Zona blanca Zona cero

La invasión de tecnologías agresivas en el hábitat residencial, genera múltiples patologías de etiología medioambiental y crea la necesidad de establecer espacios con Polución Cero. Los afectados necesitan un entorno para poder vivir.

Somos sensibles al entorno, natural o artificial, que nos rodea, y nuestra salud depende de la calidad ambiental, si dormimos mal y nos despertamos cansados y confusos cada mañana, sin causa objetiva, posiblemente estamos en un entorno nocivo, con factores ambientales perjudiciales para la salud, es decir, tenemos el enemigo en casa.

Como impartimos, ya en 1997, en un postgrado que tuve el honor de coordinar en la Universidad Politécnica de Barcelona, la existencia de domopatías en nuestro dormitorio o puesto de trabajo puede afectar a la salud, especialmente al sistema inmunitario y al equilibrio neurológico.

En particular la polución electromagnética de alta frecuencia de la telefonía móvil ha llevado a muchos afectados de Electrosensibilidad (o électro-hypersensibilité, EHS), hay personas que tienen que emigrar de las ciudades para buscar “zonas blancas” (ya existentes en Suecia, Canadá y Francia), e incluso a algunos les lleva a vivir bajo tierra, en una bodega, o incluso en una cueva, para poder dormir y superar la sintomatología del síndrome de las microondas.
Según datos de Francia (Next-Up, Dr. Roger Santini) la EHS afecta ya al 14% de la población, aunque sólo 3-4% lo manifiesta, y globalmente se puede prever que el 50% de la población será electrosensible en veinte años. En Francia esta alarma social se concreta en la creación del primer “Ecovillage Zone blanche-zone santé” (Ecovilla zona blanca-zona salud), destinado a la recuperación de las personas electrohipersensibles (electro-hypersensibilité EHS).
Por otro lado, surge la preocupación por la contaminación química ambiental, se asocian vecinos para protestar por el ruido de las discotecas y los aeropuertos, y surgen entidades que denuncian la intoxicación crónica por el mercurio, presente en las amalgamas y vacunas, y cada vez más en el pescado.

Respondiendo a una demanda creciente de los afectados, el grupo de expertos de Domosalud está estudiando una normativa que determina qué es una ZONA BLANCA – ZONA CERO, y proponer su reconocimiento ante la Administración.

El “no muy saludable” lado de la modernidad

La vida cada vez más artificial que llevamos, consecuencia de la necesidad de tener actividades encadenadas al compás del tiempo, nos conduce a llenarnos de artefactos electrónicos. Relojes con batería y teléfonos móviles son artefactos “necesarios” e “indispensables” para el “Homo Tecnologicus”actual. Sin embargo, surge una gran incógnita: ¿Será posible que estos artefactos tengan un impacto en nuestra salud?

Las células del cuerpo humano están previstas para funcionar como un ente eléctrico que trabaja en un campo magnético de baja amplitud (el de la Tierra), e interactúan constantemente con diversas fuentes electromagnéticas naturales. No obstante, nuestra civilización (cada vez más tecnológica) se ve también inmersa en un universo de fuerzas electro-magnéticas artificiales invisibles de una intensidad nunca antes vista hasta ahora. Estos campos eléctricos, magnéticos y/o electromagnéticos, a pesar de ser producidos por artefactos “externos” a nosotros ¿podrían interferir con nuestras actividades biológicas internas?

Existen muchas investigaciones científicas acerca de los impactos celulares de esta nueva forma de contaminación: el electrosmog. En efecto, las fuerzas electromagnéticas repercuten sobre varios sistemas fisiológicos: así se puede observar, clínicamente (y con mayor frecuencia en la población actual) un incremento de síntomas como cefalea (70%), dificultad de concentración (56%), trastornos del sueño, astenia, mareo (20%) y hasta infertilidad, gran parte de ellos relacionados estadísticamente con el uso de las nuevas tecnologías.

Sin embargo, estas pruebas científicas sólo muestran las lesiones celulares, es decir orgánicas resultantes, siendo que éstas constituyen la etapa final de la interacción entre dos mundos: el orgánico versus el invisible. En ese campo de observación, la biofísica ofrece herramientas de medición para evaluar cuán importante puede ser ese trastorno progresivo e irreversible del frágil equilibrio dinámico de la vida.

Nueva técnica para detectar la contaminación del aire interior por moho

Cientificos de California han utilizado un nuevo método para detectar e identificar bajos niveles de moho en el aire del interior de hogares y otros edificios. El estudio realizado describe un método sencillo y rápido, basado en la microespectroscopía Raman, que puede proporcionar una indicación temprana de la posible contaminación del aire con esporas de micro hongos.

Contaminación del aire interior con moho

La contaminación con moho en el interior de los hogares, especialmente después de tormentas o inundaciones, es un tema preocupante, ya que, aunque la mayoria de hongos son inofensivos, los cientificos han vinculado algunos de ellos con riesgos para la salud humana.

Los métodos tradicionales para la detección de la contaminación por moho implican la identificación de las esporas que el moho libera en el aire. Estas pruebas requieren mucho tiempo y esfuerzo, y a menudo es necesario que el moho crezca en el laboratorio, con la dificultad añadida de que no todos los mohos pueden crecer bajo estas condiciones.

Cientificos del Departamento de Salud Publica y de la Universidad de California han tratado de desarrollar un método rápido y fácil que puede detectar e identificar con fiabilidad bajos niveles de moho en el aire, incluso esporas individuales.

Viabilidad de la microespectroscopia Raman

El método desarrollado consiste en recoger muestras de aire en un pedazo de papel de aluminio, substrato de muestreo adecuado en términos de interferencia espectral mínima, robustez y facilidad de uso, y luego analizar las esporas mediante la técnica de microespectroscopía Raman.

El objetivo principal del estudio fué determinar la viabilidad de utilizar la microespectroscopia Raman para la identificación individual de las esporas de los microhongos. En particular, el estudio se centró en microhongos que tienen una presencia potencialmente mayor en los ambientes interiores húmedos.

El método de muestreo pasivo del aire, fácil de implementar y que permite la detección de organismos presentes en el aire, se combinó con un análisis basado en la microespectroscopía Raman para la identificación de cada una de las esporas de hongos presentes en el ambiente. Este método de identificación se basa en espectros únicos asociados a la composición química de las esporas. Por lo tanto la inspección visual necesaria de la muestra es mínima y, en su lugar, las esporas que tienen una morfologia similar pueden ser diferenciadas e identificadas basándose en su espectro individual Raman.

Siguiendo esta metodología los científicos compilaron una biblioteca de referencia de espectros Raman de varias especies de microhongos asociados típicamente con los ambientes interiores húmedos. Esta biblioteca fué utilizada posteriormente para identificar las esporas individuales, a través de la comparación directa entre las esporas analizadas y los espectros registrados en la biblioteca. Los espectros Raman proporcionan además una información detallada sobre la composición química de las esporas.

Los científicos ven posible aplicar esta metodología en los ámbitos de salud pública, ciencias forenses y microbiología del medio ambiente.

Fuente: American Chemical Society

Perfilando los tóxicos en los espacios interiores


Además de la niebla de «esmog» sobre el horizonte de nuestras ciudades que abrasa nuestros pulmones, los rayos ultravioletas del sol que hornean nuestra piel, y el conductor distraído, con rumbo hacia nosotros, mientras cruzamos la calle, también podemos  añadir, a nuestra lista de posibles preocupaciones de salud, el tema de las paredes, suelos, tuberías y otros componentes de los edificios en los que habitamos, trabajamos y nos recreamos.

A medida que profundiza la era pos-industrial quizá seria buen momento para comenzar a llevar trajes de protección química.

Retirada de aislamiento de asbestos.

De acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de los EE.UU. (EPA), los estadounidenses pasan aproximadamente el 90 % de su tiempo en espacios cerrados. A pesar de que podamos pensar que estamos más a salvo a dentro, resulta que los materiales de construcción que no tienen adjuntada la lista de ingredientes se hacen cada vez más y más complejos (y a menudo, más tóxicos).  Los hábitats interiores se están convirtiendo en una preocupación creciente en cuanto a  la salud.

