Nº 41 de EcoHabitar. Editorial

Es muy gratificante y esperanzador comprobar como cada vez hay más personas promoviendo iniciativas enfocadas hacia el desarrollo de un nuevo modelo de sociedad más justa, ética y respetuosa con la vida, hacia un cambio social pleno. Y aunque ahí afuera, los políticos y sus secuaces siguen haciendo de las suyas en un desenfrenado acaparamiento de recursos, de riqueza, de patentes, de conocimientos que hasta ahora eran de dominio público; estrujando la corteza terrestre como un parásito capaz de cargarse a su huésped pase lo que pase y envenenando la atmósfera por pura avaricia. Mucha gente en muchos lugares del mundo se han dado cuenta que para vivir bien, con felicidad, desarrollando todo su potencial, no es necesario expoliar al prójimo ni destruir un planeta.

Desde la arquitectura y la construcción con sentido común y comprometida se están desarrollando nuevas ideas y proyectos que, viniendo en gran medida de jóvenes, dejan claro que esto se mueve y evoluciona. Hay una nueva generación de chicas y chicos que vienen pisando fuerte y edificando sobre los cimientos establecidos hace 20 años por aquellos pioneros con barbas a lo Moisés y camisas a cuadros, seguidores del libro de Kahn Lloyd, Cobijo, ya casi todos abuelos o a punto de serlo. Frente a la prepotencia de una arquitectura convencional, que sigue añorando viejos tiempos aun cuando está claro que nunca volverán, y que remolonea en un alarde de insensatez aplicando criterios que todos sabemos obsoletos y que no hacen sino alargar la agonía de un sistema, se alza el sentido común de los planteamientos realizados a escala humana y con honestidad.

Emociona ver esta evolución de tanta predisposición, energía, ideas y ganas de hacer cosas, entre los jóvenes enfrascados en hacer un modelo de arquitectura a escala humana, saludable y respetuosa con el medio ambiente. Asistimos a un panorama repleto de posibilidades: se imparten talleres, cursos, demostraciones, conferencias, jornadas, masters y ferias relacionadas con la bioconstrucción y la autoconstrucción. La bioconstrucción ha llegado, todavía de forma tangencial, a la universidad e incluso a la Formación Profesional; se desarrollan sistemas de verificación como el Ecómetro por ejemplo, y nunca la autoconstrución ha estado, en este país, tan en auge. Por otra parte cada vez vemos más materiales fabricados aquí y más empresas que ofrecen servicios para una arquitectura responsable.

Personalmente estoy convencido que la nueva generación está ya cogiendo las riendas, y que a partir de ahora solo vamos a ver un auge en este sector, aunque tengamos una administración lenta, autista y enfrascada en montarse cuentas en Suiza y apalear a los trabajadores/as.

“Nuestra sociedad actual es el resultado de la astucia, engaño, codicia y la mala voluntad del hombre. Y para crear una nueva sociedad hay que examinar y entender la estructura que está desintegrándose y para entenderlo, tenemos que comprender el proceso psicológico del ser. Sin conocimiento propio no puede haber revolución, que es la única verdadera y permanente”.

Krishnamurti (1895-1986)

 

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