¿Qué es diseño?

En su forma más general, diseño es el arte de lo posible. En términos más técnicos, diseño es el proceso consciente y deliberado por el cual elementos, componentes, potenciales, tendencias, etc. se disponen de forma intencionada en el continuo espacio-tiempo con el fin de lograr un resultado deseado. En su expresión más potente, diseño es imaginar y alumbrar nuevos mundos. Podríamos decir que el diseño es una actividad muy humana.

En última instancia, todo diseño se origina en la fuente creadora de todo lo que es. Sea como consecuencia de la necesidad, la especulación, el deseo o la fantasía, surge una visión, un impulso creativo que aparece en la mente como un flash intuitivo de conocimiento, o tal vez como imágenes difusas. Es, con todo, un impulso cargado de energía, ¡que debe ser perseguido! A través de la contemplación, y de una mayor definición y familiaridad con los parámetros y el propósito, el impulso creativo se hace más preciso. A través de varios ensayos de prueba y error –la verificación de hipótesis y prototipos, los inevitables ajustes que vienen del feedback, las diferentes variaciones sobre un tema–, finalmente, el impulso creativo toma forma. Si se prosigue en su conclusión, algún día este impulso creativo aparecerá al mundo como una expresión tangible de realidad, una realidad que empezó como una luz tenue en la imaginación de alguien. ¿Se podría llegar a decir que el diseño es la función de la actividad humana? Obviamente, si el diseño consiste en usar el poder y el ingenio de la mente humana en una fuente universal de creatividad para alcanzar resultados deseados, es de suponer que la calidad y el carácter de las mentes individuales que hacen el diseño tendrán algún efecto en los resultados. ¿Qué influye en las decisiones de diseño de una persona? Es evidente que la creatividad personal puede ser alimentada y cultivada, pero en este punto lo que realmente guía y da forma a la articulación y manifestación del diseño en cada paso del proceso es el conocimiento y experiencia de cada uno, incluyendo aspectos difíciles de medir como valores, visión del mundo e, incluso, el sentido que cada persona da a su vida. Confiada y segura en una base firme de teoría y praxis, la intuición es entonces libre para elevarse a alturas virtuosas.

El Diseño de Ecoaldeas es una forma de diseño muy especial. Aquí, el resultado deseado es una forma de asentamiento humano que no sólo ha de ser sostenible, sino un entorno habitable, de apoyo, donde los seres humanos pueden prosperar hacia una plenitud personal y planetaria, que les permite realizar así su pleno potencial. Éste sería, a día de hoy, el reto de diseño más complejo en el mundo, y cuya aplicación a gran escala es necesaria con más urgencia.

Convertirse en un diseñador de ecoaldeas competente y capacitado es una búsqueda para toda la vida, ya que se requiere un amplio espectro de habilidades, conocimientos y comprensión. La Educación para el Diseño de Ecoaldeas es la forma más consumada del aprendizaje multi- y transdisciplinar, pues todo es pertinente, desde la física a la fontanería, del feng shui a las ordenanzas municipales, de la biología evolutiva a la arquitectura, de la ingeniería civil a la asociación de plantas y, sí, también las finanzas. El diseñador de ecoaldeas avanzado ha de ser un generalista ágil, capaz no sólo de acceder de forma simultánea a numerosas y diversas disciplinas, sino también de polinizarlas, haciendo nuevas conexiones y relaciones entre ellas. En este sentido, la idea de un diseñador de ecoaldeas “experto” –tan exaltado en la excesivamente especializada economía reduccionista– es una idea ligeramente contraria, pues cada uno de nosotros se halla en diferentes etapas de un largo proceso de acumulación e integración de un conocimiento tan valioso como diverso.