Pero estas preocupaciones de salud sobre nuestro espacios interiores no son nada nuevo.  Sabemos que el Amianto, un mineral natural utilizado muy a menudo por la industria de la construcción, que tiene propiedades aislantes e ignífugas, ha demostrado ser el causante de cánceres de pulmón y mesoteliomas. Su utilización actualmente esta bajo riguroso control.

Recientemente, la Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo de los Estados Unidos lanzó lo que luego se caracterizaría como «la investigación de conformidad  mas grande en la historia de las agencias» justo después de comenzaban a recibir quejas durante el 2008 de personas que habitaban casas construidas con paneles de cartón yeso importados (estos tableros/paneles se añaden sobre la estructura de madera de las paredes y techos de la casa en construcción y luego se enmasillan y se pintan).

Después se trazo el origen de estos paneles en cuestión a China.  Se observo posteriormente con analisis de laboratorio que algunos (pero no todos) de estos paneles de yeso chinos tenían una emisión de gas de sulfuro de hidrógeno a tasas mas elevadas que los producidos en los EE.UU. Las pruebas mostraron una fuerte asociación entre la presencia de gas y la corrosión de piezas metálicas en los hogares afectados, la mayoría de las cuales fueron construidas en 2006 y 2007.

Aunque las pruebas realizadas han demostrado que las emisiones de gas se redujeron significativamente con el tiempo, la comisión solicitó que los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) consideraran la posibilidad de realizar un estudio exhaustivo de los posibles efectos a largo plazo. En febrero de 2011, la CDC anunció que las pruebas de posibles efectos en la salud que se había evaluado no garantizaba un estudio de ese tipo.

Sin embargo, hay actualmente una movilización para que los paneles de yeso vengan marcados con el nombre del fabricante o algún tipo de codificación particular, el dia de fabricación y origen de los materiales.

Mientras que era obvio poder observar la corrosion que causaban estos paneles de yeso, esto le hizo recapacitar a los propietarios sobre los posibles efectos sobre la salud y posiblemente sobre otros materiales de construccion que pudieran ser de mayor riesgo.

Lo que se sabe y las incógnitas

La preocupación hoy en día no es principalmente sobre las cosas que ya conocemos. Es acerca de los posibles efectos en la salud por los productos químicos (y, a veces, los propios materiales en sí) y los componentes de los materiales de construcción cuya presencia, o toxicidad, desconocemos.

Algunos se esconden a simple vista, como el PVC (policloruro de vinilo), utilizados comúnmente para fontanería. Otros, como El formaldehído o metanal, utilizado como adhesivo en productos de madera, no son fáciles de identificar por la falta de etiquetado en los productos de construcción.  Lo mismo puede decirse de los pesticidas y los materiales ignífugas, con revestimientos de resina epoxi, poliuretano y el bisfenol A (BPA).

También están causando alarma dos nuevos productos reciclados, las cenizas volantes y yeso sintético los dos siendo subproductos de las centrales térmicas de carbón. «El yeso sintético es utilizado en un 45 % de los paneles de yeso hoy en día» comentaba Jim Vallete, un investigador veterano que trabaja con la «Red de Construcción Saludable», una organización sin animo de lucro que apuesta por transparencia en lo que se refiere a materiales de construcción.

Según las pruebas realizadas por la EPA, ha demostrado tener una concentración mayor de mercurio (conocido tóxico en desarrollo), que los paneles normales de yeso.

Las cenizas volantes de carbon, que también pueden albergar niveles altos de toxicidad de mercurio y otros tóxicos, se utiliza como rellenado en cementos, productos de madera, moquetas y otros materiales de construcción. Vallete estima que se encuentra un 20 % de ceniza volante en el refuerzo de la moqueta.

Otro nuevo producto de material de construcción es el spray de aislante de poliuretano, este trae consigo problemas que conciernen la salud. A pesar de que es fácil de aplicar y contribuye enormemente a la eficiencia energética del edificio, se sospecha que es un neurotóxico.

También hay preocupación en temas de salud al respecto del uso de material ignífugos y otros, algunos de los cuales han sido relacionados con temas de salud reproductiva, son algunos de los materiales de construcción que ha hecho estallar la atención de la opinión pública recientemente.

La BPA es también otra preocupación. En 2008, un estudio del Instituto Nacional de Salud concluyo que la BPA (que a menudo suelen cubrir los bordes de los contenedores de plástico y metal para prevenir la corrosión) es seguramente gran contribuidor al desarrollo de cánceres de pecho, cánceres de medula ósea y ganglios linfáticos, entre otras zonas productoras de sangre del cuerpo.

Mientras que muchos fabricantes han dejado de utilizar voluntariamente BPA en la fabricación de biberones y otros recipientes que se utilizan para almacenar alimentos y bebidas, la sustancia aún se encuentra en las pinturas, selladores y adhesivos para suelos.

A pesar de que los consumidores han expresado su preocupación acerca de la toxicidad de contenedores de bebida y alimento, la FDA de EE.UU (Administración de Alimentos y Medicamentos) ha rechazado la prohibición de la utilizacion de BPA en los productos contendores de alimentos y los líquidos. La FDA anima a los fabricantes de alimentos y bebidas que compartan voluntariamente cuánto y dónde pueda haber BPA en los envases o, si no, eliminarlo. Algunos de ellos lo han hecho.

Añadiendo ademas a este tema complejo, cada vez hay una mayor conciencia sobre los posibles efectos adversos para la salud que rodea el ciclo de vida completo de un producto.

Cortina de ducha «MADE OF PVC» por Martí Guixé.

El PVC, por ejemplo, que actualmente es el plástico más usado en tercera posicion en los EE.UU., ha sido utilizado durante mucho tiempo en la fontanería y tuberías que transportan agua. Pero uno de los componentes químicos clave para su fabricación son una clase de sustancias químicas conocidas como las dioxinas, un conocido carcinógeno y sustancias tóxicas en desarrollo.

Las dioxinas son liberados al final del ciclo de vida de los productos de PVC, lentamente filtrando hacia las aguas subterráneas desde los vertederos o soltado por el aire cuando a veces es quemado.

La Red de Edificación Saludable estima que de los 30 millones de toneladas de PVC que se producen en el mundo cada año, 75 por ciento va dirigido a materiales de construcción.

Hubo respuesta por parte del sistema de calificación de la LEED (Líder en Diseño Energético y Medioambiental) del popular Consejo de Edificación Verde de la EE.UU. (USGBC, U.S. Green Building Council), lanzaron la LEED como un sistema de calificación para la asistencia sanitaria, que ademas prohibe el PVC de todos los proyectos que acreditan.

Falta de transparencia

La mayor parte del tiempo, realmente no hay manera de que un constructor, o nosotros mismos, sepamos si hay PVC, BPA, cenizas voladores, yeso sintético u otros materiales potencialmente peligrosos en un edificio.

Perkins + Will, una compañía arquitectónica de Chicago, ha puesto el enfoque sobre este «desconocimiento».  Esta compañía esta realizando un proyecto que pone en una lista los componentes de los materiales (junto con sus conocidos o supuestos efectos sobre la salud) en un esfuerzo por fomentar la transparencia en el campo de la construcción.

El proyecto, y su lista preventiva de 25 productos de material de construcción, recomienda que los consumidores los tengan en conciencia y los utilicen. Este proyecto ha captado la atención nacional. Algunos de los más conocidos productos químicos en la lista incluyen: arsénico, BPA, el mercurio, la espuma de poliuretano (utilizado en el aislamiento), PVC y el formaldehído de urea (ver la lista completa aquí).

El proyecto de transparencia tiene orígenes lógicos. Cuando esta compañía se propuso diseñar  un centro de cáncer en el Hospital de Maimonides (Brooklyn, Nueva York), que se inauguró en el 2003, quiso hacer lo mas sensato: construir y equiparar el centro con materiales que estuvieran exentas o que no tuviese ningún carcinógeno sospechoso

Resulto ser una tarea imposible, pero a pesar de ello la compañía se acerco bastante a su objetivo.

