Mediación y arquitectura

Declan vive y trabaja en la ecoaldea Lebensgarten en el sur de Alemania  desde donde escribe y dirige varios proyectos relacionados estrechamente con la arquitectura sostenible y los nuevos asentamientos humanos

Concretamente, y tal como nos explica en esta conversación que mantuvimos con él, actualmente donde más dedica su esfuerzo es en la tarea de dotar a las personas de herramientas suficientes para llevar por buen camino uno de los elementos más importantes en el buen funcionamiento de una comunidad: las relaciones interpersonales y de grupo y la economía.

EcoHabitar: ¿Cual es tu forma de entender la resolución de conflictos?
Declan: En toda forma de vida hay conflictos, encontrar caminos para resolver estos conflictos, de manera que las dos partes del conflicto ganen, da igual en el ámbito en el que se está hablando, sea urbanismo, ecoarquitectura o ecoaldea, si no se llega a una acuerdo, no se llega a ninguna solución positiva.
Y es por eso que a los 64 años he vuelto a empezar a estudiar la mediación, resolución de conflictos y facilitación y desde que he estudiado me doy cuenta de que es una herramienta muy útil. Durante toda mi experiencia con ecoaldeas, siempre ha habido mucha discusión, muchos jaleos que se hubieran podido resolver con facilidad.
Es más fácil resolver conflictos en una ecoaldea, porque todas las personas ya tienen una intención, un objetivo común al ir a una ecoaldea y por eso muchas veces se ha conseguido resolver el conflicto en una tarde.
Siempre con un hombre y una mujer como mediadores, nunca un hombre solo o una mujer sola. No vamos como expertos sino como ayudantes, los expertos son las dos partes del conflicto. Las dos partes del conflicto pueden ser un hombre y una mujer o dos grupos, del tipo que sea, o un grupo que quiere hacer un proyecto y la administración, y si se logra una buena comunicación entre las dos partes, el proyecto sólo puede ganar con ello. De modo que si el proyecto es mejor, gracias a esa mediación, a esa comunicación también gana la otra parte que es la administración, porque ha dejado hacer un proyecto estupendo y las dos partes ganan.
Y este proceso, lo hacemos en cuatro sesiones o menos, si son más de cuatro sesiones es conveniente ir a alguna terapia.

EH: ¿Como soluciona el arquitecto los conflictos?, ¿Puede ser un mediador?.
D: En Irlanda, el 28% de los proyectos acaban en los juzgados, precisamente por conflictos entre arquitectos y clientes, o sea que sí es interesante hacer de mediador. Los jueces dicen que no pueden ayudar porque no es un problema legal, es un problema de comunicación y eso ocurre en todos los países, sólo que en Irlanda se acentúa. Lo que queremos es comenzar a trabajar antes de que lleguen los conflictos. Y por eso estamos empujando para que la mediación sea uno de los temas que se trata en carrera de Arquitectura. Por ahora lo que nos ha dicho es que estamos locos.

EH: En que otros ámbitos se puede utilizar la mediación?
Declan: Voy a citar dos ejemplos en los que se ha utilizado mediación en la escuela. En la antigua Yugoslavia, la única vía que había para solucionar un conflicto era una pistola, y así se han matado unos a otros. Ahora han logrado que en las escuelas de la antigua Yugoslavia, se esté impartiendo Mediación desde las primeras etapas de la educación, de manera que la próxima generación de niños van a tener esto bien incorporado y va ha ser ese otro cambio de temperamento. Y en Nueva Zelanda, con el problema multiracial, también se ha utilizado la Mediación en los patios de las escuelas.
Están aprendiendo ya en la escuela, cómo resolver los conflictos en el patio del colegio, entre ellos y siempre utilizando a otros compañeros como mediadores, están aprendiendo en las escuelas este tipo de mediación.
El otro ejemplo es en una ecoaldea de Nueva Zelanda, con un problema que llevaba atascado durante tres años. Pués bien, en un día hemos resuelto el conflicto, acabamos de recibir un agradecimiento diciendo que no sólo se ha resuelto el conflicto, sino que todavía hoy se está sosteniendo la resolución.

