nº 28 de EcoHabitar

Editorial

El nuevo Real Decreto para la energía solar fotovoltaica que ha aprobado el Consejo de Ministros el 22 de noviembre pasado, ha dejado descontento al sector empresarial y al industrial aunque pone un punto final a un largo tiempo de incertidumbre legislativa, en el que el Sector ya había perdido unos 30.000 Ä a finales de 2009. En el país del sol, el aprovechamiento que se hace de él es muy reducido, algo ya sabido, pero que no podemos cansarnos de decirlo, a ver si a los dirigentes políticos les entra ya de una vez por todas, por el oído. Supongo que detrás debe andar el lobby de las nucleares.

Regresando del II Congreso de Bioconstrucción, que organiza el Instituto Tecnológico de LLeida, andaba haciendo recapitulación de lo acontecido durante todo este año pasado (2010). Un extraño año, en el que la sombra del declive del sistema capitalista salvaje, que tenemos en todo el planeta, ha echo mella en las personas y las empresas, llenándonos de cierto desasosiego, como si hubiésemos perdido el rumbo. Aunque en el fondo sabemos qué se debe hacer.

Estamos viendo la necesidad de hacer un ajuste en el modelo, esto todos lo sabemos, lo que ocurre es que se hace patente la necesidad de ajustes drásticos y valientes que a la sociedad, a nosotros, nos da miedo llevar a cabo. Es como si «doliese» hacer estos cambios tanto dentro de nosotros como en las acciones cotidianas. Parece que eso de bajar la huella ecológica «haga daño». Iniciativa organizadas para dar respuesta y comenzar este cambio personal, ya las hay, y una que os recomiendo es la campaña 10:10 (ver página 58). Y desde luego ese es el camino para parar a las tropas de políticos y poderes económicos desbocados.

Somos un país que está despertando a una conciencia medio ambiental, ya que nos incorporamos tarde al desarrollo industrial en la década de los 50, y de esta «crisis» podemos aprender muchas cosas; y una de las enseñanzas más importantes es la de que debemos retomar las riendas de las decisiones que nos afectan. La conciencia ecológica puede ser uno de los pilares de este nuevo modelo para dar solución a estos desajustes que nos crean tanta desazón e incertidumbre por el futuro.

Vamos viendo «síntomas» de un cambio hacia esta nueva conciencia ecológica. Y una prueba de ello es que el año 2010 ha sido prolífico en congresos, jornadas técnicas, seminarios y simposios sobre arquitectura sostenible, ahorro energético y bioconstrucción.

Este último, el de Lleida, ha sido muy interesante en cuanto que ha puesto de relieve la diferencia de nivel y la preparación entre los profesionales alemanes y lo que pasa por este país. Las intervenciones de Rupert Schneider, colega editor de la revista IBN, la de los arquitectos Holger Kóning y Klaus Zahn fueron magistrales y mostraron por donde está la bioconstrucción en Alemania (si miramos para adelante, allí a lo lejos, podremos verla). El trabajo de Marleen Kaptein, impulsora del proyecto del barrio ecológico de Eva Laxmeer, en Culemborg (Holanda), que ya lleva 10 años desde que se edificó, ha sido un ejemplo de desarrollo urbano e intervención dentro y fuera de su país.

La conciencia va cambiando y el futuro es esperanzador, por lo menos esa es mi percepción.

Y 2011 viene, también, cargado de acontecimientos interesantes de los que daremos debida cuenta en esta revista y en los que a lo mejor nos conocemos.

En este número hemos iniciado una serie de cambios importantes en esta publicación, con el objetivo de llegar a más personas. Hemos comenzado con un aumento sustancial de la tirada, lo que nos ha llevado, por cuestiones técnicas, a dejar la revista en 64 páginas.

Espero que este 2011 sea un buen año, de buenos cambios y de despertar, de más consciencias, a la ecología.

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