Pero los dirigentes de la compañía pensaron entonces, si resulta que imposible diseñar y construir un centro libre de tóxicos, un centro de cáncer libre, ¿entonces que pasa con los edificios residenciales y los del trabajo que no tiene a nadie que se encargue de que sean libre de tóxicos?

«Dada la naturaleza de esta era moderna, no hay ninguna manera de obtener a la perfección materiales de construcción totalmente inofensivos», comentaba Peter Syrett, un arquitecto de Perkins + Will, que se encarga de dirigir este proyecto de transparencia junto a un compañero de trabajo.

Nos creamos un mundo complejo, ¿nombra un producto 100% verde/eco? «realmente no puedo», contestó Syrett en un una reciente entrevista con Inman News. Esta no es la manera en la que (como una cultura) hacemos las cosas.

«Bueno, puede nombrar uno. Estuve en Mali, y vi a un hombre reparando su casa.  Solo tenia un balde con agua y con un poco de tierra creaba barro que luego colocaba en la pared. Esto es un producto sostenible», comentaba Syrett en una entrevista con el New York Times a principios de año.

Sin embargo, no se trata de encontrar un producto perfecto e inofensivo.

«Más allá de un regreso a la prehistoria de chozas de barro y cabañas de caña, los productos para la construcción, como materiales modernos, vienen como mucho sólo en tonos de verde», dice Syrett, uno de los compromisos de la civilización.

Algunas grandes empresas han saltado a bordo del movimiento de la transparencia. Google, por ejemplo, ahora exige transparencia para todos los productos que vayan a entrar en los nuevos edificios que erige.

Dado que no hay ninguna lista de ingredientes que acompaña la mayoría los productos para la construcción como la que viene con nuestro burrito congelado o nuestra taza de yogur, la empresa envía un cuestionario a los fabricantes de materiales de construcción para ver que lo que hay en cada producto.

A medida de que crece la conciencia van apareciendo más y más herramientas que los constructores pueden utilizar.  Por ejemplo, el Proyecto Pharos, un esfuerzo que tiene como objetivo proveer la información necesaria sobre a donde ir para obtener materiales de construcción que vengan con todos sus detalles de fabricación.

 

El nuevo verde

Algunos, incluyendo ahora también el mercado principal, perciben ahora también la salud como el nuevo verde.

Y la salud es mucho mas fácil de entender y es posible mantener y cuidarlo, desde luego mas que otras nociones de «verde», que tienen un tendencia a posicionarse abstractamente en lugares de difícil encaje.

«No todo el mundo entiende lo que la sostenibilidad es», dijo Aaron Smith, director de soluciones de construcción sostenible en Assa Abloy, (un fabricante a nivel mundial de productos relacionados a puertas), pero, la mayoría de las personas entienden sobre la salud humana».

Assa Abloy, en respuesta a la creciente demanda de los clientes, indicó Smith, ha encontrado materiales menos tóxicos para sus productos metálicos a los cuales ponerles etiqueta, ha eliminado algunos productos químicos de limpieza peligrosos, ha eliminado todo el PVC de todos sus productos allá donde se encuentre y están intentando eliminar el formaldehído de todos sus productos relacionados a puertas.

Citando  la guía de la transparencia de Perkins + Will y el Reto del Edificio Vivo como inspiradores para el movimiento y la demanda creciente de clientes por productos de construcción saludables, ha habido un progreso, comentaba. Aun así, algunos elementos demuestran ser mas complicados de eliminar que otros.

El PVC era viable, comentaba Smith, sin embargo, el formaldehído, un elemento barato y efectivo que se utiliza para juntar en muchos productos de madera, de la cual hay una gran demanda de que se elimine, resulta mas difícil de lo que se pensaba. El formaldehído es un presunto carcinógeno y puede causar asma en algunas personas.

Ahora mismo no hay disponible demasiados substitutos económicos de formaldehído, dijo Smith, pero espera que eso cambie ya que cada vez hay mas demanda de que lo retiren del mercado.

Incluso los promotores inmobilarios también están tomando conciencia sobre los posibles efectos de salud de los productos en sus edificios.

Pero es un gran desafío encontrar productos que sean sanos y duraderos, dijo Amanda Kaminsky, una gerente de construcción sostenible de la Durst Organización Inc. basada en Nueva York.

Sigue comentando Kaminsky que Debido al modelo comercial de la compañía  sobre la propiedad a largo plazo, han comenzado a enfocar sobre los impactos potenciales hacia los inquilinos que pueda causar los componentes del edificio.

El BPA en epóxicos y suelos plásticos ha sido un producto de construcción particularmente difícil de evitar, porque encontrar sustitutos adecuados no es fácil.

 

Matices de verde

A medida que la preocupación por la salud aumentan cada vez mas con los materiales de construcción, a veces, la industria del edificio «verde» entra en contradicción consigo misma.

The popular USGBC LEED rating system, for example, gives credit for recycled content. However, sometimes that recycled content has adverse health effects, said Bill Walsh, founder and executive director of the Healthy Building Network.

El popular sistema de calificación LEED USGBC, por ejemplo, da créditos por contenidos reciclado. Sin embargo, a menudo este contenido reciclado tiene efectos adversos para la salud, dice Bill Walsh, fundador y director ejecutivo de la Red de Construcción Saludable.

Los dos subproductos principales de las centrales basadas en la energía del carbon, las cenizas volantes y el yeso sintético, son dos ejemplos claros. Ahora mismo es cada vez más sostenible,  económico y ecológico no excavar nuevo yeso de la tierra para este tipo de relleno. Pero, ¿es saludable?

Con controles mas estrictos sobre la contaminación aérea obliga a las centrales de carbon limpiar su salidas de combustión.  Esto resulta en un aire con menos metales pesados y tóxicos, pero, con mas cenizas volantes y yeso sintético, que cada vez son más utilizados como producto reciclado en los materiales de construcción.

Este es sólo un ejemplo de la complejidad de los edificios modernos, los problemas de salud que provocan, y el campo minado debemos atravesar a medida que entramos en la siguiente era de sostenibilidad (y lo que ello significa).

Pero esta complejidad esta ahora siendo planteada a medida que ahora el tema sobre la salud de hábitats interiores se esta convirtiendo en algo de creciente atención.

«Pase lo que pase no será una solución de blanco o negro», dijo Chris Youssef, un diseñador de interiores de Perkins + Will que ayuda a dirigir el proyecto de transparencia con Peter Syrett.

«En realidad, se trata de un sistema de valoración», comenta Youssef, cada material moderno viene con su propio problema.

«La gente quiere listas rojas, pero no se trata de eso.
Se trata simplemente de hacer que los materiales de construcción sean mas saludables».

«Queremos que los fabricantes nos vengan a decir que es lo que podemos mejorar», comentaba Youssef.

Traducción : Michael Sorensen (EcoHabitar)

Via inmanNews

Cómo se comportan los cerramientos al paso del vapor de agua

Tenemos claro que cuando hay una diferencia de temperatura entre el interior y el exterior existe un flujo de calor que atraviesa el cerramiento. Lo mismo ocurre con las diferencias de presión de vapor entre el interior y el exterior.

Este flujo de vapor permite que no se acumule humedad dentro de los edificios. En función de qué materiales y en qué orden los coloquemos conseguiremos un cerramiento con más o ninguna posibilidad de condensación, siempre en función de las condiciones de humedad y temperatura interiores y exteriores. Para saber cómo se comporta el vapor de agua primero tendremos que entender algunos conceptos como presión de vapor, presión de saturación, permeabilidad.

Stephan Schmidheiny: El fin de la impunidad y de la mentira

Por vez primera, que se recuerde, uno de los mayores magnates del mundo actual, y durante casi todo el siglo XX, es condenado a una pena de esta magnitud: dieciséis años en la cárcel (…) Se le ha condenado por los delitos de ‘desastre ambiental doloso permanente’ y ‘por omisión de medidas de seguridad’ en el trabajo (…) A los amigos, socios, colaboradores necesarios y demás simpatizantes de la fundación Avina, hay que recordarles, en el día de hoy, que ’Se Busca’ a su benefactor Stephan Schmidheiny”.

