Snail Cabin. Autoconstrucción de una casa en cob

feet-cob-bigSnail Cabin es una casa que crece desde la tierra, hecha en cob o adobe monolítico. Construida por voluntarios y por menos de 5.000 euros, el proyecto demuestra la posibilidad del diseño ecológico y la autoconstrucción.

Hace dos años adquirimos  un terreno a una hora de la ciudad, en un pueblo con cinco habitantes, una capilla en ruinas y una vista Zen del océano. Sería un lugar donde llevar a la práctica las ideas del diseño ecológico. También soñábamos con traer vida a una aldea moribunda, plantar una semilla que, con tiempo, crecería en una comunidad de personas con ideas afines: un lugar donde vivir con la naturaleza, y aprender de ella. En términos prácticos, planteamos construir una casa ecológica y centro de estudios, y convertir el resto del terreno en bosque comestible o bosque jardín: ecosistema semi-natural que combina diversidad y alta productividad con bajo mantenimiento.

En primer lugar, decidimos hacernos una pequeña casa, donde vivir el tiempo necesario para construir la casa-centro, y que posteriormente se convertiría en alojamiento para invitados. Aunque no somos ni queremos ser constructores profesionales, nos empeñamos en el reto de autoconstruir la casa con la ayuda de amigos, familiares y voluntarios. El motivo principal de esta decisión no fue ahorrar dinero, sino aprender y compartir la experiencia de crear una casa con nuestras propias manos.

Un principio del diseño ecológico es empezar con lo que ya existe en el lugar. En cuanto a materiales para la construcción, aparte de un poco de piedra caliza (el material de las casas antiguas de la zona), lo que había en el terreno era mucha tierra arcillosa. El libro The Hand Sculpted House  me convenció de que nuestra casa podía crecer de la misma tierra, utilizando la técnica llamada cob.

Nace Snail Cabin

Dado que no teníamos experiencia en construcción, decidimos contactar con un experto, Coenraad Rogmans de House Alive en Oregon, EEUU (donde tuvo lugar el “renacimiento del cob” en los años 90). Con sus consejos hice un diseño inspirado en la concha del caracol (snail en inglés). Proyecté un casa redonda de apenas 15 m2, con un muro exterior en forma de espiral, loft para dormir, chimenea abierta, una pequeña cocina, ventanas grandes al sur, y tejado verde.

Organizamos un taller de diez días que tuvo lugar en abril del 2006. Vinieron 20 personas de más de seis países para aprender a construir, desde los cimientos, una casa en cob. Pasamos los días pisando cob sobre lonas y aplicándolo en el muro, y las noches con charlas o sentados alrededor del fuego. Fue una experiencia intensa y enriquecedora, que enfocó mucha energía en el proyecto – aunque también implicó muchísimo trabajo: contactar con la gente, organizar la comida y el alojamiento, preparar el lugar, obtener herramientas y materiales…

Con tantas manos en la obra, imaginamos que la casa se iba a terminar en diez días. Me quedé bastante desanimado al ver partir a los participantes, dejando la pared de la casa sin apenas haber llegado a la mitad de su altura final. Durante los siguientes meses descubrimos que Snail Cabin ya contaba con muchos amigos. Muchos fines de semana venía gente dispuesta a ayudar. Otros días trabajaba sólo, ayudado por el sol y el viento, que secaban el cob rápidamente.

La segunda mitad del muro (incluyendo las ventanas y el suelo del loft) nos llevó los fines de semana de mayo, junio y julio – unos 60 días-persona para mezclar y aplicar 7,5 m3 de cob. Mezclando todo a pie, y teniendo en cuenta que había que subir una cuesta con la arena y la tierra en carretillas.

 

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