los tejados y grandes ventanales, con doble cristal, al sur, con uno dos y hasta tres invernaderos.
Todos los materiales son naturales: tierra y paja en las paredes, maderas tratadas con productos tradicionales, pinturas de tierra, baldosas de barro cocido y losas de piedra.

Esto garantiza una estabilidad de la temperatura durante todo el año con unas constantes que hacen que la necesidad de calor en invierno, o de frío en verano, sean puntuales.

El agua

Toda el agua de lluvia y nieve es recogida en los tejados y llevada a un gran depósito que se encargará de distribuirla por la casa. La depuración se basa en un ingenioso sistema de reciclaje. Las aguas grises pasan a una depuradora verde instalada en el invernadero, donde las  plantas ornamentales y comestibles (inmensas plataneras y otros frutales crecen  en condiciones ideales) encuentran todas sus necesidades de nutrientes, humedad y calor. De allí, el agua, es llevada a la cisterna del inodoro. Las aguas negras son depuradas en unos digestores solares, que están frente a la casa y de los que se extrae, una vez bien digestado, el compost que se utilizará para las plantas de los invernaderos. Un ciclo completo de regeneración del agua que contribuye a su ahorro.

Detalle de zona invernadero

 

La energía

Toda la energía que es necesaria en la vivienda la produce la propia vivienda, para ello dispone del “módulo de energía”: células fotoeléctricas y aerogeneradores para producir la electricidad necesaria y colectores solares para calentar el agua. Los grandes ventanales del invernadero, la abertura superior de ventilación e iluminación y el ahorro energético con bombillas y electrodomésticos de bajo consumo, contribuyen a un gran ahorro.

…Y sumado a estas ventajas, la nueva ley de suelo que ya está empezando a aplicarse en algunas comunidades, facilitara construcciones en terrenos donde hasta ahora no se podrían llevar a cabo viviendas, por lo que… ahora más que nunca, podemos poner nuestro granito de arena para devolverle al planeta todo lo que este nos ha dado.

Más información: Earthship Spain

Bioconstrucción sobre ruedas

Slow Cicle es un viaje en bicicleta por América con el objetivo de aprender, aplicar y difundir conocimientos sobre bioconstrucción, energías renovables y eficiencia energética. Fomentar en la construcción lo que la bicicleta es en el transporte: ecología, eficiencia y salud.

Aunque la rueda lleve más de 5.000 años inventada y existan referencias de ingenios similares en el antiguo Egipto, India y China, no es hasta 1690 cuando aparece el primer antepasado registrado de la bicicleta: el celerífero, un palo con dos ruedas. En 1816, el alemán K.F. van Drais hace orientable la rueda delantera del celerífero y lo llamará draisiana, mientras que sólo unos años más tarde, en 1866, el francés Pierre Micheux añadirá unos pedales a la rueda delantera de la draisiana y lo llamará velocípedo. El problema del velocípedo era precisamente la limitación de la velocidad por el diámetro de la rueda delantera, más veloz cuanto mayor el diámetro, pero también más inestable y peligroso. En 1879 el francés Guilmet, el inglés H.J. Lawson, y un año más tarde el suizo H.Renold, terminarán situando al ciclista entre ambas ruedas, transmitiendo la fuerza del pedaleo a la rueda trasera mediante un plato, una cadena y un piñón. Ocho años más tarde John Boyd Dunlop añadiría los neumáticos que permitieron reducir el temor a los baches del camino. Los cojinetes y el aligeramiento de las ruedas con radios cruzados hicieron el resto, de forma que en 1900 la bicicleta ya existía prácticamente como hoy la conocemos, y tan solo 3 años después se celebraría el primer Tour de Francia.