Perfilando los tóxicos en los espacios interiores


Además de la niebla de “esmog” sobre el horizonte de nuestras ciudades que abrasa nuestros pulmones, los rayos ultravioletas del sol que hornean nuestra piel, y el conductor distraído, con rumbo hacia nosotros, mientras cruzamos la calle, también podemos  añadir, a nuestra lista de posibles preocupaciones de salud, el tema de las paredes, suelos, tuberías y otros componentes de los edificios en los que habitamos, trabajamos y nos recreamos.

A medida que profundiza la era pos-industrial quizá seria buen momento para comenzar a llevar trajes de protección química.

Retirada de aislamiento de asbestos.

De acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de los EE.UU. (EPA), los estadounidenses pasan aproximadamente el 90 % de su tiempo en espacios cerrados. A pesar de que podamos pensar que estamos más a salvo a dentro, resulta que los materiales de construcción que no tienen adjuntada la lista de ingredientes se hacen cada vez más y más complejos (y a menudo, más tóxicos).  Los hábitats interiores se están convirtiendo en una preocupación creciente en cuanto a  la salud.

Pero estas preocupaciones de salud sobre nuestro espacios interiores no son nada nuevo.  Sabemos que el Amianto, un mineral natural utilizado muy a menudo por la industria de la construcción, que tiene propiedades aislantes e ignífugas, ha demostrado ser el causante de cánceres de pulmón y mesoteliomas. Su utilización actualmente esta bajo riguroso control.

Recientemente, la Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo de los Estados Unidos lanzó lo que luego se caracterizaría como “la investigación de conformidad  mas grande en la historia de las agencias” justo después de comenzaban a recibir quejas durante el 2008 de personas que habitaban casas construidas con paneles de cartón yeso importados (estos tableros/paneles se añaden sobre la estructura de madera de las paredes y techos de la casa en construcción y luego se enmasillan y se pintan).

Después se trazo el origen de estos paneles en cuestión a China.  Se observo posteriormente con analisis de laboratorio que algunos (pero no todos) de estos paneles de yeso chinos tenían una emisión de gas de sulfuro de hidrógeno a tasas mas elevadas que los producidos en los EE.UU. Las pruebas mostraron una fuerte asociación entre la presencia de gas y la corrosión de piezas metálicas en los hogares afectados, la mayoría de las cuales fueron construidas en 2006 y 2007.

Aunque las pruebas realizadas han demostrado que las emisiones de gas se redujeron significativamente con el tiempo, la comisión solicitó que los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) consideraran la posibilidad de realizar un estudio exhaustivo de los posibles efectos a largo plazo. En febrero de 2011, la CDC anunció que las pruebas de posibles efectos en la salud que se había evaluado no garantizaba un estudio de ese tipo.

Sin embargo, hay actualmente una movilización para que los paneles de yeso vengan marcados con el nombre del fabricante o algún tipo de codificación particular, el dia de fabricación y origen de los materiales.

Mientras que era obvio poder observar la corrosion que causaban estos paneles de yeso, esto le hizo recapacitar a los propietarios sobre los posibles efectos sobre la salud y posiblemente sobre otros materiales de construccion que pudieran ser de mayor riesgo.

Lo que se sabe y las incógnitas

La preocupación hoy en día no es principalmente sobre las cosas que ya conocemos. Es acerca de los posibles efectos en la salud por los productos químicos (y, a veces, los propios materiales en sí) y los componentes de los materiales de construcción cuya presencia, o toxicidad, desconocemos.

Algunos se esconden a simple vista, como el PVC (policloruro de vinilo), utilizados comúnmente para fontanería. Otros, como El formaldehído o metanal, utilizado como adhesivo en productos de madera, no son fáciles de identificar por la falta de etiquetado en los productos de construcción.  Lo mismo puede decirse de los pesticidas y los materiales ignífugas, con revestimientos de resina epoxi, poliuretano y el bisfenol A (BPA).

