nº 26 de EcoHabitar

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Editorial

Es como si hubiese, en este mundo, dos ecologías un tanto al gusto de las necesidades de cada uno (aunque a lo mejor hay una tercera y una cuarta…), la de los ricos y la de los que no son ricos; la ecología de las palabras y la ecología de las acciones; la ecología del compromiso y la ecología de la moda; la ecología de las transnacionales y la ecología de la gente llana. Esta primera ecología, la del espejismo, está dando qué hablar.

Esta ecología de la efimeridad, que cree que esto que está ocurriendo es una crisis y que tiene como modelo ecológico y totem de la modernidad al prius híbrido, se apunta a “estosololoarreglamosnosotros”, una campaña, aparecida tanto en TV, en internet y en las redes sociales, que supongo está hecha con toda la buena intención, pero lamentablemente carece de toda credibilidad en cuanto a que los gestores de tal idea creen que el mundo es sólo lo que ellos ven y de lo que hablan. Un “movimiento” que sólo se queda en que las palabras y los hechos son para los demás; la del lavado verde, del que hablábamos en el nº anterior; una banalización del trabajo de las redes sociales, de los activistas ecológicos, de las ONG’s, de las personas que viven ya con un mínimo de huella ecológica.

Señoras y señores de “estosololoarreglamosnosotros”, no les extrañe que tanta gente se haya levantado, en multitud de foros y páginas web,  protestando contra una campaña publicitaria disfrazada de movimiento social (que al fin y al cabo es eso lo que es, una mera campaña publicitaria); han cometido varios errores y entre estos está el de obviar a las personas y grupos que ya están trabajando para una sostenibilidad real, para un decrecimiento ¿cómo se imaginan ustedes que podemos seguir gastando lo que gastamos? ¿Acaso no hay que empezar a pensar en gastar menos? Esto se llama decrecimiento y les pregunto: ¿van a estar sus patrocinadores dispuestos a aceptar un modelo de desarrollo diferente, que pasa por consumir menos, gastar menos y emprender una forma de vida diferente?

La realidad es que estos temas indignan cuando uno los ve, aunque lo normal es olvidarlo a los 30 segundos. En todo caso la pregunta es si serán conscientes de la banalidad de estos planteamientos frente a “movidas” como “Pueblos en Transición”, por ejemplo; por cierto, no se pierdan el curso en Septiempre que organiza la Asociación Bilolama y EcoHabitar (ver más información en pág. 67).

Ya hablando de responsabilidad, recomiendo visitar esta web http://projekte.free.de/gibundnimm/index.htm; la experiencia de Heidemarie Schwermer, que donó todo lo que tenía y vive sin dinero, intercambiando trabajo y lo que sabe hacer. Quizás su coherencia nos sirva de ejemplo y veamos que, incluso, nuestro modelo de vivir todavía deja mucho que desear.

En cuanto alguien comprende que obedecer Leyes injustas es contrario a su dignidad de Hombre, ninguna tiranía puede dominarle. 

M. Gandhi

 
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