A veces lo que uno se encuentra al “destapar” una construcción tradicional es inverosímil y, en este caso, impresionante. Es admirable con la que economía de medios, con que se ha resuelto la confección de un tabique, con lo que se tenía más a mano: un trenzado de paja de centeno sobre varas de haya, revocado con tierra y posteriormente con mortero de cal. Estos tabiques, denominados imprente, eran exclusivos para el interior. Aunque en la comarca también se usaban otros tipos de tabiques, sobre todo de cascotes,
Después de casi 200 años, cumpliendo su función perfectamente, el estado de conservación es inmejorable.
Se trata de una vivienda de 1850 en Las Salas, en la vertiente de los Picos de Europa de León, una reliquia del pasado no muy lejano que ha rescatado Diego Rodríguez, un enamorado de la bioconstrucción.
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| Foto: Diego Rodríguez |