En medio de una expectación sin precedentes, con gentes venidas de todas las partes del mundo y con más de mil personas escuchando en pie, pacientemente, la lectura de la sentencia que duró tres horas, el pasado día trece de febrero se dictó un gran sentencia la vez que se marcaba un antes y un después para todo el orbe, en lo relativo a la tragedia del amianto.

Contra esa moda postmoderna de llorar por las víctimas sin indagar en los causantes de sus desdichas, el juicio de Turín ha sido el triunfo de las víctimas y el castigo de unos culpables con nombres y apellidos. El dolor acumulado por los muertos, los enfermos y los familiares y amigos de miles de personas concretas de carne y hueso, dolor físico y moral, por los desastres y los crímenes del negocio del amianto, merecía que se hiciese justicia. Cuando se iba oyendo la sentencia, una mezcla de alegría, de lágrimas y de tensión contenida inundaba las salas y los pasillos que albergaban a esos cientos de afectados.

En nombre de 2.191 muertos y de 605 enfermos se habían personado más de 6.400 partes civiles. A medida que el presidente de la sala iba leyendo la sentencia la atmósfera que inundaba el ambiente era la de unos nombres (hubo que mencionarlos a todos y a cada uno) que levantaban ampollas entre el público. No era para menos. Este juicio se había iniciado por una demanda interpuesta por las victimas o sus familiares en 2004. En 2009 se iniciaban las vistas previas, y fue en diciembre de ese mismo año cuando propiamente arrancó el juicio. En 2012 celebramos el veredicto final, ocho años pues entre una cosa y la otra. Pero la tragedia empezó en 1906 cuando se instala la fábrica de amianto en Casale Monferrato, un pueblo cercano a Turín. Desde entonces se han ido contaminando los trabajadores y las gentes del pueblo hasta 1986 en la que Schmidheiny cierra la fábrica, abandona las instalaciones y “sale huyendo”. Si alguien piensa que ese abandono ha cancelado los problemas se equivoca con la letalidad del amianto. Al día de hoy aun muere en Casale una persona por semana a causa de su pasada exposición al amianto: en la fábrica, en sus casas o en el pueblo.

Y es que con el amianto hablamos de una conspiración de silencio, sustentada por los cuatro grandes oligopolios históricos del mineral (dos ingleses uno europeo y otro americano) que han logrado engañar a la gente durante un siglo, en base a lobbyes, a pagar a gentes, a ganarlos para su entorno, a contratar agencias de marketing y lavado verde y, en definitiva, a taparse las vergüenzas con la filantropía.

Y es que el amianto ha dado una sorpresa que como la diosa Némesis, ha venido a vengarse de todos aquellos que se han enriquecido con la mentira y el negocio el amianto. Hablamos del mesotelioma, un cáncer que cuando se descubre se sabe que procede de la exposición al amianto y que ni siquiera el tabaco tiene influencia en él. Por ello, la mentira de la inocuidad del amianto, de cualquier tipo, es una letal mentira. Pero, además, la exposición al amianto tiene un periodo de latencia (tiempo que media entre la exposición y la manifestación de la enfermedad) de entre 30 a 60 años, por lo que los responsables, los verdugos, los criminales del negocio del amianto se las tendrán que ver durante decenios con las futuras víctimas de su pasado negocio. Según la OMS serán, probablemente, diez millones de personas las que inexorablemente han de morir por su exposición habida al amianto en cualquier ambiente.

Por vez primera, que se recuerde, uno de los magnates actuales mayores del mundo, y durante casi todo el siglo XX, es condenado a una pena de esta magnitud: dieciséis años en la cárcel. Ya ha anunciado que no la cumplirá (de la misma manera que no se ha dignado presentarse al juicio en ningún momento), y para ello hará todo cuanto esté en sus manos: desde cambiar de nacionalidad, o de personalidad, o andar errante entre helicópteros, submarinos y mansiones, o encomendarse a la Compañía de Jesús de la que es un gran valedor y financiador. En efecto, le unen a los jesuitas una entrañable amistad y relación que estos la convirtieron en agradecimiento: cuando le concedieron el doctorado honoris causa por su universidad venezolana, en 2001, hicieron un elogio tal del condecorado, poniéndolo como ejemplo a seguir, que hoy a la vista de este juicio se andarán arrepintiendo. Aliarse con un responsable de tantos crímenes no debe ser plato de gusto de nadie.

Con estas alianza peligrosas siempre se podrá decir como Schmidheiny decía con el amianto: “que no se sabia entonces de su letalidad”. En el caso del amianto es la mentira que ha nutrido la conspiración del silencio, porque desde 1889 (sic) se sabia de sus patologías, que fueron confirmándose a lo largo del siglo XX, hasta quedar bien demostrada la relación amianto-mesotelioma en 1964. Schmidheiny se hizo cargo del negocio en 1975, por tanto ha estado mintiendo hasta el día de hoy que una sentencia valiente y ejemplar puede dar con sus huesos en la cárcel. Ni sus alianzas con la Iglesia ni la magnitud de su fortuna ni los miles de asociados y beneficiados de su fundación filantrópica mercantil denominada AVINA han podio protegerlo.

Igualmente, a los amigos de los buenos tiempos les queda la papeleta de cómo desligarse de esta alianza con un penado por crímenes contra miles de personas. Ya no pueden alegar ignorancia como han estado haciendo hasta ahora. Cuando se les preguntaba, decían: “no sabemos si esta fundación es lo que dicen que es”, y algunos, incluso, al pedir su baja en la entidad han agradecido los servicios prestados. Ahora ya saben, sin lugar a dudas, a costa de quién se proporcionaban tales servicios.

Se le ha condenado por los delitos de “desastre ambiental doloso permanente” y “por omisión de medidas de seguridad” en el trabajo. El carácter “doloso” hace intencionada su conducta, el carácter ambiental alude a la diseminación de los polvos letales y lo de “permanente” se refiere a la continuidad de sus peligros, como hemos visto. La omisión de las medidas de seguridad es obvio que se refiere a su ambición de beneficios.

Un descenso a lo concreto

Este juicio, se ha dicho, avisará a los que en su día contaminaron a cientos de trabajadores, como es el caso de Uralita en España y como está siendo en el mundo en los más de cien países que no tienen prohibido este mineral. Pero en los que está prohibido queda un largo, peligroso y caro proceso de desamiantado, pues no hay que olvidar que, para España, los tres millones de toneladas instaladas y dispersas por doquier, potencialmente son una fuente de peligro para la salud de casi todos los españoles. Y hay responsables de esta tragedia pendiente, no volvamos a la ambigüedad del “todos somos responsables”.

Pero otro asunto, al que este veredicto culpable de crímenes contra cientos de personas viene a desvelar, una vez más, es que las dos fundaciones vinculadas al amianto (AVINA y Ashoka) están haciendo un flaco favor a todos los movimientos sociales de nuestro país, que se dicen alternativos, o de base o anticapitalistas. Ambas fundaciones del amianto y de los transgénicos han agujereado a más de 16 organizaciones de estas mencionadas. Desde 2009, y desde antes, venimos advirtiendo sobre la conducta peligrosa de las alianzas con estas fundaciones (aparte de la financiación que procuran). Afortunadamente, los avisos empiezan a dar sus frutos. Nos referimos a dos: uno, es que se ha logrado que tres líderes reconocidos de movimientos sociales dimitan de sus cargos por las incompatibilidades evidentes que suponían ser de estas fundaciones y representantes de varios movimientos. Pero lo más llamativo ha sido el alegato de la Plataforma Rural, durante un tiempo con vínculos con estas fundaciones a través de su presidente, que acaba de desvincularse de ellas de una forma contundente. En un manifiesto contra los transgénicos aparecido el pasado 8 se decía: “Y en África Monsanto se ha aliado recientemente con la Fundación Gates, la Rockefeller y la Fundación Ashoka para promover los transgénicos (…) Aunque disfrazado de verde se trata de un intento asesino (el subrayado es mío) de introducir en este continente semillas transgénicas …”

De estar andando con alianzas a llamarles “asesinos” se ha dado un gran paso.

