Madera para combatir el cambio climático

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La guía de la Buena Madera, editada por Greenpeace analiza el riesgo de las 33 especies más consumidas en el mercado español y da especies alternativas para no colaborar con la tala ilegal y la deforestación.

Elegir madera de forma correcta, la ”buena madera”, significa colaborar con la gestión responsable de los bosques que permite que éstos sigan manteniendo su función de fijar CO2, uno de los gases de efecto invernadero responsables del cambio climático. La conservación y buen uso de los bosques es una de las acciones más eficaces para mitigar el cambio climático. También, consumir madera de origen sostenible contribuye al desarrollo económico de las zonas rurales, al mantenimiento de los pueblos indígenas y a la calidad de vida de las poblaciones que viven en y alrededor de los bosques.

“Además de ejercer un consumo responsable de productos forestales, los ciudadanos debemos exigir a la Unión Europea que se tome realmente en serio la lucha contra la deforestación y que apruebe una ley que garantice que todos los productos de origen forestal presentes en el mercado provengan de fuentes legales y de una buena gestión forestal”, comenta Miguel Angel Soto, responsable de la Campaña de Bosques de Greenpeace España.

Casi el 20% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero proceden de la deforestación y la degradación forestal. Una elección incorrecta, por tanto, puede tener una repercusión negativa para los bosques, en especial para aquellas especies que están amenazadas o que proceden de regiones afectadas por la mala gestión forestal, la tala ilegal, la deforestación, las guerras, las invasiones de territorios indígenas o la violación de los derechos humanos. Eligiendo la madera de una forma equivocada podemos estar colaborando con la desaparición de los bosques primarios, ya que la explotación forestal es muchas veces una primera fase de un proceso de deforestación que transforma bosques vírgenes en terrenos agrícolas o pastos para el ganado. Una gran parte de la tala ilegal se produce en zonas de bosque primario.

Hay que destacar el papel que juega la certificación forestal FSC a la hora de asegurar que la madera procede de bosques bien gestionados, por lo que la guía identifica la disponibilidad en el mercado de las diferentes especies con sello FSC, así como las alternativas propuestas en caso contrario.

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