EH: ¿Cómo se puede hacer introducir estas técnicas en el ámbito político?.
D: Lo hemos puesto en práctica en el estado de Breming. Los permisos de construcción se habían privatizado, y entonces tenían problemas con el resto de administraciones que seguían siendo públicas y estaba completamente bloqueado, entonces un compañero, Evens Harven, ha ido y en cuatro sesiones de tres horas lo ha solucionado. El truco de esta historia está en reconocer la necesidad del otro, qué tiene que aflorar a la superficie; le haces repetir a la otra parte lo que necesitas para que de verdad se haga cargo del problema, esto es lo que llamamos escucha activa. De lo que se han dado cuenta los funcionarios y administradores, es que su responsabilidad política, su imagen pública no se veía tocada por utilizar este tipo de técnicas, ya que se hacían en petit comité y los asuntos se resolvían allí. Se preguntaban qué podían hacer para reconocer eso entre ellos. Este sistema puede ser muy útil para trabajar entre administración y grupos sociales que piden realizar sus proyectos.
Una vez que los sientas en una mesa, no es difícil resolver el problema que se vierte sobre la mesa. Muchos políticos verdes están acercándose a estas técnicas, dándose cuenta de que es mucho mejor utilizar técnicas de resolución de conflictos que la lucha frontal contra las administraciones.
Y lo más importante es lograr el objetivo de que las dos partes ganen, porque sino es así a los dos días vuelves a tener a la gente en la calle gritando.
Este es uno de los grandes temas del momento y el segundo es el estúpido sistema del dinero, hemos trabajado veinte años en la ecología y siempre veíamos que para cualquier iniciativa topábamos con  que siempre faltaba el dinero. Si la comunidad quiere algo y la comunidad tiene dinero, ¿porqué llega a producirse esto?. Y hemos llegado al punto que todo está bajo la responsabilidad de los impuestos, en todos los ámbitos ya sea médica, construcción, organización social, etc.; en los últimos cuarenta años han aparecido alternativas en todo menos en economía.
Y este es el motivo por el que ayudé a mi compañera a escribir el libro “Dinero sin inflación ni tasas de interés”*. Estamos estudiando la posibilidad de que en cada bioregión se genere el dinero que la región necesita para realizar los proyectos que requiere, y esto es importantísimo en este momento de globalización económica, porque para las clases sociales más bajas nunca hay dinero, pero sabemos desde la visión ecologista, que si no nutres a las clases bajas, a la base, al sistema desde abajo, puedes echar a perder el planeta, la vida, todo. Y es por lo que estamos tratando de juntar economía y ecología. También estamos haciendo “trainings”, de dos o tres días, para las personas que están interesadas en este tipo de nuevas técnicas de economía sostenible, al final de cada una de estas jornadas, se comienza con un proyecto real. Ya tenemos unos diez proyectos alrededor de todo el mundo, y seguimos trabajando a través del correo electrónico con ellos, con la posibilidad de cambiar la perspectiva y las maneras de hacer en cuanto a bioconstrucción, bioagricultura y todo este tipo de cosas, porque hemos logrado generar el dinero para ello.
Este tipo de técnicas sólo es conocida donde hay realmente una crisis, donde se necesita, en  Colombia, Ecuador, Argentina, Brasil, etc.
Estuvimos en Australia, Nueva Zelanda, India. El 58% de las empresas en Australia pertenecen a multinacionales, y sólo pagan un 6% de impuestos y de este modo el país poco a poco se empobrece con una fachada increíblemente rica y con una base social cada vez más pobre, hay muchísima gente en Australia que está aportando ideas complementarias, y digo complementarias porque primero intentamos cambiar completamente el sistema económico mundial y claro eso no es posible, se trata de hacerlo desde las personas, el sistema se va a estropear él solo; pero se necesitan las personas que organizan estas cosas complementarias, para cuando haya de verdad el crac global, ya se hayan puesto en funcionamiento otro tipo de sistemas que estén funcionando y se puedan aplicar a gran escala.

EH: Hablemos del movimiento de ecoaldeas.
D: Lo más importante es no dar la imagen de que todo esto es un movimiento alternativo, por eso le doy mucha importancia a la utilización del término “complementario”, para no asustar a los demás, para que no parezca una cosa de cuatro locos, muy alternativo, muy fuera de la sociedad, sino complementaria.
Si la gente piensa que es algo que no le va a agredir, que no es que está en contra, sino que es una alternativa, que es otra opción, puede resultar mucho más atractivo y de esa manera va a comenzar a pensar en ello, incluso a activarse en ello también.  Y ahí es cuando llega el punto en el que de repente aparece gente que se interesa, que tiene dinero y que tiene ganas de invertir en este tipo de experiencias.
Aquí hay un grupo que habla de financiación ecológica, son proyectos de desarrollo, promotores. Y muchos están interesados en hacer dinero rápidamente, son los que construyen los grandes edificios, los grandes núcleos de apartamentos, y de repente hay una parte de ellos que ya comienzan a construir con criterio ecológico, promociones con filosofía ecológica.
Y precisamente es con ellos, con quien hay que trabajar para darles y darnos unas oportunidad.
Desde el ala más purista se les critica como ecocapitalistas pero pienso que no, que hay que darles la oportunidad, hay que trabajar con ellos y ver resultados y a partir de  ahí ya trabajar con los que sí  funcionen.
En países de habla germana se está trabajando en un montón de proyectos e iniciativas, con mucho éxito, y hay ya promociones de inmobiliarias y constructoras que edifican con criterios de sostenibilidad, y criterios ecológicos.

© EcoHabitar y Toni Marín

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