Igual han de hacer todos los movimientos sociales con alianzas con AVINA o Ashoka en nuestro país, como ya han hecho en Latinoamérica: desvincularse de ellas taxativamente y denunciar sus autentica naturaleza, que en estos dos casos son claras e inequívocas, después de esta esperada sentencia de Turín.

Hoy, día 13, ha sido un gran día para todas las víctimas del amianto que no podemos dejar de pasar. Ha sido el día que ha culminado una larga lucha de más de treinta y cinco años de los afectados de Casale Monferrato, que como todos los movimientos pioneros no fueron bien comprendidos por sus propios colegas y los tacharon de querer cerrar las fábricas con su actitud. Hoy es el día del triunfo de una lucha honesta y resuelta en pos de la justicia y la verdad, que ha prosperado a pesar de las grandes resistencias con que se ha topado en el largo camino de varios decenios.

Como emblema de esta resistencia hemos de mencionar a Romana Blasotti, esa mujer de 83 años, que ha perdido durante esta batalla hasta cinco de sus familiares por el amianto y que es el espejo en quien debemos mirarnos.

Enhorabuena a todas las víctimas que han visto directamente, o a través de sus familiares, que a veces hay justicia en este mundo. Por esos dicen: «estamos satisfechos pero no felices, porque no podemos olvidar a los fallecidos y a los que van a enfermar en el futuro»

Esta es una sentencia histórica como coinciden todos los analistas, que tendrá consecuencias en todo el mundo.

A los amigos, socios, colaboradores necesarios y demás simpatizantes de la fundación AVINA, hay que recordarles, en el día de hoy, que a su benefactor Stephan Schmidheiny «SE BUSCA»

Notas a las fotografías:

1. Romana Blasotti con una pancarta que dice: “Eternit justicia”. Al final de la lectura de la sentencia se le ha añadido a mano “Está hecha” – Foto de Pacopuche

2. En las afueras del Palacio de Justicia la imagen de Schmidheiny, uno de los condenados, el fundador de Avina.

Fuente: www.revistaelobservador.com

Concepto de riesgo higiénico

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud humana como el perfecto estado de equilibrio y de bienestar físico, psíquico y social.

El desarrollo de una actividad laboral cualquiera provoca modificaciones en el ambiente de trabajo que originan estímulos agresivos para la salud de las personas implicadas. Dichos estímulos, que reciben el nombre de contaminantes, pueden presentarse como porciones de materia (inerte o viva), así como manifestaciones energéticas de naturaleza diversa y su presencia en el entorno laboral da lugar a lo que se conoce como riesgo higiénico.

Este concepto puede definirse como la probabilidad de sufrir alteraciones en la salud por la acción de los contaminantes, también llamados factores de riesgos, durante la realización de un trabajo.

 

Clasificación de los contaminantes

Bajo el nombre de contaminante englobamos tres categorías fundamentales de agentes potencialmente dañinos: los químicos, los físicos y los biológicos.

Los contaminantes químicos son los constituidos por materia inerte y pueden presentarse en el aire en forma de moléculas individuales (gases, vapores) o de grupos de moléculas (aerosoles). La diferencia entre ambas radica en el tamaño de partículas y en su comportamiento al ser inhalados.

Los contaminantes físicos son distintas formas de energía que, generadas por fuentes concretas, pueden afectar a los que están sometidos a ellas. Estas  energías pueden ser mecánicas, térmicas o electromagnéticas y debido a sus esenciales diferencias dan lugar a efectos muy distintos entre si. Por ello a diferencia de los contaminantes químicos, que son susceptibles de un estudio conjunto, cada uno de los contaminantes físicos requerirá una aproximación especial y específica.

Denominamos contaminantes biológicos a los seres vivos microscópicos (microbios, virus, hongos, etc.) que pueden estar presentes en el ambiente de trabajo y que son capaces de producir una enfermedad característica. Entre ellas se encuentran enfermedades comunes que revisten carácter profesional para ciertos colectivos de trabajadores, como es el caso de la hepatitis para los trabajadores sanitarios.

Análisis y evaluación del contaminante

Con el fin de prevenir los efectos sobre la salud, causados por la exposición a un contaminante, se definen un esquema metodológico de actuación con unos criterios de valoración ambientales y unos criterios de valoración biológicos. El objetivo es realizar la identificación, la medición, una valoración frente a unos patrones de referencia y por último las medidas a adoptar para la minimización.

a) Identificación (¿De que sustancia o energía se trata?)

El reconocimiento o identificación de los factores ambientales que influyen sobre la salud y las condiciones en que se desarrolla la actividad laboral, requiere una familiarización con las operaciones y procesos de trabajo, con la naturaleza físico o química de las materias primas utilizadas, de los materiales, de los productos intermedio y finales fabricados, de los parámetros del proceso como presión, temperatura, humedad, etc.

b) Medición (¿Cuánto hay?)

Una vez sabemos cuál es el contaminante es preciso averiguar la cantidad, puesto que su mera presencia no es peligrosa en sí misma; de hecho en la vida diaria (fuera del trabajo) estamos expuestos a la acción de contaminantes, a veces los mismos que en el trabajo, que se encuentran natural o artificialmente en el ambiente. Este es el caso de la radioactividad natural, los humos de combustión de automóviles, los disolventes utilizados en pintura y bricolaje, etc.
Para realizar la medición es necesario decidir si se realizará por lectura directa (procedimiento rápido con fines semicuantitativo) o por toma de muestra (recogida del contaminante para su posterior análisis).

c) Valoración

Los criterios de valoración ambientales son los que establecen la dosis máxima de un contaminante que puede estar presente, de forma continuada, en el medio ambiente laboral sin que tenga efectos adversos sobre la salud de los trabajadores expuestos. Existen diversas fuentes de información para hallar el criterio de valoración ambiental de un contaminante o de un grupo de ellos. A  nivel internacional, existen los TLV`s (Valores Límites Umbrales) establecidos en Estados Unidos o los MAC establecidos en Alemania. En España, en la actualidad, existen unos VLA (Valores Límites Ambientales) de referencia.

d) Actuación

Tras la valoración puede llegarse, esquemáticamente, a dos posibles decisiones: la situación es segura o es peligrosa.

Cuando la situación es peligrosa, hay que adoptar medidas que hagan posible una reducción en la magnitud de la agresión, que la limite hasta valores seguros; en otras palabras, hay que efectuar una corrección ambiental bien sea mediante procedimientos de protección colectiva (ventilación, modificaciones de máquinas o procesos, sustitución de unas sustancias por otras menos peligrosas, etc.) o, si no hay alternativa factible, mediante protección individual.

Cuando la valoración nos indica que la situación es relativamente segura, no es correcto, en la mayoría de los casos, considerar que ello seguirá siendo así indefinidamente. Las empresas son entes esencialmente dinámicos que cambian constantemente y en ese cambio se incluye también el medio ambiente de trabajo y sus condiciones; por ello es aconsejable, y en muchos casos necesario, proceder a la realización de un control periódico que permita verificar si las condiciones siguen siendo “seguras”, o si por el contrario, han evolucionado haciendo necesaria la realización de acciones correctoras.

Por European Environmental Press (Prensa Europea de Medio Ambiente) Asociación que nuclea las 16 revistas más importantes sobre temas de medio ambiente de diferentes países de la Unión Europea. www.eep.org

 

El PVC en la construcción y en nuestras vidas

¿Debemos usar PVC?

Toda actividad humana provoca un gran deterioro del entorno e incluso de la salud. La construcción de obras de ingeniería no es ajena a esta situación, siendo una de las actividades que no solo altera y deteriora el ambiente sino, es responsable de gran parte de la contaminación ambiental y del consumo de recursos naturales y energéticos del planeta.