También están causando alarma dos nuevos productos reciclados, las cenizas volantes y yeso sintético los dos siendo subproductos de las centrales térmicas de carbón. “El yeso sintético es utilizado en un 45 % de los paneles de yeso hoy en día” comentaba Jim Vallete, un investigador veterano que trabaja con la “Red de Construcción Saludable”, una organización sin animo de lucro que apuesta por transparencia en lo que se refiere a materiales de construcción.

Según las pruebas realizadas por la EPA, ha demostrado tener una concentración mayor de mercurio (conocido tóxico en desarrollo), que los paneles normales de yeso.

Las cenizas volantes de carbon, que también pueden albergar niveles altos de toxicidad de mercurio y otros tóxicos, se utiliza como rellenado en cementos, productos de madera, moquetas y otros materiales de construcción. Vallete estima que se encuentra un 20 % de ceniza volante en el refuerzo de la moqueta.

Otro nuevo producto de material de construcción es el spray de aislante de poliuretano, este trae consigo problemas que conciernen la salud. A pesar de que es fácil de aplicar y contribuye enormemente a la eficiencia energética del edificio, se sospecha que es un neurotóxico.

También hay preocupación en temas de salud al respecto del uso de material ignífugos y otros, algunos de los cuales han sido relacionados con temas de salud reproductiva, son algunos de los materiales de construcción que ha hecho estallar la atención de la opinión pública recientemente.

La BPA es también otra preocupación. En 2008, un estudio del Instituto Nacional de Salud concluyo que la BPA (que a menudo suelen cubrir los bordes de los contenedores de plástico y metal para prevenir la corrosión) es seguramente gran contribuidor al desarrollo de cánceres de pecho, cánceres de medula ósea y ganglios linfáticos, entre otras zonas productoras de sangre del cuerpo.

Mientras que muchos fabricantes han dejado de utilizar voluntariamente BPA en la fabricación de biberones y otros recipientes que se utilizan para almacenar alimentos y bebidas, la sustancia aún se encuentra en las pinturas, selladores y adhesivos para suelos.

A pesar de que los consumidores han expresado su preocupación acerca de la toxicidad de contenedores de bebida y alimento, la FDA de EE.UU (Administración de Alimentos y Medicamentos) ha rechazado la prohibición de la utilizacion de BPA en los productos contendores de alimentos y los líquidos. La FDA anima a los fabricantes de alimentos y bebidas que compartan voluntariamente cuánto y dónde pueda haber BPA en los envases o, si no, eliminarlo. Algunos de ellos lo han hecho.

Añadiendo ademas a este tema complejo, cada vez hay una mayor conciencia sobre los posibles efectos adversos para la salud que rodea el ciclo de vida completo de un producto.

Cortina de ducha “MADE OF PVC” por Martí Guixé.

El PVC, por ejemplo, que actualmente es el plástico más usado en tercera posicion en los EE.UU., ha sido utilizado durante mucho tiempo en la fontanería y tuberías que transportan agua. Pero uno de los componentes químicos clave para su fabricación son una clase de sustancias químicas conocidas como las dioxinas, un conocido carcinógeno y sustancias tóxicas en desarrollo.

Las dioxinas son liberados al final del ciclo de vida de los productos de PVC, lentamente filtrando hacia las aguas subterráneas desde los vertederos o soltado por el aire cuando a veces es quemado.

La Red de Edificación Saludable estima que de los 30 millones de toneladas de PVC que se producen en el mundo cada año, 75 por ciento va dirigido a materiales de construcción.

Hubo respuesta por parte del sistema de calificación de la LEED (Líder en Diseño Energético y Medioambiental) del popular Consejo de Edificación Verde de la EE.UU. (USGBC, U.S. Green Building Council), lanzaron la LEED como un sistema de calificación para la asistencia sanitaria, que ademas prohibe el PVC de todos los proyectos que acreditan.

Falta de transparencia

La mayor parte del tiempo, realmente no hay manera de que un constructor, o nosotros mismos, sepamos si hay PVC, BPA, cenizas voladores, yeso sintético u otros materiales potencialmente peligrosos en un edificio.

