Morteros tradicionales, técnicas artesanas del estuco

En este artículo vamos a hablar de los morteros tradicionales ¡los cuales, poco a poco, van coguiendo protagonismo en la actualidad.

Tras cinco años de obras en la primera pinacoteca española, se estrena la mayor ampliación realizada en el museo del Prado, dirigida por el arquitecto Rafael Moneo. Un presupuesto ambicioso y espeluznante (de 152 millones de euros) que engloba modernidad de ejecución e incorpora pinceladas de tradición artesanal: El estuco planchado en caliente, se recupera en el vestíbulo del Prisma de Moneo.

La ampliación del museo del Prado ha despertado numerosas críticas, comentarios y controversias. Con estas líneas no pretendo adherirme a ninguna de ellas ni abrir ningún frente de discusión, solamente pretendo generar un espacio de reflexión sobre un aspecto puntual de esta ampliación.

Algunos oficios que se han perdido, se recuperan de forma puntual y solamente para trabajos de gran envergadura. Esta práctica tiene una doble importancia: por una parte la recuperación de un oficio que está a punto de extinguirse; por otro lado, la difusión que tiene la aplicación de dicho oficio a una gran obra arquitectónica. Aunque, en ocasiones, esta difusión ligada a una gran obra puede dar a entender que este tipo de proceso o de maestría sólo está al alcance de unos cuantos.

Vestíbulo central del museo del Prado.

Vestíbulo central del museo del Prado.

En el caso de la ampliación del museo del Prado, su arquitecto, Rafael Moneo, ha incorporado elementos tradicionales a una arquitectura de aparente estilo contemporáneo. Diferentes intervenciones han tenido un carácter conceptual e ideológico importante como las intervenciones de la escultora Cristina Iglesias (cuyas puertas presiden la entrada principal del edificio) y del estucador Oriol García, cuyo estuco planchado en caliente (lustro pompeyano) recubre el nuevo vestíbulo. Rafael Moneo ha dado un toque de tradición a la innovación, una obra arquitectónica que por sus características tiende a identificarse como racional y que en el proceso industrial de la arquitectura moderna olvida la tradición de los viejos oficios. La obra de Moneo, a diferencia de tantas actuales, parece reconocer la importancia de los viejos oficios a través no sólo de la incorporación de los dos maestros nombrados anteriormente, sino a través del uso del ladrillo rojo que recubre el nuevo Prisma.

Cierto es, que como espectadores, la obra de ampliación del museo del Prado, puede despertar ciertos criterios desfavorables con respecto a su estilo, pero deseo resaltar el pequeño guiño que este arquitecto hace de un mundo ya olvidado de los morteros tradicionales por ejemplo, al que da cabida y, en cierto modo, esperemos que la divulgación suficiente para abrir un espacio de debate, en el que se pretenda recuperar algunas de las técnicas tradicionales.

Oriol García pertenece a una familia de artesanos del estuco. Desde los tres años, Oriol se desenvolvía en el taller familiar, al cual se incorporó como narrador de tareas o interprete de trabajos ya que su abuelo sufría una retinopatía que le provocó la ceguera y que, a su vez, Oriol ha heredado. Lo que en aquella época empezó como un juego, para Oriol, se transformó en oficio con el paso del tiempo.

Los estucos de Oriol García

La técnica usada por Oriol, retransmitida por tradición familiar, es una de esas técnicas usadas desde tiempos remotos. Trasmitida de generación en generación y, a su vez perdida por la incomunicación entre éstas.

Erróneamente, uno puede pensar que los artesanos como él, se dedican a la realización de obras famosas, distinguidas y exquisitas, pero la realidad es que el taller de Oriol García, como el de otros estucadores artesanos, trabaja tanto para arquitectos de reconocido prestigio como para particulares. Parta estos últimos, en muchas ocasiones, decora salones, cocinas o baños; ya que el estuco tiene un acabado muy liso, sin juntas y su superficie pulida facilita la limpieza superficial.

