Se intensifica la presión social sobre el amianto

El amianto es un producto mineral de gran durabilidad y de reducido coste, con características muy resistentes al calor, abrasión y tracción, que han hecho de él un material ampliamente utilizado en diferentes productos destinados a varios sectores, entre ellos el de la construcción.

Su riesgo para la salud por la concentración de las fibras presentes en el aire, la duración y frecuencia de exposición, además del tiempo transcurrido desde la exposición inicial, derivó en la prohibición de su uso en la mayoría de países industrializados (aunque aún se utiliza en algunos países en vías de desarrollo).

De un tiempo a esta parte, la conciencia del peligro del amianto ha aumentado y se viene intensificando la presión social sobre este material.

La Asociación de descontaminación de residuos peligrosos, ADRP, participa activamente en el grupo de trabajo sobre amianto de la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, donde se trabaja en los temas relacionados con este material, con el resto de agentes sociales y Administraciones Públicas relacionadas.ADRP_Amianto_Imagen

En la Unión Europea también se han desarrollado campañas para detectar el amianto, como la realizada por la Federación Europea de Trabajadores de la Construcción y la Madera, FETCM, y la Federación Europea de la Construcción, FIEC, con el apoyo financiero de la Unión Europea, para detectar el amianto y adoptar las medidas apropiadas.

La Comisión Europea ha financiado también el proyecto ABClean, que bajo el lema “Limpiando la UE de amianto”, trabaja desde septiembre del año 2013 con el objetivo de mejorar la prevención y la seguridad en el puesto de trabajo, incorporando un enfoque medioambiental a la formación tradicional de salud laboral.

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ABClean: limpiando la UE de amianto

ABClean sensibiliza sobre los riesgos de la exposición al amianto ofreciendo una visión transversal de los procedimientos – detección, extracción, demolición, gestión de residuos y obligaciones legales – que deben ser implementados tanto por empresarios como por trabajadores.

Este proyecto está dirigido a responsables de Seguridad y Salud y de Gestión Ambiental de PYMEs del sector de la construcción y trabajadores bajo su supervisión; entidades de formación, organismos de cualificación, agencias de certificación y organizaciones ciudadanas encargadas de la difusión y sensibilización sobre los riesgos relacionados con el amianto.

Principalmente, se basa en cuatro líneas de acción:

  • La definición de la figura de un experto formado en la manipulación y disposición final del amianto, que será un punto de referencia.
  • El uso de herramientas de formación con una aproximación práctica y visual, cuyos materiales de formación serán validados por un mínimo de 100 trabajadores de PYMEs a través de un proyecto piloto.
  • La creación de un conjunto de recursos que den soporte al formador ABClean en el puesto de trabajo.
  • El establecimiento de una colaboración entre países con diferentes niveles de sensibilización y actuación en relación al amianto, con el fin de elaborar una estrategia de formación común transferible a otros países y abierta a nuevas aportaciones.

ABClean cuenta con la participación de los siguientes organizaciones de distintos países europeos:

  • Novotec Consultores, S.A. (España)
  • Equipo Humano S.L. (España)
  • European Asbestos Risks Association onlus (Italia)
  • The Environmental Academy Ltd. (Reino Unido)
  • PO Vilnius Jerusaleum Labor Market Training Center (Lituania)
  • Nofer Institute of Occupational Medicine (Polonia)
  • European Federation of Building and Wood Workers (Bélgica)
  • Finnish Institute of Occupational Health (Finlandia)

Por último, el proyecto ABClean pondrá en funcionamiento un curso online de fácil accesibilidad y de uso sencillo con actividades interactivas con casos de estudio y vídeos, apoyado todo por un conjunto de herramientas útiles que ayudarán a informar a otros trabajadores sobre los peligros del amianto.


 

Enlaces


 

Ficheros

Fuente: Asociación de descontaminación de residuos peligrosos, ADRP.

Fibrocemento (amianto), el asesino dormido

La pasada semana se presentaba ante la fiscalía una denuncia por la existencia de residuos de fibrocemento (amianto) al aire libre a tan solo 300 metros de las viviendas de la zona residencial del barrio del Polígono en Toledo.

En el escrito se advertía de los graves riesgos medioambientales y para la salud pública de estos vertidos, puesto que el amianto es un producto altamente cancerígeno si es inhalado, se denunciaba la existencia de diveros vertidos,  algunos de ellos en el cauce del arroyo Ramabujas que desemboca en el Tajo.

La denuncia fue presentada coincidiendo con el Día Mundial del Medio Ambiente por la Asociación de Vecinos El Tajo, la Plataforma de Toledo en defensa del Tajo, Ecologistas en Acción de Toledo e Izquierda Unida-Los Verdes de Toledo. Ponían en conocimiento la situación ante el fiscal jefe de la Sala de Medio Ambiente y Urbanismo de la Fiscalía General del Estado solicitando su actuación.

