Producir más con menos en agricultura y ganadería

manglar

Sistema integrado de arrozales y bosques de manglar para la cria de camarón en Vietnan.

Los actuales conocimientos en acuicultura demuestran que los sistemas acuáticos de producción de alimentos son capaces de producir hasta 20 veces más alimentos, tanto vegetales como animales, que cualquier sistema agrícola-ganadero, al mismo tiempo que incluso pueden usar nuestros desechos orgánicos como iniciadores de la cadena alimentaria acuática, disminuyendo y hasta eliminando por completo el uso de piensos industriales para peces y crustáceos, fácilmente reproducibles. El conocimiento de las técnicas básicas de su funcionamiento, bastante sencillas por otra parte, no exige formación especializada aunque si es necesaria una formación mínima.

Por ejemplo en India, sudeste asiático y hasta en Alemania o Israel constituyen un sector en auge que aúna el reciclaje de los desechos orgánicos y la producción de alimentos, reduciendo los altos costes del primero al mismo tiempo que obtienen beneficios directos de la segunda. En nuestro ámbito cultural mucha gente tiene un huerto familiar que abonan con los estiércoles de sus gallinas o cabras y aunque tanto la agricultura como la ganadería exigen conocimientos complejos, al haber tenido relación con esas técnicas, nos resulta relativamente sencillo practicarlas porque es algo “cercano”, habitual en nuestro entorno cultural. Criar plantas acuáticas y peces parece muy complicado pero es solo porque no es algo “cercano” a nuestras costumbres.

Si le preguntáramos a un granjero chino, de Java o de Baviera nos diría que de siempre el agua con la que riega su huerto la almacena primero en sus estanques, donde sus patos se alimentan de lentejilla de agua que ellos mismos abonan con sus excrementos, crece muy rápido es más nutritiva que la soja, la da también a sus cerdos y gallinas evitándole la compra de tanto pienso. Los excrementos son abono para las algas y alimento de pequeños animalillos que los peces luego se comen y él se come los peces. Te muestra orgulloso sus cultivos, sin plagas, diciéndote que no necesita comprar pesticidas, que los animales de la charca se encargan de ellas. De los mosquitos se encargan los peces devorando sus larvas y los que quedan los cazan al vuelo las ranas, pajarillos y libélulas de día y los murciélagos de noche, al mismo tiempo que vienen a beber del agua que él se ha encargado de encauzar y almacenar adecuadamente, construyendo un pequeño ecosistema que los animales salvajes colonizan rápidamente devolviendo al granjero el favor con sus servicios de limpieza y abonado. Solo después de que el agua ha producido todos esos beneficios es cuando el granjero la lleva a regar sus cultivos terrestres, nunca antes.

Este modo de conectar distintos cultivos que se ayudan y alimentan unos a otros en cadena, es para ellos tan natural como para nosotros cultivar un pequeño huerto familiar. Estos sistemas de producción de alimentos limpios, muy variados y productivos tienen un nombre: ”Sistemas de policultivos agro-acuícola-ganaderos integrados”.

Quiere decir que la cantidad de alimentos que aquí producimos con una cierta cantidad de agua, que solamente usamos para regar y abrevar el ganado, puede ser hasta 20 veces menor de lo que sería posible obtener con estas técnicas, que no aumentan significativamente el trabajo, que no requieren grandes conocimientos, que contribuyen a proteger el medio ambiente, ayudan a la fauna salvaje a recuperarse tras años de disminución de sus poblaciones, que utiliza el agua racionalmente que en un país semiárido como es éste, es especialmente importante y que se puede constituir, en un momento de incertidumbre laboral absoluta, en factor de creación de empleo local, productor del artículo de primera necesidad más importante de todos: la comida, libre de pesticidas y sin necesidad de comprar fertilizantes químicos, cada vez más caros, que producen “alimentos dopados”, de bonito aspecto pero desequilibrados mineral, vitamínica y enzimáticamente, de escaso valor nutricional y dudosa calidad.

La actual crisis alimentaria, que en pocos años se va a multiplicar cuestionando la salud de millones de personas en Europa, fundamentalmente por desnutrición cualitativa, exige investigar fuentes de producción de alimentos orgánicos altamente productivas y auto-producidos de modo local en primer lugar, comarcal y nacional, sabiendo que la dependencia alimentaria de los grandes productores y distribuidores internacionales de alimentos, no puede garantizar alimentos sanos ,suficientes y asequibles para todos.

Echando un rápido vistazo a nuestro país vemos multitud de aljibes, abrevaderos, estanques, charcas y lagunas, canales de riego…infraestructuras acuáticas que bien podrían llegar a producir gran cantidad de recursos con mínimas inversiones al no tener que construirlas, necesitando en todo caso, alguna reparación pero no más. La inversión más fuerte ya está hecha, ya tenemos la casa, hay que amueblarla solamente.