El uso de materiales contaminantes en edificios, como formaldehído1, amianto, plomo, CFCs, disolventes tóxicos o PVC (policloruro de vinilo) aumenta esta responsabilidad de la construcción. También la demolición de edificios está involucrada en este deterioro, ya que genera enormes cantidades de residuos, muchos de ellos peligrosos y de alto riesgo para la sociedad.

El PVC (policloruro de vinilo) está compuesto por cloro (derivado de la sal común) en un 57 % y etileno (derivado del petróleo) en un 43%. Este compuesto se denomina dicloro etano, que a altas temperaturas se convierte en gas cloruro de vinilo (CVM). Luego, por medio de una reacción química conocida como polimerización, el CVM se convierte en un polvo blanco, fino y químicamente inerte: la resina de PVC. Entre todos los plásticos, su densidad es la mayor: 1,330g/cm3. Su poder calórico es reducido y es muy resistente al ataque de ácidos y bases, pero es inestable al calor y las radiaciones ultravioletas, por lo que necesita aditivos.

Este primer compuesto, dicloro etano, DCE, ya es sumamente peligroso:

  • Cancerígeno, induce defectos de nacimiento, daños en los riñones y otros órganos, hemorragias internas y trombos.
  • Altamente inflamable, puede explotar produciendo cloruro de hidrógeno y fosgeno (dos de los gases que pueden causar accidentes como el de Bhopal).
  • Luego, a partir del DCE se genera el gas extremadamente tóxico cloruro de vinilo (VCM): Carcinógeno humano probado (International Agency Research of Cancer de Lyon; Centro de Análisis y Programas Sanitarios de Barcelona). Causa angiosarcoma hepático.
  • Explosivo

Esta resina plástica de consumo generalizado obtenido por la poliadición del cloruro de vinilo (MVC) se utiliza en la fabricación de tuberías, recubrimientos de cables y paredes, suelas de zapatos y envases, simil cuero, juguetes y en distintos materiales usados en la industria de la construcción.

El plástico PVC incorpora en su composición el 57 % de cloro. De allí que su fabricación y eliminación sean tan contaminantes ya que forman y emiten al medio ambiente, sustancias organocloradas tóxicas, persistentes y bioacumulativas, entre ellas cloruro de vinilo, hexaclorobenceno, PCBs, dioxinas y otras muchas sustancias organocloradas que integran el grupo de los COPs, Compuestos Orgánicos Persistentes. Estos compuestos abarcan una gran cantidad de sustancias químicas producidas por el hombre; representan una extensa lista, no obstante la mayoría tienen en común dos elementos en su composición, cloro y carbono y se los conoce con el nombre de organoclorados. Algunos de estos productos han sido trágicamente populares como el DDT. No todas estas sustancias son creadas intencionalmente en la industria, algunas de ellas aparecen como subproductos no deseados, como las peligrosas dioxinas y los furanos.

Fabricación del PVC

Por otra parte la fabricación del PVC requiere mucha energía, necesaria para separar el cloro del sodio, al que se encuentra fuerte y establemente unido formando sal común.

Un producto de PVC puede contener hasta un 60% de aditivos, los que le otorgan las propiedades requeridas, estabilidad, plasticidad o rigidez, color, etc., lo que convierte al producto en un compuesto de químicos, generalmente tóxico.

Las mangueras y tuberías flexibles, tapicerías, baldosas para pisos o papeles pintados de vinilo, semicueros, cintas aislantes, películas para empaque, ababrigos, impermeables, manteles, cortinas para baño, láminas autoadhesivas, guantes, recubrimiento de cables, etc. son productos de PVC blandos, para ello se le agregan plastificantes. Las sustancias que se utilizan como plastificantes del vinilo son los ftalatos, compuestos que han resultado cancerígenos en animales de laboratorio y que además son estrogénicos, lo que significa que pueden alterar el sistema hormonal. Estos compuestos luego se liberan de los productos de PVC blando.

El más importante y utilizado plastificante (fosfitos y ftalatos) es el Di-2-etilhexilftalato o DEHF. Se fabrican 3 a 4 millones de toneladas por año y la mayoría es utilizada como aditivo para el PVC. Se encuentra extendido por todo el medio ambiente (peces del Océano Atlántico, huevos de aves, mamíferos marinos, plantaciones de maíz, etc.). Es un sospechoso carcinógeno humano

Para la obtención de PVC rígido son utilizados como aditivos metales pesados tóxicos, como el plomo y el cadmio. Con él se construyen ventanas, perfiles para ventanas, persianas y revestimientos, tuberías de presión y codos, botellas para aceite y agua mineral, juguetes y otras aplicaciones.

A continuación se enumeran los riesgos para la salud, derivados de los metales pesados:

  • Arsénico (As): Bronquitis; cáncer de esófago, laringe, pulmón y vejiga; hepatotoxicidad; enfermedades vasculares
  • Berilio (Be): Irritación de las membranas mucosas y de la piel; cáncer de pulmón
  • Cadmio (Cd): Bronquitis, enfisema; nefrotoxicidad; infertilidad; cáncer de próstata; alteraciones neurológicas; hipertensión; enfermedades vasculares
  • Cromo (Cr): Nefrotoxicidad; hepatotoxicidad; cáncer de pulmón
  • Mercurio (Hg): Alteraciones neurológicas; afecciones del sistema respiratorio
  • Plomo (Pb): Alteraciones neurológicas (disminución del coeficiente intelectual infantil); nefrotoxicidad; anemia; cáncer de riñón.

* El plástico clorado PVC (policloruro de vinilo) ocasiona graves riesgos al medio ambiente y a la salud pública, durante todo su ciclo de vida. Los principales están asociados con la generación y emisión de dioxinas durante el proceso de fabricación del cloruro de vinilo y la incineración de productos de PVC, y la migración de los aditivos, como es el caso de los plastificantes que necesariamente contienen los productos de este plástico blando. Por todo ello, el PVC puede denominarse «veneno medioambiental». (Sentencia dictada por el Tribunal Superior de Viena, Austria el 31/03/1994).

La Construcción con PVC

El uso del PVC en elementos constructivos está muy extendido, como se ha visto en párrafos anteriores, ventanas, perfiles para ventanas, persianas y revestimientos, recubrimiento de cables, baldosas de pisos, papeles pintados de vinilo, tuberías, cajas de distribución, enchufes, láminas para impermeabilización (techos, suelos), etc., en general, todos los productos flexibles liberan los compuestos tóxicos durante su vida útil; de igual forma son sumamente peligrosos, sobre todo para los niños, aquellos productos rígidos, como ventanas, que contienen en su composición plomo y cadmio.

Los residuos de materiales de construcción de PVC se depositan en los vertederos de residuos sólidos urbanos o incineradores; en los primeros, los aditivos de estos materiales se liberan, contaminando el suelo y el agua, esta contaminación es prolongada en el tiempo, ya que la vida media de los productos de construcción de PVC es de 5 a 30 años. En los incineradores, al quemarse los residuos, el cloro contenido se transforma en ácido clorhídrico, gas éste sumamente corrosivo, que produce graves daños materiales y humanos; en dioxinas y en otras sustancias organocloradas.

Durante un incendio todos estos gases son vertidos a la atmósfera y como el ácido clorhídrico también reacciona con los aditivos que contiene el PVC, aumenta el volumen de humos tóxicos. Las cenizas y escombros de un siniestro quedan contaminados con dioxinas.

En Alemania existen fábricas de reciclaje de ventanas ya usadas, pero según investigaciones de Greenpeace, solamente se recicla un 2% de los residuos de construcción. Por otra parte, según este informe, las ventanas incorporarían sólo un 30% a 50% de material reciclado, ya que la calidad de éste último es muy baja. O sea que siempre se utilizará material virgen, que luego se convertirá en residuo y deberá ser eliminado.

Materiales de construcción alternativos al PVC

El PVC resulta, en el momento de adquirirlo, más barato que los productos alternativos. Pero sus desventajas ambientales, técnicas y su menor duración hacen que los materiales alternativos resulten más económicos mediano plazo.