Existen diferentes metodologías relacionadas con el Diseño integral de Ecoaldeas. Algunas de las más importantes son el Diseño Permacultural, el Diseño Ecológico, el Diseño Regenerativo, el Diseño de Sistemas Totales (Whole Systems Design) y el Diseño Salutogénico (que genera salud) de Daniel Wahl. Aunque todas son complementarias en concepto y alcance, cada uno de estos diseños tiene sus propios principios normativos y sus propias formas de aplicación en las distintas etapas o niveles del proceso. Igualmente importante en una visión integral del Diseño de Ecoaldeas es la aproximación multi-capa de Ian McHarg desarrollada en su libro “Proyectar con la naturaleza”, y el enfoque atemporal y orgánico de Christopher Alexander, con su ”Lenguaje de patrones”. Un estudiante serio y dedicado hará bien en familiarizarse con todas estas metodologías, pues cada una tiene un lugar especial en el diseño.

El plan de estudios EDE se presenta como un diseño de ecoaldeas integrado. La teoría ha evolucionado hacia una estructura de cuatro dimensiones reconocidas plenamente en el Diseño de Ecoaldeas. Estas cuatro dimensiones son: Ecológica, Social, Económica y Visión del Mundo (Cultural-Espiritual). El EDE se organiza de esta manera para enfatizar la importancia –de hecho, la necesidad– de considerar por igual cada una de estas dimensiones durante el proceso de diseño. Si el objetivo, como he comentado, es un tipo de asentamiento donde los seres humanos puedan florecer y alcanzar su plenitud personal en condiciones de prosperidad sostenible, será entonces de vital importancia que todas las dimensiones estén presentes y funcionen bien. De esta manera, tras exponer todas estas consideraciones, los veinte módulos de las cuatro dimensiones de la formación del EDE, se convierten en una excelente introducción a la complejidad del Diseño de Ecoaldeas.

El arte y la ciencia del diseño e implementación de asentamientos humanos verdaderamente sostenibles es una empresa multidimensional, polifacética y holística que abarca toda la experiencia humana. Como tal, un diseñador de ecoaldeas experto y competente tendrá un acceso conceptual a la visión y al propósito como un todo desde el que poder identificar, circunscribir, y manejar numerosos y diversos subsistemas que contribuyen o dan forma a ese todo. Este baile estratégico, esta habilidad de comunicar y poner la atención desde el todo hacia las partes y de las partes hacia el todo, es un criterio fundamental de maestría en el diseño integral de ecoaldeas. En contextos filosóficos, este movimiento interpretativo de ida y vuelta se denomina círculo o espiral “hermenéutica”, otro ejemplo claro de la naturaleza transdisciplinar del diseño integral de ecoaldeas. En todos los aspectos, la clave está en maximizar las relaciones beneficiosas (dentro, entre y a lo largo de las escalas).

Existe, por tanto, un curso formal de estudios y un camino de ascenso hacia niveles cada vez más avanzados de diseño. Diseñar una ecoaldea es una las tareas más complejas, colorida y multidimensional que una persona puede llevar a cabo, por lo que es necesario prepararse de manera rigurosa. Fórmate cuanto puedas, realizar un curso de Diseño de Ecoaldeas es un buen punto de partida, pues el aprendizaje que se adquiere está basado en la comunidad, en la experiencia, en lo táctil y lo contextual. Toma lo que has aprendido y sigue practicando. Al principio, empieza con sistemas de pequeña escala y, a medida que vayan evolucionando, registra los errores realizados. Aprende de los errores, haz cambios y continúa creando sistemas cada vez más autónomos, más eficientes energéticamente, más diversos y productivos. Mantén el equilibrio de las cuatro dimensiones mientras practicas diversas metodologías. Tal vez tengas suerte y algún día tengas la oportunidad de aprender con alguien con experiencia en el diseño e implementación de una ecoaldea.

Piensa que, de la misma manera que en un cuadro los primeros trazos son determinantes en la imagen final que aparecerá en el lienzo, las primeras decisiones que tomes en el caso de un diseño integral determinarán poderosamente la forma y viabilidad de la comunidad. Asegúrate bien de que empiezas de una forma adecuada, porque otras personas vivirán con las consecuencias de tus decisiones durante varias generaciones. Sólo este hecho justifica la necesidad de una formación avanzada.

