Otra vez el cambio climático. EcoHabitar nº 60

Es desalentador ver que, a estas alturas y ante los titulares que estamos viendo estos últimos días en los que los científicos alertan de que los efectos del cambio climático son más graves y extensos de lo que se creía y que las consecuencias van a llegar antes y en mayor medida, todavía gran parte de la sociedad occidental continúa con sus derrochadores e irresponsables hábitos de vida, ignorando la necesidad de actuar sin pérdida de tiempo, al mismo tiempo que los políticos a los que votan siguen sin tomar medidas drásticas.

Tenemos claro que discutir si existe o no el cambio climático es un debate bizantino, tenemos claro que debemos hacer algo tanto para frenarlo como para mitigarlo, incluso nuestros políticos se pusieron de acuerdo en un Protocolo de Kioto (iniciado en 1997), y en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para 2030, que aún falta dilucidar cómo implementarlos.

La cuestión es: si tenemos claro que hay que tomar partido e implicarse, ¿qué estamos haciendo realmente para actuar en consecuencia?

Parece que existe la idea entre la población no negacionista (por ejemplo, en EE.UU. el 68% cree que es producido por la actividad humana) de que los cambios climáticos globales no nos afectan directamente, y que en cambio sí afectan a las plantas, a los ríos, a los hielos, a las generaciones futuras y a los osos polares. Y este es el mito a derrumbar porque la realidad es que sí nos está afectando directamente. Y afecta a nivel económico de una forma cada vez más aguda.

Todos los sectores de la economía, del agua, de la nutrición, salud, cultura, educación, pesca, agricultura, infraestructuras, transportes están cambiando ya y la adaptación, reparación y adecuación a estos cambios va a costar mucho dinero.

Un buen pellizco al PNB

Según el informe climático más importante realizado en Estados Unidos, esta adaptación al cambio climático puede suponer cerca del 10 por ciento del PNB para el año 2100 en este país, según comentó la científica Katharine Hayhoe, Directora del Centro para la Ciencia del Clima de la Universidad Texas Tech.

Los científicos saben que el precio a pagar, pongamos el ejemplo de EE.UU., por cumplir el acuerdo de París y limitar el calentamiento global a menos de 2 grados en este siglo, asciende a un 20 por ciento del PNB de un año; entonces, si se diseña una política a veinte años vista, ese coste es asumible: un 1 por ciento cada año.

Y otra vez estamos ante la idea de a la ecología por la economía, ¿no os suena de algo?

Grandes cambios en EcoHabitar

Por otra parte, tras 16 años, hemos cambiado el diseño de la revista y algunos contenidos y formatos. Sentimos la necesidad de reinventarnos sin perder nuestras señas de identidad para seguir siendo útiles a nuestras lectoras y lectores, a la vez que necesitamos hacer frente al reto de cada día de sobrevivir económicamente en un mundo en el que los hábitos de lectura van mermando. Sentimos la necesidad de agradecer a las personas fieles que nos han seguido, sin ellas esta aventura no habría sido posible, aunque también es cierto que necesitamos llegar a más personas para que este proyecto sea viable. Y en eso estamos.

 

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