Un ejemplo claro es el caso de conductos de PVC para aguas residuales, cuyo precio es de un 20% a un 30% inferior al de otros materiales alternativos, como hierro galvanizado, cerámica o polietileno. Pero, en trabajos subterráneos, incide muy poco el costo del material de la tubería en el costo total de la instalación (excavación, extensión de conductos, relleno, etc.). Por otra parte el PVC tiene más posibilidades de sufrir roturas que los otros materiales. Su vida media real es de 10 a 15 años frente a los más de 100 años de duración de los materiales tradicionales.

La tabla siguiente muestra distintos productos de PVC, los problemas y riesgos que pueden ocasionar y los materiales alternativos no contaminantes o menos contaminantes.

Producto Problemas y Riesgos Materiales alternativos
Tuberías de distribución y cañerías para agua potable Los solventes de los plásticos y adhesivos e hidrocarburos clorados se disuelven en el agu Cerámica, acero inoxidable, cobre, polietileno (PE), polipropileno (PP)
Tuberías de evacuación y alcantarillado Contaminación de los suelos con los solventes disueltos Cerámica vitrificada, arcilla, fundición, PE, PP
Ventanas Falta de estabilidad, difícil reparación, posible contaminación con plomo y cadmio (alto riesgo para niños) Madera (procedente de sistemas de gestión forestal sostenibles)
Persianas Ruidosas con el viento, contaminación con plomo y cadmio Madera
Cables e instalaciones eléctricas En incendios, formación de humos ácidos y corrosivos, el cobre favorecela formación de dioxinas y furanos  Poliolefinas (PE, PP y copolímeros), baquelita, cerámica
Tomas de corrientes e interruptores En caso de incendio formación de gases corrosivos y dioxinas Porcelana vidrio, óxido de polipropileno
Enchufes Idem, tomas e interruptores Caucho, polietileno, polipropileno, cerámica
Cubiertas impermeabilizantes Evaporación de plastificantes tóxicos E, caucho (EPDM = monómero de etilén-propilén dieno)
Aislamiento de espuma plástica Emanaciones de componentes orgánicos volátiles. Humo muy tóxico al inflamarse. Formación de dioxinas Viruta de madera,corcho aglomerado, celulosa, lana de oveja…
Pisos vinílicos o plastificados Producen emanaciones tóxicas del material y de los adhesivos Linóleo o corcho. El hidrolaqueado es menos tóxico que el plastificado. La cerámica es completamente no-tóxica
Otros revestimientos Producen emanaciones tóxicas del material y de los adhesivos Linóleo, corcho, madera, piedra, cerámica
Muebles y accesorios Evaporación de plastificantes nocivos para la salud Madera, vidrio, metal, cerámica
Tapicería Evaporación de plastificantes nocivos para la salud Tapicería en papel, en textil, en corcho, embaldosado

Fuente: Ciudades para un futuro más sostenible Boletín CF+S. Número 5. Abril 1998. Modificada por la autora

El PVC en el Mundo

En muchos países europeos se han realizado campañas para eliminar y prohibir el uso de este material, consiguiéndose importantes éxitos. Estos son algunos ejemplos, muchos de ellos no tienen que ver con la construcción, sino con el sector alimentario, pero es una muestra de la toma de conciencia en lo que tiene que ver con algo tan importante como es la salud humana:

  • Más de 300 municipios de Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Francia, Holanda, Luxemburgo, Noruega y Suecia (incluidas ciudades tan importantes como Berlín o Viena) han prohibido y/o eliminado el uso de productos de PVC en sus edificios públicos.
  • En Austria, está prohibido envasar todo tipo de bebidas y alimentos en PVC.
  • Dos de los nueve estados austriacos no autorizan el uso de PVC en sus edificios públicos, y en tres de las capitales regionales está prohibido el producto. En Viena, varios centros hospitalarios están reemplazando los productos de PVC por otros de materiales alternativos. Los supermercados están eliminando progresivamente el PVC.
  • En Suiza, desde 1991, están prohibidos los envases para agua mineral en botellas de PVC por ley.
  • El uso del plastificante DEHF está prohibido en los juguetes para niños menores de tres años.
  • En Dinamarca, los envases de bebidas no alcohólicas son retornables por ley desde 1981.
  • Irma, la mayor cadena de supermercados danesa ha reducido en un 90% la utilización de productos de PVC.
  • El hospital Grennau, de Aarhus, viene sustituyendo progresivamente desde 1986 los productos de PVC, logrando un reemplazo hasta 1993 del 70% de los mismos.
  • En Alemania, desde 1989, los envases de plástico llevan una tasa. Razón por la cual muchas tiendas han sustituido el PVC para evitar cobrar esta tasa a sus clientes.
  • En Bélgica, las botellas de PVC tienen una ecotasa.
  • El parlamento de Suecia, ha aprobado la eliminación progresiva del PVC en todas sus aplicaciones.
  • España ha adherido a la normativa de la CEE respecto al uso de cloruro de vinilo (PVC) en el rubro envases de alimentos. Se están llevando a cabo algunas sustituciones, las botellas de plástico para envasar leche se fabrican en poliuretano, los envases de los yogures Danone son de poliestireno (aunque la tapa aún contiene PVC), y las botellas grandes de refresco de material plástico son de polietileno.
  • El Ayuntamiento de Coca (Segovia) se ha convertido en la primera comunidad libre de PVC en España, mediante la prohibición del uso de este material.

También el gobierno de EE.UU. ha anunciado un plan para terminar con la industria del cloro, dando prioridad a la eliminación del PVC.

En Argentina (Región del NEA). En la región del NEA, se tiene la suerte que las ventanas no se construyen con PVC, ya que se utiliza mucho la madera, el aluminio y la chapa doblada. Respecto a los otros productos la proporción en uso es elevada, sobre todo en cañerías sanitarias, persianas, instalaciones eléctricas, aislaciones, muebles de jardín, accesorios, revestimientos y tapicería. Los porcentajes de productos de PVC utilizados en construcciones nuevas se puede observar en la tabla siguiente:

Producto de PVC % Otros materiales %
Cañerías sanitarias 90 Hierro, hormigón 10
Persianas de edificios 100 0
Persianas viv. individuales 20 Madera, chapa doblada 80
Cables e inst. eléctricas 70 Otros plásticos 30
Mobiliario 20 Madera, metal, otros  80

Merecen un párrafo aparte los productos alimenticios, aunque no sea el tema específico, son numerosos los que se envasan en PVC. No obstante según un relevamiento realizado en supermercados de la ciudad de Resistencia, el número de productos alimenticios envasados en PVC es menor que en otros lugares, ya que el aceite y el agua mineral (en otros países envasados en botellas de PVC) son envasados en otro tipo de plástico. Así mismo las gaseosas son envasadas en PET, las siglas PET (en inglés) indican Polyethylene Terephthalate, y en español se lo denomina polietilentereftalato. Los principales componentes son el óxido de etileno (gas) y el ácido tereftálico que se obtiene a partir del paraxileno (petroleo). Se produce en Argentina desde fines de 1998. No obstante el uso de PVC está generalizado en los envases de vinagre y de productos de limpieza.

Conclusiones

Una primera conclusión y muy importante es que el PVC contamina en todo su ciclo de vida, durante la producción, mientras es utilizado y por último como residuo.
Debido a que su reciclado es prácticamente nulo, una vez que se convierten en residuos, estos materiales van a parar a los vertederos de RSU (Residuos Sólidos Urbanos) o incineradores, donde terminan contaminando al ambiente. Por otra parte, debido a la baja calidad del PVC reciclado, siempre es necesario utilizar material virgen, lo que aumenta la cantidad de material existente que luego se convertirá en residuo.

En construcción se puede y se debe usar materiales alternativos, aún cuando al inicio de la misma resulten más caros que los productos de PVC, en el tiempo resultan más económicos, ya que duran más y no contaminan.