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Recuerdo cuando tuve la oportunidad de diseñar y presentar mi primer curso de Diseño de Ecoaldeas, en Fairhaven College, en la primavera de 2001. Hice un gran esfuerzo en organizar las diez semanas de tal manera que toda la información relevante fuera llegando en el momento adecuado y terminar con el diseño de un proyecto. Diseñé el curso de tal forma que simulara un proceso de diseño integral: visión de conjunto y antecedentes históricos, dinámicas para crear comunidad, excursiones al lugar y ejercicios de observación, lluvias de ideas, diagramas de afinidad, consenso grupal para los criterios de diseño, diagramas de burbujas, análisis por sectores, articulación del programa, lecturas, presentaciones y ponencias, es lo que creía esencial para el proceso de diseño y así presenté el curso. Aun así, hubo un estudiante en particular, uno de los más brillantes del grupo, que se sentaba en el círculo con impaciencia, buscando la oportunidad de preguntar cada semana: “Pero, ¿cuándo vamos a empezar con el diseño?”. Y cada semana, independientemente de donde estuviéramos, le respondía: “¡Pero esto es parte del diseño!”. Claro, mi amigo equiparaba “diseño” con dibujar planos. Espero que su participación en mi proceso le convenciera de que el diseño es mucho más que eso. En realidad, diseñar es un proceso continuo que nunca se completa del todo.

Max Lindegger, uno de los más importantes diseñadores de ecoaldeas del mundo, es claro en este punto cuando afirma que “la observación es el elemento más importante en la creación de un buen diseño ecológico. Y requiere tiempo”. La observación incluye investigar un trozo de tierra y su historia, reunir datos útiles y diversos, hablar con vecinos y veteranos, y  seguramente permanecer sentado en diferentes lugares durante un buen rato y con los sentidos bien abiertos. Lindegger dice sobre esta fase que “estamos ‘observando’, pero aún no estamos ‘diseñando’. Si pasamos demasiado pronto a la acción, abreviando la fase de observación, saltándonos una importante fase des diseño, nos arrepentiremos después”.

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Ojalá que todos esos ingenieros y constructores del “destino manifiesto”, que durante años han atravesado mi Norteamérica nativa creando precipitadamente cuadrículas bidimensionales abstractas dondequiera que iban, hubieran tenido la oportunidad de escuchar y seguir el consejo de Max. Desafortunadamente, muy poco del modelo de asentamientos en Norteamérica fue de hecho diseñado. En lugar de eso, nos encontramos con conjuntos mecánicos de parcelas y edificios desplegados superficialmente en el paisaje, según el prescriptivo y limitante dictado de reglamentos de ordenación territorial. Ha sido algo más parecido a rellenar bloques según un guión aburrido y estándar, que una explosión creativa de placemaking adaptada a cada lugar. En la escala de los asentamientos, no hay ninguna relación coherente entre las diferentes parcelas individuales, ningún sentido de un tema unificador, ningún vestigio de herencia cultural, ninguna relación con las ecologías subyacentes, ningún escape del utilitarismo sin sentido y, con una triste falta de atención a crear espacios públicos, tampoco hay ningún sentimiento de identidad cívica o de comunidad. Este es el brutal paisaje al que han dado forma los especuladores, los diseñadores sin formación ni conocimientos. El mandato dominante ha sido maximizar el beneficio para la inversión privada, no crear espacios que pudieran ser bellos, memorables, vivibles, o que valiera la pena cuidar.

¿Será quizás porque he sido testigo de una belleza y gracia tan esplendorosas en el vibrante placemaking de otras partes del mundo que he desarrollado esta pasión por la perspectiva de un diseño bueno, sano e inteligente? El modelo de asentamientos de Norteamérica, no diseñado y energéticamente despilfarrador, pronto se revelará cada vez menos funcional a medida que nos adentramos en la era del descenso energético. Es de esperar una renovación total. Se requerirán habilidades de diseño sofisticadas, a emplear en múltiples escalas, para poder dar marcha atrás, reducir, relocalizar y realinear lo hecho con los patrones y procesos naturales. Buckminster Fuller pronosticó esta situación hace cuarenta años, cuando llamó a una “revolución del diseño”, en la creencia de que el único camino de la humanidad tecno-industrial para superar su dilema era diseñar cómo salir de su estado.