Perkins + Will, una compañía arquitectónica de Chicago, ha puesto el enfoque sobre este “desconocimiento”.  Esta compañía esta realizando un proyecto que pone en una lista los componentes de los materiales (junto con sus conocidos o supuestos efectos sobre la salud) en un esfuerzo por fomentar la transparencia en el campo de la construcción.

El proyecto, y su lista preventiva de 25 productos de material de construcción, recomienda que los consumidores los tengan en conciencia y los utilicen. Este proyecto ha captado la atención nacional. Algunos de los más conocidos productos químicos en la lista incluyen: arsénico, BPA, el mercurio, la espuma de poliuretano (utilizado en el aislamiento), PVC y el formaldehído de urea (ver la lista completa aquí).

El proyecto de transparencia tiene orígenes lógicos. Cuando esta compañía se propuso diseñar  un centro de cáncer en el Hospital de Maimonides (Brooklyn, Nueva York), que se inauguró en el 2003, quiso hacer lo mas sensato: construir y equiparar el centro con materiales que estuvieran exentas o que no tuviese ningún carcinógeno sospechoso

Resulto ser una tarea imposible, pero a pesar de ello la compañía se acerco bastante a su objetivo.

Pero los dirigentes de la compañía pensaron entonces, si resulta que imposible diseñar y construir un centro libre de tóxicos, un centro de cáncer libre, ¿entonces que pasa con los edificios residenciales y los del trabajo que no tiene a nadie que se encargue de que sean libre de tóxicos?

“Dada la naturaleza de esta era moderna, no hay ninguna manera de obtener a la perfección materiales de construcción totalmente inofensivos”, comentaba Peter Syrett, un arquitecto de Perkins + Will, que se encarga de dirigir este proyecto de transparencia junto a un compañero de trabajo.

Nos creamos un mundo complejo, ¿nombra un producto 100% verde/eco? “realmente no puedo”, contestó Syrett en un una reciente entrevista con Inman News. Esta no es la manera en la que (como una cultura) hacemos las cosas.

“Bueno, puede nombrar uno. Estuve en Mali, y vi a un hombre reparando su casa.  Solo tenia un balde con agua y con un poco de tierra creaba barro que luego colocaba en la pared. Esto es un producto sostenible”, comentaba Syrett en una entrevista con el New York Times a principios de año.

Sin embargo, no se trata de encontrar un producto perfecto e inofensivo.

“Más allá de un regreso a la prehistoria de chozas de barro y cabañas de caña, los productos para la construcción, como materiales modernos, vienen como mucho sólo en tonos de verde”, dice Syrett, uno de los compromisos de la civilización.

Algunas grandes empresas han saltado a bordo del movimiento de la transparencia. Google, por ejemplo, ahora exige transparencia para todos los productos que vayan a entrar en los nuevos edificios que erige.

Dado que no hay ninguna lista de ingredientes que acompaña la mayoría los productos para la construcción como la que viene con nuestro burrito congelado o nuestra taza de yogur, la empresa envía un cuestionario a los fabricantes de materiales de construcción para ver que lo que hay en cada producto.

A medida de que crece la conciencia van apareciendo más y más herramientas que los constructores pueden utilizar.  Por ejemplo, el Proyecto Pharos, un esfuerzo que tiene como objetivo proveer la información necesaria sobre a donde ir para obtener materiales de construcción que vengan con todos sus detalles de fabricación.

 

El nuevo verde

Algunos, incluyendo ahora también el mercado principal, perciben ahora también la salud como el nuevo verde.

Y la salud es mucho mas fácil de entender y es posible mantener y cuidarlo, desde luego mas que otras nociones de “verde”, que tienen un tendencia a posicionarse abstractamente en lugares de difícil encaje.

“No todo el mundo entiende lo que la sostenibilidad es”, dijo Aaron Smith, director de soluciones de construcción sostenible en Assa Abloy, (un fabricante a nivel mundial de productos relacionados a puertas), pero, la mayoría de las personas entienden sobre la salud humana”.

