Mas Franch, permacultura y escuela viva

P3050345El Mas Franch es un colectivo que de mayor quiere ser una encina. Ahora es tan sólo un brote de dos años de edad, está tomando ejemplo del ser más sabio de su alrededor, el que lleva siglos creando y adaptándose a estas tierras. Por muchos años, en Aragón este árbol fue el sitio de encuentro, donde se tomaban las decisiones importantes de la comunidad.

Mas Franch, quiere ser una casa abierta a todas, donde la gente se encuentre a sí misma y a las demás. Y dónde se cree y comparta el conocimiento necesario para la construcción de un futuro más coherente con nuestros principios. No pretende ser, ni más ni menos que una encina creciendo poco a poco, buscando sus recursos para alimentarse, creciendo en un espacio necesario para vivir, respetando a los otros seres que vivían antes allí, pero a la vez exigiendo el respeto que cada ser merece por el simple echo de estar vivo. Y tal vez en unos años, ser una encina madura suficientemente sabia para compartir el conocimiento acumulado.

Hace dos años nació un colectivo en el norte de Cataluña, en la única zona volcánica de la península ibérica, que se encuentra dando pleitesía a la Alta Garrotxa, la tierra más áspera de los Pirineos. Concretamente nació en La Vall d’Hostoles, el orinal del cielo, en una casa bautizada hace setecientos años con el nombre de Mas Franch, por su autonomía entre los feudos, dónde los Remences, revolucionarios campesinos del sXIV, se escondieron y se alimentaron entre sus paredes. Y más tarde, Serrallonga y sus bandoleros utilizaron los escondrijos de los relieves de estas montañas para proteger las encinas que reinan en estos parajes.

Hace ahora 22 años, un personaje pintoresco soñó con un proyecto, pero tardó veinte años en encontrar sus cómplices… Durante este tiempo, se dedicó a mostrar la vida rural a las escuelas urbanitas y cuando las vacas flacas de la especulación immobiliaria llegaron, empezó a trabajar con turismo, con los que también intentó que se sintieran en su propia casa.

En el 2006, llegó al Mas Franch un grupo de personas que durante años habían ido conociendo esta finca, y veían más allá de sus paredes, y empezaron a compartir un sueño y empezaron a vivirlo.

Llegaron con sus experiencias y esto les aportó diferencias, con lo positivo y lo negativo que esta palabra implica. Una herencia que hablaba de sistemas educativos alternativos, de movimientos sociales, del movimiento okupa, del mundo académico y de la vida del día a día…

Así empezó un proyecto más, con ganas de aprender y colaborar en el mar de proyectos que estos días surgen para cambiarse y cambiar.

Se colectivizó la casa y su poco terreno, se despidió al Banco Santander y a sus secuaces. Y se abrió la puerta a la banca ética, a los seguros éticos y al consumo responsable. Colectivizaron parte de la economía personal y pasaron a trabajo voluntario, la casa empezó a cubrir los gastos y ninguno cobra más sueldo que el de vivir el camino que han elegido. Pero aún colgaban de una hipoteca nada ética, que ahogaba.

Fue justamente ahí cuándo hubo otro flechazo. La Fundación Andruxai apareció en el Mas Franch, y cogió un compromiso económico que nadie esperaba. Ahí se abrió un portal, tal vez al final conseguirían levantar cabeza a nivel económico.

Por fin están naciendo y quieren compartirlo… aún siguen debatiendo lo que quieren ser cuando sean mayores, pero eso no les impide actuar.

Tienen claro sus principios, estan por el decrecimiento a nivel personal y a nivel de cubrir las necesidades humanas. Quieren un proyecto autogestionado, donde exista una autoridad rotativa y horizontal en lugar de un autoritarismo vertical, y donde quien crea el proyecto son las personas que forman parte de él en cada momento. Y quieren poner todas sus energías en el aprendizaje transformativo, sin fronteras de edades, capacidades, culturas, ni ninguna otra que alguien decida inventar en un futuro.

bool(true)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *