Nº 17 de EcoHabitar

Editorial

Convertir los edificios en más ecológicos es una de las promesas de Zapatero para esta nueva legislatura. Aunque la propuesta adolece de una manifiesta imprecisión y no deja claro qué camino va a tomar. Parece que se trata de una ITV ecológica, destinada a mejorar la eficiencia energética de más de 500 mil edificios.

Y, aunque por fin parece que el medio ambiente empieza a ser prioridad de algunos políticos y que se empieza a tomar medidas, no deja de entristecer que tan sólo sea porque han visto las orejas al lobo, y sea por una mera cuestión económica y no por ideología.

Está demostrado que las iniciativas para un cambio hacia una sociedad ecológica y respetuosa se deben llevar a cabo desde la convicción, si no es así caemos una y otra vez en los meros “apaños” a los que nos quieren acostumbrar políticos y empresarios. Ejemplos existen muchos. El nuevo CTE, una serie de normas encaminadas a la eficiencia energética que, literalmente, se carga la Bioconstrucción, y en el que no se erradican materiales tóxicos, contaminantes y sistemas constructivos que generan grandes cantidades de CO2. Lo de los biocarburantes, otra trampa peligrosa, que nos puede llevar a una deforestación inimaginable y ademas con especies modificadas genéticamente.

Algunas ideas y proyectos, si no fuera por la gravedad de lo que persiguen, rayan lo cómico. No hace mucho, en un debate sobre el megaproyecto que quieren hacer en los Monegros, uno de los promotorores comentaba que Gran Scala sería muy respetuoso con el medio ambiente y ecológico. Muy expresivo y ufano, el señor “vendedor de enciclopedias”, explicaba que el proyecto contaría con colectores solares, se plantarían árboles y dispondría de un gran lago. Y se quedó tan tranquilo. Lo más serio de todo esto es que en la comarca apoyan, entusiasmados por salir del ostracismo histórico, el mega proyecto y no quieren oír nada que pueda tumbar la idea. Incluso los aspectos morales y éticos pasan a un segundo plano en este caso. Da igual que se quiera conjugar casinos (ludopatías, blanqueo de dinero, especulación, prostitución,…) con parques de ocio familiares.

Otro de los argumentos, esta vez de boca del presidente de la comarca, era que allí no había nada, que estaba vacío. Un servidor se quedó con las ganas de entender esto en toda su profundidad. Aunque el argumento suena igual a otro esgrimido por los promotores del trasvase del Ebro y era que “total, si al agua del Ebro se desperdicia en el mar”.

¿Cómo las gentes de los Monegros, ahora, van a estar en contra del trasvase? ¿Cómo hacerles llegar -a estas personas que sólo entienden el desarrollo en términos económicos- que existen otras maneras de salir de ese cruel ostracismo?. Difícil.

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