Assa Abloy, en respuesta a la creciente demanda de los clientes, indicó Smith, ha encontrado materiales menos tóxicos para sus productos metálicos a los cuales ponerles etiqueta, ha eliminado algunos productos químicos de limpieza peligrosos, ha eliminado todo el PVC de todos sus productos allá donde se encuentre y están intentando eliminar el formaldehído de todos sus productos relacionados a puertas.

Citando  la guía de la transparencia de Perkins + Will y el Reto del Edificio Vivo como inspiradores para el movimiento y la demanda creciente de clientes por productos de construcción saludables, ha habido un progreso, comentaba. Aun así, algunos elementos demuestran ser mas complicados de eliminar que otros.

El PVC era viable, comentaba Smith, sin embargo, el formaldehído, un elemento barato y efectivo que se utiliza para juntar en muchos productos de madera, de la cual hay una gran demanda de que se elimine, resulta mas difícil de lo que se pensaba. El formaldehído es un presunto carcinógeno y puede causar asma en algunas personas.

Ahora mismo no hay disponible demasiados substitutos económicos de formaldehído, dijo Smith, pero espera que eso cambie ya que cada vez hay mas demanda de que lo retiren del mercado.

Incluso los promotores inmobilarios también están tomando conciencia sobre los posibles efectos de salud de los productos en sus edificios.

Pero es un gran desafío encontrar productos que sean sanos y duraderos, dijo Amanda Kaminsky, una gerente de construcción sostenible de la Durst Organización Inc. basada en Nueva York.

Sigue comentando Kaminsky que Debido al modelo comercial de la compañía  sobre la propiedad a largo plazo, han comenzado a enfocar sobre los impactos potenciales hacia los inquilinos que pueda causar los componentes del edificio.

El BPA en epóxicos y suelos plásticos ha sido un producto de construcción particularmente difícil de evitar, porque encontrar sustitutos adecuados no es fácil.

 

Matices de verde

A medida que la preocupación por la salud aumentan cada vez mas con los materiales de construcción, a veces, la industria del edificio “verde” entra en contradicción consigo misma.

The popular USGBC LEED rating system, for example, gives credit for recycled content. However, sometimes that recycled content has adverse health effects, said Bill Walsh, founder and executive director of the Healthy Building Network.

El popular sistema de calificación LEED USGBC, por ejemplo, da créditos por contenidos reciclado. Sin embargo, a menudo este contenido reciclado tiene efectos adversos para la salud, dice Bill Walsh, fundador y director ejecutivo de la Red de Construcción Saludable.

Los dos subproductos principales de las centrales basadas en la energía del carbon, las cenizas volantes y el yeso sintético, son dos ejemplos claros. Ahora mismo es cada vez más sostenible,  económico y ecológico no excavar nuevo yeso de la tierra para este tipo de relleno. Pero, ¿es saludable?

Con controles mas estrictos sobre la contaminación aérea obliga a las centrales de carbon limpiar su salidas de combustión.  Esto resulta en un aire con menos metales pesados y tóxicos, pero, con mas cenizas volantes y yeso sintético, que cada vez son más utilizados como producto reciclado en los materiales de construcción.

Este es sólo un ejemplo de la complejidad de los edificios modernos, los problemas de salud que provocan, y el campo minado debemos atravesar a medida que entramos en la siguiente era de sostenibilidad (y lo que ello significa).

Pero esta complejidad esta ahora siendo planteada a medida que ahora el tema sobre la salud de hábitats interiores se esta convirtiendo en algo de creciente atención.

“Pase lo que pase no será una solución de blanco o negro”, dijo Chris Youssef, un diseñador de interiores de Perkins + Will que ayuda a dirigir el proyecto de transparencia con Peter Syrett.

“En realidad, se trata de un sistema de valoración”, comenta Youssef, cada material moderno viene con su propio problema.

“La gente quiere listas rojas, pero no se trata de eso.
Se trata simplemente de hacer que los materiales de construcción sean mas saludables”.

“Queremos que los fabricantes nos vengan a decir que es lo que podemos mejorar”, comentaba Youssef.

Traducción : Michael Sorensen (EcoHabitar)

Via inmanNews

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