Nº 11 de EcoHabitar

Editorial

Supongo que es el miedo lo que hace que las personas con capacidad de análisis y crítica (los que salen en la TV, radio y periódicos) no sean capaces de reconocer el auténtico cáncer de este país. Puede que sea miedo, puede que sea que el reconocimiento de esta realidad hunda sus esquemas. Pero me es difícil encontrar un comentario, un escrito, una opinión o una declaración de periodistas, tertulianos y políticos que quieran reconocer esta apabullante realidad de “cuestaabajoysinfrenos” que lleva nuestra sociedad. El resto de la mayoría es como siempre, van donde van sus referencias, un esquema tipo rebaño de ovejas trashumante.

Yo creo que se puede decir más alto, aunque salta a la vista, y lo sabemos todos, que en algunos casos, en el mundo de la construcción, operan auténticas mafias. La cosa es sencilla: el motor de la economía, aparte del  turismo, es la construcción. Aquí se construye lo mismo que en toda Inglaterra y Francia juntas; vamos, una burrada. De hecho las cementeras están muy contentas por que se hinchan a vender cemento (menos mal que ahora no lleva cromo). Han acabado con la costa mediterránea: Comunidad Valenciana, Marbella, etc. Ahora han puesto las miras en Galicia: tienen previstas la construcción de 600.000 viviendas sólo en la costa, supongo que será en vertical para que quepan todas. El humo de Galicia huele a inmobiliaria, constructora y especulación de terreno. ¿Saben Uds que los bosques de eucaliptos están considerados zonas agrícolas, por lo que no tienen la protección con la que cuentan las zonas forestales?. Guerras políticas entre PP y PSOE, intereses especulativos para generar terrenos edificables, algún descuido dominguero, una cultura de “quemoelmonteparafastidiarte”; la ley del “chisqueiro precoz” impera en Galicia.

Hace tiempo, en una conversación informal con Vandana Shiva, la incansable activista y martillo de Monsanto, nos comentaba, a modo de chamana ambientalista, que teníamos que estar atentos a las señales. Nos decía que en el futuro habría que hacer un gran esfuerzo en discernir los mensajes ecologistas. Antes un mensaje de sostenibilidad sólo podía venir de un grupo ambientalista, ahora no. Últimamente vemos como los departamentos creativos de algunas grandes empresas están trabajando en un lavado de imagen y abandonan el denostado término “desarrollo sostenible” y sustituyéndolo por el de “sostenibilidad” a secas. El ejemplo lo tenemos en el grupo Acciona que no ha dudado, ni un momento, en apuntarse a esta corriente de lavado de cara en su nueva página web de <sostenibilidad.com>. Estamos a la espera de que nuestros lúcidos amigos de Consumehastamorir.org saquen su contrapublicidad y les aticen una simbólica colleja.

Lo de bioconstrucción, ecoarquitectura y términos similares también comienzan a oirse en bocas dudosas. Esperemos que el concurso para la construcción de 5688 pisos ecológicos, promovido por el Ministerio de la Vivienda sea lo más bioconstruido posible.

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