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Nunca subestimes el poder del diseño. El imperativo por la sostenibilidad podría conducir a todo un nuevo renacimiento de la ciencia del diseño. Para prepararnos, deberíamos concentrarnos en la formulación y transmisión de una epistemología efectiva del diseño e introducir habilidades prácticas de diseño en todos los programas educativos. Y poder ofrecer así a muchos graduados informados la posibilidad de comenzar a caminar el sendero del diseñador capacitado.

Pero esto sólo es el principio. Mientras el mundo se estabiliza hacia un futuro de un nuevo nivel de reducción de carbono, podemos empezar a pensar y diseñar en términos de más allá de la sostenibilidad. Si el potencial de una cultura está íntimamente –algunos dirían determinadamente– relacionado con la calidad y características de los entornos donde la gente desarrolla su vida, entonces, ¿no será posible, a través del poder del diseño, crear entornos concebidos holísticamente, donde la gente puede desarrollarse y alcanzar todo su potencial? ¿No podemos, de hecho, influir en la misma evolución de la consciencia a través de los espacios que diseñamos? Con este objetivo por delante, podemos utilizar la paleta completa: proporciones en geometría sagrada; despertar, persuadir y, por qué no, estimular suavemente el sistema nervioso a través de interacciones vibrantes de colores, tonalidades, texturas, formas, sonidos y olores; una sutil secuencia de eventos, transiciones y acercamientos; jerarquías de espacios sociales distribuidos entre nodos policéntricos; uso juicioso del punto y contrapunto, de la perspectiva y la percepción profunda; un adorno elegante hasta el más fino detalle; reafirmación de la herencia cultural y biorregional a través de motivos vernáculos; simbolismo arquetípico del inconsciente colectivo; reconocimiento y participación de energías y fuerzas invisibles; imitación y mejora de los patrones, estructuras y procesos de la Naturaleza; celebración permanente de la vida a través de la belleza; oportunidades selectivas para visualizar la magnificencia y grandeza; imitación de la representación disposicional del pensamiento en el cerebro mediante la creación de agrupaciones dentro de agrupaciones, etc. En verdad, a la hora de alumbrar nuevos mundos, las posibilidades son ilimitadas, sin fin. Diseño es la forma en la que los seres humanos participan en la co-creación del Universo.


Bibliografía:
Alexander, Christopher; Ishikawa, Sara; y Murray, Silverstein  et al. (1977) A Pattern Language. Oxford University Press; New York.

Fuller, R. Buckminster (1969) Utopia or Oblivion: The Prospects for Humanity. Bantam Books; Toronto.

Lindegger, Max (2002) “Permaculture for Ecovillage Design,” in Jackson, H. and K. Svensson, eds., Ecovillage Living: Restoring the Earth and Her People. Green Books; Devon, U.K.

Mare, E.C. (2004) “Theoretical Framework for the Ecovillage Design Education.” Village Design Institute; Seattle.

McHarg, Ian (1967, 1992) Design With Nature. John Wiley & Sons, Inc.; New York

Mollison, Bill (1988) Permaculture: A Designer’s Manual. Tagari Publications; Tyalgum, Australia.

Van der Ryn, Sim and Stuart Cowan (1996, 2007) Ecological Design. Island Press; Washington, D.C.

Wahl, Daniel C. (2006) “Design for Human and Planetary Health: A TransdisciplinaryApproach to Sustainability,” in WIT Transactions on Ecology and the Environment, Vol. 99. WIT Press; London.


Por E. Christopher Mare, Village Design Institute www.villagedesign.org

Traducción: Ana Pardo y Ulises.


Artículo aparecido en el nº 41 de la revista Ecohabitar aquí

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9 thoughts on “¿Qué es diseño?

  1. Por que no simplemente crear lo que podemos imaginar a escalas mayores a nuestra perspectiva como por ejemple comunidades en un solo entorno sociable cambiando totalmente nuestra vision de mundo por asi decirlo o nuestra realidad creando la union de un solo entorno dejando de lado la desigualdad.

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