Nº 19 de EcoHabitar

¿Llegamos ya a la usurpación de terminología, o es que  la administración ya hace, por fin, Bioconstrucción? Esta pregunta me la vengo haciendo hace un tiempo en vista de las noticias que van llegando a esta redacción y en las que, como en una carrera contrarreloj, no hay ayuntamiento que planee algún proyecto de estas características para ser un ayuntamiento con la etiqueta de sostenible.

Me sigo preguntando, qué va a pensar el concejal de urbanismo de turno cuando se le presente, entre otras,  el estudio geobiológico. Supongo que dirá: -¿y esto qué es? ¿es necesario este estudio?-. A lo que el tenaz, cualificado y concienciado profesional le contestará: -Si señor, sin estudio geobiológico no es bioconstrucción-.

Lo que si va a ser fuerte será la cara de la oposición. La escena no tiene desperdicio: me imagino al concejal de derechas viendo la oportunidad de montar una moción de censura y comenzar a todo trapo, a recalificar. Eso si, con arquitectura sostenible, por supuesto.

Esta claro que no todo es fraude o usurpación de terminología, y en algunos casos las iniciativas plantean un “mas allá” de la mera arquitectura sostenible, sin llegar, todavía, a ser un proyecto bioconstruido tal y como se estipula en el decálogo de la AEB, por ejemplo.

La nueva normativa fotovoltaica ha dado de lleno en la línea de flotación de este sector, rebajando las primas (ver noticia en la página 3) hasta un 30%. La Asociación Empresarial Fotovoltaica (AEF), que reúne entre sus socios y miembros a más del 70% de la inversión del sector, calcula que la propuesta de Industria supondrá la destrucción de 40.000 empleos y la renuncia a una inversión de 16.000 millones de euros en los próximos 4 años, provocando el cierre del sector industrial fotovoltaico.

Y esto, ¿por que ha sido? Sin duda, y otra vez como decían los humoristas de antaño “la culpa es del gobierno”. Y es verdad que en la anterior etapa el gobierno daba un precio excesivo, sin ningún mecanismo de regulación, lo que ha llevado a un descontrol del sector que, unido a la actual coyuntura, ha motivado una subida del 10% del índice de precios industrial.

Sin duda se ha hecho mal y otra prueba de ello es el sistema de instalación, con la proliferación de lo que se han denominado huertos solares y la utilización discriminada de suelo agrícola para este fin. Ha sido el gran deporte de los políticos, constructores, promotores y especuladores que han venido y vienen utilizando suelo como si tal cosa. Y es esta mentalidad la que se ha trasladado, primero a la energía eólica y luego a la fotovoltaica: vamos a utilizar suelo como si tal cosa, sin previsión, sin pensar en el futuro, sin darnos cuenta de que el paisaje se está hipotecando. Que sirva de dato: en Alemania el 95% de las instalaciones fotovoltaicas están instaladas en los techos y el 5% en el suelo. En España esto cambia: 10% en el techo y el 90% en el suelo. El desbarajuste es inmenso.

También hay que recordar que en octubre comienza la aplicación del Documento Básico de Protección frente al Ruido CTE-DB HR que deroga la NBE CA-88, así como la aprobación del real decreto 105/2008, de 1 de febrero, por el que se regula la producción y gestión de los residuos de construcción y demolición.

Y un hasta siempre a Masanobu Fukuoka que se ha ido: murió en paz y con salud, así reza su epitafio.

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