Low-tech rural: una vivienda actual

low-techTradición y modernidad. Dos claves para la construcción de una vivienda “palomar” integrada en el núcleo rural de Riahuelas diseñada por SATT.

En un pequeño pueblo llamado Riahuelas, enclavado entre campos de cereal en la provincia de Segovia, procura insertarse esta pequeña vivienda, sin hacer mucho ruido, en el núcleo del pueblo.

Un pueblo en el que nos encontramos con una tradición constructiva aún visible en los muros de las casas que lo componen, con unos materiales regalados de la tierra, como es el barro y con una edificación cercana que nos llamó la atención por su carácter funcional y por su adaptabilidad a diferentes usos: un palomar.

Los palomares jalonan el campo yermo castellano. Son hitos dentro de la soledad de la llanura, edificaciones de marcado funcionalismo, pero de una familiaridad especial. Han sido hogar de palomas, depósito de abono, y ahora, por qué no, una vivienda.

Anteriormente habíamos desarrollado la experiencia de rehabilitar un palomar y convertirlo en una vivienda. Ahora podíamos edificar un palomar de nueva planta con el uso de vivienda, respondiendo al programa mínimo y al sueño de casa de sus futuros moradores, ajustándonos a su economía. Una casa a su medida.

Así pues nos pusimos manos a la obra con la motivación de conjugar, en esta casa, el lenguaje y las técnicas modernas con la tradición constructiva de los muros de barro, partiendo de este material en forma de “adobas” o ladrillos de barro y paja que se nos ofrecía a partir de la ruina de la casa contigua.

Principios bioclimáticos

  • Compacidad: en una zona climática marcada por temperaturas bastante extremas, sobre todo en invierno, es importante reducir la superficie de exposición al ambiente exterior, por tanto había que huir de un perímetro con entrantes y salientes. En este sentido la tipología de palomar cumplía esta función de volumen único compacto.
  • Aislamiento: la respuesta a temperaturas extremas ha de ser el aislamiento máximo de muros y cubierta. Especialmente las fachadas norte y oeste, de doble hoja de termoarcilla y ladrillos de barro y paja.
  • Inercia térmica en el interior de la vivienda, para dotarla de capacidad de almacenar el calor/frescor, para luego cederlo en forma de radiación térmica. Aquí, la inercia térmica se ha planteado en los muros interiores de carga, en los de arriostramiento, y en los suelos, ejecutados con cemento.
  • Captación solar: la fachada sur, con un alto porcentaje de huecos, consiste en un muro de fábrica de ladrillo macizo al interior y una cámara de aire que en verano se puede ventilar y en invierno dejar estanca, para transmitir mejor las ganancias térmicas por efecto de la incidencia solar.
  • Control del soleamiento por medio de un porche, adosado a la fachada sur, con un elemento vegetal que tamizará la luz y el soleamiento, dejando en sombra una superficie contigua a la casa. Es necesario combinar este efecto de sombra con la evapotranspiración producida por las plantas. En este sentido una parra responde muy bien a su doble función de control del soleamiento y humectación del aire.
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