No podemos esperar inversiones de las instituciones del estado, hoy endeudado, tampoco de la banca, que no puede tener otra prioridad que la de reparar su propia avería. Solo nuestros ganaderos y agricultores, tradicionales y ecológicos son los que tienen en sus instalaciones la posibilidad de ensayar estas técnicas que puedan dar un impulso a la economía desde el sector primario, que son los cimientos de una nación apoyados en instituciones cercanas, ayuntamientos, organizaciones agrarias, universidades, particulares…

Mejorar los rendimientos del consumo de agua, aumentar sus producciones diversificándolas, ofreciendo en el mercado mayor variedad de productos, crear suelos equilibrados a partir de masa vegetal acuática de muy rápido crecimiento, nutrir mejor a sus animales y a menor costo con forrajeras acuáticas de alto valor proteico y promoviendo políticas de” auto abastecimiento alimentario” ayudamos a regenerar un tejido económico, laboral y por ende social, muy dañado en nuestra comunidad y nuestro país.

Convertir estiércol en peces

Nuestro sistema de producción de alimentos aplica desde tiempos remotos los estiércoles animales como fertilizante orgánico directamente a las tierras de cultivo. Este modo de proceder, aunque natural para nosotros, no es desde luego la mejor forma de rentabilizar todo su potencial creador de alimentos. Los sistemas de policultivos integrados se diseñan partiendo de un profundo conocimiento ancestral de esos ciclos naturales de transformación de los desechos de un ser vivo en alimento del siguiente en la cadena alimentaria acuática. Una vaca no es un animal acuático, pero produce estiércol y orines suficientes para fertilizar un estanque de unos 300m2 alimentando así, sin adición de ningún pienso en explotación semi- intensiva, una producción de pescado de unos 4000 kg/ Ha/año, aunque con buenos manejos puede ser mayor. Al mismo tiempo, como ya explicamos, obtenemos vegetales acuáticos, aguas ya fertilizadas listas para regar, en las que un grupo de patos podría completar el sistema alimentándose de la hierba que aquí nos tenemos que molestar en recortar. No sé de ninguna segadora en el mercado que se alimente de la hierba que siega, que abone su siguiente cosecha, que nos de huevos y no consuma gasolina. Este es un sencillo ejemplo de integración de la acuicultura en sistemas agrícolas que nos muestra como una misma cantidad de agua y estiércol y un uso inteligente de las asociaciones animales-vegetales, puede producir mucho más de lo que producimos al mismo tiempo que elimina el problema de la depuración de residuales porque no hay nada que depurar, todo es alimento. Es conveniente comenzar con unas pocas combinaciones con las que ir practicando hasta controlar el sistema. Una vez establecido ese circuito de agua y nutrientes formado en este caso por planta- vaca-pato- pez-huerto, iremos incorporando otras producciones posibles poco a poco, dependiendo de la experiencia adquirida, climatología, espacio, agua y nutrientes disponibles, hasta conformar un sistema productivo lo más variado posible, donde si falla una producción por problemas climatológicos u otros, nos quedarían las demás que nos permitirían no sufrir una tragedia. Precisamente una de las grandes debilidades de nuestro sistema es que como producimos una sola cosa sin ninguna conexión con otras producciones, el año que viene “malo” nos hace temblar. Solo es posible dejar de sentir esa inseguridad si sustituimos progresivamente la fragilidad del monocultivo por la fortaleza del policultivo.

 

¿ Sabemos cómo hacer un “ uso racional del agua”?

Se nos pide que hagamos un uso racional del agua, pero aparte de recomendarnos que instalemos mecanismos de ahorro en los grifos, ninguno sabemos muy bien que más hacer. ¿ No será que además se trate de no dejarla correr tras el primer uso, que es lo que hacemos, aprovechando como recurso los desechos que arrastra? Creo que lo más importante no es que haya poca o mucha agua, más bien creo que haya la que haya, no la dejamos hacer todo lo que puede, reducimos tremendamente su capacidad productiva. Aprendimos a mantenerla encerrada en depósitos y tuberías sin luz para preservarla de la contaminación y evaporación. Ahora nos toca aprender a mantenerla sana y en libertad, dándole la oportunidad de parir vida, fertilizada por los estiércoles e inseminada por el Sol. Es inútil instalar más sistemas depuradores convencionales, son costosos, ofrecen resultados mediocres, no son sostenibles, y sobre todo: Carecen de capacidad productiva de recursos alimentarios durante elproceso “depurador”. Esta es la idea central de nuestro trabajo. Comprender que es posible, necesario y urgente diseñar sistemas que: Incorporen a los sistemas “depuradores” la función de la producción de alimentos. Incorporen a lossistemas de producción de alimentos la función de “depuración”.

En la medio natural no existe el concepto de desecho, todo son recursos, a través de los procesos de la quimio y fotosíntesis la energía se transforma e incrementa, en forma de plantas y animales que nacen de sustratos cada vez más voluminosos, sanos y fértiles. Queremos ayudar a diseñar técnicas y procesos de naturalización de nuestros sistemas productivos de alimentos que son la clave para que podamos comprender que es y cómo podemos hacer realmente un uso racional del agua “.

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