En números anteriores de EcoHabitar encontramos artículos interesantes sobre morteros y pinturas que nos animaban a realizar trabajos decorativos en nuestras casas. Con éste intentamos recobrar la artesanía, muchas veces […]

Los morteros y la técnica de la pintura mural romana

haciendo un mortero.3En números anteriores de EcoHabitar encontramos artículos interesantes sobre morteros y pinturas que nos animaban a realizar trabajos decorativos en nuestras casas. Con éste intentamos recobrar la artesanía, muchas veces olvidada, de nuestro pasado; una mirada a la historia y al pasado para recibir de ellos sabios consejos y recetas que podemos recuperar y aplicar actualmente. Ya que la industrialización del proceso de obtención de la cal grasa nos ha llevado a una mecanización del proceso manual, descuidando aspectos tales como el rendimiento del material, su uso, o su estructura a largo plazo; sin contemplar las consecuencias nocivas para nuestra salud o nuestro entorno. Es por ello que creemos necesario retomar algunas de las prácticas tradicionales que tan útiles y tan interesantes han resultado a lo largo de siglos.

Resulta seductor el estudio de la construcción tradicional romana como base para una construcción sostenible y más respetuosa con la naturaleza. Una construcción racional que utiliza elementos y materiales más cercanos, algunos de deshechos y de bajo coste energético si los comparamos con los usados hoy en día. Además, la civilización romana mejoró los procesos de fabricación de la cal grasa y las técnicas para la puesta en práctica de los morteros. Supo explotar todas las posibilidades de este material, popularizando y expandiendo esta técnica por todo su imperio. Uno de los aspectos que ahora nos interesan de la cultura romana es el uso de morteros y cal grasa, por su excepcional permeabilidad y transpiración frente a los morteros de cemento, que se caracterizan por crear condensaciones de vapor de agua en espacios interiores y como consecuencia provocan el crecimiento de hongos y mohos, sin hablar de su poca plasticidad, su propensidad a la formación de sales o eflorescencias salinas, su alto coste energético asumido en su producción, las altas concentraciones de cromo etc…

El tapial romano

Sobre los tipos de materiales y soportes usados por los romanos en la construcción de las casas, palacios, templos, gimnasios… encontraremos los materiales básicos de la construcción tradicional, aunque bajo una nueva forma arquitectónica concreta: los tapiales. Plinio los describe en su Naturalis Historia, en el capítulo XXXV dice: “Paredes de barro a las que llaman de molde porque se levantan vaciándolas sobre dos tablas. Estas paredes duran siglos por ser inmunes a la lluvia, al viento, al fuego, siendo más fuertes que cualquier cemento.” Por ello, deduciremos que los romanos y, probablemente los griegos, construían este tipo de muros sobre los que aplicarían un mortero de cal grasa. El mortero de cal, desde esta época e incluso en periodos anteriores, se ha utilizado como agente para trabar rocas, piedras etc. Estos morteros constituyen parte de los elementos estructurales de los muros, aunque también forman parte del acabado de los mismos, sobre los cuales podemos aplicar decoraciones pictóricas o decoraciones con acabado fino.

Los tapiales, al ser construcciones llevadas a cabo con arcilla, tienen propiedades bioclimáticas ya que hacen “efecto botijo” o “vasija de barro”, manteniéndose a una temperatura estable en su interior durante todo el año, tanto en verano con calor extremo, como en invierno con un frío intenso. Su bajo coste económico hizo de él uno de los elementos más usados en el imperio romano, no sólo en zonas de clima templado, sino también en aquellas donde las lluvias eran frecuentes. Por ello, el muro se recubría con morteros de cal grasa, que protegían las arcillas de la humedad, creando una combinación óptima que ha permitido su larga durabilidad en el tiempo. Vitruvio ya recomendaba superponer tres capas de mortero de cal grasa, y otras tres de estuco de mármol (Vitruvio, entiende por estuco, un mortero de cal mas fino, al cual esta finura se confería con el uso exclusivo de polvo de mármol o marmolina). El grueso del estuco variaba de 5 a 8 cm, posteriormente eran decorados con pintura al fresco, es decir, aplicando pigmentos diluidos en agua sobre la capa de mortero de cal grasa aún sin fraguar.

Será en la época romana cuando se perfeccione la técnica del fresco pulimentado1. Pero para estudiar con detenimiento la técnica de la pintura mural romana, mucho más ilustrativos que Plinio y Vitruvio son los numerosos descubrimientos hallados en excavaciones arqueológicas de Pompei y Ercolano, destruidas en el año 79 d. C., donde se pintaron y estucaron las paredes, imitando el mármol.

 

Este texto es solo un resumen del articulo completo publicado en "nº 15 EcoHabitar".
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