Nº 52 EcoHabitar. Editorial

Decepciona, una vez más,  la incapacidad de los gobiernos para llegar a un acuerdo en la cumbre de Marrakech, después de casi un año de las buenas intenciones que parecían existir en París. Nuestros representantes (¿?) han sido incapaces de cerrar asuntos como la financiación para solucionar el problema del cambio climático, una de las losas más pesadas que ahora mismo pende sobre nosotros y las nuevas generaciones. Se esperaba definir una hoja de ruta para disponer los 100.000 millones de dólares anuales para el fondo verde o el desarrollo de un fondo que permitiera afrontar las pérdidas y los daños producidos. Sin embargo, como quedó patente en el último plenario, estamos todavía muy lejos de poder concluir estos debates ya que los países ricos no parecen dispuestos a mover ficha para disponer la provisión de fondos necesarios.

Una vez más se ha visto que lo que pretenden los gobiernos y las grandes corporaciones que los sustentan es, simplemente, un lavado de cara con soluciones que, como mucho, parchean el acuciante problema que nos ha caído encima por la desidia, principalmente de los gobiernos de los países más contaminantes.

Un buen número de expositores (charlatanes vendedores de crecepelo), en torno a la cumbre, presentaban soluciones tecnológicas y actuaciones que son solo un parche para seguir sin que nada sustancial cambie. Hubo varias presentaciones por parte de multinacionales expertas en el “greenwasing” de la lucha contra el calentamiento global, incluidas compañías cementeras, bancos, grupos del sector energético, empresas del holding propiedad de la familia real marroquí e incluso la armamentística francesa Thales.

Decía Javier Andaluz, responsable de cambio climático de Ecologistas en Acción: “El objetivo de estos representantes empresariales es la promoción de falsas soluciones que no han demostrado su eficacia para luchar contra el cambio climático, como la captura y el almacenamiento de carbono, la especulación sobre bosques y sumideros o la financiarización de la lucha climática. Mientras que aspectos como los derechos humanos, la justicia climática o la responsabilidad histórica son sistemáticamente ignorados”.

Mientras, el cambio climático sigue y se agrava. El eurodiputado de EQUO, Florent Marcellesi, recordó que “a día de hoy las temperaturas subirán más de 3 grados; muy por encima de los 1,5 grados acordados en París”, y criticó el papel de Rajoy en esta cumbre porque “su viaje parece más motivado por el afán de hacerse la foto que de cambiar la nefasta política energética y climática de estos últimos cuatro años (…), una señal equivocada en un momento político relevante”.

Sin duda, una vez más el capitalismo más casposo ha salido victorioso de este “paripé climático” en el que el propio gobierno anfitrión, el marroquí, ha puesto todos los impedimentos posibles para evitar que la sociedad civil pueda estar representada en la cumbre, incluso atacando directamente a las organizaciones locales que vieron revocada su personalidad jurídica meses antes de la COP.

Y es precisamente ahí, en la sociedad civil, donde más conciencia hay en torno al cambio climático y donde más cambios están ocurriendo hacia una civilización más justa y respetuosa.

Toni Marín
Director de EcoHabitar

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