La labor realizada por este maestro en el museo del Prado tiene su origen en la tradición romana. Con esta técnica se imitaba el mármol y sus diferentes acabados, colores y texturas. La técnica fue muy utilizada en la ciudad de Pompeya, de la cual toma el nombre de estuco pompeyano, aunque su verdadero nombre es el estuco planchado en caliente, del cual podemos encontrar tres variedades:

  1. Vaciado de cenefas en estuco planchado.
  2. Estuco planchado pintado al fresco.
  3. Estuco planchado imitación mármol.

En el caso del museo del Prado se ha pretendido recrear el estuco pompeyano o planchado en caliente, aunque sin contemplar la imitación cromática marmórea.

Estuco: técnica de los morteros tradicionales

Para estudiar con detenimiento la técnica del estuco (en todas sus tipologías) debemos referirnos a la técnica de la pintura mural romana, y para ello, mejor que el ejemplo reflejado por los textos de PLINIO y VITRUVIO, son los numerosos descubrimientos de pinturas murales al fresco encontrados en excavaciones arqueológicas napolitanas. En ellas se descubrió el origen de la técnica de la decoración pintada y de los estucos decorativos (en este caso, el estuco planchado en caliente, también conocido como estuco a fuego), y se pudo confirmar que era común en el arte romano realizar las diferentes tareas en el proceso de trabajo:

  1. Un dibujo sobre el arriccio (llamado sinopia) que después se recubría con el intonaco que se iba a pintar en una puntada o andamiada. La cual seccionaba la pared horizontalmente en dos mitades, generalmente de dos metros de alto, siguiendo las líneas rectas de la composición.
  2.  Se confirmaron diferentes técnicas que después se difunden en el medioevo como la “battitura di fili”, el dibujo directo a pincel o la incisión directa del intonaco.

Vestigios de indudable ejemplaridad de estos morteros tradicionales quedaron en Pompeya y Herculano, destruida (la primera) en el año 79 d. C. En esta ciudad se pintaron y estucaron muchas de las paredes, llegando a producir superficies especulares mediante el bruñido de éstas. El conjunto de frescos que decoraban las paredes del comedor (tablinum) de la Villa de los Misterios de Pompeya, de mediados del siglo I a. C., constituye el resto más valioso de pinturas murales de la Antigüedad clásica. En la tipología de la pintura pompeyana corresponde al “segundo estilo” o estilo arquitectónico.

Morteros tradicionales. Fresco puro. Técnica Romana

estucos

battitura dei fili

Una evolución de las opiniones

Un problema particular de estos morteros tradicionales de estuco en los frescos romanos de Pompeya, es la posible confusión que presentan con la pintura a encáustica, sobre la cual se han pronunciado la mayoría de investigadores. Como resultado de las primeras investigaciones en 1784, VICENZO REQUENO sostenía que sólo los fondos se ejecutaban en fresco, mientras que las composiciones pictóricas y los elementos decorativos se realizaban a la encáustica o a la témpera sobre este fondo. Con el paso del tiempo y de nuevos estudios, surgieron en 1869 tesis opuestas que afirmaban que la técnica empleada en Pompeya y Herculano era la del fresco, su defensor, ERNST BERGER, cita paso a paso las directrices de VITRUVIO que serían retomadas en 1950 por AUGUSTI y completadas con los resulta- dos de los análisis químicos extraídos de las muestras toma- das de las excavaciones. Muchas tesis que denominan a esta técnica como encáustica, argumentan no haber encontrado las uniones de las jornadas y que el alto brillo de las superficies bien pulidas no corresponde a la superficie mate creada por la pintura a fresco. Sobre ello, VITRUVIO, describe primeramente la preparación de los fondos de mortero y posteriormente aclara que los colores eran aplicados sobre el en- lucidofresco: “…Por eso los enlucidos hechos como es debido no sólo no se echan a perder con el tiempo, sino que ni lavándolos cambian de color, a menos que los colores se hayan aplicado o con poca diligencia o cuando el estuco estuviera seco. Por tanto, los enlucidos hechos en paredes con las reglas dichas podrán ser sólidos y conservarse lustrosos permanentemente”.