En lo que respecta a los envases de productos alimenticios, urge una reglamentación, que prohíba el uso de PVC, ya que los mismos están poniendo en riesgo la salud de los habitantes.

Es necesaria una campaña de información y concientización de la población en cuanto al uso de productos de PVC y los peligros a los que se ve expuesta.

Se necesita un programa de sustitución y eliminación del PVC en el mercado, respaldado por la legislación correspondiente.


BIBLIOGRAFIA

  • del Val, Alfonso, El Libro del Reciclaje, ed. Integral, 3a edición, España, 1998.
  • El PVC: Un Veneno Medioambiental, http://www.nodo50.org/panc/Pvc.htm#Inicio
  • GARCEN, Lilia, ARDOHAIN, Claudio, Construcción – La contaminación por desidia, http://www.geoambiental. com.ar
  • Medio ambiente, construcción y PVC, Ciudades para un futuro más sostenible Boletín CF+S. Número 5. Abril 1998, http://habitat.aq.upm.es/boletin//n5/adrom.html.
  • ROMANO, Dolores, Ciudades libres de PVC, Greenpeace en Boletín Informativo, Febrero 1997

Notas

1.- Clasificación el formaldehido como cancerígeno, aquí


La exposición fetal a PVC está relacionada con mayor obesidad

El PVC como material para suelos está relacionada con el asma en la infancia

Los ftalatos del PVC pueden ser absorbidos por los niños a través de la respiración

Electropolución culpable de los problemas de sueño?

La electropolución es un problema de nuestro tiempo que puede afectar seriamente nuestra salud.

El sueño es indispensable para recuperar nuestras fuerzas físicas y síquicas y gozar de buena salud. Por lo general, el periodo de sueño ocupa 1/3 de nuestra vida: ¡una persona de 30 años ha dormido 10 años durante su vida! Hace 100 años, las personas dormían unas 9 horas por noche, hoy en día el promedio de horas de sueño se sitúa solamente entre 6 o 7 horas.

Esencial para una buena calidad de vida, el sueño parece ser un problema en una sociedad en la que se nos exigen ser cada vez más eficientes y productivos. Si Ud. es de las personas que necesita dormir 8 horas y sólo duerme 7 horas, tiene falta de sueño. Hasta ahora los científicos pensaban que sólo el cerebro estaba afectado por la falta de sueño, pero estudios recientes indican que el impacto en la salud va mucho más allá (disminución de las defensas inmunitarias, aceleración del proceso de envejecimiento, diabetes, disminución de la eficacia del juicio, de la concentración, etc.).

La electropolución perjudica el sueño

La electropolución causante de un mal sueño

Fuera de algunas enfermedades ligadas directamente con el sueño (apnea del sueño, insomnio, etc.) los estudios actuales demuestran que hemos introducido en la decoración de nuestros dormitorios, un factor no despreciable: la contaminación electromagnética.
De hecho, según el Dr. Robert Becker (dos veces nominado al Premio Nobel): “Está claro que en la actualidad la mayor fuente de contaminación en nuestro entorno es la proliferación de campos electromagnéticos, la electropolución. A escala mundial, la considero superior al calentamiento global del planeta o al aumento de elementos químicos en el medio ambiente”.

Numerosos estudios científicos han demostrado los efectos nefastos de la electropolución sobre: el sistema inmunitario, la síntesis enzimática, el sistema nervioso, el aprendizaje, el humor y el comportamiento, entre otros.

En el centro de nuestro cerebro se encuentra una glándula sensible a la luz, la glándula pineal: principal fuente de melatonina. Se describe a la melatonina como una hormona milagrosa, que regula numerosas funciones claves del crecimiento y de la salud del hombre.
Además de regular los ritmos circadianos que gobiernan nuestros ciclos de vigilia/sueño, es uno de los mejores destructores de radicales libres, asegurando así la síntesis del ADN y la división celular.

Lastimosamente dormir en una habitación en medio de aparatos eléctricos: radio reloj, teléfono inalámbrico, teléfono celular, lector de CD, DVD, televisor, computador, etc. puede inhibir seriamente nuestra producción nocturna de melatonina.

El dormitorio actual

Hace 100 años atrás, el dormitorio era realmente eso: un lugar tranquilo para dormir. En la actualidad son varias las actividades que realizamos en él, desde ver la televisión hasta trabajar. Tantas actividades que no promueven un descanso fácil, y tantas actividades que demandan electricidad.
Si la instalación eléctrica de nuestra casa es defectuosa, nos vemos sometidos a constantes radiaciones electromagnéticas artificiales. Por otro lado, aunque la instalación eléctrica sea correcta, no es sano tener un radio reloj a poca distancia de nuestra cabeza mientras dormimos, o un equipo de música o un televisor.

Otro factor no despreciable: el uso del teléfono móvil por la noche

Estudios recientes llevados a cabo por los científicos del Instituto Karolinska (Universidad de Uppsala, Suecia) y también de la Universidad de Michigan (EEUU) han revelado que el uso del teléfono móvil por la noche antes de acostarse puede conllevar a presentar problemas de sueño a corto plazo y dolores de cabeza y estados depresivos a la larga.

Estos resultados son preocupantes sobre todo para los adolescentes que son numerosos en utilizar su teléfono celular antes de acostarse. Ellos necesitan, además, un sueño reparador más importante que los adultos.
Estos trastornos del sueño conducen a cambios de humor, trastornos de la personalidad, trastornos ligados a la hiperactividad, síntomas depresivos, disminución de la concentración y facultades de aprendizaje.
Este estudio fue publicado por el Masachussetts Institut durante un simposio sobre la salud y las tecnologías electromagnéticas. Estos resultados suscitan profundas preocupaciones entre diferentes especialistas del sueño en el mundo, algunos afirman que es una evidencia más que suficiente y que las irradiaciones de los celulares afectan el sueño profundo.
Los científicos han estudiado a 35 hombres y 36 mujeres de entre 18 y 45 años. Las personas que habían recibido la radiación han tardado más tiempo en entrar en el ciclo del sueño profundo y han estado así por mucho menos tiempo.

(Extraído del artículo:“Mobiles: téléphoner le soir perturbe le sommeil profond” – revista Nexus – marzo-abril 2008)

A modo de conclusión

Existen otros factores electrocontaminantes (como ser torres y líneas de alta tensión, transformadores, antenas de telefonía móvil) exteriores a su vivienda que pueden causar trastornos del sueño.
Sin embargo, se requiere de mayores estudios para determinar la protección adecuada. Por lo que deberán acudir a un especialista en la materia que, luego de mediciones y estudios, le indicará las medidas a adoptar para protegerse de las radiaciones.

El buen consejo

Existen algunas medidas que se pueden adoptar para disminuir (y hasta eliminar) la electropolución en el dormitorio:

  1. Haga de su dormitorio un verdadero lugar de descanso. En la medida de lo posible no mezcle lugar de trabajo con lugar de descanso. Si ha de tener un computador en su habitación, escóndalo detrás de un biombo (por ejemplo), y sobre todo no olvide desenchufarlo cuando no lo utiliza.
  2. Prefiera tener un despertador a pilas que un radio reloj conectado en la red eléctrica.
  3. No lleve su celular en su dormitorio, ni siquiera para recargar las baterías. Recargue su celular en los lugares de paso de su casa, nunca en los espacios de estancia prolongada.
  4. Si no puede prescindir de electrodomésticos en su dormitorio, desenchúfelos durante la noche.
  5. Algunas veces el aparato eléctrico contaminante no se encuentra en el dormitorio mismo. Revise que la cabecera de su cama no dé con un electrodoméstico al otro lado. El frigorífico, por ejemplo, puede estar ubicado en la pared medianera a la cocina y al dormitorio.
  6. Haga revisar su instalación eléctrica con un profesional.
  7. Evite tener un cableado detrás de su cabecera.
  8. Idealmente, instale un “bioswitch” en su tablero eléctrico que dejará sin energía algunas zonas de su casa durante la noche.

Deconstruyendo la electro-polución

Contaminación Electromagnética