El problema del amianto

Este caso vuelve a poner de manifiesto la existencia del problema del amianto, un problema a menudo olvidado, silenciado y del que parece que algunos no quisieran  oír hablar. Estamos ante una cuestión mucho más importante de lo que las autoridades están dispuestas a reconocer, probablemente porque siguen sin ser capaces de afrontar soluciones en toda su complejidad.

Nos enfrentamos a residuos en vertederos incontrolados, como en este caso, a toneladas instaladas en los edificios de todas nuestras ciudades, y sobre todo, lo que es más dramático, a un goteo contante de muertes como consecuencia directa de la exposición laboral durante los años en los que su empleo estaba permitido.

En nuestra región existían varias empresas que empleaban esta fibra, dos de las más importantes fueron Ibertubo en Toledo y Uralita en Alcázar de San Juan. La factoría toledana llegó a tener casi doscientos trabajadores, hoy aquellos trabajadores viven con angustia su futuro tras muchos años expuestos al polvo del amianto.

De aquella planta que hace unos años fue desmantelada, siguiendo estrictas medidas de seguridad, siguen apareciendo hoy vertidos ilegales como el que se denuncia en esta ocasión, restos de amianto que fueron depositados ilegalmente por la fábrica Ibertubo en fincas privadas, dentro de zonas de dominio público en la zona del arroyo Ramabujas.

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Zona de los vertidos (eldiario.es)

Las secuelas de la exposición laboral

Son miles las personas que conviven con el miedo en el cuerpo, trabajadores que viven con la incertidumbre de desarrollar la enfermedad, una enfermedad terrible que acarrea gran sufrimiento, saben que no existe esperanza de curación. Ven como muchos de sus compañeros van enfermando, son conscientes de que la medicina lo único que puede hacer por ellos es vigilarles periódicamente por si la enfermedad se desencadena. Centenares de trabajadores en nuestro país participan en un programa nacional especial de seguimiento y vigilancia de su salud por haber estado expuestos al amianto pero ni siquiera se sabe realmente cuantas personas fueron expuestas.

La peligrosidad de estas fibras contenidas en el fibrocemento se acreditó en 1955, veintitrés años después el Parlamento Europeo declaraba el amianto como cancerígeno laboral, pero muchos estados fueron anestesiados por los lobbys industriales y financieros, hasta 1999 no se prohibirá en Europa.

El Estado español desoyó en 1984 las peticiones de los médicos de prohibir la utilización industrial del amianto tras detectar numerosos casos en los años 70, con el objetivo de evitar el coste económico y laboral de su supresión. La prohibición finalmente se llevó a cabo en 2002.º

Una situación insostenible

Una situación que motivó que continuasen siendo expuestos, tanto los trabajadores como poblaciones que vivían en las inmediaciones de estas fábricas de fibrocemento, tal es el caso del barrio residencial del Polígono en Toledo en el que el problema perdura como denuncian estos días.

Solo en Castilla -La Mancha, según datos del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, se tienen censadas 728 personas por exposición laboral continuada, la cifra estatal se eleva a casi 37.000, de estas aproximadamente el  90% están sometidas a programas de vigilancia de su salud (datos informe PIVISTEA de julio de 2013).

El informe recoge datos muy tétricos con frases como esta: “En los hombres el motivo de baja más frecuente en el registro es la muerte del trabajador”. Esta es la realidad del amianto. Las cifras no admiten paliativos, quizás por eso se emplean términos y eufemismos  médicos para referirse a los fallecidos indicando que se han producido “1.398 exitus”, es decir, que han fallecido 1.398 trabajadores y trabajadoras de los incluidos en el registro, de los cuales 33 fueron de Castilla –La Mancha.

Los riesgos del amianto

El fibrocemento y otros materiales de construcción muy populares, como la uralita fabricados a base de amianto, tienen un riesgo potencial de contaminación y para la salud muy alto. Mientras el material se encuentra en buen estado solo existe un riesgo latente, es cuando se deteriora o se fragmenta cuando se pueden desprender sus fibras. Las fibras de amianto pueden ser transportadas por el aire en forma de partículas que al entrar en las vías respiratorias pueden provocar cáncer de pulmón y más específicamente mesotelioma. El periodo de latencia es muy largo, de varios años, por lo que una persona expuesta a fibras de amianto puede tardar mucho tiempo en desarrollar síntomas lo que dificulta poder establecer una relación causa efecto. La enfermedad pulmonar crónica producida por la inhalación de fibras de amianto se denomina asbestosis, consiste en la irritación e inflamación del tejido pulmonar como consecuencia de la presencia de los asbestos o fibras del amianto en las vías respiratorias.  Los expertos aseguran que no hay un límite seguro de exposición, el único límite seguro para el amianto es cero, por eso está prohibido su empleo. En la actualidad, el mayor peligro de exposición se da en las personas que realizan demoliciones, mantenimiento y rehabilitaciones de edificios, que a menudo desconocen la existencia de este material.

restos de fibrocemento

 El  peligro en nuestras casas

En la construcción en España se lleva empleando amianto en el fibrocemento uy otros materiales desde principios del siglo XX, pero sobre todo en el periodo comprendido entre los años 60 y 85. Popularmente es conocido como URALITA y lo podemos encontrar en canalizaciones de agua, aislamientos, falsos techos, depósitos, cubiertas… Según datos del Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos España ha importado más de 2,6 millones de toneladas de este material para la construcción. Se trata de un monstruo dormido en los edificios de todas las ciudades de nuestro país del que se es poco consciente. Cualquiera debería preocuparse cuando emprende una reforma en su vivienda, por que el riesgo de que se produzca una exposición al amiento en edificios construidos durante esos años es significativo.

