Nº 20 de EcoHabitar

Editorial

La crisis económica puede ser una oportunidad de darnos cuenta, como sociedad, que los recursos son finitos y que hemos estado viviendo como nuevos ricos en una opulencia falsa. La crisis podría suponer ser conscientes de que no podemos seguir ignorando lo evidente y que lo que ocurre a nuestro alrededor nos atañe, ya de una forma directa. Cuando seamos conscientes que, debido a nuestros ordenadores, teléfonos móviles y GP’s un país de África está en guerra, con millones de desplazados, familias destruidas, desaparecidos y muertos, ese día habrá esperanza.

Hasta la fecha los políticos no hablan claro del origen de lo que se nos viene encima a nivel global: crisis energética, crisis del sistema bancario, cambio climático y crisis alimentaría, entre otros jinetes del apocalipsis, lo saben pero no quieren decirlo, ¿es así para la gente de la calle?, ¿estas personas, son conscientes de que con los cambios que proponen los políticos no hay solución a los problemas? Más dinero para los que han estado robando a manos llenas, más dinero para llenar las ciudades de 4×4. ¿Habrá más dinero para las promotoras que, junto a políticos corruptos, han estado esquilmando el territorio?  Como dice Satis Kumar hay que amar nuestra tierra, nuestras montañas, nuestro mar para afrontar la transición y el cambio. El sistema capitalista agoniza y esa es nuestra esperanza, que muera y que de sus cenizas surja un nuevo modelo ¿seremos capaces de crear un sistema justo?

Acabada la Expo hablamos de la Expo, bueno, hablamos del único ejemplo de Bioconstrucción  con el que contaba el recinto, me refiero al Faro, el Pabellón de las Iniciativas Ciudadanas. La aventura ha sido positiva, según sus autores, en cuanto a que el visitante ha podido ver, sentir y respirar un edificio hecho con paja, bambú y barro con una huella ecológica mínima sino cero (ver artículo), y donde no ha echo falta aire acondicionado durante los farragosos meses de julio y agosto, que en Zaragoza son de aúpa. En contra, la intervención en el territorio con la construcción de nuevos edificios de diseño que han poblado el recinto ferial, dragados y muelles en el río, que ha sido constante, evidenciando el auténtico motivo especulativo de esta exposición casi universal. Hemos podido hablar con uno de los autores del “botijo”, Ricardo Higueras, el cual a contado, para esta revista, sus sensaciones una vez finalizado todo. Por cierto que Ricardo está dándole vueltas a ver como rescatar esta obra del olvido.

5º anivPara concluir queremos, todo el equipo de EcoHabitar, los que estamos en producción y los colaboradores, agradecer a todas las personas que durante este tiempo, 5 años, nos han ayudado a que esta revista sea una referencia sobre Bioconstrucción y Ecoarquitectura en nuestro país; a las lectoras y lectores, a los anunciantes, tanto a los que desde el primer número nos apoyaron como a los que poco a poco se van incorporando.  A los que han colaborado en algún momento y a los que piensan hacerlo. Por lo menos vamos a seguir otros 5 años y luego hablaremos. Gracias.

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