El fresco de Vitruvio

La mayoría de los comentaristas y traductores coinciden en que la técnica a la que hace referencia VITRUVIO es, sin duda, el fresco. No obstante es un fresco al que se le da un tratamiento especial de pulido para que adquiera apariencia marmórea. Por lo tanto, debemos tener en cuenta otros factores técnicos diferentes al del fresco puro a la hora de determinar la técnica mural romana. La función de este tratamiento especial de pulido es la protección de de- terminados pigmentos que se degradan al contacto con la luz y el aire cuando se usan en pintura a fresco. Como ejemplo, VITRUVIO cuenta el caso de FABERIUS, un escribano que mandó pintar su casa con minium (variedad del bermellón), a los 30 días el color sufrió alteraciones en diferentes localizaciones. Nuestro autor nos da la solución:

“Las personas preocupadas por conservar este bello color, por su brillo, lo hacen de esta manera: cuando el muro está enteramente pintado y bien seco se extiende encima con una brocha, una capa de cera púnica fundida, con un poco de aceite; luego se coloca un infiernillo con carbones encendidos muy cerca del muro, y se calienta al mismo tiempo que la cera, la cual se vuelve entonces líquida; se pule por todas partes, frotándola con una vela y luego con trapos limpios, como se hace al encerar las estatuas de mármol. Esto se denomina gnosis o coniasis en griego (que- madura), y esta corteza de cera impide que la luz del sol y de la luna se coma y empalidezca el color”. (l. VII, Cáp. XXXVI)

Probablemente, la reinterpretación de la técnica pictórica o de ejecución de estucos romanos (los morteros tradicionales) a mediados del s.XIX no ha ayudado a una correcta divulgación y entendimiento de ésta. No debemos olvidar que la palabra encáustica deriva del griego enkaustikos que quiere decir grabar a fuego. Cuando se trabajaba la técnica de encáustica sobre muro se protegían aquellos colores que se alteraban con el tiempo, confiriendo una superficie lustrosa y brillante con la ayuda de planchas de metal que hacían penetrar las materias o sustancias grasas en el poro del estuco. Es importante que entendamos que la palabra estuco (del italiano stucco) designa toda decoración realizada con mortero. Por esta razón, dicho término se aplica tanto a enlucidos finos como gruesos, interiores o exteriores. Es por ello, que la pintura a fresco se ha catalogado dentro de la familia de los estucos, ya que está realizada sobre mortero fino o un enlucido de cal y polvo de mármol.

Volviendo al argumento inicial, el estuco realizado por Oriol Garcia  y sus colaboradores en el vestíbulo de la ampliación del museo del Prado, es sólo una de tantas técnicas al estuco, que sólo artesanos del estuco conservan gracias a un legado generacional, que esperemos se recupere y se trasmita generacionalmente, ya que si una de estas generaciones falla, se rompe una cadena cíclica que lleva a la destrucción de toda una maestría que se remonta (como mínimo) al periodo romano.

Notas
1.- De hecho mientras que VITRUVIO habla de tres estratos de arriccio y de tres estratos de intonaco, encontramos gracias a los restos arqueológicos, que estos estratos fueron simplificándose y que del siglo II d. C. al medioevo, los intonacos se componían de un solo estrato de arriccio y un solo estrato de intonaco.


Tipos de estucos

1. Estucos enlucidos:
Estuco Enlucido.
Estuco destonificado.
Pintura al fresco.
Estuco planchado en caliente:
Vaciado de cenefas en estuco planchado.
Estuco planchado pintado al fresco.
Estuco planchado imitación al mármol.

2. Estucos Labrados:
Estuco labrado con sierra.
Estuco labrado con carda.
Estuco labrado imitación piedra escodada.
Estuco labrado imitación cara vista.

3. Estucos Esgrafiados:
Técnica antigua.
Esgrafiado de fondo enlucido y superficie enlucida.
Esgrafiado de fondo enlucido y superficie labrada.
Esgrafiado de fondo enlucido y superficie escodada.
Esgrafiado de fondo enlucido y superficie planchada.
Esgrafiado de fondo labrado y superficie enlucida.
Esgrafiado de fondo labrado y superficie labrada.
Esgrafiado de fondo labrado y superficie escodada.
Estuco esgrafiado coloreado al fresco.

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