Igualmente en nuestras ciudades las redes de saneamiento de aguas y las de muchos edificios albergan tuberías de fibrocemento con fibras de amianto. Tras la aparición de algunos casos de afectados entre las plantillas de los servicios de mantenimiento de aguas los trabajadores son conscientes de los riesgos y exigen de sus empresas la adopción de medidas preventivas. El problema surge en determinadas subcontratas y en obras donde muchas veces ni siquiera se conoce que la tubería que están cortando con una radial es de amianto y que ese polvo puede acabar matándoles.

Es un asesino dormido, abandonado en vertederos, escondido en las vigas de nuestros edificios, no representa un riesgo inmediato en la mayoría de los casos. Pero cuando las fibras de amianto se desprenden son demasiado pequeñas para ser vistas y también demasiado peligrosas para ser ignoradas.

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Articulo publicado en el diario.es (ver aquí)

A indemnizar por el amianto

Un tribunal belga condenó ayer a Eternit, una multinacional fabricante de materiales de construcción, a pagar una indemnización de 250 mil euros a una familia en la que murieron cuatro personas a raíz de la exposición al amianto. Esta sustancia, también llamada asbesto, se compone de una fibra mineral natural, utilizada en diversas aplicaciones en construcción, industria y productos de gran consumo, que entra en el cuerpo humano por inhalación y causa enfermedades como la asbestosis, cáncer de pulmón y mesotelionas pleural y peritoneal.
En el año 2000 una mujer decidió denunciar a la multinacional Eternit al conocer que sufría de cáncer de pleura, la misma enfermedad de la que había muerto su marido, que era empleado de la empresa en su sede de Kapelle-op-den-Bos (al norte de Bélgica). Tanto la mujer como dos hijos del matrimonio murieron a causa de esta enfermedad, que sólo padecen quienes han estado en contacto con el amianto (se registra un caso por cada millón entre personas que no han estado expuestas a esa sustancia).

Por este motivo, el tribunal civil de Bruselas se pronunció y condenó en última instancia a la multinacional al “hallarla culpable de haber utilizado amianto pese a conocer los riesgos que suponía para la salud”, aunque la empresa había alegado que los peligros de este material “no estaban claramente determinados”. La corte tuvo en cuenta para el fallo el “cinismo increíble con el que los conocimientos científicos (respecto de la peligrosidad del amianto) han sido desechados por afán de lucro”.

Según un informe publicado por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), el uso de asbesto fue prohibido en la Argentina en el ámbito nacional en el año 2001, a través de la Resolución 823/01 del Ministerio de Salud de la Nación, en lo que respecta a la producción, comercialización y uso de fibras de este tipo en todas sus variedades. Asimismo, en la Ciudad de Buenos Aires, una regulación contra el amianto fue pronunciada a través de la Ley 1820/05.

El amianto o asbesto está compuesto por miles de fibrillas elementales, sólidamente unidas, y que pueden separarse con facilidad longitudinalmente en fibras cada vez más finas, hasta llegar a fibrillas de tamaño microscópico. Aquí reside la clave de peligrosidad de esta fibra, ya que billones de éstas pueden estar en el ambiente y ser transportadas a distancia a causa de corrientes de aire, agrega la investigación llevada a cabo por el INTI.

De esta forma, los residuos que contienen fibras de asbesto son considerados “Residuos Peligrosos”, avalados por la Ley 24.051 del año 1992. En su artículo 2º establece que “será considerado peligroso todo residuo que pueda causar daño directa o indirectamente, a seres vivos o contaminar el suelo, el agua, la atmósfera y el medio ambiente en general”. Esta ley promueve ambientes saludables, para fomentar la prevención de enfermedades.

El amianto fue utilizado durante décadas en la construcción (tejas, azulejos, cemento), en la industria automovilística (embragues, frenos, transmisión), en el sector textil e incluso en el ámbito alimentario, debido a su versatilidad como aislante.

A nivel mundial, Estados Unidos ya había prohibido el uso del amianto en 1989, mientras que la Unión Europea lo hizo diez años después, tras constatar que la exposición a este material provoca “cáncer de pleura”, una enfermedad con una elevada mortalidad.

Un estudio reciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revela que en la actualidad hay en todo el mundo unos “125 millones de personas expuestas al amianto en el lugar de trabajo”.